La plaza de Monterrey, en ruinas, símbolo del fracaso
A la crisis del gobierno corresponde la quiebra de su socio Alfa
Francisco Ortiz Pinchetti
MONTERREY – Fue un golpe seco De pronto, los sueños de grandeza se esfumaron La prosperidad acabó: Alfa, el gigante industrial regiomontano, se desmorona, se tambalea, se cae
Y Monterrey se cimbra
“Falta de liquidez”, diagnostican los técnicos Alfa no puede más con su endeudamiento en dólares —en el que fincó un crecimiento explosivo, sin precedentes: en seis años pasó de 12 a 157 empresas filiales— y tiene que frenar Más que eso: tiene que dar marcha atrás: vender empresas, despedir personal, reducir gastos, renegociar créditos, replegar actividades
Aliados, socios y amigos en la efímera prosperidad, gobierno y empresarios comparten hoy los efectos —y la responsabilidad— del derrumbe económico
Todo un símbolo de ello es la Plaza Monterrey, el suntuoso proyecto urbanístico propuesto por Bernardo Garza Sada y que el gobernador Alfonso Martínez Domínguez acogió como obra cumbre de su mandato Iba a ser el signo de la grandeza, del auge Ahora lo es sólo del fracaso
Gobierno y empresarios planeaban invertir 25,000 millones de pesos en la gran Plaza Sobre una extensión de 400,000 metros cuadrados (30 manzanas) arrancados por la fuerza al centro de la ciudad, estarían juntos los edificios gubernamentales y las torres de las grandes corporaciones industriales, comerciales y financieras de Monterrey que adquirirían predios ahí El colapso, sin embargo, detiene el proyecto cuando está a punto de concluirse la controvertida demolición de los 424 inmuebles que había en el área
Alfa se retiró ya
El consorcio presidido por Bernardo Garza Sada se había comprometido a adquirir una manzana completita, donde planeaba construir un lujosísimo centro corporativo Ante su crisis, rescindió la compra
“Nuestras ventas se han detenido”, reconoce el licenciado Serapio Raúl Leal, director administrativo de Prourbe, el organismo del gobierno estatal encargado del proyecto Plaza Monterrey A un año de que éste fue puesto en marcha, apenas se ha vendido el 20% de la superficie destinada a los edificios empresariales
Pero el “crack” de Alfa tiene en Monterrey otros efectos, mucho más graves: una recesión económica generalizada y el despido masivo de trabajadores, amén del impacto psicológico que la crisis empresarial ha provocado a los orgullosos regiomontanos
CAPITAL DEL CAPITAL
Hace apenas dos años nadie hubiera podido imaginar aquí tan estrepitoso derrumbe Alfa era entonces sinónimo de éxito, dinamismo y prepotencia Alentado, protegido y apoyado por el gobierno federal, aliado íntimamente al gobierno estatal, el consorcio participaba activamente a la cabeza del sector empresarial mexicano en la construcción de ese país petrolero que llegaba al umbral de la abundancia
Por eso el golpe fue seco
El Grupo Industrial Alfa nació en 1974, cuando los integrantes del clan Garza Sada decidieron repartirse en cuatro las empresas del ya poderoso Grupo Monterrey
Alfa, con Bernardo Garza Sada al frente, se quedó con la más dinámica de las empresas de la familia, Hojalata y Lámina, SA (HYLSA), con Empaques de Cartón Titán, SA, con Televisa (25%) y Con otras seis pequeñas compañías
HYLSA era ya una muy poderosa compañía Esta empresa fue fundada por los Garza Sada en 1943, con un capital de tres millones de pesos En 1974, cuando se convirtió en el corazón de Alfa, tenía un capital cercano a los 7,000 millones de pesos y era el principal productor privado de acero en el país
En sus dos primeros años de vida —que coincidieron con los dos últimos del sexenio presidencial de Luis Echeverría Alvarez— Alfa observó un lento, prudente crecimiento, entorpecido por el enfrentamiento verbal entre el clan empresarial y el Presidente de la República y, en 1976, por la devaluación del peso
Pero ese mismo año de la devaluación —precipitada, según LEA, por la fuga de capitales empresariales— las cosas empezarían a cambiar La llegada de José López Portillo a la Presidencia significó, como lo dijeron gobierno y empresarios, la “recuperación de la confianza”
