Espionaje telefónico, control de viajeros, arrestos

Espionaje telefónico, control de viajeros, arrestos
Nassar, importante, pero sólo pieza en la vieja sociedad DFS-CIA
Rafael Rodríguez Castañeda
Ya desenredada, la madeja parece no tener principio ni fin
El caso de Miguel Nassar Haro, exdirector de la Dirección Federal de Seguridad, alcanzó los máximos niveles gubernamentales en Washington, aunque en México se insista en mantenerlo sumergido en el silencio oficial
Nassar Haro, cómplice de una banda de contrabandistas de autos robados
Nassar Haro, informante de primer orden de la CIA en México
Nassar Haro, causa del violento cese del procurador de San Diego, William H Kennedy, que descorrió el velo de sus conexiones y trabajos para la CIA (ver Proceso 283)
Nassar Haro, en fin, parte de la madeja de las turbias relaciones entre la Dirección Federal de Seguridad y los servicios de espionaje norteamericanos
Kennedy, que se negó a renunciar, fue despedido por el presidente Ronald Reagan, nueve días después de afirmar que las presiones de la CIA y de la FBI obligaron al Departamento de Justicia a congelar las acusaciones contra Nassar, con el argumento de que el exdirector de la DFS era “la fuente más importante de información” para el espionaje norteamericano en México y Centroamérica
La importancia que la Casa Blanca da al asunto puede medirse por las razones esgrimidas para el cese de Kennedy Con sus declaraciones, arguyó Reagan, el procurador de San Diego “perjudicó gravemente los más altos intereses de los Estados Unidos”
En lo que la revista Time (ver recuadro) consideró como “cumplir demasiado bien su deber”, Kennedy rompió una regla no escrita del gobierno estadunidense: los funcionarios que, como él, tienen acceso a información confidencial, nunca deben revelar los nombres de los agentes ni de los informantes de los servicios de inteligencia de los Estados Unidos
En el caso de Nassar, Kennedy dio a conocer de hecho el nombre de éste como agente encubierto o informante de la CIA y también los nombres de un agente de la CIA en México —”Max”— y de un agente de la FBI, Gordon McGinley, que continúa trabajando en la embajada de EU aquí, en calidad de agregado jurídico
En realidad, lo que hizo el procurador de San Diego fue sólo confirmar, ante un reportero del San Diego Union, lo que todo mundo sabía en la zona sur de California: que Nassar Haro y la Federal de Seguridad eran de vital importancia para la CIA y que por eso el Departamento de Justicia frenó las acusaciones contra el que fue, hasta enero pasado, director de la corporación policiaca de la Secretaría de Gobernación
Para Philip Agee, el agente que desertó de la CIA a mediados de los setenta, “no hay la menor duda de que el espionaje de Estados Unidos tiene su mejor informante, en México, en la Dirección Federal de Seguridad”
El caso Nassar ilustra con claridad, según Agee, la forma como la CIA recluta a comandantes y agentes de las policías locales, para cierto tipo de servicios de inteligencia
“Nassar es un típico caso de lo que prefiere la CIA: policías profesionales, hechos en carrera, y no funcionarios nombrados por razones políticas La Dirección Federal de Seguridad es un cargo policiaco, no político, y por eso la CIA se entiende con ella a la perfección”, explicó el autor de Diario de la CIA, en una entrevista telefónica, desde su lugar de residencia, en Hamburgo, Alemania Federal
En México, las informaciones sobre la Dirección Federal de Seguridad y sus lazos con la CIA han sido recibidas por el silencio oficial Ni la propia DFS, ni la Secretaría de Gobernación, ni la Procuraduría General de la República, ni los voceros oficiales de la Presidencia, han creído pertinente romper su absoluta discreción
Aparte del cese de Kennedy, en Estados Unidos el asunto ha tenido otras repercusiones
El abogado defensor de Andrew Daulton Lee, convicto de espionaje en favor de la Unión Soviética, investiga la forma de que se juzgue nuevamente a su defendido, con base en que el funcionario policiaco que lo interrogó después de haberlo arrestado —precisamente Miguel Nassar Haro—, trabajó para la CIA
