La mayoría de sus recursos proviene del crédito externo

La mayoría de sus recursos proviene del crédito externo
El valor del activo de la industria eléctrica, igual al de sus deudas
Salvador Corro y Juan Antonio Zúñiga
Nacionalizada hace 22 años, la industria eléctrica mexicana depende nuevamente del capital extranjero y afronta el dilema de frenar su crecimiento o perder el control de su nacionalización
En un círculo vicioso, caracterizado por la necesidad de pedir prestado para adquirir tecnología y volver a pedir prestado para pagar sus adeudos anteriores, el sector eléctrico ha sido incapaz, en los últimos 22 años, de promover alternativas tecnológicas que disminuyan su dependencia del exterior
Por el contrario, las distintas administraciones se dieron a tareas como cerrar fábricas propias de estructuras y postes; semiparalizar el taller de tableros de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro; cerrar plantas hidroeléctricas en perfecto estado de operación —”La Boquilla”, Chihuahua, con capacidad para 30,000 kilovatios/hora y hasta de duplicar obras que significan mayor dispendio de los recursos, entre otras
La deuda de la industria eléctrica nacionalizada es de tal magnitud que es prácticamente igual al valor contable de los activos de la CFE al término de 1981
Entre créditos internos y externos, a corto y largo plazo, la deuda de la Comisión Federal de Electricidad hasta junio de 1982 ascendió a 540,000 millones de pesos, aproximadamente, mientras que el valor total de sus activos al 31 de diciembre de 1981 era de 552,514 millones
Exclusivamente en lo que se refiere a su deuda externa, con lo que actualmente se debe, —316,600 millones de pesos— se podrían adquirir todas las plantas y subestaciones de que disponía el sector eléctrico al finalizar el año pasado y aún sobrarían 10,000 millones de pesos
Pero la deuda y la dependencia no son los únicos problemas graves que enfrenta la industria eléctrica nacional La existencia de dos sindicatos en una industria es otra cuestión que deberá ser resuelta
Para ello, la Comisión Federal de Electricidad aplicó un plan que ha dado como resultado el fortalecimiento del Sindicato Unico de Trabajadores Electricistas (SUTERM), afiliado a la CTM, y, en contrapartida, el debilitamiento del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), reconocido como una organización independiente, a pesar de estar afiliado al Congreso del Trabajo
A pesar de que la deuda ha desempeñado una función importante en la composición de los ingresos del sector eléctrico desde que éste fue nacionalizado en 1960, todavía doce años después el resultado financiero de sus operaciones reportó utilidades Y fue a partir de 1973 cuando empezó a registrar pérdidas La deuda se convirtió en el expediente fácil para señalar los daños de una administración ineficiente
Sólo como ejemplo, se puede indicar que el presupuesto conjunto de la CFE y la CL y FC en 1982 —247,000 millones de pesos— apenas sería suficiente para pagar la mitad de la deuda atrasada del sector
Aun así, para no detener un crecimiento que le exige duplicar la capacidad instalada cada siete años —a una tasa de 12% anual— tendrá que contratar adicionalmente 122,500 millones de pesos más en deuda, entre agosto y diciembre de 1982
La dependencia financiera de la industria eléctrica nacionalizada del exterior se verá acentuada en los cuarenta primeros meses del nuevo gobierno, para los que se ha proyectado una inversión global de 600,000 millones de pesos
Y fincado su apoyo en la contratación de créditos, la evolución de sus finanzas depende, correlativamente, de la suerte de la moneda nacional en el mercado internacional del dinero
La determinación de poner a flotar el peso en septiembre de 1976 impactó negativamente las finanzas de la CFE, en 24,326 millones El retiro del Banco de México del mercado cambiario en febrero de 1982 repercutió en 190,958 millones de pesos
El deterioro de los ingresos propios de la Comisión Federal de Electricidad no sólo ha propiciado un endeudamiento creciente y oneroso, sino que invalida cualquier elevación de tarifas que tiende a sanear las finanzas de una estructura administrativa que “se consume conscientemente” para subsidiar a la iniciativa privada
