Según la Cuenta Pública, Hank dejó estrangulada a la capital

Según la Cuenta Pública, Hank dejó estrangulada a la capital
El DDF intenta recuperarse con más impuestos y servicios caros
Francisco Ortiz Pinchetti
A la luz de la Cuenta Pública del Departamento del Distrito Federal correspondiente a 1982 —que en breve conocerá la Cámara de Diputados y que fue obtenida anticipadamente por Proceso— la administración de Carlos Hank González se significó por el despilfarro, la falta de planeación y el endeudamiento y dejó a la capital del país en condiciones de virtual desastre
De acuerdo con las justificaciones que en el mismo documento —y en declaraciones recientes del Ejecutivo— se dan a esa situación, el gobierno actual intenta utilizar las malas cuentas del profesor Hank González para aumentar impuestos y encarecer servicios
Que el pueblo, como se dice, pague los platos rotos
En un análisis somero de la mencionada Cuenta Pública, con la firma del regente Ramón Aguirre Velázquez, se enfatiza que durante el sexenio López-portillista las finanzas públicas del DDF sufrieron “un grave deterioro” y que ésta se agudizó en el último año Ahí mismo se dice, adelantando la intención, que ello “obedece a un dinámico crecimiento del gasto sin la correspondiente acción con una mayor generación de recursos propios”
Lo anterior, agrega el documento, determinó la necesidad de crecientes disposiciones de crédito que dieron por resultado final “un elevado endeudamiento y el estrangulamiento económico del gobierno de la ciudad de México”
No se hace mención alguna al hecho de que en el Distrito Federal, donde vive uno de cada cinco mexicanos, se genera el 35% del Impuesto al Valor Agregado (IVA) y arriba del 40% del Impuesto Sobre la Renta (ISR), rubros fundamentales de los ingresos de la Federación
En cambio, se subraya que en 1982 sólo el 20% de los ingresos del DDF provinieron de recursos propios, en tanto que el 80% restante fue aportado por subsidios del Gobierno Federal y por empréstitos
El gasto público del DDF en el último año de la regencia de Hank González fue de 222,700 millones de pesos, lo que representa un incremento del 925% con relación con 1977, dice la Cuenta Pública
Y se insiste en que ese dinamismo experimentado por el gasto “no se vio equiparado por un incremento similar en las fuentes locales de recaudación”, lo que obligó al creciente endeudamiento
La Cuenta señala que la deuda pública del DDF llegó en 1982 a 216,700 millones de pesos, un 60% de ellos, aproximadamente, en créditos en moneda extranjera
“Lo anterior, referido a los ingresos propios del DDF, da como resultado que por cada peso recaudado se adeudan tres”, dice el análisis de Aguirre Velázquez
También se menciona un grave sobregiro de 78,100 millones de pesos en el ejercicio del gasto en ese año fatídico, ya que el presupuesto aprobado fue de 144,500 millones y el ejercicio llegó a los 222,700 millones de pesos
A consecuencia de ese sobregiro, se indica, se tuvo un déficit presupuestal de 91,200 millones de pesos, los cuales se financiaron con 29,600 millones en endeudamiento neto y 62,100 millones de compromisos pendientes de pago con efectos directos sobre 1983
En suma, un desastre financiero
LOS PECADOS DE HANK
La Cuenta Pública del DDF forma un legajo de 689 hojas Fue remitida por Aguere Velázquez al secretario de Programación y Presupuesto, Carlos Salinas de Gortari, el 31 de mayo pasado Salinas de Gortari lo envió el 7 de junio al secretario de Gobernación, Manuel Bartlett Díaz y éste a su vez, en la misma fecha, lo hizo llegar a la Comisión Permanente del Congreso de la Unión
Seis meses después, los integrantes de la Cámara de Diputados dispondrán sin embargo de solamente un día, como se acostumbra, para leerla, examinarla, discutirla y, “en su caso”, aprobarla
Así se aprobaron, entre elogios, las cuentas públicas de los primeros cinco años de la regencia de Hank González, cuyos resultados ahora se lamentan
En la presentación de la Cuenta de 1982, el regente Aguirre Velázquez reconoce que la oferta de servicios programada y la infraestructura urbana, “distan mucho de alcanzar la demanda cada vez en aumento de una zona metropolitana fuera de control en su crecimiento”