La Alianza para la Producción propuesta por JLP tuvo en Monterrey su más cabal expresión “A partir de ese pacto, se produce un acercamiento casi conyugal entre el gobierno federal y los empresarios regiomontanos”, dice el investigador universitario Abraham Nuncio Limón, director de la Oficina de Investigación y Difusión del Movimiento Obrero, AC (OIDMO)
En un trabajo de investigación sobre el Grupo Monterrey próximo a publicarse, Nuncio Limón señala que los empresarios habían dado “jaque al rey” en las postrimerías del echeverriato con la enorme exportación de capitales “Los que ponían las condiciones, por encima de un hombre o de un sexenio, eran los que pudieron canjear sus fortunas en moneda nacional por dólares y depositarlas en bacos de Texas
“El condicionamiento —agrega el director de OIDMO— se hizo explícito en el pacto, (pero) empezó a diseñarse cuando López Portillo, en su calidad de candidato a la Presidencia, se entrevistó con los reivindicados encapuchados de Chipinque Los efectos de tal condicionamiento serían de largo alcance”
De hecho, como lo señalara Ricardo Cinta, investigador de El Colegio de México, la retórica antiempresarial de Echeverría, “que no fue acompañada de acciones concretas”, fortaleció a los empresarios de Monterrey: “tomaron conciencia de su poder y se organizaron mejor”
Pactada la alianza con JLP, en 1977 ocurre el espectacular despegue del grupo Alfa Crecen sus activos, crecen sus inversiones, crecen sus utilidades; coinvierte con el Estado, se asocia con trasnacionales y adquiere racimos de empresas
Incapaz el sistema financiero mexicano de aportarle los recursos requeridos para su crecimiento, Alfa acude a la banca extranjera, principalmente a la estadunidense, en demanda de créditos, que obtiene en ese entonces con intereses menores que los nacionales
A principios de 1978, el consorcio tenía ya más de 30 empresas Había abandonado la prudencia política de integración vertical de las empresas, tradicional y característica del Grupo Monterrey y se diversificaba para participar en más y más ramas industriales: siderurgia, papel, empaques, comunicaciones, electrónica, pesca, turismo, minería, química y petroquímica, inmobiliaria
Sólo un escollo relativo estorbaba localmente su desarrollo: el gobierno de Nuevo León estaba todavía en manos de un mandatario heredado del echeverrismo, Pedro Zorrilla Martínez Los empresarios le declararon una guerra sin cuartel y llegaron al escarnio
Zorrilla Martínez pretendía mantener una política tímidamente populista y los empresarios lo acusaban de alentar la organización y descontento obrero y de prohijar así un clima laboral de “desconfianza”
Todo se arregló con la llegada de Alfonso Martínez Domínguez a la gubernatura, en septiembre de 1979 Político de viejo cuño y mano dura, resentido hasta la médula con Echeverría —que lo hizo cargar con las culpas de la matanza del 10 de junio de 1971—, Martínez Domínguez era el hombre que los empresarios necesitaban Y no ocultaron su satisfacción ni su alegría
“Con Martínez Domínguez se han restaurado aquí el orden y la armonía, factores indispensables para la inversión y el trabajo”, dijo en junio de 1980 el entonces director del Centro Patronal de Nuevo León, Eduardo Hovelman Peña (Proceso 188)
EL REINO DE LOS “ALFOS”
Para estructurar su crecimiento, Alfa agrupó sus empresas en tres grandes divisiones: Alfa-Acero, Alfa-Papel y Empaque y Alfa-Industrias, lo que hizo crecer, también espectacularmente, su aparato administrativo, y propició una relativa descentralización
En su informe correspondiente a 1979, Bernardo Garza Sada no podía ser más optimista sobre el futuro del país y, en consecuencia, del consorcio por él presidido
“Las circunstancias nos serán favorables”, auguraba “El país atraviesa por una época de franca expansión económica, apuntalada por el dinamismo de la inversión y la fortaleza de la posición externa De pocas naciones puede decirse algo similar, en el inicio convulso y conflictivo de los ochenta”
Alfa compartía el triunfalismo oficial México era un niño mimado y feliz que jugueteaba a sus anchas en un chapoteadero lleno de petróleo sobre el que empezaban a llover los petrodólares
