González Avelar habló de encubrimiento

González Avelar habló de encubrimiento
Alicia López Portillo pidió a Díaz Serrano que comprara los barcos
Carlos Marín
Alicia, la hermana y secretaria privada de José López Portillo, recomendó la compra de los barcos que conducen a Jorge Díaz Serrano a la cárcel
Su hermano, el Presidente, ordenó “tapar”, “darle la vuelta” a la operación
Aparte de ellos tres, la mecánica exacta del fraude la conocen sus promotores, entre estos el capitán Enrique Amado Cárdenas, exgerente de Marina de Petróleos Mexicanos, prófugo ya
Las líneas generales de lo que ocurrió, sin embargo, trascendieron a otras pocas personas que vivieron muy de cerca, en la primera mitad de 1980, la historia que hoy mantiene sin alienta a la clase política nacional
A la luz de las declaraciones y documentos que han venido publicándose en la última semana, la participación de los hermanos López Portillo —de acuerdo con el relato recogido por Proceso— encaja con precisión
LOS RECHAZOS
En julio de 1979 la Gerencia de Comercio Exterior de Pemex solicitó a la Gerencia de Marina la adquisición de un grupo de buques gaseros
“Como resultado del incremento de la producción de petróleo crudo obtenido por Pemex en el año de 1978 y de aumentos previstos para años subsecuentes, el organismo consideró la adquisición de buques gaseros para exportar los posibles excedentes de esta materia prima”, explica la Secretaría de la Contraloría de la Federación en su comunicado —11 páginas— del 29 de junio pasado
“Por tal razón —añade Contraloría— durante el año de 1979 se promovió la recepción de ofertas de buques gaseros existentes en el mercado mundial o en construcción de astilleros”
Por esos días de auge, el director comercial de los astilleros belgas Boelwerf, Jacques Van Damm, se entrevistó con el gerente de Marina de Pemex, el capitán Enrique Amado Cárdenas, para proponer la venta de dos barcos gaseros en proceso de construcción, los llamados cascos 1500, y 1501
La misma propuesta la hizo por escrito el representante en México de esos astilleros, el licenciado Rafael García García
Era ésta una de las múltiples ofertas que ya sea directamente o por telex hacían a Pemex diversas empresas
Los ofrecimientos se hicieron casi siempre a través de representantes de firmas internacionales que abrieron en México sus oficinas para colocar en Pemex todo tipo de productos
Las gestiones directas de los astilleros Boelwerf, dice la Contraloría, “no prosperaron” Aunque no precisa la razón, ésta se encuentra en la solicitud que la Gerencia de Comercio Exterior hizo a la de marina, donde señalaba las características técnicas indispensable que los barcos debían tener, y en particular la de que los más grandes no excedieran de 30,000 toneladas de peso muerto
Aparece entonces en escena el licenciado Fernando Manzanilla Pérez Sandi, representante de la firma Navigas International, propiedad de Herman Sauer
En el documento íntegro que la Contraloría envió a la Cámara de Diputados con más detalles acerca del fraude —115 páginas—, publicado y comentado fragmentariamente por Manuel Buendía en Red Privada, se indica que Sauer ofreció a Manzanilla 150,000 dólares si éste le concertaba una cita con el gerente comercial de Pemex, Ignacio de León
“Bien sabía Sauer la importancia de Ignacio de León A pesar de su rango inferior, era uno de los principales ‘capos di regime’ dentro de la mafia Actualmente la policía de varios países lo busca, junto con ‘Jesse’ Chavarría, el gerente de Exploración con Díaz Serrano Está convicto, en México y Estados Unidos, de un fraude a Pemex en la compra a Crawford Enterprise de equipos para compresión de gas”, afirma Buendía (7 de julio)
Y agrega el columnista:
“Sauer se ostentó como propietario de los barcos que simultáneamente estaba ofreciendo el otro caballero de industria: Van Damm” (7 de julio)
