CON CARGAS INFLACIONARIAS, QUE NO REFORMA FISCAL, SE PLANTEA EL GOBIERNO LA SOLUCION ECONOMICA
Juan Antonio Zúñiga
Apoyada fundamentalmente en el fortalecimiento de los ingresos estatales a partir del aumento de los impuestos y en la elevación de los precios y tarifas del sector público, la estrategia del gobierno de Miguel de la Madrid se propone modificar la estructura económica, proteger el empleo y combatir la inflación mediante incrementos generalizados en los precios
La estrategia económica expuesta en los presupuestos de ingresos y de gastos de la Federación para 1983 plantea dos tipos de exigencias: para el grupo gobernante, austeridad, orden, disciplina y honestidad en el uso de los recursos y, para el resto de la población, sacrificio, encarecimiento de la vida y desempleo
El programa económico propuesto para su análisis —y subsecuente aprobación— a la Cámara de Diputados desde el jueves 9, parte de “la necesidad de realizar ajustes importantes al aparato productivo y distributivo, para resolver los desequilibrios fundamentales de ineficiencia y baja productividad, escasez crónica de divisas, insuficiencia del ahorro interno y desigualdad social”
Con “plena conciencia de que las medidas que se proponen son drásticas pero inevitables”, la política de ingresos modifica el esquema tributario con aumentos en los gravámenes, eliminación de las exenciones y el establecimiento de tasas diferenciales Esto es, aumentos en la carga tributaria que pagan los contribuyentes
El esquema tributario se mantiene esencialmente sobre los principios, aunque el Impuesto al Valor Agregado pasa a ser el pilar fundamental de la recaudación impositiva y el Impuesto sobre la Renta pasa a un segundo término
La propuesta del Ejecutivo Federal contempla una modificación sustancial en el pago del IVA, que pasará del 10 al 15% en términos generales, aunque introduce dos tasas diferenciales Una de 6% para las medicinas de patente y la mayoría de los alimentos industrializados y otra, de 20% para algunos bienes y servicios de lujo
Al comentar las adecuaciones fiscales introducidas en la Ley de Ingresos para 1983, Benjamín Retchkiman Kirk, especialista en la materia, del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, explicó:
“En realidad ésta no es una reforma fiscal En México tradicionalmente se han aumentado brutalmente los impuestos indirectos y el IVA es uno de ellos El manejo de este tipo de impuestos es muy delicado y exige condiciones que en una economía como la mexicana difícilmente se dan Por otro lado los procesos inflacionarios tan altos que tenemos indican que cualquier cosa que haga el estado, que no esté basada en prudentes y estudiadas medidas, será trasladada a los precios
“Los aumentos en los impuestos indirectos en México son siempre inflacionarios, van a dar a los precios y esto que lo discuta cualquiera El aumento del IVA es altamente inflacionario, como lo fue desde un principio y pasará a gravar a las grandes masas de una forma definitiva y sin ninguna duda”
Con el antecedente de las recientes elevaciones en el precio de las gasolinas, el teléfono y la energía eléctrica, la Ley de Ingresos contempla aumentos adicionales en los servicios de telegrafía y uso de carreteras
Entre las consideraciones de “política de precios y tarifas del sector público”, la ley de ingresos públicos y, junto a una política racional de gastos disminuyen el déficit”
Pero no todos comparten el criterio gubernamental “Definitivamente no es posible combatir la inflación aumentando los precios”, destaca Retchkiman Kirk
En cuanto a la política monetaria, financiera y crediticia se concibe como propósito fundamental el de consolidar plenamente el equilibrio financiero-cambiario Y se explica, bajo la óptica del nuevo gobierno, que “la desconfianza que se manifestó respecto de nuestra moneda fue la causa de fluctuaciones erráticas y alzas inconvenientes”
Aunque se dejan de lado las causas que propiciaron tales fluctuaciones erráticas y alzas inconvenientes, se exhorta a que “abandonemos el espíritu especulativo y aportemos nuestro esfuerzo a la tarea de la reordenación económica”
Se propone también el impulso al ahorro con base en tasas de interés atractivas, sobre las que se prevén futuras alzas
A este respecto Retchkiman Kirk aclara que en México se ha considerado las tasas de interés como retenedoras del ahorro y esto no es del todo cierto, porque hay problemas económicos muy serios que limitan la capacidad de las tasas de interés como retenedoras del ahorro y esto no es del todo cierto, porque hay problemas económicos muy serios que limitan la capacidad de las tasas para constituirse en el principal estímulo ahorrador
“El ahorro es un problema de ingreso Se ahorra cuando se tiene un ingreso suficiente y excedente pero, en este momento, las condiciones generales del país son tan graves que sólo tiene excedente de ingresos las personas sumamente ricas Las clases pobres y la clase media inferior no tienen para ahorrar”
