Un “institucional”, al frente del Institucional
Ojeda Paullada, en el estrado; Bartlett, en la brega
Elías Chávez
Decorativo como las flores de zempasúchil que en collar penden de su cuello, Pedro Ojeda Paullada preside al PRI: sin poder, ni apoyo real, se limita a cumplir protocolos en la campaña electoral de Miguel de la Madrid
Además de líder de protocolo, Ojeda Paullada es ejemplo de “institucionalidad”: disciplinado exaspirante a la presidencia de la República, cumple su labor al frente del PRI con base en la máxima de los “políticos institucionales”: “sumar, sumar y sumirse”
Amarillas, ocres, azules, las flores de zempasúchil, eran, entre los chichimecas, símbolo de conciliación Y ahí, en el estado frente a la catedral de Santa Prisca, en Taxco, Ojeda Paullada luce, junto a De la Madrid, el collar de zempasúchil
Es el 14 de diciembre Hace dos meses que Ojeda Paullada fue ungido presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, en sustitución de Javier García Paniagua, quien durante casi un año se había dedicado a preparar la gran maquinaria que el sistema pone en marcha, cada sexenio, para renovar al Poder Ejecutivo
Tanto García Paniagua como Ojeda Paullada habían sido dos de los más fuertes aspirantes a la Presidencia de la República Pero el primero, con fama de bronco, se constituyó inmediatamente en un obstáculo para Miguel de la Madrid: pretendía ser él, como líder del PRI, quien efectivamente manejara la campaña electoral, y no los hombres de confianza que el candidato había designado dentro y fuera del Comité Ejecutivo Nacional priísta
Por eso García Paniagua fue removido, no obstante que cuatro días antes, la asamblea nacional lo había ratificado líder del partido Ocupó su lugar Pedro Ojeda Paullada, que sin tener ningún grupo de fuerza política servía para ejemplificar dos características fundamentales del sistema: disciplina y conciliación, es decir, “institucionalidad”
A diferencia de García Paniagua, el nuevo líder del PRI aceptó todas las disposiciones de De la Madrid, entre ellas una fundamental: la de que Manuel Bartlett Díaz asumiera la secretaría general del partido y se convirtiera en la eminencia gris, el poder tras el trono
Y junto con Bartlett Díaz entraron a dirigir al PRI muchos secretarios y subsecretarios más, todos directamente nombrados por Miguel de la Madrid o por sus hombres de confianza Ojeda Paullada, lo más que pudo hacer, fue colocar como secretario de acción electoral a su antiguo subsecretario “B” en la Secretaría del Trabajo, Guillermo González López
Inclusive todos los delegados generales del PRI en los estados, que supuestamente actúan como representantes personales del presidente del partido, ni siquiera han tenido trato en lo que va de la campaña, con Ojeda Paullada Todos ellos fueron nombrados por García Paniagua y ahora acuerdan directamente con Bartlett Díaz
Algo similar sucede con los representantes de los tres sectores —obrero, campesino y popular— del PRI, quienes son coordinados directamente por Miguel de la Madrid (o en su defecto por Bartlett), sin que Ojeda Paullada tenga intención u oportunidad de meter las manos
Esto ha provocado el rompimiento de muchas formalidades a lo largo de la campaña, como por ejemplo que en la práctica haya dos líderes de la Confederación Nacional Campesina (CNC) Aunque estatutariamente el secretario general es Víctor Cervera Pacheco; quien en varios estados organiza, promueve y coordina la participación de los campesinos es Héctor Hugo Olivares Ventura, que es secretario de organización de la propia CNC
Por motivos no conocidos, Cervera Pacheco fue relegado, también casi a figura decorativa que de vez en cuando acompaña al candidato en los mítines campesinos En cambio, Olivares Ventura actúa como secretario general sin cartera y acuerda directamente con Miguel de la Madrid
Con Humberto Lugo Gil, líder de la CNOP, no hay problema, pues al parecer cuenta con la simpatía del candidato Tampoco lo hay con Alfonso G Calderón, hombre de confianza de Fidel Velázquez que lo nombró representante del sector obrero en la campaña Pero también estos dos participan en la gira coordinados por De la Madrid o por Bartlett, sin injerencia de Ojeda Paullada
Dentro de poco más de un mes, aproximadamente, el PRI deberá tener preparadas las listas de sus candidatos al Senado y a la Cámara de Diputados Es costumbre que el presidente de la República diga la última palabra al respecto, después de revisar las listas elaboradas por el dirigente nacional del PRI
La tradición política establece también que cuando la renovación del Poder Legislativo coincide con la del Ejecutivo, la aprobación final de las listas es acordada tanto por el Presidente en turno como por el que va a ser su sucesor
Ahora, sin embargo, la costumbre no será cumplida cabalmente: a diferencia de otras ocasiones, no es el presidente del PRI, Ojeda Paullada, quien está elaborando las listas de precandidatos, sino el secretario general del partido, Manuel Bartlett
Sin apoyo ni poder, Ojeda Paullada no puede controlar a las huestes priístas Y por eso surgen problemas de todo calibre Pequeños, como cuando en el mitin efectuado en Taxco un grupo de maestros “saltó las trancas” y desplegó mantas en las que se leían acusaciones contra priístas supuestamente distinguidos: “Mueran los corruptos Carlos Jonguitud, Ramón Martínez Martín y Servando Villanueva”