Lee fue arrestado enfrente de la embajada soviética, en la ciudad de México, el 6 de enero de 1977 El inculpado confesó ante Nassar Haro sus actividades de espionaje, después de haber sido interrogado durante cuatro días, en los que el acusado aseguró haber sido torturado Finalmente, admitió haber suministrado documentos de la CIA a agentes soviéticos, durante 21 meses
En Los Angeles, el abogado de Lee, Kenneth Kahn, aseguró que si Nassar fue agente de la CIA, el arresto y juicio de su cliente, así como de otro personaje involucrado, Christhoper Boyce, son ilegales, ya que Nassar no les advirtió que tenían derecho a ampararse en la “advertencia Miranda”, que rige en la justicia norteamericana, según la cual todo detenido tiene el derecho de abstenerse de hacer declaraciones y de pedir asesoría legal
Agee, en la entrevista, dijo que México, como centro de atracción de exiliados centro y sudamericanos, es una pieza vital en el ensamblaje de los servicios de inteligencia estadunidenses en el continente
“De acuerdo con los datos que poseo, en la vigilancia y control de esos exiliados como posibles contactos de las guerrillas en sus países, la DFS cumple una función esencial para la CIA”, añadió Agee
El exagente de la CIA es actualmente miembro del consejo editorial de la revista Cover Action (Acción Clandestina), que se publica en Washington, y cuyo propósito es detectar los movimientos de espionaje encubiertos que realizan en todo el mundo la CIA y otros organismos del sistema de inteligencia de los Estados Unidos
En confirmación de lo dicho por Agee, funcionarios del Departamento de Justicia habían señalado ya que, como director de la DFS, Nassar fue una “fuente de información clave”, utilizada para justificar las acusaciones de la administración Reagan sobre la intervención de Cuba y la URSS en El Salvador y Guatemala
Según Philip Agee, sin embargo, las relaciones entre la DFS y la CIA son muy anteriores a la gestión de Nassar como director “La información que tengo señala que la DFS y sus respectivos jefes han sido siempre importantes enlaces de la CIA”, dijo
(Los últimos directores de la Federal de Seguridad han sido: Fernando Gutiérrez Barrios, Javier García Paniagua, Miguel Nassar Haro y, actualmente, José Antonio Zorrilla)
Agee, que estuvo asignado en la estación de la CIA en México entre 1967 y 1971, recuerda que en esa época la agencia estadunidense realizó varias operaciones en colaboración con la DFS y señala que el director de ésta, en aquel entonces, “cuyo nombre no recuerdo” (Gutiérrez Barrios) era “nuestro principal enlace”
En esto, Agee coincide con declaraciones atribuidas a Humberto Carrillo Colón, acusado de espiar para la CIA desde la embajada de México en La Habana, en 1969 Según Carrillo Colón, el capitán Gutiérrez Barrios, director de la DFS, “trabajó para la CIA, así como también lo hizo Joaquín Cisneros, que era secretario particular del presidente Díaz Ordaz”
De su época de agente de la CIA en México, Agee recuerda varias operaciones realizadas en colaboración con la Federal de Seguridad
—A través de la operación de enlace denominada LITEMPO, la DFS y el servicio de inmigración proporcionaban información a la CIA sobre el movimiento de viajeros a Cuba Todos los pasajeros eran fotografiados e interrogados y los datos se pasaban de inmediato a la embajada de EU, que los canalizaba a la estación de la CIA
—A través de la operación LIDENY, Teléfonos de México, en colaboración con la Federal de Seguridad, intervino los aparatos telefónicos de la embajada cubana
—A través de la operación LIENVOY, la CIA y la Dirección Federal de Seguridad llevaron a cabo actividades de intervención telefónica, con un aparato con capacidad para 40 líneas La CIA facilitó el equipo, la asistencia técnica, los correos y los transcriptores Los agentes mexicanos efectuaron las conexiones en las centrales y se encargaron del mantenimiento de los puestos de escucha A través de LIENVOY se controlaron las líneas de las misiones de países comunistas y de grupos revolucionarios mexicanos
(En su libro, Diario de la CIA, Agee precisa que mediante Lienvoy se mantuvieron intervenidos los teléfonos del expresidente Lázaro Cárdenas y de su hija y el de Luis Quintanilla)