Y en el capítulo “Evolución de la situación financiera”, el documento juzga que el estrangulamiento económico” en que la administración de Hank González dejó al gobierno capitalino, va “en detrimento de la prestación de los servicios que demandan sus habitantes”
También indica, al referirse al gasto público, que la estrategia de obra pública “propició la iniciación de numerosos frentes de trabajo () causando dispersión de los programas y, en esa tónica, la suspensión en la ejecución de las obras, factor que compromete la operación de ejercicios futuros”
Tras de calificar la situación financiera del DDF como “conflictiva”, dice que es “impostergable” la instrumentación de medidas y acciones tendientes a superarla
Más adelante, al enjuiciar la “política de egresos”, se señala en la Cuenta Pública que a las dificultades originadas por la crisis económica —inflación, tres devaluaciones del peso en ese año— se repercutió en el proceso del ejercicio del presupuesto autorizado
La crisis financiera del DDF cobra mayor gravedad si se observan los resultados obtenidos
Carlos Hank González propuso como meta de su administración el abatimiento de los principales problemas citadinos Con su ingenio característico, los llamó “los siete pecados capitales” y contra ellos encauzó sus esfuerzos
El fracaso del profesor fue absoluto: no redimió uno solo
Al contrario Así se desprende de la descripción que en su apartado “Marco socioeconómico” hace la Cuenta Pública del 82
Estos son algunos de los indicadores que menciona:
—Ineficiencia en los mecanismos de distribución del producto social e inequidad estructural en los sistemas de acceso al bienestar
—El 20% de los habitantes del DF vive “en condiciones precarias de subsistencia”
—Cincuenta y cinco de cada 100 capitalinos tienen consumo “marcadamente insuficiente” de nutrientes
—El índice de hacinamiento promedio es de seis personas por habitación, “uno de los más altos del mundo”
—Deterioro ecológico y ambiental que repercute “gradual y progresivamente” en el desarrollo de la comunidad
—Especulación y anarquía en el intercambio de bienes urbanos y ausencia de planificación en la creación de espacios vitales
—El déficit de vivienda rebasa las 700,000 unidades, sin contar con las que tienen que ser repuestas por deterioro natural (Esto significa que 40 de cada 100 familias carece de vivienda habitable)
—El “inadecuado manejo” de desechos sólidos genera focos de contaminación de suelos, agua y aire
—El servicio de recolección de basura sólo alcanza a cubrir el 75% de las 10,000 toneladas que se producen diariamente
—El sistema hidrológico “presenta un panorama alarmante”, dado que se reciben 9,000 descargas anuales de aguas residuales
—En los últimos 10 años, la zona metropolitana ha perdido su potencial forestal y la estimación de áreas verdes por habitante es de 24 metros cuadrados, cuando la recomendada por organismos internacionales es de nueve metros cuadrados por habitante
—El comercio de la ciudad se caracteriza por su “alto grado de intermediación e ineficiencia” Diariamente se pierden 1,400 toneladas de alimentos por falta de infraestructura y de adecuadas técnicas de manejo
—El sistema de alcantarillado beneficia solamente al 70% de la población del DF
—Hay “rezago en la cantidad y calidad de los servicios” de transporte, lo que es causa principal de pérdidas “elevadas” de horas-hombre: el 25% de los usuarios del transporte público requiere un promedio de tres horas diarias de recorrido entre su hogar y el lugar de trabajo y aplica en ello el 13% de su ingreso mensual
—Apenas el 3% de los vehículos que operan en la ciudad moviliza el 80% de los usuarios, mientras el 93% de los vehículos transporta al 20% restante
—La vialidad en la ciudad —otro de los pecados capitales— “no se ha desarrollado en base a una planeación que combine las actividades de la población con su distribución geográfica”
