El plan priísta para De la Madrid enjuicia a JLP y Díaz Serrano
El petróleo empobreció a la mayoría y dejó deudas para una generación
Carlos Ramírez
En la preparación de su programa petrolero para 1982-88, el presidente electo Miguel de la Madrid se ha encontrado con muchas realidades adversas: durante el sexenio de José López Portillo el petróleo generó riqueza, pero a un costo social y económico demasiado alto, que se traduce en pobreza para la mayoría de los mexicanos, beneficios para unos cuantos y deudas que comprometen “a la próxima generación”
La Comisión de Energéticos del PRI le entregó a De la Madrid las bases del programa de energía para el próximo gobierno, en las cuales se afirma que el petróleo no resolvió los problemas nacionales como se esperaba, sino que, por el contrario, contribuyó a acentuarlos; ni se alcanzó la tan anunciada autosuficiencia financiera, ni los recursos energéticos tuvieron como beneficiarios a los mexicanos
El informe, de 24 cuartillas, será base de la política energética de De la Madrid A lo largo del texto, abundan las referencias a los errores políticos así como de cálculo y apreciación de Jorge Díaz Serrano en la dirección general de Petróleo Mexicano (Pemex) De hecho, las conclusiones de los analistas de la comisión son un enjuiciamiento de la administración de Díaz Serrano, con el señalamiento expreso e insistente de que en el próximo sexenio no se cometerán los mismos errores ni se pospondrán, nuevamente, las reformas estructural, fiscal y económica que demanda la nación
El informe ha tenido circulación restringida, pero se conoce con amplitud, inclusive en el extranjero A mediados de octubre lo citó tangencialmente la revista Petroleum Intelligence Weekly, de Washington, en un largo artículo sobre las perspectivas petroleras de México
Por lo pronto, los analistas del PRI advierten que la política energética del próximo gobierno no estará aislada de la política económica general ni del proyecto de desarrollo de la nación Esos tiempos pasaron La autonomía en el manejo del petróleo y los planes equivocados impidieron que la riqueza petrolera se repartiera equitativamente La realidad es que la renta del petróleo se invirtió en el propio sector energético y se fue del país a través del pago de importaciones, además de causar pobreza y desequilibrios en Chiapas y Tabasco y toda la economía
En el informe se insiste con que no habrá inversiones multimillonarias ni apresuradas, que en el pasado reciente desquiciaron la economía y no permitieron utilizar los beneficios generados por las exportaciones de hidrocarburos
Además, los responsables del documento deslizan una llamada de atención sobre las desviaciones del sindicalismo petrolero, conminándolo a dejarse de complicidades, corrupciones y marginaciones del resto de la sociedad
En el primer avance del trabajo —cuya copia fue entregada a Proceso—, se asienta que el petróleo tuvo un efecto negativo en el nivel de vida de los mexicanos Si bien aumentó el ingreso petrolero por persona, fue mayor la carga por deuda
“La deuda petrolera por habitante se incremento de 736 a 7,147 pesos”, lo que significa “una carga por concepto de deuda petrolera para la siguiente generación”
Asimismo, el informe señala que el abrupto crecimiento de la industria petrolera en el lapso 1976-81 provocó mayor concentración de la riqueza y del ingreso, cuyo patrón era “de suyo muy desigual” Lo anterior se explica porqué la inflación y las grandes exportaciones petroleras representaron “la caída del ingreso real per cápita de importantes grupo de la población no asalariada” En descargo, se indica que el boom petrolero logró “crear empleos en cantidades sin precedentes”, pero pocos pudieron aprovecharse de la nueva industria
Destacan otros hechos de la gestión de Díaz Serrano en Pemex y del programa energético de López Portillo El informe señala que la renta petrolera salió del sector energético, pero regresó a él en forma de subsidios y créditos y otra buena parte se fue al exterior en forma de importaciones urgentes y descontroladas También se refiere el documento de la Comisión de Energéticos a las contradicciones entre la política petrolera y la política exterior, destacando la venta de crudo a Israel, que van en contra de algunos pronunciamientos mexicanos
PEMEX: FUGAZ ESPERANZA