Agee dijo que, aparte de estas operaciones en concierto con la DFS, la CIA tenía su propia operación unilateral de intervención telefónica, que se limitaba a los casos especiales en los que no se deseaba la intervención de funcionarios mexicanos Esta operación incluyó la instalación de aparatos de escucha en la embajada cubana
Según Agee, aparte de la Federal de Seguridad, la CIA tenía infiltrada prácticamente a toda la Secretaría de Gobernación, a través de la operación LICOBRA, que tenía enlaces con la División de Investigaciones Políticas (DIP) El propio secretario de Gobernación de entonces, Luis Echeverría, era un agente de enlace de la CIA bajo el nombre en clave de LITEMPO 14
De hecho, en aquel tiempo, el presidente Gustavo Díaz Ordaz estaba ligado íntimamente con la estación de la CIA —bajo la clave Litempo 8— y su nombre fue puesto a la cabeza de la operación LITEMPO, que Agee define como “una complicada serie de programas operativos de apoyo a distintas fuerzas de seguridad civil mexicanas, con los fines de intercambio de información, operaciones conjuntas y mejora constante de la captación de información interna y de las funciones de seguridad pública”
Agee recuerda que la CIA organizó, para el servicio personal de Díaz Ordaz, una red telefónica especial, que funcionaba, inclusive, al margen de la llamada “red presidencial” La red instalada por la CIA conectaba las oficinas de Díaz Ordaz con las de algunos personajes y funcionarios claves de la política y las policías mexicanas y, por supuesto, con la estación de la CIA
“De esa manera”, dijo Agee, “la CIA tenía información precisa sobre muchas de las decisiones más importantes del gobierno mexicano”
Para Agee, las cosas en México han cambiado, pero de tal forma que este país es ahora más importante para la CIA que en sus años de agente
“México es ahora una potencia petrolera, en primer lugar, y en segundo, es sitio favorito de asilo para muchos ciudadanos centro y sudamericanos considerados como potencialmente peligrosos por el gobierno estadunidense
“No me extrañaría saber que, actualmente, la estación de la CIA sea aún más poderosa que en los años sesenta, cuando era la más grande que tenía la agencia en toda América Latina”, señaló Agee
Entre tanto, en Estados Unidos, el cese del procurador de San Diego se convirtió en un tema controvertido dentro del sistema judicial estadunidense
Tras de conocer su despido, el lunes 5 de abril, William Kennedy señaló:
“La declaración atribuida a mí en un nota del San Diego Union fue la confirmación de algo cierto No tengo nada que añadir ni tampoco por qué dar disculpas Tomé la decisión de no renunciar y no me arrepiento Me acaban de informar que estoy despedido”
El exprocurador recibió de inmediato un amplio apoyo de los jueces federales y de otros funcionarios públicos en San Diego, que criticaron a Reagan por sacrificar a Kennedy en aras de proteger a la CIA y al FBI, en el encubrimiento de actividades “no suficientemente aclaradas”
El procurador interino, Peter K Núñez, declaró que al caso de Nassar Haro le corresponde ser estudiado por el sucesor de Kennedy Posiblemente, en la semana que empieza hoy sea designado el nuevo funcionario
En México, la Procuraduría exculpó a Nassar Haro de las acusaciones de complicidad con la banda de contrabandistas de autos robados, a pesar de las pruebas aportadas por agentes de la FBI sobre su involucramiento Nada dijo sobre sus presuntas actividades como espía
En dos años, entre 1979 y 1981, esa banda robó en Estados Unidos un mínimo comprobado de 600 vehículos, que luego trasladó al otro lado de la frontera Aquí fueron entregados a comandantes y agentes de la DFS y vendidos a funcionarios y particulares, a un precio promedio de 14,000 dólares cada uno
En la corte de San Diego se siguió juicio contra 28 de los acusados, aunque sólo 14 están en la cárcel Tres de éstos últimos son agentes de la Federal de Seguridad
El robo de autos, sin embargo, resultó sólo un ovillo de la madeja El resto se pierde en el silencio de la complicidad entre funcionarios mexicanos y el espionaje norteamericano