Según ese informe de 1979, los activos totales de Alfa llegaban a 53,000 millones de pesos, sus ventas eran de más de 30,000 millones y sus utilidades superaban los 3,000 millones en ese año Sus cerca de 100 empresas daban empleo a 33,000 personas
Era el auge
Auge que se reflejaba no solamente en su dinamismo industrial y financiero, sino también en el crecimiento explosivo de su “staff” técnico y administrativo, en el lujo de sus edificios corporativos, en la prepotencia de sus altos ejecutivos para quienes el mundo parecía demasiado pequeño ante sus ambiciones y quienes disfrutaban sueldos, prestaciones y facilidades superiores a las de cualquier otra empresa nacional y aun estadunidense
Ellos eran los “alfos” en el argot popular regiomontano Los hombres del grupo, cuyos salarios llegaron a oscilar, en 1981, entre los 70,000 y los 400,000 pesos mensuales y cuyas prestaciones incluían primas de entre un millón y millón y medio de pesos para la educación de sus hijos en el extranjero, el uso indiscriminado de los 12 jets ejecutivos propiedad del consorcio y las vacaciones pagadas en Las Hadas, su hotel en Manzanillo
“Eramos realmente una élite privilegiada”, dice el licenciado Lorenzo Montemayor Cárdenas, que hasta hace cuatro meses ocupó un puesto de nivel medio en la corporación “Mi sueldo era de 110,000 pesos mensuales, cuando fui despedido Eso me permitía un nivel de vida bastante elevado: casa propia, tres autos para la familia, en Europa Además, gozaba de prestaciones espléndidas Por ejemplo, cuando por razones de trabajo tenía que hacer un viaje de más de tres días, Alfa pagaba también los gastos de viaje de mi esposa, si quería acompañarme”
El mundo de Alfa era para sus ejecutivos el mejor de los mundos posibles: centros recreativos, casinos, viajes, estudios en el extranjero, prominencia social, influencia ante autoridades locales y estatales, gastos de representación prácticamente ilimitados, prepotencia, buena ropa, buenos autos Y un futuro luminoso
¿A costa de qué?
“En Monterrey, Alfa provocó una grave distorsión de los salarios”, dice Jesús Ramones Saldaña, del Centro de Investigaciones Económicas de la Universidad Autónoma de Nuevo León “Los sueldos pagados a sus ejecutivos y empleados hicieron que otras empresas tuvieran que elevar los suyos para no perder su personal Y eso llevó a la ruina de muchas compañías pequeñas”
Nada importaba Todo se valía
Alfa violaba, inclusive, las reglas del juego establecidas entre los grupos industriales regiomontanos “Se dedicó a piratear ejecutivos, los mejores de otras empresas”, dicen con resentimiento empresarios allegados al clan Garza Sada “Esto jamás sucedió antes” Y Alfa lo hizo inclusive con empresas de los otros grupos de la familia
El auge del corporativo privado más importante del país tuvo también en lo interno un efecto negativo: desencadenó las ambiciones y la competencia entre sus propios ejecutivos, lo que condujo a un gradual deterioro intestino Unos a otros se ocultaban información, se metían, disimulaban o minimizaban los problemas, diferían soluciones
A la postre, esto sería uno de los elementos que incidieron en el colapso del gigante
Pero en 1980 era, para Bernardo Garza Sada, “una comunidad humana cuyo compromiso es la dedicación al trabajo, en beneficio de todos”
Obviamente, en ese mundo feliz no cambian los conflictos laborales Para evitarlo, alfa siguió la vieja fórmula de los Garza Sada: paternalismo, sindicatos blancos y protección oficial
Fueron inútiles los esfuerzos de la CTM y otras centrales obreras por penetrar en las empresas del Grupo, protegidas por las autoridades estatales y federales del Trabajo, Nuevo León es la única entidad del país en que las huestes de Fidel Velázquez son minoría Aquí, la hegemonía la tiene la Federación Nacional de Sindicatos Independientes, la central “blanca” creada y controlada por los empresarios, que agrupa al 70% de los trabajadores regiomontanos
Fidel Velázquez tiene aquí, eso sí, su estatua, erigida por iniciativa del gobernador Martínez Domínguez, el amigo de los empresarios
TODO EL APOYO
La expansión de Alfa fue posible gracias al decidido apoyo gubernamental que recibió El consorcio fue invitado a participar en sectores de alta prioridad nacional y recibió estímulos fiscales, subsidios y apoyos financieros para encabezar el sector privado en la industrialización del país