O problemas mayores, como el surgido en la Cámara de Diputados, donde la semana antepasada los diputados cetemistas y el propio Fidel Velázquez se enfrentaron al líder de la mayoría priísta, Luis M Farías, a quien acusaron de “congelar” varias iniciativas del sector obrero
Iniciativas cuya aprobación es demandada también ante De la Madrid, casi en todas las asambleas obreras a que ha asistido desde que inició su campaña El ejemplo más reciente de esta situación surgió en Iguala, donde el líder estatal de la CTM, Juan Manuel Santa María Ramírez, dijo al candidato:
“El movimiento obrero organizado le pide que recoja y haga suyas sus demandas, como la semana de 40 horas con pago de 56, el salario remunerador, la sindicalización de los trabajadores bancarios, la federalización de los tribunales del trabajo, reformas a la ley del Infonavit, a la ley del Seguro Social, derogación de la requisa en el procedimiento de huelga, porque sólo así lograremos el cambio a una nueva sociedad”
El problema se complica porque el PRI, proclamado como “partido de trabajadores”, tiene ahora de presidente a quien durante su gestión como secretario del Trabajo aplicó la requisa y se opuso a la semana laboral de 40 horas, conquista que debe irse alcanzando —dijo— paulatinamente, mediante revisiones contractuales
Incongruencia que en el PRI no saben cómo disimular, toda vez que esas demandas obreras no son cosa del otro mundo, sino que están inscritas en el programa de acción del partido Es decir: que lo que reclaman Fidel y los diputados y líderes obreros, debería estarlo reclamando Ojeda Paullada
Pero las incongruencias de Ojeda Paullada son también ante Miguel de la Madrid Al día siguiente de las elecciones para renovar ayuntamientos en el estado de México, el líder del PRI tuvo una charla con reporteros, en Chihuahua, durante la gira del candidato
Ahí, en el motel El Mirador, un reportero le indicó que en dichas elecciones hubo pleitos, detenciones y, sobre todo, un fuerte abstencionismo Y Ojeda Paullada comentó:
—No veo porqué preocupa tanto el abstencionismo Para mí, en lo personal, el abstencionismo es la aceptación tácita del pueblo con el estado de cosas que hay en México y con el sistema y con el PRI El abstencionismo no es un voto en contra, sino una expresión de conformismo con el estado de cosas
Pero otro reportero replicó:
—Al contrario: el abstencionismo es un problema muy grave: no sólo es la decisión de no participar en elecciones, sino que anula la piedra angular de la democracia, el voto, que es lo que legitima el poder Y si hay abstencionismo, el PRI no puede legitimar al Presidente de la República
Y Ojeda Paullada insistió:
—No, el voto sólo es uno de los factores de legitimación del poder Prueba de ello es que en México, a pesar del abstencionismo, llevamos más de 60 años de estabilidad y de paz social
Pero Miguel de la Madrid piensa lo contrario de lo que dice el presidente de su partido Constantemente, a lo largo de su campaña, ha exhortado al pueblo a votar y a participar en todos los aspectos de la vida social Ejemplo de ello es lo que dijo, la semana pasada en Arcelia, en la más reciente etapa de su campaña:
“Necesitamos seguir implantando todas las formas de la democracia La campaña de la Revolución ha postulado que requerimos una mayor participación popular en todos los aspectos de la vida social: mayor participación en los procesos políticos, mayor participación popular en todos los procesos económicos, fortaleciendo las formas de la propiedad social y de la organización cooperativa, tanto en el ejido como en las actividades industriales, comerciales y pesqueras, mayor participación popular en la educación y en la cultura”
Casi en todos lo mítines, De la Madrid pide a quienes lo escuchan, que voten por él Y en Chilpancingo fue todavía más concreto:
“Tenemos que trabajar —dijo en el edificio del PRI estatal— como si tuviéramos de nuevo que ganarnos la mayoría Somos la mayoría porque así se ha manifestado la unidad de la revolución, pero trabajemos en ese espíritu, sin que nos demos todavía por vencedores en la próxima elección del 4 de julio Conquistemos voto a voto, sección por sección, municipio por municipio, estado por estado Los priístas somos los más obligados a seguir luchando por la democratización del país”
Ahí, en el estrado, frente a la catedral de Santa Prisca, Ojeda Paullada, portaba, sonriente, su collar de zempasúchil, símbolo de conciliación Ignoraba que al día siguiente, en Chilpancingo, durante la reunión para la planeación, la licenciada María de los Angeles Nava, Procuradora de la Juventud, del CREA, haría ante De la Madrid una fuerte crítica del PRI:
Habló de “fallas existentes en el Partido Revolucionario Institucional, ya que se observan, dentro de él, actitudes francamente contradictorias respecto al texto y el espíritu de las leyes que instrumentan la reforma política Por eso nuestro partido debe modificar sus procedimientos, superar sus vicios e inercias y, sobre todo, esforzarse por situar en los puestos directivos a los hombres que hayan realizado un mayor esfuerzo partidista y se destaquen por su espíritu de servicio público y no por ser maestros del disimulo, en el engaño, en la chicanería y en un falso sentido de la conciliación, donde no comprometerse constituye su máxima virtud”








