De la Madrid no cayó en el juego de La Quina y vino la farsa

De la Madrid no cayó en el juego de La Quina y vino la farsa
El Trampas se dice traicionado; su acusación, prefabricada, era para fingir la moralización
Francisco Ortiz Pinchetti
Habla El Trampas:
“Ningún director de Petróleos Mexicanos se ha decidido hasta ahora a combatir la corrupción sindical Todos han preferido cuidar el escritorio y su posición política La Quina y Barragán Camacho son los que mandan Ellos han implantado el terror en el sindicato y se han enriquecido escandalosamente con las concesiones de la empresa, en perjuicio de la nación”
Héctor García Hernández, preso en el Reclusorio Sur, decide abrir la piel de monstruo que lo cobijó hasta hace poco Brota el pus: el contratismo, la usura, la imposición, el pistolerismo, el despilfarro, los negocios personales solapados por Pemex, las maniobras de los líderes para conservar el poder, incluida la más reciente y a la cual él mismo se prestó
La acusación de fraude hecha por Salvador Barragán Camacho contra El Trampas, dice El Trampas, fue acordada previamente entre ambos y Joaquín Hernández Galicia, La Quina, como un ardid para aparentar ante el presidente Miguel de la Madrid una moralización del sindicato Trataban de curarse en salud, como se dice; pero sobrevino un inesperado rompimiento
García Hernández —”a mí me dicen El Trampas desde los cuatro años de edad y no porque tuviera vocación de líder— cuenta a Proceso, también, las parrandas de Barragán Camacho y sus amigos en los casinos de Las Vegas, en uno de los cuales el dirigente perdió en una sola noche un millón de dólares
Y retrata así a sus examigos:
“Si Salvador tiene el vicio del juego y el derroche, Joaquín tiene el vicio del robo y el poder: ha enloquecido de poder”
UNO DE SUS CAPOS
El 8 de agosto pasado, el senador Salvador Barragán Camacho, secretario general del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM) presentó ante la Procuraduría General de la República la denuncia contra Héctor García Hernández, su compadre, por un fraude de 985 millones de pesos
La acusación causó azoro no solamente porque García Hernández era miembro del comité ejecutivo encabezado por el propio Barragán Camacho, sino porque además era hombre de todas las confianzas de La Quina —el verdadero mandón del sindicato— y su lugarteniente en Coatzacoalcos, desde donde controlaba toda la zona sur
Barragán Camacho aseguró entonces que con esa denuncia el STPRM iniciaba una campaña de limpieza para terminar con los líderes corruptos
El Trampas huyó Refugiado en Estados Unidos, envió el 26 de agosto una carta al presidente De la Madrid en la que describía a La Quina y a Barragán Camacho como jefes de una banda criminal, desmentía los cargos en su contra y ofrecía al mandatario su contribución para sanear el sindicato petrolero (Proceso 356) El jueves 8 de septiembre fue secuestrado en su domicilio de McAllen, Texas, llevado ante La Quina en Ciudad Madero y posteriormente entregado a las autoridades judiciales Y el lunes 12 fue declarado formalmente preso, en el Reclusorio Sur
Evidentemente cansado, ojeroso, vestido con un impecable conjunto beige —el color reglamentario de los internos— El Trampas da su versión de lo ocurrido “La acusación en mi contra y mi huida fueron acordadas por La Quina, Salvador y yo hace cinco meses”, dice “Ellos están muy espantados con la renovación moral Me pidieron que me echara la culpa para taparle el ojo al macho”
Platica:
“La Quina ha repetido su numerito cada seis años, con cada nuevo presidente Invitó a Echeverría a Ciudad Madero cuando empezaba su gobierno Señor presidente, le dijo, yo ya estoy cansado y he pensado en retirarme de la vida sindical No, Joaquín, le dijo Echeverría Quédese usted Siga Está bien, señor presidente; como usted ordene, le contestó Joaquín Seis años después invitó a López Portillo Me retiro, señor presidente Ya estoy cansado Usted es necesario, Joaquín, tiene que seguir Como usted ordene, señor presidente Seis años después, en enero, invitó a don Miguel de la Madrid Ya estoy cansado, señor presidente; he pensado en retirarme Y don Miguel se quedó callado”