Para eliminar parcialmente la dependencia de crédito —interno y externo— y las aportaciones otorgadas por el gobierno federal, sería menester que la CFE elevara en 600% el precio promedio de la energía Y aún así se correría el riesgo de transferir indirectamente los recursos adicionales a la iniciativa privada por la vía del contratismo
Las cifras oficiales, hasta agosto de 1981, mostraban un deterioro paulatino de los ingresos propios de la CFE, al grado que apenas el 15 % procedía de la venta de energía; el 66% del crédito y el 18%, de subsidios y aportaciones
Contemplado como norma, el expediente de la deuda forma ya un “concepto natural y necesario” para que el sector eléctrico subsista Su programa de obras e inversiones (POISE) estableció una meta: financiar el 25% de sus programas con recursos propios: otro 25% con aportaciones y subsidios del gobierno federal y el 50% restante con financiamiento interno y externo
Pero los “financiamientos”, que simple y llanamente son los créditos, muestran también una férrea dependencia del exterior De la deuda total de la CFE hasta junio 1982 —540,000 millones de pesos— el 58% corresponde a los préstamos de entidades extranjeras y la diferencia, el 42%, al endeudamiento interno
Hacia 1977 la CFE integraba así sus ingresos: 304% de la venta de energía; 165%, con subsidios y aportaciones del gobierno y 53%, con financiamientos
Pero en los últimos años las proporciones se modificaron para quedar de la siguiente manera: el 15% procedió de sus ingresos propios; 186 de subsidios y el 664, de los créditos tanto internos como externos
Aun si fuera a la tasa “preferencial” a la que se cotizaran los dólares que requerirá para pagar los intereses de su deuda, en 1982 —unos 80,000 millones de pesos— con el deslizamiento natural de la moneda mexicana esta se elevaría a un ritmo de 10,000 millones de pesos en este año
Basta destacar que entre 1977 y 1982 la inversión acumulada en la industria eléctrica fue de 346,192 millones de pesos y el monto total de la deuda externa ascendió a 316,600 millones Ambas cantidades son muy similares
Los principales opositores a la política que ha seguido el gobierno federal en el sector eléctrico nacionalizado han sido los trabajadores de esta industria Primero lo denunció la Tendencia Democrática del SUTERM y ahora el Sindicato Mexicano de Electricistas
La respuesta gubernamental se concretó en 1977 en el cierre de tres plantas hidroeléctricas “en perfecto estado de operación”, que generaban 30,000 kilowatts/hora a partir del empleo de los recursos acuíferos localizados en la “Boquilla”, Chihuahua Esas plantas actualmente se oxidan, mientras el 62% del potencial instalado con que cuenta el sistema eléctrico depende de los hidrocarburos
Las cifras oficiales puntualizan: en los últimos seis años el consumo de combustóleo para la generación de energía eléctrica aumentó en 57%
En su análisis, el Sindicato Mexicano de Electricistas observa que el desarrollo de la industria eléctrica, a partir de su nacionalización, se ha dado a costa de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro
Es decir, se ha seguido una política de fortalecimiento de la Comisión Federal de Electricidad a costa de “arrebatar a la Compañía de Luz y al SME su materia de trabajo, de invadir sus zonas, de mutilar su contrato colectivo y de bloquear las iniciativas de los trabajadores que desarrollan una tecnología nacional”
El argumento que ampara las acciones de la CFE se reduce a esto: por ser una empresa en liquidación, la Compañía de Luz está imposibilitada de ampliar sus zonas de trabajo y su número de trabajadores Con lo cual se debilita directamente al SME
“La estrategia técnica, política y administrativa de la CFE ha impedido a la Compañía de Luz construir las plantas y subestaciones necesarias para recibir la energía que debe abastecer la zona central En cambio, sólo se le ha permitido construir algunas subestaciones de enlace que no generan energía, con lo que cumplen los objetivos de debilitar al SME”