Aprovechó, para su crecimiento, las ventajas fiscales que le otorga ser considerado “sociedad de fomento”, gracias al decreto expedido por su odiado antagonista, Luis Echeverría, en 1973 Dadas sus fortísimas inversiones, Alfa logró abatir sus tasas impositivas, del 50% normal, a entre 17 y 19%
Adquirir empresas en condiciones financieras difíciles le permitía ahorrar impuestos que hubiera tenido que pagar de sus empresas exitosas
Por otra parte, el incremento de activos por la creación o compra de empresas se vio reforzado, en un periodo fuertemente inflacionario, por revaluaciones de activos que permitieron a Alfa incrementar sus recursos contables Es decir, debido a la inflación, sus empresas valían más Y esto, a su vez, le permitió la contratación de créditos a largo plazo, emisiones de bonos y otras acciones encaminadas a mantener su estructura financiera
En 1980 el imperio industrial llegó a la cima
Alfa era ya la empresa privada más importante de América Latina y una de las 500 más poderosas del mundo
En ese año, sus activos llegaron a 91,000 millones de pesos, sus ventas a 42,000 millones y sus utilidades a 3,700 millones Daba empleo a casi 50,000 trabajadores
Tenía ya 157 empresas subsidiarias, que en conjunto habían vendido casi el doble que ICA (Ingenieros Civiles Asociados), su más cercano perseguidor entre los grandes consorcios mexicanos
El crecimiento era impresionante: en seis años (de 1974 a 1980) sus activos habían crecido en 1169%; sus ventas, en 959% y sus utilidades en 796%
Tenía empresas en 18 estados de la República
Se había asociado con firmas trasnacionales en cuando menos 14 de sus empresas
Había adquirido las 50 empresas alimentarias del grupo Brenner (FUD), por 5,000 millones de pesos Ahora Alfa también tenía ranchos, frigoríficos, empacadoras
En ese año, el consorcio concentraba el 22% de la producción nacional de acero básico, el 31% de aceros planos y el 23% de no planos; el 35% de la producción nacional de tractores, el 25% de motores eléctricos, el 10% de fibras sintéticas, el 50% de celulosa moldeada
Su deuda ascendía a 52,000 millones de pesos, pero la cifra no inquietaba entonces a su altos ejecutivos
todo era promisorio:
En lo interno, las relaciones del gigante industrial con el gobierno no podían ser mejores De la alianza se había pasado a la amistad personal entre Bernardo Garza Sada y José López Portillo, manifiesta en las invitaciones hechas al presidente para descansar en el desarrollo turístico de Alfa en Colima El “boom” petrolero auguraba abundancia a un país que había sido puesto al servicio del consorcio para su expansión ilimitada
En el externo, el inminente arribo a la Casa Blanca del republicano Ronald Reagan hacía preveer una política de irrestricto apoyo a la empresa privada en Estados Unidos y, en consecuencia, la oferta de crédito barato
Pero héte aquí que el señor Reagan llegó a la Presidencia —junto con 1981— e impulsó una política de austeridad tendiente a recuperar la fortaleza menguada de la economía estadunidense
El dinero escaseó y se hizo caro
Subieron las tasas de interés
Y el gigante industrial mexicano sintió los primeros espasmos Se sacudió Tembló
EL DERRUMBE
Alfa pisó suavemente el freno
“El ritmo acelerado de la inversión productiva logrado por el sector privado en los últimos cuatro años —dijo Garza Sada en julio de 1981— no hubiera sido posible sin el acceso a fondos prestables tanto nacionales como extranjeros; pero este financiamiento se ha encarecido ahora como resultado del aumento en los tipos de intereses
“Lógicamente —agregó—, en el proceso se tornan incosteables los proyectos marginales de inversión Esto es preocupante, pero muchas empresas han jerarquizado sus gastos y adoptado estrictas medidas de ahorro Se posterga con ello únicamente lo secundario y se elimina lo prescindible Se mantiene, a cambio, la viabilidad del crecimiento”
Acababa de ocurrir, también el desplome inicial del precio del petróleo y México despertaba azorado del sueño de la abundancia