Entre otras medidas propuestas en la política de ingresos, se contempla la eliminación del anonimato en las acciones, la creación de un mercado de futuro de divisas en el Banco de México y la promoción decidida del pequeño mercado de valores que existe en el país
En el renglón de deuda pública se afirma la necesidad de financiar el exceso de gastos del sector público sobre sus ingresos, principalmente con créditos internos En tal sentido se solicita autorización a los diputados para obtener un endeudamiento interno de 788,000 millones de pesos y otro externo de 360,000 millones
En materia de gasto el proyecto de presupuesto de egresos de la Federación para 1983 presentado por el presidente Miguel de la Madrid, introduce un cambio estructural en su elaboración: analiza por separado los gastos del gobierno federal y los de la administración paraestatal e introduce un presupuesto de divisas
En conjunto el presupuesto de gastos de la Federación asciende a siete billones de pesos corrientes en términos nominales Pero si se considera el comportamiento de la inflación, se reduce a poco menos de 35 billones de pesos constantes, en términos reales
De esos siete billones que se espera gastar en 1983, el 40% se destinará exclusivamente para el pago de la deuda, otro 27% se empleará en los gastos de la administración paraestatal y 33% para los gastos del gobierno federal y sus dependencias
Independientemente de los recursos destinados al pago de la deuda, las prioridades establecidas en el presupuesto, de egresos en relación con el monto presupuestado son: energéticos, con 939,400 millones de pesos; desarrollo rural, con 546,300 millones; educación con 544,400 millones; salud con 477,000 millones y comunicaciones y transportes con 540,400 millones de pesos
En conjunto, estas prioridades absorberán casi el 76% del gasto programable Con él, se intentará promover la creación de 600,000 empleos de los 800,000 que se necesitarán para asimilar productivamente a la nueva mano de obra Si actualmente hay dos millones de personas que conforman el desempleo abierto, al término del próximo año habrá 22 millones por lo menos
Austero, pues, el presupuesto advierte: “para 1983 no se crean nuevas plazas” Aclara: “excepto las mínimas requeridas para los servicios educativos y de bienestar social, así como para la seguridad nacional”
Tampoco se autorizarán inversiones en nuevos proyectos, salvo aquellos que respondan a las prioridades establecidas Se restringirán los gastos destinados a congresos, convenciones, difusión e información, gastos de viajes al exterior y donativos Y también disminuirán las asignaciones para asesorías
El presupuesto asignado para el pago de la deuda presenta particularidades importantes De los 28 billones de pesos destinados a este fin, el 61% (poco más de 17 billones) se empleará exclusivamente para el pago de intereses, mientras que el 39% restante servirá para cumplir con las amortizaciones o pago del principal
A este respecto en la ley de ingresos para 1983 se indica que al término de 1982, el saldo de la deuda pública externa será de 61,000 millones de dólares, o de 69,000 millones, si se agrega la deuda externa de la banca nacionalizada
Expresada en pesos a una paridad ordinaria, la última cifra equivale a 483 billones Más el aumento solicitado para el próximo año, éste se eleva a 519 billones Menos el pago de amortización, el monto de la deuda al término de 1983 deberá ser de 409 billones de pesos aproximadamente Siempre y cuando se mantenga la paridad cambiaría (70 pesos por dólar)
Así de cada peso generado en 1983, casi 30 centavos se destinarán a cumplir con los compromisos crediticios del estado con el Exterior Y no hay que olvidar que los pesos se generan con trabajo aunque se manufacturen en la fábrica de billetes
Como el sector público mexicano realiza un intensa actividad de intercambio comercial y financiero con el exterior, su presupuesto de egresos contempla también un presupuesto de divisas De esa relación, espera obtener ingresos por exportación de mercancías y servicios por 16,439 millones de dólares y salidas por 15,007 millones por la importación Entonces estima un saldo a su favor de 1,432 millones de dólares
Tal y como lo anunció al Fondo Monetario Internacional, el gobierno mexicano se compromete a disminuir su déficit financiero de casi 16 a 85% respecto al Producto Interno Bruto Esto es pasar de un déficit estimado en 15 billones de pesos en 1982, a otro de 721,800 millones en 1983 “Un esfuerzo sin precedentes”
Tal es la estrategia económica del gobierno de Miguel de la Madrid para 1983 De medidas drásticas pero inevitables, en una economía en recesión; es decir sin crecimiento pero con inflación y desempleo creciente; saqueada, con la mayor deuda externa del mundo, con una población de 70 millones de habitantes, de seis millones de analfabetas, 18 millones de marginados y dos millones de cesantes