Asimismo, el documento señala que la presencia del petróleo pospuso algunos cambios necesarios en la economía mexicana, lo que originó presiones en el aparato financiero y productivo La consecuencia fueron deudas, cuellos de botella, insuficiencia en la producción de ciertos artículos
En contraposición a los problemas, se precisa que el petróleo aportó en 1981 el 24% de los ingresos corrientes del gobierno federal
En el aspecto financiero, Pemex fue una esperanza para el país, pero terminó siendo una carga Las cifras que ofrece el informe de De la Madrid son concluyentes: en 1976-81 Pemex aportó al país ingresos totales por 32,250 millones de dólares, pero entregó una deuda —en el mismo lapso— de 26,000 millones Así, la aportación real de Pemex al país fue de 6,250 millones de dólares en seis años Respecto a la deuda, el documento agrega: “Si bien su contribución (del sector energético) al desarrollo nacional en este período fue de una importancia decisiva, la nación paga un alto costo por ello”
El informe de la comisión del PRI hace una evaluación de los objetivos del programa energético del periodo 1976-82 En este punto, resaltan varios hechos: se aumentó la oferta de energía, pero “no se ha logrado una diversificación suficiente”: es “inadecuada la estructura de la oferta de crudo, insuficiente la capacidad de refinación” y pocos los recursos para la distribución y almacenaje de petróleo, “problemas que afectan la capacidad y calidad de las exportaciones”
La política de precios bajos en energía estimuló el crecimiento industrial, pero derivó en el uso excesivo de hidrocarburos
Renglón especial merece la integración del sector energético en el resto de la economía: si bien hubo una aumento en la capacidad de refinación y un bajo impulso al desarrollo de la industria de bienes de capital, el costo resulta alto para el país
Varias son las razones y los costos:
—Las metas de producción de Pemex se alcanzaron antes de tiempo, se sacrificaron otros sectores El crecimiento anticipado de la industria “propició que cuantiosos recursos de inversión, que pudieron beneficiar en mayor grado al resto de los sectores industriales de la economía, se concentraron en el sector energético Baste mencionar que el período de 1981-82 el sector eléctrico, demandó 27% de los recursos con los que contribuyó a la economía el sector petrolero”
—El incremento de los ingresos del sector energético representó en gran medida una transferencia de recursos intrasector, incluyendo al sector eléctrico, y hacia el exterior, vía exportaciones Así, los beneficios que derivaron hacia otras áreas de la economía no resultaron de la magnitud deseada
—La integración del crecimiento petrolero con la industrialización del país fue relativamente limitada por “la expansión súbita y desordenada” del sector El aparato productivo interior se desvinculó de los posibles beneficios del petróleo, pues “la existencia de bajos aranceles (para la importación) propició que se prefiriera la importación por razones de costo y tiempo de entrega”, en lugar aprovechar la “existencia de productos nacionales capaces de satisfacer la demanda de bienes intermedios del sector” De ahí que las importaciones del sector energético fueran el 13% del total de las importaciones de 1976-82
—”Otra consecuencia del rápido crecimiento del sector energético fue que grandes proyectos de bienes de capital que habían de integrarse en forma horizontal al propio sector, quedaron suspendidos e industriales difícilmente será recuperado en le mediano plazo”
—Asimismo, la rapidez en el crecimiento petrolero desquició el sistema de concursos para suministro de equipo Por eso, el informe destaca “la necesidad de que las empresas del sector energético programen y publiquen con tiempo su programa de adquisiciones para dar oportunidad a la oferta nacional de ajustarse a la demanda de insumos, bienes y servicios Asimismo, las políticas de pago de las empresas (del sector enérgico), muy eficientes y flexibles para los proveedores del exterior, deben mostrar la misma prontitud hacia los internos, los cuales enfrentan mayores problemas de financiamiento
En cuanto a su integración con el sector externo, la industria de los energéticos contribuyó al desequilibrio y a los números rojos En términos de exportación de petróleo, en 1981 se tuvo un superávit de 5,800 millones de dólares Pero los números rojos se dan en la necesidad de créditos externos que tuvo el sector petrolero para crecer rápidamente El déficit pasa de 628 millones de dólares en 1976 a 10,400 millones en 1981, “básicamente por el endeudamiento de Pemex
