Una casita blanca, de 2 millones de dólares, en Puerto Marqués
En el Acapulco privado de Alemán, el rincón de López Portillo
Francisco Ortiz Pinchetti
ACAPULCO Se llama Villa Marga Mar Es una mansión blanca, por cuyos ventanales inacabables entra toda la bahía de Puerto Marqués Ocupa un terreno de 3,325 metros cuadrados junto al mar Tiene, claro, playa propia Y un muellecito también blanco Su valor actual se estima en 270 millones de pesos Es el refugio acapulqueño de José López Portillo
La residencia, que perteneció al multimillonario Melchor Perusquía Villarreal, ha sido remodelada por su nuevo propietario, que entre otras cosas construyó un estudio sobre el mar y una mesa de tenis En ello se ha gastado otros 40 millones de pesos
Está ubicada en una zona privada exclusivísima, en la que solamente hay otras nueve residencias y cuyo acceso es controlado día y noche por un retén militar
La Villa Marga Mar es la más llamativa de todas ellas, incluidas la del expresidente Miguel Alemán Valdés y las de otros personajes del alemanismo que formaron este coto de tranquilidad a la orilla de la playa Pichilingue, en Puerto Marqués
José López Portillo conoció la casa el 12 de diciembre de 1981 Hacía apenas cinco meses que el entonces Presidente de la República había proclamado: “lucharé como perro por mi peso” La operación de compraventa se hizo en dólares Quedó formalizada el 7 de enero de 1982 Cuarenta días después, el 17 de febrero, ocurriría la primera devaluación del sexenio
Se ha manejado la cifra de dos y medio millones de dólares como monto de la compra Sin embargo, su expropietaria, Margarita Cañedo viuda de Perusquía dijo a Proceso que esa cifra es un tanto exagerada “En realidad fue un poco menos”, comentó
La operación se realizó a través de una empresa estadunidense de bienes raíces, Previews Inc, con sede en Los Angeles, California En el registro de esa compañía, la Villa Marga Mar tuvo el número de lista 715451 Entrevistado telefónicamente, un funcionario de la empresa confirmó la venta, aunque aclaró: “No puedo decirle quién la compró Es una norma nuestra Lo único que puedo decirle es que quien está disfrutando ahora esa casa es el señor José López Portillo”
Tampoco la señora Perusquía quiso ser indiscreta “No puedo decir el nombre del comprador”, advirtió “Lo que sé es que López Portillo la ocupa Yo creo que es de él”
Actualmente, la Villa Marga Mar —cuya remodelación está por concluirse— es custodiada en su interior por militares vestidos de civil, armados El encargado de la casa es el subteniente Oscar Velela
VILLA DE ENSUEÑO
Melchor Perusquía Villarreal fue presidente de la Junta Federal de Mejoras Materiales durante el gobierno de Miguel Alemán Valdés En esa época adquirió grandes extensiones de terreno en diferentes puntos de Acapulco y sus alrededores; pero escogió a Puerto Marqués para edificar su residencia, en 1951
Y tuvo razón
Los Perusquía disfrutaron su villa durante 30 años, aunque sólo la ocupaban temporalmente A mediados de 1981 decidieron venderla Pusieron el asunto en manos de expertos: la empresa Previews Inc, que vende fincas y residencias en cualquier lugar del mundo
La compañía estadunidense editó un lujoso folleto sobre la casa en cuestión —Una dramática villa sobre la bahía, dice el título— con fotografías a color y un breve texto en inglés Así se describe ahí —textual— la residencia que hoy es refugio del expresidente López Portillo:
“Esta sofisticada villa, a la orilla de un acantilado que domina las trasparentes aguas de Puerto Marqués, fue diseñada de modo que no interrumpiera la grandeza natural del contorno Está construida entre enormes piezas de granito, sobre dos niveles que descienden hacia el mar
“Un majestuoso árbol nativo —continúa el texto del folleto— crece a través de la estancia abierta y continúa hasta la entrada del nivel superior Una enorme, imponente higuera —’la sombrilla de Dios’— domina el sinuoso camino de entrada y sus ramas se extienden para cubrir con su sombra el garage, el estacionamiento y la casa misma
“Puerto Marqués es una bahía hermosamente quieta, seductora y apartada Contrasta con la excitación y la actividad de la cercana bahía de Acapulco La tierra forma tres cuartos de círculo de colinas exuberantes y costa rocosa alrededor de la boca de la bahía La Villa Marga Mar está en una vecindad totalmente exclusiva, monopolizada por sólo 10 mansiones La hermosa playa arenosa de Pichilingue solamente es accesible a los dueños de las propiedades que dan a la playa, o desde el mar
“Villa Marga Mar ofrece todavía más privacía que las otras casas que hay ahí Su colocación es privilegiada: está a unos 15 metros sobre la playa”
La Previews Inc enfatiza la exclusividad del lugar:
“Desde la entrada protegida por guardias hasta la pequeña comunidad, un camino privado serpentea a lo largo de una milla hasta el portón metálico de cuatro metros de Villa Marga Mar La propiedad está totalmente bardeada y protegida de toda intrusión Es parte del Acapulco PRIVADO, un retiro romántico para los auténticos privilegiados que tienen mentalidad de privacía La Villa es un escenario maravilloso para el entretenimiento más refinado a escala internacional A 20 minutos de distancia, el ir y venir de la bahía de Acapulco, atestada de hoteles ,proporciona otro mundo de diversión”
Luego describe la residencia así:
“La Villa es la reminiscencia de un esplendoroso barco blanco Sus curvas y pasillos y blancas paredes crean la sensación de estar a bordo de un lujoso yate anclado, con el siempre presente sonido de las olas que rompen sobre las rocas y se deslizan en la playa inferior
“Su diseño, al contrario de muchas otras villas de recreo, no solamente permite, sino alienta la permanencia en ella a lo largo de todo el año Todos los pasillos entre los cuartos están cubiertos Tiene una estancia interior con aire acondicionado y otra exterior, al aire libre
“En el nivel superior hay dos habitaciones de huéspedes, a la izquierda, y la sala interior, el comedor y el área de servicios, a la derecha Una escalera graciosamente sinuosa y al aire libre conduce a la estancia exterior y al comedor, la suite central y la suite para invitados La estancia interior, un espacio de 12 metros por ocho, tiene tres paredes de cristal sobre la alberca y el mar La estancia exterior es todavía más grande y tiene un decorado folclórico y lleno de colorido Hay un desayunador y un bar con vista a la puesta de sol
“Una serie de terrazas floridas y de bajas paredes de piedra conduce a la alberca y al mirador, y más adelante, a una cabaña a la orilla del agua, a un embarcadero de 16 metros y a la playa Las comodidades adicionales son: aire acondicionado individual en cada habitación teléfono con siete extensiones y un sistema completo de intercomunicación”
Así es, según sus vendedores, la casita blanca que López Portillo escogió como su refugio junto al mar
SEDE DEL “JET SET”
La residencia fue vendida totalmente equipada y amueblada, tal como la conservaba la señora de Perusquía desde la muerte de su esposo, ocurrida el 2 de octubre de 1981 Tenía una decoración elegantemente sencilla, en la que predominaban objetos de arte mexicano En las estancias, muebles de bejuco daban un tono oriental Los muebles de las recámaras eran de madera laqueada de Michoacán
La entregaron tal cual, con sus colchas y cojines sobre las camas, con sus floreros y adornos y hasta con el pato para el que un estanque del jardín resulta demasiado pequeño También dejaron a Adelino, el jardinero
Además de los 3,325 metros cuadrados de terreno que ocupa, la propiedad incluye de hecho otros 1,385 cuadrados de zona federal, en la playa La casa tiene 1,140 metros cuadrados de construcción
En sus jardines hay una variedad de plantas y árboles, desde las bugambilias y los jazmines hasta los aguacates, las palmas reales, los limones, los mangos y los chicozapotes
La casa tiene en total cinco habitaciones —dos de ellas espaciosas suites—, seis baños y cinco cuartos de servicio; lavandería, bodega refrigerada, caseta de vigilancia, garage para tres autos, cisterna y una alberca de 12 por siete metros
En esa mansión, los Perusquía recibieron huéspedes sin duda distinguidos Ahí estuvieron, por ejemplo, el exsecretario estadunidense de Esta Henry Kissinger y su esposa Nancy Maginnes, cuando en abril de 1975 pasaron su luna de miel en Acapulco Ellos se hospedaron en la casa de Eustaquio Escandón, en las Brisas; pero fueron invitados a comer, en dos ocasiones, en la Villa Marga Mar
También estuvieron el naviero griego Aristóteles Onassis y su esposa Jacqueline, el astronauta Nel Amstrong, las actrices Jane Fonda y Merle Oberon y muchos otros personajes del “jet set” internacional
Invitados con frecuencia fueron los expresidentes Miguel Alemán Valdés y Gustavo Díaz Ordaz, ambos amigos muy cercanos de Melchor Perusquía Díaz Ordaz, con quien el anfitrión pasaba jocosísimas veladas, se hospedó varias veces en la casa
El presidente José López Portillo se hospedó en la Villa Marga Mar el 12 de diciembre de 1981 Pernoctó ahí una noche Regresó, aunque sólo de visita, ese fin de año, cuando se alojó en la vecina casa de Pemex de Las Brisas El mandatario esquió esa vez un buen rato sobre las quietas aguas de Puerto Marqués y almorzó en la villa
Por lo visto, la casa le fascinó
Una vez formalizada la compraventa, la señora Carmen Romano de López Portillo —propietaria de otros inmuebles en Acapulco, por cierto— y su hijo José Ramón pasaron unos días de descanso en la residencia Luego se iniciaron, en febrero del año pasado, las obras de remodelación