La oferta de Sauer, como la de Van Damm, fue igualmente rechazada: los buques no se ajustaban a las condiciones requeridas por la Gerencia de Comercio Exterior
Pese a ello, Manzanilla —dice Buendía, basándose en el documento citado— “pudo hablar del negocio con Díaz Serrano en enero de 1980; pero el señor director le dijo que la institución no admitía ni necesitaba intermediarios belgas, porque ya estaba en tratos directos con los astilleros belgas donde estaba el verdadero dueño de los barcos: Van Damm”
En realidad, lo que ocurrió es que Pemex rechazó la oferta no porque ya tratara con Van Damm, sino porque esos barcos no reunían los requerimientos de carácter técnico Es decir, hasta enero de 1980 no había en Díaz Serrano la voluntad de comprar esas embarcaciones
Pero de esto se encargaría Alicia López Portillo
Según la información recogida por Proceso, en una fecha aún por precisar, posterior a la entrevista de enero entre Fernando Manzanilla Pérez Sandi y Jorge Díaz Serrano, pero antes del 28 de ese mismo mes (día en que Pemex recibió una carta de Sauer en la que explicaba la negociación entre los astilleros Boelwerf y su Navigas International) el director general de Pemex atendió una llamada de la secretaria del Presidente de la República, lo cual era de lo más usual
IMPORTANCIA DE LA FECHA
Enero de 1980 es mes clave en la investigación del fraude, toda vez que de esa carta de Sauer a Pemex, la Contraloría comenta en su informe a los diputados:
“La lectura de este documento permite apreciar los siguientes elementos esenciales: que dada la fecha del mismo, hace presumir que antes de girarse la carta en cuestión ya se había logrado una concentración o entrevista entre Sauer y los directivos de Pemex; que Sauer afirma que solamente tienen una opción para la compra de los buques; que ofrecen los buques a un precio mucho mayor que el que comercialmente les correspondía; que las condiciones de pago resultaban ya muy onerosas para Pemex ()
“Todas estas situaciones, de notoria irregularidad, no se hubieran dado si el Director de Pemex, tal como ya se encontraba enterado con anterioridad de los antecedentes del caso, no las hubiese aceptado y, por otra parte, la firma del mismo para comprar de contado los buques revela su complicidad en los actos efectuados, con los que en forma evidente, ilícita y contra toda práctica comercial, se obtuvo con un lucro indebido en la adquisición de los buques y un manifiesto perjuicio a los intereses económicos de Pemex, que dicho director, de acuerdo con sus atribuciones legales, tenía obligación de cuidar y administrar debidamente” (Citada textualmente por Buendía)
LA RECOMENDACION
Que Alicia llamara al director general de Pemex era cosa frecuente, pues trabajaba para su hermano José como secretaria privada Esa vez, sin embargo, el motivo resultaba peculiar, y no tanto porque le hizo una recomendación —práctica común de los familiares cercanos del Presidente— sino porque le pidió que fueran comprados los buques que Sauer decía poseer
Los mismos que fueron rechazados cuando los ofreció Van Damm en 1979 y los mismos, en fin, que Manzanilla Pérez Sandi ofreció al propio Jorge Díaz Serrano y que éste rechazó a principios de enero de 1980
Por instrucciones del director general de Pemex, el capitán Enrique Amado Cárdenas, gerente de Marina de Pemex, se encargó personalmente de atender la petición de doña Alicia
De acuerdo con el documento de la Contraloría entregado a los diputados, cuatro subordinados de Enrique Amado Cárdenas, los capitanes Joaquín Dorantes Pérez, Rubén Cantillo Aguirre, Pedro Gómez Tamariz y César Vioveros López Sierra, todavía en mayo de 1980 (un mes después de que Díaz Serrano firmó el convenio fraudulento), insistieron en la improcedencia de la adquisición