Agrega el informe: “La combinación de los ingresos derivados de las exportaciones de hidrocarburos con el endeudamiento externo de los últimos años rebasó la capacidad de absorción de la economía, lo cual determinó la proliferación de mecanismos para reciclar (una especie de fuga de capitales oficializada) muchos de estos recursos nuevamente hacia el exterior”
LA AUTODETERMINACION FINANCIERA, LEJANA
Así, el sector externo del petróleo no aportó posibilidades de corrección sino mayores problemas Dos merecen apartado especial: si bien se diversificó la cartera de clientes compradores de petróleo mexicano, se vende crudo a Israel, “en contradicción, por cierto, con otras áreas de nuestra política exterior”
En el mismo renglón, de posibilidades, muchas fueron las promesas de que el petróleo le daría al país autonomía financiera Sin embargo, todo se descansó en el petróleo y la caída de los precios internacionales de hidrocarburos provocó mayor deuda externa y problemas financieros “La evolución de las circunstancias externas”, agrega el informe, “no solamente no permitió alcanzar la autodeterminación financiera, sino que, al finalizar el período (de este gobierno), el país acusa una condición crítica respecto a los mercados internacionales de capital”
El análisis dedica un capítulo especial al impacto de la política energética en la política económica y social del país Aquí destaca su interrelación con la economía nacional Del lado positivo; Pemex aportó al gobierno recursos económicos —por exportaciones de petróleo— de 7,800 millones de pesos en 1976 a 238,000 millones de pesos en el período 1980-82 Pero solamente el subsector eléctrico se comió el 27% de los ingresos petroleros para seguir funcionando Asimismo, así como Pemex dio dinero a la economía, también se lo quitó: la transferencia de recursos del gobierno al sector energético pasó de 227% en 1976 a 293% en 1981
La contradicciones saltan a la vista: las exportaciones de Pemex ingresaron al país en el período 1976-81 más de 32500 millones de dólares, pero Pemex tuvo que pagar más de 8,400 millones de dólares, por importaciones para producir petróleo Esto significa que por lo menos el 26% de los ingresos del petróleo fueron reciclados al exterior para pago de importaciones de la misma empresa A esto se agrega un endeudamiento neto de Pemex de 26,000 millones de dólares en el período 1976-82
Las conclusiones de las cifras y datos anteriores no hablan de un buen manejo del recurso petrolero, pues la riqueza generada por el sector energético se quedó en el mismo sector o se fue al exterior para pago de importaciones Esto “pudo ser evitado de haberse moderado el crecimiento del sector, dando tiempo a la canalización, consideraciones tecnológicas aparte, de mayores recursos hacia otros sectores industriales del país”
De ahí que la prisa por crecer, la magnificencia del crecimiento ultrarrápido y el logro de cifras altas en el sector energético hayan sido el origen de la crisis en ese sector y en el país Y los analistas de la Comisión de Energéticos del PRI no rescatan, siquiera, la aportación de la riqueza petrolera en el interior del país: los estragos ecológicos y los desequilibrios regionales fueron acelerados por el crecimiento acelerado de Pemex “El petróleo dejó huella en muchas regiones, especialmente en Tabasco y Chiapas”
El final del apartado que analiza la política petrolera 1976-82 no deja de referirse al problema sindical Dice: “Es necesario integrar una política laboral para el sector energético, que conjugue la solidaridad de los trabajadores y las empresas respecto al desarrollo nacional y se exprese en relaciones eficaces, honestas y leales, erradicando elitismos, prebendas y corrupción”
1982-88: NO REPETIR ERRORES
A partir del análisis de lo que fue la política petrolera del gobierno que termina, las bases del plan energético del próximo sexenio aspirar a no repetir errores ni deslumbramiento De hecho, para los especialistas que redactaron el informe, la situación de este cambio de gobierno reproduce algunas constantes de lo que ocurrió en 1976:
“La etapa del desarrollo nacional que está por iniciarse aparentemente repite la historia En un primer momento, el petróleo podrá coadyuvar a la recuperación y estabilización financieras para apoyar, en una segunda etapa, el repunte de la economía nacional Sin embargo, para evitar que se repitan los efectos negativos del ciclo es necesario prever desde ahora los cambios estructurales necesarios, sin espera a que una nueva fase de crecimiento los haga menos apremiantes”
Para el próximo gobierno importa mucho preguntarse “para quién y para qué desplegar una política energética” Por eso fincan su programa en planear y prever lo que se hizo mal en 1976-82: “la energía debe aplicarse a producir suficiente, bueno y barato de lo que el pueblo consume y lo que garantiza su independencia y bienestar en el corto y largo plazo” Asimismo, señalan que hay que evitar lo que ocurrió en el pasado reciente: contribuir a profundizar los contrastes sociales
“Toca ahora a los energéticos, bajo responsabilidades del Estado, jugar el papel de medio redistribuidor del ingreso y de la riqueza por la vía del empleo, el impulso al abasto de bienes de consumo popular, la proliferación de servicios masivos y el apoyo a sectores estratégicos para el desarrollo, como son el bloque petroquímico y metal-mecánico, transporte y maquinaria eléctrica”
Para el próximo gobierno se tomará en cuenta la riqueza del petróleo para impulsar cambios estructurales, no para posponerlos, según se desprende del informe Asimismo, la contribución del sector energético, en especial el petróleo, será doble: en las finanzas públicas y en los ingresos del sector externo
“La crisis económica actual permite prever que los dos primeros años del período (1983-84) arrojarán sólo posibilidades de bajo crecimiento real, una disminución sensible del déficit fiscal y un monto reducido de déficit en cuenta corriente La situación de los mercados internacionales de capital y el nivel de endeudamiento público del país indican, asimismo, que el endeudamiento externo no podrá ser el renglón de ajuste del déficit del sector público” Por su parte, “las exportaciones de hidrocarburos no ofrecen un panorama de expansión rentable en el corto plazo La tendencia en el mercado internacional del petróleo se desplaza hacia ritmos de crecimiento muy lento a efecto de impedir un desplome en los precios”
El documento-base del programa de energía del próximo gobierno reconoce las limitaciones “Las consideraciones anteriores muestran que la posible recuperación paulatina de la economía nacional después de 1983 estará fuertemente ligada a la contribución que pueda hacer el subsector petrolero a los ingresos del sector público, para fortalecer sus operaciones sin recaer en procesos de sobreinversión y mantener un déficit en montos manejables a su capacidad de ingresar divisas sin alterar la plataforma de producción y exportación técnicamente factible” Asimismo, “que no afecte el orden establecido por la OPEP en el mercado internacional del energético ni provoque ajustes desfavorables en los precios internacionales, lo cual significaría mayor volumen de ventas y menores ingresos”
Las bases de la política energética del próximo gobierno serán las siguientes:
—Subordinar la política energética a los objetivos sociales del desarrollo nacional, para que contribuya a resarcir el poder salarial de las mayorías, generar empleos y producir alimentos
—Moderar la política de gasto, tomando en cuenta que las variaciones de la demanda de hidrocarburos y sus precios puede comprometer la estabilidad económica interna
—Los recursos petroleros amplían la capacidad de importación de la economía mexicana y la capacidad de gasto, pero no eliminarán la tendencia estructural al desequilibrio externo La política a corto plazo debe, en consecuencia, tener en cuenta la limitación dando tiempo y apoyando las modificaciones de la estructura económica interna
—Los mayores recursos provenientes del petróleo no deben posponer el despliegue de otros instrumentos de movilización de los recursos financieros internos para el desarrollo, como la carga fiscal y los precios y tarifas del sector público
—Una política de subsidios basada en recursos no renovables, tiende a volver ineficiente la política del gasto público por sus resultados dudosos o francamente regresivo en la distribución del ingreso y porque limita la posibilidad de aplicar recursos en fines más adecuados a un desarrollo justo y sostenido
—Dar prioridad a todo es dar prioridad a nada Deberá impulsar a los sectores económicos más dinámicos, como son el bloque petroquímico y metal-mecánico, la industria del transporte y maquinaria eléctrica