Ese fue el primer indicio, dice El Trampas con su cara redonda, regordeta, en la que los ojos son apenas rendijas “Joaquín y Salvador empezaron a ver que las cosas ya no eran iguales Quisieron hacer amistad con el presidente, pero vieron que él quería una limpia de a de veras en Pemex, tanto de funcionarios como de líderes Y detectaron que el sindicato estaba en la mira”
Un día de abril pasado, La Quina y Barragán Camacho se reunieron con El Trampas en un restorán de la ciudad de México
“Tuvimos una plática larga —recuerda ahora Me comentaba Salvador: oye ¿ya te diste cuenta que ora sí el señor presidente viene duro, que tal parece que el sindicato es uno de los que han puesto en la mira? Pues sí, compadre, le decía yo, pero pues hay que cambiar ya esas tácticas, le digo, porque pues ya están muy vistas, ya el sol no se le puede tapar con un dedo Y entonces me dice: pues fíjate que son cuatro gentes, una de ellas tú, que tienes autorización para los cheques ¿verdad? Yo creo, me dice, que vamos a tener que empezar a tumbar cabezas, ni modo, a exhibir bandidos”
Suelta García Hernández una bocanada de humo entre sus gruesos labios Sin el menos gesto agrega: “yo primero no le entendí lo que quería decir Entonces, le digo a Salvador y a Joaquín, ¿cómo va a estar la cosa? Nosotros ya analizamos bien la situación, me dijeron Mira: te vamos a echar la culpa a ti, porque tú eres de las personas de más confianza y vas a tener que aguantar vara Cómo, les digo Ni madres, les digo Entonces me dicen: no te apures Nosotros ya lo pensamos Vamos a poner una denuncia Tú te huyes Dos años Como quiera En dos años le echamos tierra al asunto El chiste es aparentar ante el señor presidente que la moralización entró aquí al sindicato”
Ni madres, les volvió a decir El Trampas “Yo ni madres ¿Por qué yo?” Dos, tres veces más le insistieron, en reuniones que tuvieron en la secretaría general del STPRM
“Me convencieron”, resume “Yo a Salvador lo apreciaba mucho, por Dios Mucho Como a un hermano lo apreciaba yo Ora ya ve, hasta ha negado que somos compadres Pero entonces sí, Salvador me convenció Por el aprecio que le tenía Bueno, le dije Correcto Haz la denuncia”
Como lo había acordado, Barragán Camacho tuvo a su compadre al tanto de todo Primero, su destitución como secretario de Educación y Previsión Social del sindicato
“El me avisó hasta el último momento que iba a hacer lo que iba a hacer Hasta que me dijo: ora sí Ya vamos a presentar la denuncia Pélate, y me fui a Estados Unidos a refugiarme”
—Como lo habían acordado
—Como habíamos acordado, sí Pero yo empecé a ver muy chueca la situación Fue cuando vi que directamente me acusaban a mi de todo Que trataban de aparentar una situación que no era, que dizque yo había engañado a los pagadores de Pemex, que los había sorprendido para recoger los cheques, que no tenía autorización Y ahí sí no, porque yo autorización la tenía Tengo las pruebas
Y saca El Trampas del bolsillo interior de su saco copias de los oficios que demuestran que efectivamente tenía esa autorización
EL ROMPIMIENTO
García Hernández, de 48 años de edad, bajito y fornido, se mira enojado por primera y única vez en la entrevista
“Han dicho una sarta de mentiras”, acusa “Por eso yo ya no estuve de acuerdo Lo que tenga que pasar que pase, dije Y fue cuando le mandé la carta al presidente Si ellos hubieran dejado la acusación como la hicieron, y que yo me fuera y la cosa siguiera su curso, como me prometieron, pus yo me hubiera aguantado Pero cuando vi que todos los ataques eran contra mí, directos, y que movieron toda su influencia y ya mero faltaban nomás cornetas y tambores para llamar la atención del señor presidente, pues eso ya no me gustó Y di por terminado en ese momento mi compromiso y mandé la carta”
Estalló la guerra
Se destapó la atarjea
La Quina reaccionó: el jueves 8 de septiembre, tres de sus hombres, armados, irrumpieron el de departamento de El Trampas en McAllen “Me vendaron y me metieron en la cajuela de un coche”, relata “Me llevaron a Reynosa Ahí me recibió el jefe de la policía de Ciudad Madero, Nicolás Pérez Segura Luego me llevaron directamente a la casa de La Quina, en Madero”
García Hernández se pasa la mano izquierda por el pelo crespo, negro Agrega que Hernández Galicia estaba ahí con todos sus secuaces y pistoleros” “Ya lo ves —le dijo La Quina—: te dije que de donde te metieras yo te sacaría”
—Y usted ¿qué le dijo?