” ‘No hay necesidad de comprar esa clase de barcos’, sostenían Y ‘precisamente esos dos están defectuosos’, añadían ‘El precio es exagerado’, volvían a insistir Nadie los escuchó” (Buendía, 8 de julio)
El comunicado a la prensa emitido por la Contraloría resume:
“Durante el mes anterior a la firma de los contratos de compra-venta del 30 de abril de 1980, los técnicos navales de la Gerencia de marina inspeccionaron el buque 1500 que estaba a punto de navegar y el 1501 que se hallaba en proceso de construcción
“Informaron a sus superiores jerárquicos que esos buques no reunían todas las especificaciones necesarias Alguno de ellos se opuso abiertamente a su adquisición
“A pesar de esas objeciones técnicas se ordenó la continuación de las pruebas En el momento que se efectuaban las llamadas pruebas de alta mar, a finales de abril, los técnicos recibieron la orden de asumir el carácter de propietarios y no de observadores, porque los buques ya se habían adquirido
“Contrariamente a lo estipulado en el requerimiento de la Gerencia de Comercio Exterior sobre el tonelaje máximo, 30,000 toneladas de peso muerto, los gaseros adquiridos desplazan 37,000”
La operación se sostuvo La llamada de Alicia López Portillo a Díaz Serrano en enero había sido cumplidamente atendida
No sirvieron las objeciones de los técnicos navales y ni siquiera el escándalo que en las áreas comerciales y técnicas de Pemex, a un nivel de empleados medios y secretariales, causó esta compra de los buques, no tanto por lo turbio sino por lo burdo de la operación: se habían adquirido dos barcos rechazados inicialmente por causas técnicas obvias y, para colmo, se habían pagado 34 millones de dólares más de su precio original
Pese a todo, “aproximadamente un mes antes de la firma de los contratos de compra-venta, el Director General de Pemex solicitó por oficio a la Secretaría de Patrimonio y Fomento Industrial autorización para adquirir esos gaseros y otros buques tanque, aduciendo que reunían las especificaciones técnicas necesarias y que se habrían de adquirir con la modalidad del arrendamiento financiero
“Los hechos posteriores resultaron completamente contrarios a lo que el director expresó en aquella solicitud: los buques no eran ni son adecuados a las necesidades de Pemex, se pagaron de contado y se adquirieron sin obtener la autorización previa de la inversión La compra se regularizó parcialmente, meses después de contraído el compromiso y pagado la mayor parte del precio” (síntesis de la Contraloría, 29 de junio)
La operación “se regularizó parcialmente”, indica la versión conocida por Proceso, por instrucciones del Presidente de la República
Antes, el 30 de abril, Jorge Díaz Serrano firmó el contrato de compra-venta que hoy sirve en su juicio de desafuero como servirá, según todo apunta, en el proceso que lo llevará a la cárcel
Esa firma perdió al todavía senador, de acuerdo con el relato que hoy se da a conocer: el encargado de suscribir las adquisiciones fue siempre Ignacio de León, gerente comercial de Pemex, una de cuyas operaciones, la de los equipos para compresión de gas contratados con Crawford Enterprise, le significó cinco millones de dólares a título de “comisión” y lo mantiene, desde hace varios meses, en fuga
Pero ese 30 de abril De León no pudo firmar el contrato de compra-venta con Sauer, el de Navigas International: tenía hepatitis O eso pretextó
La firma corrió a cargo, entonces, no pudo abstenerse, del director general
COMPRAS DE PANICO
“Pemex generó directa o indirectamente más de 30,000 órdenes anuales de compra, contratos y negociaciones No pretendo confundir haciendo citas de cifras impresionantes
“Se manejaron aproximadamente más de 100,000 pedidos y contratos ¿Cree usted posible que un hombre y aun un equipo pueda garantizar la absoluta perfección de los procedimientos y, al mismo tiempo, avanzar en el cumplimiento de complejos programas ()?
