Objetivos técnicos, por encima de los sociales
El Fondo Monetario recomendó reducir gastos y controlar salarios
Enrique Maza
Algunas de las medidas económicas recientemente adoptadas por el gobierno federal coinciden con las recomendaciones hechas por expertos del Fondo Monetario Internacional, a raíz de una serie de reuniones con funcionarios mexicanos efectuadas entre fines de 1981 y mediados del presente año
Las recomendaciones forman parte de un documento de 24 páginas entregado el 25 de junio a los miembros de la Junta Ejecutiva del FMI, cuyo contenido estaba tentativamente programado para su discusión en el organismo internacional en una reunión prevista para el pasado 16 de julio
El documento fue preparado por el equipo de expertos del FMI que tiene a su cargo las consultas anuales sobre la economía mexicana, de acuerdo con las obligaciones aceptadas por México como miembro del organismo monetario internacional
Liberación de precios y de importaciones, aumento de precios y tarifas del sector público, control de salarios, reducción del gasto público, reducción de la producción y del empleo, flexibilidad para devaluar el tipo de cambio del peso, lucha contra la inflación, son las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional a las autoridades mexicanas, para equilibrar la balanza de pagos, reducir la inflación y conseguir un crecimiento estable a largo plazo Estas son precisamente algunas de las medidas que se han tomado en México en las últimas dos semanas
Las conversaciones con el FMI tuvieron lugar en la ciudad de México: 16 a 27 de noviembre de 1981, 21 a 27 de enero de 1982, y en Washington, DC —3 a 5 de mayo y 10 a 11 de junio de 1982 Representaron a México los secretarios de Hacienda y Programación, el director del Banco de México, el subsecretario de Comercio Exterior, oficiales mayores de varias secretarías de Estado y del Banco de México y comisiones de empresas paraestatales y del gobierno Representaron al FMI: ST Beza, Julio González, Claudio Loser, Joaquín P Pujol, Armando Linde, Elizabeth Milne, Ana Stevens y Argery Bitchakas Ariel Buira, director ejecutivo del FMI por México, participó en las discusiones
Las consultas de noviembre se realizaron en pleno proceso de preparación del presupuesto y las autoridades mexicanas sugirieron que la misión del FMI regresara en enero El deterioro, en enero, de la balanza de pagos, la devaluación de febrero y los cambios de secretario de Hacienda y de director del Banco de México hicieron que las consultas se reanudaran en mayo y en junio
Los mexicanos explicaron a los expertos del FMI la situación económica del país y se hizo un balance desde 1974 hasta 1982 La devaluación de 1976 y sus causas, el esfuerzo estabilizador de 1977 a 1979, el Plan Global de Desarrollo de 1980, el desempeño económico de 1980 y 1981, el deterioro de la balanza de pagos, la deuda exterior y los acontecimientos económicos de los primeros meses de 1982, fueron objeto de análisis Se estudiaron después las políticas económicas y los prospectos a partir de la devaluación de febrero y de las nuevas medidas anunciadas en abril; los objetivos y las políticas del sector externo de la economía, la política fiscal, la política monetaria y crediticia, la política de precios y salarios y la política energética
Una vez que los representantes de México expusieron la política económica y financiera del país, los expertos del FMI dieron su juicio e hicieron sus recomendaciones
A continuación, reproducimos la parte del documento (identificado con la clave SM 82 121) relativa al análisis de recomendaciones elaborados por los expertos del FMI
“De 1977 a 1981, México registró un alto crecimiento económico y un rápido aumento del empleo, pero eso fue acompañado por un aceleramiento de la inflación y un debilitamiento importante de la situación externa del país A lo largo de este período, el factor más importante que influyó en el deterioro del comportamiento de los precios y de la ampliación del déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos fue la postura expansionista del sector público, aunque las dificultades de pago que se desarrollaron en el último año se pueden atribuir, en parte, a cambios imprevisibles en el contexto económico internacional El alza del valor real de cambio del peso mexicano en años recientes exacerbó los efectos de las presiones de demanda sobre la balanza de pagos De tiempo en tiempo, en 1981 y a principios de 1982, la balanza de pagos fue seriamente presionada En febrero de este año, las autoridades mexicanas decidieron permitir que el peso buscara su nivel de equilibrio Posteriormente dieron pasos para estructurar un programa de ajustes, a fin de manejar los desequilibrios internos y externos