Alfa tomó medidas para eliminar “lo prescindible” Inició el despido de empleados y ejecutivos Para fines de 1981 había despedido a cuando menos 2,000 ejecutivos Para hacerlo, tuvo que pagar indemnizaciones por unos 750 millones de pesos: pero eso le significaba un ahorro de 2375 millones de pesos por concepto de salarios
Pero el gobierno federal, pese a afrontar el derrumbe de la estructura financiera nacional, no dejó solo a su aliado en tan delicado trance: a través de Banobras, otorgó a Alfa un financiamiento por 12,000 millones de pesos, 5,000 millones de ellos mediante la compra de acciones preferenciales
El hecho —conocido por la opinión pública debido a una “indiscreción”, según comentaría Diego Sada a sus íntimos—, provocó una polémica que pareció convertirse en escándalo, pero que el gobierno superó sin mayores problemas
Para justificar la decisión, Banobras argumentó que su carácter de banca múltiple le permitía otorgar el crédito a Alfa, al que se presentó como un consorcio solvente y dinámico
Sin embargo, el asunto desató un acalorado debate en la Cámara de Diputados, cuando el diputado Carlos Sánchez Cárdenas, de la Coalición de Izquierda, propuso en la tribuna, el 3 de noviembre, una investigación al respecto
Legisladores de la oposición esgrimieron la ilegalidad del préstamo, ya que según las normas de la Comisión Nacional Bancaria, Banobras no podía otorgar crédito a una persona moral por más de 690 millones de pesos
El caso fue turnado a la Comisión de Hacienda de la propia Cámara El 24 de noviembre dio a conocer su informe: el crédito concedido a Alfa está “apegado a derecho y conforme a las prácticas bancarias normales” y pactado “a tasas de interés estrictamente comerciales y sin ningún carácter preferencial”
Se había buscado una salida: el crédito, dijo la Comisión, sería distribuido entre los seis subgrupos del Grupo Alfa y en esa forma era posible otorgarle tan cuantioso financiamiento
Luego se supo que ese mismo día, una hora antes de que el informe se conociera, Alfa y Banobras habían firmado el crédito
En su comparecencia el día siguiente en la Cámara de Diputados, el secretario de Hacienda, David Ibarra, defendió la decisión del gobierno y justificó reiteradamente el otorgamiento del préstamo
Alfa recibió los 12,000 millones de pesos para emplearlos, como aspirina, para aliviar su delicada situación financiera
Pero el asunto no quedó ahí:
El Partido Socialdemócrata, que un mes antes había pedido que se investigara a Alfa ante la presunción de una “quiebra fraudulenta” que afectaría a miles de inversionistas tenedores de acciones del consorcio, presentó el 18 de noviembre una demanda ante la Procuraduría General de la República contra el Grupo Alfa y contra los responsables del crédito que le otorgó Banobras
En su denuncia formal, presentada por Luis Sánchez Aguilar, presidente del partido, el PSD acusa “hechos delictuosos cometidos en perjuicio del patrimonio de la Nación y del pueblo en general”, por el grupo Industrial Alfa, Bernardo Garza Sada, Jesús Guzmán y diez consejeros más del consorcio, y “como co-acusados”, al director de Banobras, Octavio A Hernández; a los presidentes de la Comisión de Valores de la Comisión Nacional Bancaria y de la bolsa de Valores, “y quien o quienes resulten responsables”
Los delitos denunciados por el PSD fueron: traición a la patria, abuso de autoridad, coalición de funcionarios y fraude
Sin embargo, hasta ahora, su demanda no prosperó
La actual situación de Alfa, de evidente crisis, da nuevos argumentos al PSD para insistir en sus acusaciones
“Lo grave no es que una empresa quiebre, sino que sus socios en el gobierno le proporcionen dineros del pueblo”, dice Porfirio Díaz Treviño, vicepresidente nacional del PSD y candidato a diputado federal por el VI distrito de Nuevo León
Asegura que Banobras solicitó un crédito a 10 bancos extranjeros por 1,000 millones de dólares para obras sociales, pero que de esa cantidad utilizó 800 millones de dólares para su préstamo a Alfa
“El gobierno prestó en dólares y le van a pagar en pesos”, dice “Con la devaluación, México perdió en esta operación más de 8,000 millones de pesos”, agrega Díaz Treviño Y advierte:
“Ante la crisis reconocida por Alfa, es urgente la incautación o la intervención de sus bienes para garantizar cuando menos el pago de su deuda Es urgente que el gobierno explique qué está pasando en México”
Alfa utilizó el crédito de Banobras para pagar intereses de su deuda con los bancos extranjeros Pero tuvo que tomar otras medidas, en intento de evitar el colapso financiero
En diciembre pasado se supo que Alfa había decidido retirarse de la petroquímica básica Al hacerlo, dejó sin terminar un complejo petroquímico en el que se había comprometido a invertir más de 2,300 millones de pesos Renunció así a la exclusividad que el gobierno federal le había otorgado para procesar 15 productos petroquímicos
Era ya el repliegue
LA CONFESION DE HOUSTON
La devaluación del peso, en febrero pasado, fue el golpe de gracia, Alfa tenía adeudos en dólares por más de 76,000 millones de pesos, casi la mitad del valor de sus activos Para 1982, la deuda del consorcio ascenderá a 142,800 millones de pesos
Ante tal panorama, Alfa reunió en Houston, Texas, a los representantes de 164 instituciones bancarias internacionales a las que les debe y que encabezan el Citybank, el Continental Illinois National Bank y el Chese Manhattan
Ahí, el 30 de abril pasado, Rafael R Páez, actual director general de la corporación, presentó a sus acreedores un informe de 60 cuartillas en el que detalla el colapso financiero de Alfa
En conjunto, informó Páez, el consorcio tuvo en 1981 pérdidas por 5,860 millones de pesos Sólo cuatro de sus empresas —HYLSA, Petrocel, Akra y Polioles— registraron utilidades conjuntas por 2,680 millones de pesos; pero Casolar, PAM, Centauro, Fud, POM, Megatek, Titán y todas las demás tuvieron pérdidas por 8,540 millones de pesos
Por otra parte, Alfa requiere 20,000 millones de pesos este año, sólo para cumplir sus compromisos financieros
La única salida es desmantelar al gigante
Se hace ya: según el informe de Houston, Alfa ha despedido y liquidado a 4,300 empleados; y ha implementado un “plan de contingencia” para reducir los gastos administrativos de 12% respecto a las ventas en 1981 a 8% en 1982
“Hemos reducido nuestro staff corporativo y sostengo mi decisión de continuar monitoreando la implementación de mi política, para reducir el nivel de nuestros gastos administrativos Aún no estos satisfecho con lo que se ha logrado, dijo Páez a los banqueros
Advirtió luego que reducir el staff corporativo “significa de hecho un cambio no sólo de nuestra organización, sino también de la forma en que operamos No podemos movernos muy aprisa sin afectar lo que ya tenemos; pero que no haya duda de que estamos actuando tan rápido como podemos”
El director general de Alfa reconoció que el programa de diversificación del consorcio “sin duda creo vacíos de control” y anunció que el Grupo está regresando “a las formas tradiciones de hacer negocios, que han probado su éxito durante los últimos 25 años”
La otra parte del desmantelamiento es la venta de empresas: 20% de los activos totales del Grupo, según indicó Páez a los banqueros extranjeros Según su informe, alfa espera vender en 1982 empresas por valor de 25,000 a 30,000 millones de pesos
Por lo pronto, reconoció las primeras ventas: Vistar, Power Eléctrica, Corporación Industrial Mexicana, Televisa, Acermex, así como el cierre de Philco y negociaciones para la venta del Hotel Las Hadas (la operación se realizó ya: la cadena Marriot fue el comprador)
Páez anunció, como medidas adicionales, la reducción de costos y el aumento de los precios de sus productos
Finalmente, la suspensión de pagos de capital a sus acreedores por un periodo de 90 días y la renegociación de su deuda a largo plazo
Lejos del triunfalismo de hace apenas un año, el director general de Alfa hizo este diagnóstico de la situación nacional:
“Estamos en medio de un inestable medio económico evidenciado por una desfavorable tendencia en el precio del petróleo, presiones de la demanda sobre la oferta, severas presiones inflacionarias y un inmanejable déficit comercial