—Nada más le dije: bueno, pues ya estoy aquí, en tus manos
—¿Lo amenazó?
—No había necesidad de que me amenazara Para qué Ahí estaba toda su gente Qué podía yo decir Tenía que aceptar todo Ellos ya tenían preparadas las actas, las declaraciones Ahí estaba el agente del Ministerio Público Federal Yo ahí no sabía que era Lo supe cuando me llevaron a su oficina en Tampico y me tuvieron en un calabozo incomunicado Pero las actas ya las tenían en casa de Joaquín No me dejaron ni hablar Nomás fírmale, me dijeron Y yo firmé todo Ya qué chingaos Yo creo que con esa presión hasta al presidente lo hacen firmar, no nomás a mí
Una mueca que apenas es sonrisa precede al “y aquí me tiene” de El Trampas Dice, por cierto, que le molesta que usen su apodo “como para decir que tan soy un líder corrupto que me dicen así” La verdad, aclara, es que ese mote lo tiene desde que era niño, “porque jugábamos a un juego que sólo se puede ganar haciendo trampa”
Y contrataca:
“Desde que conocí a Barragán Camacho, hace 20 años, le decían “El Burro”, para devolverle la copa, ¿cómo la ve?” Y ríe con ganas, al fin
Pero no parará en el apodo:
“Salvador y La Quina son las lacras del sindicato Lo han corrompido todo Han agarrado un poder de terror Todo se maneja así, por imposición, por terror Creo que si el presidente de la República quiere acabar de veras con la corrupción en el gremio petrolero, tiene que actuar, ahí los tiene”
LA COSA SUYA
Pocos como García Hernández conocen las entrañas de la corrupción petrolera Y a sus cabecillas, a quienes conoció en Ciudad Madero hace más de 20 años, según platica
“Joaquín era soldador Andaba en una bicicleta Yo era mecánico especialista en esa época Y tenía mi cochecito Viejo, pero tenía Y siempre los traía de aventón a él y a Salvador Así nos conocimos Y nos hicimos muy cuates
“Fíjese que cuando Joaquín empezó, con una lucha muy bonita, que yo creí que siempre iba a seguir igual, que nunca la iba a desviar Cuando agarró el mando de la sección Uno, él no quería posiciones políticas El estaba en contra de todo eso Decía: al sindicato para qué le sirve una diputación, una presidencia municipal, una senaduría No, nada de eso Y en ese tiempo todas esas posiciones políticas que tenía el sindicato se perdieron Pero con el transcurso del tiempo, ya ve Se dio cuenta que eran importantes esas cosas y las volvió a pelear Y entonces empezó a escalar y escalar”
La Quina, dice, llegó a la secretaría general nacional del sindicato por decisión de Pedro Vivanco “Y a Pedro Vivanco fue al primero que eliminó en cuanto agarró el poder Luego siguió Rafael Cárdenas Lomelí También lo acabó Después Samuel Terrazas y otros Joaquín se fue enfermando de poder día a día Hoy está enloquecido, inconocible Lo digo yo, que lo conocí cuando era un pobre soldador”
—¿Cómo mantiene su poder?