“El personal del FMI está de acuerdo con las autoridades mexicanas en que debe darse prioridad al mejoramiento de posiciones de la balanza de pagos Pero no se puede obtener una balanza de pagos verdaderamente satisfactoria sin establecer condiciones domésticas estables Las autoridades mexicanas, con toda corrección, están dando importancia a la reducción de la inflación Se reconoce que corregir la balanza de pagos y el comportamiento de los precios significa que los objetivos de crecimiento en la producción y en el empleo deberán ser menos enfatizados por algún tiempo Ciertamente, el fortalecimiento de la balanza de pagos y la disminución de la inflación son necesarios para crear las bases de un crecimiento fuerte y duradero Por eso, es sumamente deseable cumplir estos objetivos lo más rápidamente posible
“El eje del programa de ajustes económicos de las autoridades mexicanas es el fortalecimiento de las finanzas públicas El control del gasto público y la reducción del déficit fiscal son esenciales en el esfuerzo por ajustar las cuentas externas y por restringir la demanda doméstica lo suficiente para alcanzar un descenso en la tasa de aumento de los precios Las autoridades mexicanas pretenden reducir la relación del déficit del sector público con el PIB en 3%, de 1981 a 1982 Debe considerarse este ajuste como el mínimo deseable este año Aun con el logro de este ajuste, el déficit del sector público en 1982 seguiría siendo alrededor del 11% del PIB y seguiría necesitando financiamiento a una escala que debe considerarse excepcional e insostenible Es claro que en el futuro próximo deberán hacerse más reducciones considerables en el déficit del sector público, para aminorar los riesgos de inflación elevada y de severas presiones en la balanza de pagos
“El ajuste de precios del sector público a niveles realistas y la eliminación de subsidios cargados al presupuesto, deben jugar un papel importante en la corrección del desequilibrio fiscal Los cambios de precios que esto implicaría deben considerarse también como instrumentos de ajustes particularmente eficientes, puesto que ayudarían a mejorar la eficiencia en el uso de los recursos Por ejemplo, en el sector energético, el alza de precios domésticos hasta equipararlos con los precios de exportación incrementaría sustancialmente la captación pública, liberaría suministros para la exportación y mejoraría las bases para la toma de decisiones sobre la inversión
“Por supuesto, también será necesario ejercer un firme control sobre el crecimiento del gasto público en general y de gastos corrientes en particular Las autoridades mexicanas han tomado medidas para reforzar su capacidad de inspeccionar y de regular el flujo del gasto público, y han anunciado restricciones en ciertos proyectos mayores Sin embargo, es importante enfatizar la magnitud de la tarea por realizar, si ha de disminuirse el crecimiento del gasto público hasta un nivel que sea congruente con el logro de una reducción sustancial de la inflación Este objetivo requerirá que el crecimiento del gasto sea reducido, desde los altísimos aumentos reales y nominales de 1981, a tasas relativamente bajas de crecimiento en términos nominales (y quizás de nulo crecimiento en términos reales), en los próximos años
“La forma en que sean llevadas a cabo las políticas de ajuste que las autoridades mexicanas han anunciado tendrá un impacto importante sobre la posibilidad de obtener, en términos razonablemente satisfactorios, el financiamiento excepcionalmente grande que se necesita para cubrir el déficit del sector público en 1982 La voluntad de los prestamistas extranjeros para extender créditos a México dependerá sin duda de si se avanza hacia requerimientos financieros del sector público más bajos y más sostenidos Consideraciones semejantes se aplican al componente financiero doméstico, puesto que los tropiezos de la realización de estas políticas probablemente afectarían la confianza de manera adversa y, con ella, el crecimiento de los recursos domésticos del sistema bancario