“Ocasionalmente, en forma selectiva, pedía y revisaba algunos expedientes de adquisiciones importantes del área de compras y de construcción Pero claro, normalmente descansaba en el criterio de acreditados grupos de especialistas encargados de controlar la gran variedad de equipos y materiales que insaciablemente consume la industria petrolera
“En la industria petrolera mundial se utiliza con frecuencia un concepto que es el de ‘costo de oportunidad’ y que no es común en otras industrias de menor riesgo que la petrolera”
Las cuatro citas, textuales, son de la entrevista colectiva de prensa que Jorge Díaz Serrano ofreció en su casa y que aparecieron publicadas el 1o de julio
Dijo más:
“Es posible que al avanzar con rapidez no se den las condiciones óptimas para la vigilancia de los detalles; el campo es propicio entonces para el abuso de quienes inevitablemente aprovechan la oportunidad Impedir que esto ocurra es función de las autoridades policiacas”
Y comprometió su ya mermado crédito:
“Siempre que tuve conocimiento de alguna irregularidad, ésta fue denunciada a las autoridades correspondientes”
La autoridad correspondiente a la que informó, en el caso de la operación con Navigas International, dice el relato conocido por Proceso, fue José López Portillo, y esto sucedió a mediados de 1980
El asunto seguía siendo, como ningún otro de los descalabroso de la empresa, la comidilla en los corrillos de Pemex
Hacia julio, “con aliados como los abogados Santiago de León, coordinador de la Gerencia de Finanzas, y Crisóforo Peralta, representante jurídico de Pemex en Europa”, la tesis de los técnicos que reprobaron la compra de esos buques cobró fuerza, pero fue inútil (Buendía, 8 de julio)
En su síntesis de 11 cuartillas, la Contraloría informa:
“Aproximadamente ocho semanas después de firmados los contratos, una investigación promovida por funcionarios del área financiera de Pemex y aceptada en principio por el Director General, demostró con avalúos inobjetables que se había cometido un fraude en contra del patrimonio de la institución
“El Director General conoció de estos hechos como una fundada sospecha, y aun cuando ordenó que se continuara la investigación, no detuvo los pagos inmediatos que, por ser de contado, finiquitaban la operación
“Quince días después del último pago del segundo barco, en noviembre de 1980, el Director General supo que se disponía de pruebas irrefutables de fraude: facturas y contratos; ordenó suspender la investigación administrativa y dispuso que se prepararan documentos justificativos de la compra para regularizar la operación ante las dependencias del Gobierno Federa”
¿Qué habrá ocurrido?
Díaz Serrano daba tumbos: el doble rechazo con que todo empezó, accedió a la recomendación de Alicia López Portillo, descendió a la firma de un contrato que normalmente no habría suscrito, conoció el escándalo interno que provocó la compra de los gaseros, accedió de mala gana a las presiones del área financiera para que se realizara una investigación y, una vez enterado de la dimensión de su traspié, según la relación de hechos conocida por Proceso, trató el asunto con el Presidente:
Esto sucedió en uno de los acuerdos que sostuvo José López Portillo con quien parecía tener probabilidades de convertirse en futuro presidente de México, entre junio y noviembre de 1980
Junto con la rendición de cuentas de una empresa que garantizaba a México la prosperidad (eran los días en que el gobierno prevenía a los mexicanos de la inminencia de enfrentarse a la administración de la abundancia) Díaz Serrano contó al presidente el lío que provocó aquella insólita recomendación de doña Alicia
El Presidente le ordenó tapar, darle la vuelta a la operación y Díaz Serrano como relata la Contraloría, ordenó suspender la investigación administrativa y dispuso que se prepararan documentos justificativos
Al fraude por la autorización de un pago mayor en 34 millones de dólares al precio comercial, por dos barcos que nunca debieron adquirirse, se suma el agravante de que entre mayo y junio de aquel 1980, para poder pagar estos barcos de contado, Pemex tuvo que pedir prestado en el extranjero; suscribió créditos a corto plazo equivalentes a 3,750 millones de pesos: 25 millones de dólares de los de entonces
El 6 de julio, a la pregunta ¿se estremecerá este país ante sus alegatos y revelaciones? Díaz Serrano contestó:
“Yo no intento provocar tal situación Yo defenderé mi situación” (Entrevista con Miguel Reyes Razo)
No obstante, en su comunicado emitido el 29 de junio, el exdirector general de Pemex ofrece:
“Estoy en la mejor disposición de aportar toda la información que poseo para que la investigación que se realice alcance sus fines con precisión y justicia”
Si no lo hace, cobra otra dimensión lo dicho el mismo 29 de junio por su colega de escaño y jefe de control político, Miguel González Avelar:
“La denuncia que formula la Procuraduría implica la posible comisión del delito de fraude y encubrimiento”
Lapsus aparte, Díaz Serrano declaró el 6 de julio a Novedades:
“Yo veía las grietas del barco y puse mi empeño en evitar que se hundiera”