LA JERARQUIA GUARDO SILENCIO Y NO PEDIA AUSTERIDAD CUANDO LA BANCA ERA SU MECENAS
Carlos Fazio
Entonces eran los tiempos de bonanza y la alianza de obispos y banqueros marchaba viento en popa No había nacionalizaciones ni molestos controles para impedir la fuga de capitales y la especulación Y la jerarquía eclesial, puntualmente, podía bendecir sucursales de Bancomer y de otras instituciones de crédito y legitimar la concentración de la riqueza en pocas manos
La crisis en México ya había empezado Pero los obispos, entonces, no tenían mensaje ni apuntaron con el dedo hacia los que generaban la situación Al contrario, eran directos beneficiarios: los bancos privados vendían bonos guadalupanos, comercializaban criptas a los pies de la Morenita en el Tepeyac, y sus dueños, además, financiaban la construcción de la nueva Basílica
Reinaba la armonía y la colaboración Así, aunque la construcción del nuevo templo era un hecho estrictamente religioso que podía reducirse al ámbito eclesial, el sector financiero intervino activamente y el proyecto se convirtió en ideológico y político
La participación del sector financiero-empresarial fue abierta El consejo directivo del proyecto estuvo integrado por Agustín Legorreta (presidente del Consejo de Administración de Banamex y accionista de la Desc Sociedad de Fomento Industrial —empresa “holding” que controla otras nueve— y de la Compañía Minera de Cananea), Eugenio Garza Legüera (presidente del Consejo de Administración de Serfín, accionista de Alfa, Visa y Vitro, las tres del Grupo Monterrey, y consejero de Bancomer y de Comermex), Eloy Vallina (presidente del Consejo de Administración de Comermex, consejero de Serfín y cabeza del Grupo Chihuahua o Vallina), Alberto Bailleres (presidente del Consejo de Administración de Banca Cremi, consejero de Bancomer y Comermex, y miembro prominente del Grupo Cremi-Peñoles, que controla 29 empresas, casi todas relacionadas con el ramo minero), José Barroso Chávez (presidente del Comité Internacional de la Cruz Roja, Manuel González Guerrero y Cecilio Salas, además del abad Guillermo Schulemburg y del cardenal Darío Miranda
La recaudación de fondos para la construcción de la Basílica se llevó a cabo con criterios empresariales Según el cuaderno “Radiografía de la Iglesia en México”, del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, “consta que a las sucursales de las instituciones bancarias, a las que se les otorgó la concesión de recaudar y administrar los fondos, se les asignaron cantidades topes mínimas de recaudación por plaza y tiempo (tanto por semana-mes), así como a los empleados de esas sucursales, pese al profundo malestar que sentían por que se mezclaran sus obligaciones profesionales con lo religioso” Además, la radio y la televisión realizaron costosas campañas publicitarias que, a través de la manipulación del sentimiento religioso del pueblo mexicano, lograron obtener buenos dividendos Así, en tiempo récord —apenas un par de años— y a un costo estimado por el propio abad Schulemburg en 550 millones de pesos (Proceso No 214), quedó erigida la Basílica de Guadalupe, uno de los templos más ricos de América
Después vendría la otra gran empresa: patrocinar viajes pontificios Trajeron al Papa Juan Pablo II a México ¡El Vicario de Cristo en el Anáhuac!, por obra y gracia de los banqueros La Plaza Comermex, aún sin terminar, alojó la sala de prensa de la visita del Pontífice Multiplicación de anuncios bancarios sobre la presencia papal en radio y televisión y hasta un lujoso libro, Juan Pablo II, seis días en México, de 305 páginas, con decenas de fotos a todo color, fue editado por Bancomer, SA, bajo el patrocinio del cuerpo directivo de la institución: Manuel Espinosa Yglesias, Víctor Manuel Herrera, Alvaro Conde, Ignacio Castilla y Eugenio Eraña García Y todo, “como testimonio de seis días inolvidables, cuando México y el Papa se encontraron en el cruce de la fe y el amor” Y qué mejor síntesis del hecho que el cálido apretón de manos entre Juan Pablo II y Espinosa Yglesias
Y después de la fe y el amor vendría el lucro Y, con el lucro, la manipulación político-ideológico-religiosa otorgada en pequeñas cápsulas radiales por Bancomer, a través de la red de Televisa, utilizando los textos del Papa que resaltan los inconvenientes de la violencia, la necesaria concordancia entre las clases sociales, las bondades de la fe Y otro banco, el del Atlántico, también vía Televisa, nos trajo en vivo y en directo, de América, Europa y Africa el caminar del Papa polaco
Entonces no hablaban de austeridad los obispos y Bancomer podían dar asueto a sus empleados cada 12 de diciembre, aunque la crisis ya se manifestara impulsada por el dios-dinero en todo el territorio nacional
Ahora, en momentos de nacionalización y control de cambios, los prelados vuelven a señalar peligros Ahora, son tiempos de oración