Tras de señalar que el petróleo seguirá siendo clave en la economía mexicana, los analistas señalan que no deberá cometerse “el error de utilizarlo, primero, como factor de recuperación financiera y esperar a la fase de expansión para introducir cambios estructurales”
Este señalamiento campea en el análisis: No cometer los mismos errores que se cometieron en este sexenio, entre ellos no volver a utilizar el petróleo para reforzar un modelo de desarrollo caduco, que permitió posponer medidas de cambio estructural requeridas desde tiempo atrás Al contrario: deben hacerse los cambios estructurales requeridos simultáneamente a la fase de expansión, para que sea posible iniciar un proceso de desarrollo autosostenido acorde con las “impostergables demandas sociales de los mexicanos”
Las bases para el plan de energía 1982-88 señala sus principales lineamientos:
“Los objetivos fundamentales del programa de energía son garantizar el abastecimiento oportuno y adecuado de energía para alimentar nuestro desarrollo económico, integral e independiente; racionalizar el uso de los energéticos y diversificar sus fuentes primarias, con particular atención a las de origen renovable, cuidando que el sector energético se integre de una manera balanceada al conjunto de la economía nacional”
En consecuencia, agrega el documento, cualquier incremento en la producción de energéticos “debe basarse en las necesidades de desarrollo general del país y en los compromisos derivados para financiarlos” Asimismo, debe ser “congruente” con el programa de gobierno 1982-88 y no estar sujeto exclusivamente a los volúmenes de nuestra reserva; muchos a los requerimientos de intereses ajenos al país
Aunque la aportación del petróleo a los ingresos del gobierno es importante, el informe señala que no se debe olvidar el renglón fiscal, la gravación en “mayor magnitud” al capital, además, de revisarse los precios y tarifas del sector público por hacer transparentes los subsidios y no sacrificar el erario federal ni a las clases populares
Finalmente, el documento señala la importancia de articular al sector energético con el desarrollo nacional, para evitar lo que ocurrió en el sexenio que termina en noviembre “El Programa de Energía propuesto recoge la urgencia de subordinar el sector energético a la política de desarrollo social, abocada a combatir la desigualdad económica y política que inhibe el avance hacía una sociedad igualitaria”
Así, los energéticos deben contribuir a elevar el nivel de vida de los mexicanos “(En este contexto), los energéticos serán aplicados a elevar los mínimos de bienestar de la población, y por ello se traducirán en alimentos, vestido, habitación, salud y educación para las mayorías; en la lucha contra la especulación y el enriquecimiento antisocial, que serán corregidos dentro del cauce de una auténtica renovación moral”
El documento insiste: “Resulta obvio que se requiera congruencia entre la política energética y la política económica” Agrega que “la política energética debe ser el complemento que permita fortalecer el salario real, las finanzas públicas, la exportación diversificada y las utilidades de aquellas empresas social y económicamente prioritarias A partir de la nacionalización de la banca, el Estado está en posibilidad de ampliar el instrumento tradicional de la política económica para incorporar las nuevas medidas para resguardar el empleo como vehículo principal en la redistribución del ingreso”
Formalmente, el Programa de Energía del gobierno de De la Madrid se propone reducir la participación del petróleo en la economía, pero como resultado de la presencia de los demás sectores productivos Ello implica una estrategia global para aumentar la oferta externa e interna, como una forma de combatir la inflación y el desempleo “Es necesario insistir en una activa presencia del Estado en el campo de nuevas inversiones que estimule la sustitución de importaciones, particularmente en la producción de bienes de capital e insumos industriales estratégicos”, cuyo punto final sea mayores exportaciones no petroleras
En suma: “Es necesario dejar sentado el imperativo de conjugar toda acción pública a los propósitos comunes de combate a la desigualdad, so pena de recaer en etapas de inconsistencia que debemos y podemos desterrar de la política, la economía y la sociedad”