“Para impulsar el flujo de recursos al sistema bancario, es importante que la política monetaria en general y la política de tasas de interés en particular, se dirijan a mantener condiciones atractivas para los ahorradores, en comparación con las oportunidades que se les ofrecen en los mercados extranjeros de divisas y de capital En el pasado reciente, las tasas de interés en México se han ajustado sustancialmente para proteger la cuenta de capital Sin embargo, la adecuación de la competitividad del país en los mercados financieros internacionales necesita revisión cuidadosa y continua, para asegurar reacciones rápidas y apropiadas a los cambios de condiciones
“Se hizo referencia más arriba a los aumentos correctivos en los precios del sector público, para poder manejar el desequilibrio en las finanzas públicas y para mejorar la colocación de recursos En opinión del personal del FMI, también es necesaria la liberación de precios del sector privado, para evitar distorsiones en el uso de los recursos y un aumento del desempleo, inducido por un estrechamiento entre costos y precios Es necesario enfatizar que los ajustes de precios mencionados en los sectores público y privado no deben utilizarse para justificar ajustes salariales compensatorios Es claro que el aumento especial de salarios concedidos en marzo, después de la devaluación del peso, fue contraproducente El éxito de una transición hacia menores tasas inflacionarias requiere evitar acciones en el frente salarial que nulifiquen los ajustes equilibradores de la tasa de precios e intercambios y, por tanto, perpetúen la inflación En general, la política oficial de salarios debe prever y debe ser compatible con el descenso de la inflación
“La decisión de las autoridades mexicanas del control de las importaciones, si es necesario para reducir su valor al nivel pretendido, puede parecer inevitable a corto plazo, por la magnitud del ajuste externo que se busca y por la urgencia de alcanzarlo Sin embargo, el personal del FMI opina que esas medidas no proporcionan alivio duradero a la balanza de pagos y pueden tener muchas desventajas El efecto neto sobre la balanza de pagos de los controles de importación es particularmente cuestionable cuando muchos bienes de importación pueden entrar por canales extraoficiales Más aún, los controles de importación, cualquiera que sea su efectividad para quitar presiones de la balanza de pagos, trabajan a contrapartida de los objetivos de reducir la inflación y de mejorar la eficiencia económica Las autoridades mexicanas, al reafirmar la política de México de mantener una completa libertad para todas las transacciones cambiarias, han mencionado las deficiencias de cambio, y el personal del FMI urge a que se revierta la política de comercio y a que se vuelva a la liberación de las importaciones
“Sobre la política de tasas de cambio, la liberación de la tasa a principios de año se dio como resultado la depreciación del peso en términos reales, aunque el aumento especial de salarios concedidos en marzo redujo considerablemente lo que se había ganado en competitividad internacional Las autoridades mexicanas han recuperado la dirección del mercado de cambios y están devaluando el peso de manera continua a una tasa anual de 22% en relación con el dólar La razón de fondo para esta estrategia es la suposición de que existe por el momento un margen de subvaluación y la expectativa de que la inflación doméstica se reducirá a una tasa capaz de evitar una mayor pérdida de competitividad, antes de que sufra erosión ese margen
“Este enfoque de la política de tasas de cambio minimiza la importancia crítica de aspirar a políticas de demanda ajustadas a reducir la inflación y a evitar las acciones salariales que perjudiquen el logro de ese objetivo También apunta a la necesidad de mantener un acceso flexible al crédito y a la política de tasas de interés, y prepararse así para proteger la balanza de pagos, si las circunstancias lo hacen necesario Más aún, el personal del FMI piensa que las autoridades mexicanas deberían estar preparadas para modificar el paso al que se ha ajustado la tasa de cambio o para permitir una mucho mayor flexibilidad en la tasa de cambio, en caso de que haya presiones significativas sobre las reservas internacionales del país Hasta que no se consiga una estabilización efectiva, es obvio que la flexibilidad puede ser el mejor medio para manejar los problemas creados por los altibajos en la confianza”