“Las condiciones económicas han llegado a ser más adversas e inciertas La tasa de inflación prácticamente se doblará, hasta cerca del 60% al año, el tipo de cambio será ajustado a las nuevas condiciones (prevé que la cotización del dólar a fin de año, será de 52 pesos), las tasas de interés aumentarán, la actividad económica sufrirá, y, consecuentemente, se reducirá la demanda de nuestros productos
“Es dentro de ese ambiente que trataremos de realizar el difícil trabajo de recuperar nuestra confianza financiera, reduciendo al máximo nuestro déficit de caja”
EN SU HUNDIMIENTO, ALFA ARRASTRA A MONTERREY
Alfa hizo “crac” y Monterrey todo resintió las consecuencias: obras paradas, desempleo creciente (se estima que los despidos de empleados y obreros de Alfa llegará pronto a los 10,000), desconfianza, recesión generalizada
“La situación es tal —dice el director de Prourbe, Serapio Raúl Leal— que en Monterrey se está dando un fenómeno aparentemente insólito: la baja en el precio de los terrenos urbanos”
Los exejecutivos de Alfa, hoy desempleados (u ocupados por otras empresas), con sueldos sensiblemente inferiores), tienen que vender sus casas, sus autos, renunciar a sus lujos
En la residencial colonial Del Valle, el precio de los terrenos ha bajado en promedio 1,000 pesos por metro cuadrado en los últimos dos meses
Proliferan ahora los despachos de consultores” y “asesores” de empresas, instalados por exejecutivos de Alfa
Muchos, como Montemayor Cárdenas, tienen que imigrar El, por ejemplo, se alista para trasladarse a Puebla, donde obtuvo una plaza importante, pero por la cual ganará 35,000 pesos menos que lo recibía en Alfa hace cuatro meses
El consorcio ha decidido vender su flotilla de jets Acababa de recibir siete nuevos aviones, que compró en 28 millones de dólares Eso —como otras muchas cosas— se acabó
También en su actividad cultural el consorcio dio ya marcha atrás Desde hace tres años, alfa había promovido diversas actividades culturales en Monterrey y construyó su Centro Cultural, un ultramoderno planetario y museo tecnológico en el que invirtió 200 millones de pesos
Ahora, decidió cerrar su Promoción de las Artes, AC, una galería de pintura en el centro de Monterrey, y redujo a la mitad su aportación anual para el Centro Cultural
“Nuestra situación es realmente difícil”, dice el director del Centro, Guiller Shmidhuber La aportación de Alfa, dada su situación, “no puede ya ser tan generosa La redujo en 50%; pero nosotros estamos tratando de sortear el temporal Hemos instalado una tienda y una cafetería y hemos montado un espectáculo de teatro infantil espléndido Con eso y otras cosas buscamos la autosuficiencia”
Shmidhuber confía en que el Centro Cultural —que acaba de recibir a su visitante número un millón—, podrá sobrevivir “Claro, necesitamos mucho ingenio y muchos ahorros, pero contamos con el apoyo de la comunidad”
Nada simboliza mejor la situación provocada por el derrumbe de Alfa que la Plaza Monterrey El proyecto fue idea, precisamente de Bernardo Garza Sada, que se asesoró con urbanistas de Estados Unidos y luego se lo sugirió a Martínez Domínguez
El gobernador soportó una andanada de críticas y desoyó a los impugnadores del proyecto Hace un año, se inició la demolición de las 30 manzanas —en las que había casas, comercios, edificios, hoteles, cines— que ocupará la “macroplaza”
Hasta ahora, el gobierno de Nuevo León, según informa Leal, ha gastado 1,650 millones de pesos en la compra de los predios y la indemnización de los comerciantes e inquilinos afectados Deberá todavía gastar otros 3,600 millones en obras de infraestructura y servicios
Cuando se anunció, Martínez Domínguez aseguró que el proyecto sería autofinanciable, mediante la venta de terrenos a las empresas participantes Resulta, sin embargo, que las ventas se han sentado y que apenas se ha negociado una quinta parte de la superficie vendible, que es de 100,000 metros cuadrados El precio actual de venta es de 50,000 pesos el metro cuadrado
Pero Alfa, el promotor del proyecto, se hechó para atrás y no comprará la manzana que había separado
Sobre la enorme explanada, ya casi totalmente “limpia” de edificios, quedan las ruinas de las últimas construcciones demolidas: son un monumento al fracaso
Y en éste, como lo fueron el triunfalismo y en la abundancia, el gobierno y los empresarios van de la mano