El sindicato calcula que al dejar de construir las estaciones, al ser desplazada de sus zonas de trabajo y, en general, al verse limitada su membresía, ha dejado de crecer en por lo menos 10,000 trabajadores Con esta cantidad el SME podría igualar y hasta superar al SUTERM
Según datos proporcionados por las propias organizaciones, el SUTERM tiene una membresía de 47,000 trabajadores de base al servicio de la CFE; aproximadamente 16,000 de la rama de la construcción que eventualmente hacen trabajos para la Comisión
El SME informó que su membresía es de 34,537 trabajadores La inferioridad numérica del SME es evidente Y la tendencia que siguen los acontecimientos indica que su número bajará aún más si se cumplen las amenazas de despidos que ya afectan a 350 trabajadores en las áreas de dibujo y estimación
El propósito de debilitar al SME ha llevado a los administradores de la industria eléctrica a construir subestaciones, para que sean controladas por el SUTERM, donde ya las había manejadas por el SME Tal es el caso de las subestaciones Taxqueña En una acera de la calle está la subestación de la CFE En la otra, exactamente enfrente, la de la Compañía de Luz
A la duplicidad se suma la intransigencia de los administradores de la industria eléctrica En el área de Texcoco, la subestación Chapingo está totalmente terminada Sin embargo, la CFE no permite que entre en operación, porque se encuentra en el área de trabajo del SME Esa es la explicación de los constantes apagones en la zona; evitar las sobrecargas en las líneas
Los ejemplos abundan En el tramo Tizayuca-Pachuca se construyó una línea de 12 kilómetros, para reducir el espacio donde se alimentan de energía las bombas de agua que administra la Comisión de Aguas del Valle de México A escasos 500 metros de su terminación, se abandonó la construcción, a pesar de la frecuencia con que las bombas fallan por falta de energía
En la avenida Universidad se abren actualmente 19 metros de zanjas para la ruta tres del Metro, que deberían corresponder al SME, pero hacen el trabajo empresas contratistas
La duplicidad se extiende hasta los cargos administrativos Por ejemplo, Jorge Gutiérrez Vera es gerente de distribución —a nivel nacional— de la CFE y, a la vez, gerente de planeación de la Compañía de Luz
En la CFE, Gutiérrez Vera da órdenes a Ricardo Charval, subgerente de la Compañía de Luz Y éste, a su vez, pero en la Compañía de Luz, da órdenes a Gutiérrez Vera
Por otra parte, los directivos de la industria eléctrica han impedido sistemáticamente que en los talleres de la Compañía de Luz se fabriquen las piezas —tableros, refacciones, watorímetros, transductores, estructuras, etc— que se compran a empresas trasnacionales y nacionales Por eso, los talleres operan actualmente al 20% de su capacidad
Con esta política, la CFE ha anulado el artículo noveno de la Ley de Servicio Público que, en su fracción quinta, manda “promover la investigación tecnológica y científica nacional en materia de electricidad y promover el desarrollo y fabricación nacional de equipos y materiales utilizables en servicio”
La decisión de liquidar ya no sólo la Compañía de Luz, sino al SME, los ha llevado a destinar proporcionalmente 15 veces más recursos a la CFE que a la CL y FC Sin embargo, los resultados, en términos de productividad y eficiencia, han sido más positivos en el caso de la Compañía de Luz
Por ejemplo, en 1981, apenas el 27% del gasto total efectuado por la CFE agosto se contabilizó en el renglón “gastos de capital” En la Compañía de Luz, ese mismo renglón se elevó al 44%
En ese período, el 100% de los ingresos de la Compañía de Luz fueron propios En la CFE, los ingresos propios apenas representaron el 15%
Por el lado del gasto, la dependencia financiera de la CFE se hace aún más obvia, debido a que, actualmente, destina ya casi el 50% de sus egresos al pago de la deuda contratada Por este concepto —amortización—, pagará 150,000 millones de pesos en 1982 La cifra equivalente a más de cuatro veces el presupuesto de la Secretaría de Salubridad y Asistencia
Si la CFE hubiera prescindido de las aportaciones del gobierno federal y de los financiamientos, para depender exclusivamente de sus ingresos propios, la segunda paraestatal más importante de México habría acumulado más de 200,000 millones de pesos en pérdidas, en el transcurso de este sexenio