El encargado de dirigirlas fue el arquitecto Eduardo Luna Traill, director general del Aeropuertos de la Secretaría de Asentamientos Humanos y Obras Públicas (SAHOP) durante el gobierno lópezportillista
Luna Traill, de 42 años de edad, con maestría en arquitectura por la Universidad de Texas, participó también en la construcción de las casas en la colonia de Bosques de las Lomas, en el Distrito Federal
La remodelación respetó básicamente la construcción de los Perusquía, aunque se le hicieron algunas reformas Por ejemplo, la estancia interior fue ampliada a lo largo en cuatro metros, para lo cual se suprimió uno de los pasillos cubiertos que caracterizan a la casa
También se instalaron nuevos ventanales, de aluminio, y un sistema central de aire acondicionado Se reubicó un muro interior y se remozaron totalmente pisos, paredes y techos
Una obra importante fue la construcción de un lujoso estudio —de unos 40 metros de largo— prácticamente sobre el mar, sobre columnas de concreto, ya en la zona federal, donde los antiguos dueños tenían una cabaña La nueva construcción, de enormes ventanales con vidrios oscuros, choca con el resto de la residencia
Todos los muebles fueron retirados por los nuevos dueños En esta tarea se empleó un grupo de soldados Algunos de esos muebles, remozados, han sido devueltos a la residencia; pero en realidad la decoración final apenas se inicia Algunos ventanales lucen todavía cruces de cal en sus nuevos vidrios
Aparte se hizo la mesa de tenis
Para ello se acondicionó un terreno fuera de la villa, justo frente a su entrada el camino privado de acceso a la zona de por medio La obra requirió la ruptura de toneladas de roca de ladera frontal
La cancha, de tamaño profesional, está lista La enreja una malla metálica de veinte metros de altura, pintada de verde, por la que empiezan a trepar las enredaderas La arcilla luce implacable, intocada, partida a la mitad por una red verde también Cuatro arbotantes de luz mercurial —tipo eje vial— permiten el uso nocturno de la cancha, la que da la impresión de no haber sido estrenada todavía
El tenis es, por cierto, deporte favorito de López Portillo
Apenas ocho días después de dejar el poder, el miércoles 8 de diciembre, sostuvo un partido de dobles en la cancha del estadio “Rafael Osuna” del deportivo Chapultepec, en la ciudad de México Tuvo buenos contrincantes, pero los recogebolas y otros empleados que atendieron el encuentro se pusieron de acuerdo para no dirigirle la palabra al expresidente
Los jardines, escalinatas y terrazas de la casa, dañados por el ajetreo de la obra, fueron arregladas; pero otra vez se maltrataron y ahora se las remoza nuevamente
En los meses de mayor actividad, la remodelación llegó a ocupar a 75 trabajadores, entre militares y civiles A la fecha, sólo hay una docena de obreros que se encarga de las tareas de pintura y del repetido arreglo de los jardines Además, por supuesto, está el personal de seguridad —bajo el mando del subteniente Velela— y el de servicio Y el patote amorcillado en su estanque
La señora de Perusquía, que dijo ignorar en qué consiste la remodelación de la que fue su casa, comentó que según ha sabido esas obras las realizó la SAHOP, “igual que la Colina del Perro”
UNA CASITA NADA CARA
El acceso a esa zona “monopolizada por sólo 10 residencias” —como ilustra la Previews Inc— es, en efecto, controlado permanentemente por dos soldados con armas largas y apostados en una caseta El camino privado —siempre cerrado por una cadena— parte del embarcadero de Puerto Marqués
Sólo se permite el paso a quien justifique su incursión Es necesario indicar a qué casa se dirigie uno y a qué persona busca
“Voy a la casa del licenciado López Portillo”, dijo el reportero para poder pasar
La carreterita de dos kilómetros de largo baja y baja rumbo al mar, por la ladera de la colina, hasta las casas de quienes hoy son los vecinos de José López Portillo
La Villa Marga Mar es ciertamente la mejor ubicada de todas Y la mejor protegida, sobre todo ahora También es, vista desde el mar, la más grande y llamativa de esa zona
¿Cuánto vale?
Consultados por Proceso, fraccionadores y arquitectos de Acapulco estimaron un precio promedio de 75,000 pesos por metro cuadrado de terreno en ese lugar privilegiado, y en un mínimo de 25,000 pesos el metro cuadrado de construcción
De acuerdo con ese cálculo, el refugio lópezportillista en Acapulco tiene un valor comercial de 2775 millones de pesos (249 millones por el terreno y 28,5 millones por la construcción), sin considerar las obras de remodelación ni, obviamente la zona federal que de hecho ocupa
Nada caro, palabra