—A base de terror El y Salvador lo controlan todo, lo deciden todo Las secciones han perdido toda autonomía Ellos ponen y quitan dirigentes Ahí está el ejemplo de Poza Rica Murió Oscar Torres Pancardo, que era el dirigente de la sección 30 Entonces, llega Salvador y sin más dice éste e impone al sucesor de Oscar ¿Cómo es posible, en una sección que tiene más de 6,000 trabajadores, que los dirigentes se designen así por dedazo? Por eso cada día hay más descontento La gente ya no soporta esta situación”
Otra forma que utilizan para someter a los dirigentes seccionales y hacerlos incondicionales suyos es ponerles “un cuatro”, para que caigan y se metan en problemas “Es lo que le hicieron a Sebastián Guzmán Cabrera en Minatitlán Le quisieron poner una trampa, para luego llegar La Quina como su salvador y así tenerlo agarrado, incondicional”
Junto al terror, el dinero cierra el candado del poder sindical Dinero para comprar gente, dinero para chantajear, dinero para apergollar a los trabajadores Lo dice El Trampas:
“Ellos usan los préstamos personales a los trabajadores como forma de sometimiento Ahí tiene la caja de ahorros de Ciudad Madero Simplemente eso: miles de millones de pesos que La Quina maneja a su antojo, porque el dinero es de él y de Salvador Ellos ganan los intereses Ellos prestan y ellos disponen los descuentos, a su antojo La Quina, personalmente, autoriza o niega los préstamos Y Pemex hace los descuentos al trabajador, a lista de raya
“¿Qué pasa si te quieres poner al brinco, o simplemente si no estás de acuerdo con su política, con lo que ellos hacen? Muy fácil: le dicen al jefe de la caja de ahorros: a éste déjamelo con cinco pesos a la semana Hay mucha gente que recibe cinco pesos a la semana Y ¿qué haces? Tienes familia Ni modo Tienes que ir corriendo con Joaquín a suplicarle Y entonces, como perdonavidas, él te dice mira, no te preocupes, y ordena que te reduzcan el descuento; pero ya te tiene agarrado”
—En Pemex ¿quién solapa esa situación?
—Bueno —sonríe García Hernández— ahí no sé ¿Quién los va a solapar? Pues los que están arriba ¿no? Eso ya ni se dice Pemex tiene que hacer lo que el sindicato le ordene En lo de los préstamos, la empresa se concreta nada más a aplicar los descuentos conforme la relación que le pasa el sindicato Nada más
LOS GRANDES NEGOCIOS
Nadie se ha atrevido a hacer un cálculo de la fortuna acumulada por La Quina y Barragán Camacho Las cifras del dinero que llega a sus manos causan vértigo Tan sólo por el 2% del monto total de las obras que Pemex entrega al sindicato para “obras sociales”, se estima que en los últimos seis años han recibido más de 70,000 millones de pesos
Tampoco El Trampas se atreve a calcular “Eso sí quién sabe”, dice En cambio, descubre otro gigantesco filón de ingresos, algo así como 10,000 millones de pesos al año, por comisiones que reciben de los contratistas libres, a quienes ellos, La Quina y Barragán Camacho, asignan los contratos Explica:
“La cláusula 36 del Contrato Colectivo establece que 40% de las obras de Pemex se asignan al sindicato, que las puede subcontratar libremente ¿Y qué hace el sindicato? Le da la obra a equis contratista privado Y ese contratista le tiene que dar al sindicato 35% del monto de la obra Desde ese momento, el contratista ya va quebrando, obligado a robar en el campo, a darle dinero a los supervisores de campo para inflar las estimaciones
“Así —agrega—, una obra que Petróleos Mexicanos tiene calculada en 200 millones, digamos, al darle el contrato al sindicato ya se elevó a 400 millones Desde ahí empieza la corrupción Y ese dinero no se ve nunca ¿A quién se perjudica? a Pemex, es decir, a la nación”
El meollo de esta corruptela mayor, dice García Hernández, está en que el sindicato asigna esos contratos sin concurso “Por eso el contratista tiene que darle el 35% Eso se acabaría en el momento en que se suprimiera la asignación de contratos sin concurso El concurso erradicaría la corrupción en este punto Pero”