—La velocidad promedio de los automotores en la ciudad es de 20 kilómetros por hora En tránsito pesado, desciende hasta cuatro kilómetros por hora
—No obstante que en la zona metropolitana concentra gran parte de la fuerza de trabajo nacional, “no guarda una proporción satisfactoria” de vinculación educativa técnica, media y superior con los requerimientos de la producción y la prestación de servicios
—La ciudad acusa “desigualdad interna” en la distribución de centros recreativos y culturales
El evidente deterioro de la calidad de la vida en la ciudad, en fin, queda resumido en un dato dramático que menciona también la Cuenta Pública:
“Las condiciones imperantes de insalubridad urbana han reducido el promedio de vida de los habitantes del Distrito Federal”
QUE LO PAGUE JUAN
El análisis de la Cuenta Pública que hace la propia jefatura del DDF apunta claramente la intención de utilizarla como plataforma para promover nuevos gravámenes, aumentar impuestos y elevar tarifas de servicios públicos, como ha ocurrido ya con el predial y el agua
Tal demuestra la reiterada insistencia que en el documento se hace a la insuficiencia de los recursos propios captados por el DDF y el otorgamiento de crecientes subsidios del gobierno federal
Así, se hace esta comparación:
En 1977, el 40% de los ingresos del DDF lo constituían los rubros correspondientes a los impuestos, derechos, productos y aprovechamientos, mientras que en 1982 representaron tan sólo el 20% En contraste, los financiamientos aumentaron del 3% al 41%
Y se comenta:
“Esta situación se debe básicamente a la caducidad de los sistemas de administración fiscal local, que ante el creciente flujo de ingresos derivados de las participaciones en impuestos federales, no actualizó, agilizó y fiscalizó adecuadamente sus instrumentos tributarios”
Luego se “champa” la benévola ayuda del gobierno federal:
“Las tarifas de cobro por servicio prestado a través de los organismos descentralizados del DDF, que en ningún caso han correspondido a la realidad económica y financiera de la entidad, han provocado que esencialmente dependan de subsidios del Gobierno Federal y aportaciones del Departamento”
Como ejemplo de ello se destaca el caso del Metro: en 1982, el 85% de sus ingresos totales se compusieron de subsidios y aportaciones
También se destaca la gravedad del endeudamiento externo del DDF, equivalente a unos 1,300 millones de dólares (parte del cual se ha anunciado, asumirá el Gobierno Federal); pero no se le pondera En realidad, ese endeudamiento (menor, por cierto, que el registrado por el grupo industrial Alfa, que es de 2,200 millones de dólares) representa apenas el 2% de la deuda externa del gobierno federal al 31 de diciembre de 1982 Y equivale al 13% de los 10,000 millones de dólares que el país pagará este año por intereses de su deuda externa
Sin embargo, el gobierno federal ha tratado de magnificar la deuda del gobierno capitalino Esto fue evidente durante el acto en que se instaló el Comité de Planeación para el Desarrollo del DF, el 27 de octubre pasado
Fue ahí donde el presidente Miguel de la Madrid anunció que el gobierno federal absorberá “una parte sustantiva” de la deuda del DF y el fin del desarrollo “caótico” de la ciudad
Y también fue ahí donde el secretario de Hacienda, Jesús Silva Herzog, habló de que las finanzas del DDF se encuentran en una de sus etapas más críticas y enunció las intenciones gubernamentales: las acciones financieras, dijo, deberán acompañarse de esfuerzos para generar recursos propios del DDF Ya no es posible, dijo, continuar con la tendencia descendiente en la relación de ingresos propios del DDF respecto a sus gastos
Consideró como “imperativo” que el DDF aumente sus ingresos “tanto por medio de los mecanismos tradicionales como de nuevas fórmulas inspiradas en la equidad y la justicia distributiva”
En una ciudad que, como se dice en la Cuenta Pública, las condiciones de vida han reducido el promedio de sobrevivencia de sus habitantes, se pretende que sean éstos los que paguen más
En breve, por lo pronto, la Cámara de Diputados, aprobará la Cuenta Pública de último año del profesor Hank González