En cambio, la Compañía de Luz, a pesar de que distrae a recursos para el pago de deudas “añejas”, entre 1977 y 1981 registró utilidades, en conjunto, por 1,557 millones de pesos
En el deterioro de las finanzas del sector eléctrico, en general, mucho han tenido que ver los subsidios legales y los ilegales que da la industria eléctrica, principalmente a las empresas
Según estudios del SME, la estructuración de tarifas de la energía se ha hecho de tal manera que el usuario doméstico cuanta más luz consume, más paga Pero el consumidor industrial, cuanta más energía eléctrica utiliza, menos paga
Al margen de las tarifas, hay dos formas de obtener la energía eléctrica más barata o definitivamente gratis Una consiste en reportar consumos menores de energía por medio de medidores arreglados Otra son los llamados “diablitos” o “colgados”
En el caso de las empresas, denuncia el SME, existe una tercera forma, denominada de conexiones parciales para evadir los pagos: un medidor legal para un parte de la empresa y energía robada, con el sistema del “diablito”, para la otra parte
Un documento oficial de la Compañía de Luz estimó que, exclusivamente en el área metropolitana de la ciudad de México, hay 71,250 conexiones ilícitas, que representan pérdidas para la Compañía de Luz por 10 millones de pesos mensuales
El robo y la evasión de pago por el consumo de energía eléctrica es aún más fácil, si se toma en cuenta que la Compañía de Luz apenas tiene 220 inspectores efectivos La CFE no tiene ninguno Un inspector tarda entre cuatro y cinco años en volver a una empresa, en el área metropolitana, para supervisar instalaciones, consumo y pago de energía
No se trata sólo de que se denuncie el robo Hay que regularizar la instalación La Compañía de Luz ha levantado actas por robo de energía que no puede hacer efectivas, por cerca de 47 millones de pesos
No basta, denuncia el SME Hay que duplicar el número de inspectores para visitar las empresas por lo menos una vez cada 18 meses Esto es vital, porque las empresas industriales y comerciales consumen el 70% de la luz
Las empresas y dependencias del sector público ubicadas en la zona de trabajo de la Compañía de Luz “pagan como quieren, cuando quieren y si quieren”
Nacionalizada hace 22 años, la industria eléctrica mexicana extendió la dependencia tecnológica al campo financiero, hasta completar el ciclo importación-crédito-importación, igual a dependencia y desnacionalización de las decisiones
Según el Programa de Obras e Inversiones del Sector Eléctrico (POISE), la Comisión Federal de Electricidad efectuará entre mayo de 1982 y junio de 1987, veinte obras en la zona de trabajo del Sindicato Mexicano de Electricistas Sin embargo, y pese a que el control le correspondería al SME, el SUTERM se hará cargo de ellas, como ha venido ocurriendo en los últimos años
En su análisis del SME, publicado con motivo del aniversario de la nacionalización de la industria eléctrica el año pasado, se reconoce:
“La integración técnica y administrativa se ha venido desarrollando desde hace 21 años, paulatina pero eficazmente, para el interés burgués, debilitando al sindicalismo democrático a través de la mediatización de las masas trabajadoras, del sostenimiento de líderes deshonestos, desviando recursos destinados al desarrollo de la industria, con el objeto de obstaculizar la lucha de los sindicatos electricistas por lograr una unidad democrática e independiente”
Agrega: “No se puede decir que el SME no ha hecho nada, pero tampoco creemos que sea lo suficiente para ponerse a la altura de la problemática que se le ha enfrentado: efectivamente, se han hecho estudios serios y formales acerca de la integración de la industria y de la unidad de los sindicatos, pero la verdad es que no se han llevado a la práctica cabalmente”
Hay consenso entre los propios trabajadores del SME: “Técnicamente, ya no podemos hacer una huelga, porque ya no tenemos la capacidad de apagar la luz En caso de hacerla, tendría que ser una huelga política Todas las plantas generadoras están controladas por la CFE Nosotros nada más administramos la energía”