Y de pronto recuerda El Trampas un caso particularmente “escandaloso”, según lo califica En 1971, dice, cuando Barragán Camacho ocupaba por primera vez la secretaría general, se construyó la refinería de Tula
“La refinería —cuenta— se construyó en tierra de nadie, como decimos cuando no está jurisdiccionada a ninguna sección Y ahí Barragán Camacho manejó el asunto completito La obra costó 28,000 millones de pesos De los de entonces Y el sindicato recibió el 2% de esa cantidad (unos 360 millones de pesos, de los de entonces) Qué hicieron con todo ese dinero Dónde quedó Y nomás es un ejemplo, conste”
Gacha la cabeza, como mirando sus botines beige, lustradísimos, El Trampas comenta:
“Si no más es cosa de rascarle tantito, dónde usted quiera, para que salga la porquería”
Y habla de otros negocios de La Quina y de su contubernio con Pemex
La perforadora El Aguila “Se le paga en dólares Hay equipos parados y se les paga tiempo muerto Es más: hay equipos de Pemex parados para que trabajen los de la perforadora El Aguila A costa de Pemex”
La flotilla de camiones Mac “En todos los departamentos de transportación de Pemex hay equipo y trabajadores parados, no trabajan, para darle preferencia a los de esta flotilla Se duplican los costos Pemex tiene sus vehículos, con sus chóferes, pero están parados Al grado de que se ha declarado gente disponible de transportes”
Ambas empresas son de contratistas privados “Prestanombres”, dice El Trampas, “porque La Quina es el dueño de todo eso El es el jefe, el dueño de todo Nada más que hay cabrones prestanombres que lo encubren Como Sergio Bolaños y Ramiro Garza Cantú”
Se asegura que Sergio Bolaños acaba de adquirir, en 1,100 millones de pesos, el Colegio Hamilton, y un predio contiguo, en las Lomas de Chapultepec de la ciudad de México El mismo compró hace meses la casa que fue de Carlos Trouyet
“Esos son los cabrones prestanombres de La Quina”, insiste el exlíder hoy preso
—¿Por qué Pemex ha sido tan débil, o tan cómplice, con el sindicato?
—Yo no le voy a hablar de nadie en especial; pero la verdad es que quienes han llegado a la dirección general de Petróleos Mexicanos van a cuidar el escritorio, sus intereses políticos, su carrera Hasta ahorita no ha habido nadie que llegue con conciencia de querer acabar de veras con la corrupción Le han tenido miedo al sindicato, por la misma fuerza que le han dado; pero el día que llegue un director con todo el apoyo de quien se lo debe dar, ese día se acaba toda la corruptela Lo que desgraciadamente ha pasado y pasa es que Pemex, al ver que el sindicato lo aprieta, automáticamente tiene que aflojar Yo pienso que ese es uno de los puntos principales para combatir la corrupción: que Pemex no sea blandito
—¿Ha cambiado la relación de la actual dirección general de Pemex con el sindicato, en comparación con las administraciones anteriores?
—Pues ha cambiado y no El director don Mario Ramón Beteta entró con muchas ganas Ojalá, digo, todavía las tenga Quiso, entrando entrando, empezar a enderezar el barco Y así, se tomaron varias medidas buenas Una: en el sindicato hay mil gentes que no trabajan, comisionados, ayudantes, pistoleros, hijos, mujeres, Juan de las cuerdas Entonces Beteta empezó a meter la mano ahí: a ver toda esa gente, qué hace, para qué sirve Pero, también entrando entrando, se organizó un pleno de secretarios generales, en Salina Cruz, y ahí fue donde le llovió a don Ramoncito Y parece como que le bajaron la guardia Ahí le amarraron las manos”
Fuma y fuma, El Trampas se encoje de hombros:
“Mientras no haya un director que en realidad los meta en cintura, esto nunca se va a acabar”
Cauto, evita hablar de la relación de Jorge Díaz Serrano —su compañero de prisión— con el sindicato, en el sexenio pasado “De eso no sé nada”, dice sin más Tampoco opina de la muerte de Oscar Torres Pancardo “Lo único que sé de eso es lo del accidente”
—¿Cómo eran —se le insiste— las relaciones de Torres Pancardo con La Quina y Barragán Camacho en los últimos meses?
—Nunca fueron buenas —repone, parco
—¿Por qué?
—Por lo mismo que le decía: los mismos secretarios generales ya no aguantan tanta imposición Están hartos Han quitado toda autonomía a sus secciones Por eso a Joaquín y a Salvador los pasan, pero ya no los tragan
LOCURA EN LAS VEGAS
Muchas veces acompañó El Trampas a Barragán Camacho en sus correrías frenéticas por los casinos de Las Vegas “Ibamos tres, cuatro veces al año Y no sólo a Las Vegas También fuimos a Lake Tahoe y a Atlantic City”
—¿Con cuates?
—Claro, con muchos cuates A veces 50, 60 cuates Y todo pagado Un despilfarro
“Yo vi a Salvador jugar y perder mucho dinero Mucho A veces 200,000, 300,000 dólares Una noche, en Las Vegas, perdió un millón de dólares
—¿Un millón de dólares?
—Sí, en el bacará En cuatro, cinco horas Yo le di el dinero, porque como usted sabe yo manejaba, por ordenes de ellos, todo el dinero, para entregárselo a ellos Fue precisamente hace dos años, un 15 de septiembre Esa vez fuimos como con 60 amigos
—¿Y qué le dijo?
—Nada Se fue a dormir y al otro día nos regresamos a México
A veces, también trasladaban Las Vegas a Ciudad Madero, para las fiestas de La Quina y Barragán Camacho “Nos llevábamos diez, veinte mujeres En avión especial Directamente de Las Vegas Eso costaba mucho Cuesta mucho Mujeres para divertirse
—¿Qué sentía usted de participar en eso, de asistir a los casinos, de ver ese despilfarro?
—Muchas veces me repugnó eso de Las Vegas Yo me sentí mal Pero tenía que seguir con ellos ¿Qué podía yo hacer en esos momentos? Yo nunca estuve de acuerdo con que se tirara en esa forma el dinero Pero no me quedaba otra Tenía que seguir cargando la cruz
El Trampas dice todo esto muy serio Y en serio dice también que La Quina, a veces, le reprochaba ese proceder a Barragán Camacho “Aunque usted sabe que cuando dos personas son corruptas, una a otra se tapan con la misma cobija”
Y vuelve a ponerse reflexivo:
“Ya no es posible aguantar tanta porquería”
Insiste:
“La única forma es quitando a esos dos Pienso que el sindicato petrolero es noble, muy noble y muy bueno y muy fuerte El sindicato; pero sin esas lacras Ya tienen que venir líderes nuevos, honrados, porque es la única forma de ayudar a levantar a nuestro país”
—¿Cómo se puede llegar a una auditoría en el sindicato?
—Muy fácil, porque el dinero que se le ha dado a La Quina para sus obras sociales es dinero que da Pemex Es dinero de la nación Que no se confunda con el dinero que se roban por otro lado, el de las cuotas sindicales Ese es de los trabajadores; pero el dinero que sale directamente de Pemex es otra cosa Y debe aclararse dónde está ese dinero, qué se ha hecho con él
—¿Cuentan La Quina y Barragán Camacho con el mismo apoyo que en el sexenio pasado?
—Ellos han sido siempre amigos del presidente en turno Nada más que este señor presidente no los ha de aceptar todavía como amigos No creo que este señor presidente sea amigo de gente corrupta
—¿Se ha visto afectado ya alguno de sus negocios?
—Yo creo que todavía no, porque no había la oportunidad de que se abriera la situación; pero ahorita está la puerta abierta para que se investigue Y vamos a llegar al fondo
—¿Cuál es el fondo?
—El fondo es el poder No lo quieren soltar El poder Joaquín está enfermo de poder Y tiene dinero Por eso hace lo que hace Muchas veces presencié la forma tan puerca como él maneja al sindicato Es cierto: ha mandado golpear a mucha gente Ya basta, digo
El Trampas asegura que está “dispuesto a todo” Y regresa a su celda