Asustó a Fidel Velázquez la participación obrera en las decisiones

Asustó a Fidel Velázquez la participación obrera en las decisiones
El plan de Tamayo, popular, a la historia; el de Salinas, conservador, aprobado
Fernando Ortega Pizarro
Dos planes básicos de gobierno contrarios entre sí surgieron del PRI con una semana de diferencia Dos proyectos de sexenio de un mismo partido, elaborados antes y después de la postulación de Miguel de la Madrid como candidato a la Presidencia
El primero, encabezado por Jorge L Tamayo, proponía:
—Cambiar al sistema económico que ha sido incapaz de servir a las mayorías
—Hacer propias las propuestas de cambio del sector obrero
—Establecer un control de cambios y gravar más al capital que al trabajo
—Superar los mínimos de bienestar
El segundo, coordinado por Carlos Salinas de Gortari, contempla los mismos temas desde otra perspectiva:
—Sostener el sistema económico y equilibrar las contradicciones
—Prometer una mayor participación a los obreros
—Hacer esfuerzos para distribuir equitativamente los gravámenes y vigilar las operaciones cambiarias
—Satisfacer los mínimos de bienestar
La elaboración de dos planes diferentes y aun contrarios —uno surgió del IEPES que dirigía Jorge Tamayo, otro del IEPES actual, de Salinas de Gortari— contradice a los voceros del sistema que hasta hace pocas semanas aseguraban que el programa era primero y después el hombre Al desecharse el Plan Básico de Gobierno preparado por Tamayo y su equipo y diseñarse uno nuevo, se demostró que primero es el hombre y luego, al gusto de él, su programa de gobierno
El Plan elaborado por Tamayo establecía que los cambios sociales y económicos deben ser realizados por las mayorías organizadas y que las transformaciones no se efectúen de arriba hacia abajo, sino de abajo hacia arriba
Además, planteaba una política económica tendiente a garantizar la repartición de la riqueza, mediante la movilización permanente de las organizaciones populares, para lo cual se requería que la Reforma Política llegara al PRI
El presidente del Congreso del Trabajo y líder de la CTM, Fidel Velázquez, se asustó, se alarmó, lo objetó, al igual que los líderes de los sectores popular y campesino del tricolor
Desestimando la capacidad política de los trabajadores, Velázquez consideró (Proceso 258) que los dirigentes “escogemos el camino del gobierno para hacer los cambios y a él le exigimos que los haga, porque no se pueden hacer mediante movimientos masivos o usando la violencia que no sería recomendable por ningún concepto (Es decir), los cambios tendrán que hacerse no de abajo hacia arriba, sino de arriba hacia abajo”
Los planes son diferentes Parecen elaborados para dos candidatos presidenciales distintos Mientras en el de Salinas de Gortari se contempla la “posibilidad” de incrementar la participación del sector social de la economía, en el de Tamayo esta participación constituía una exigencia
Pero de esto último quedó sólo un eco, un pronunciamiento oral, el de Javier García Paniagua, cinco días antes de renunciar a la presidencia del PRI:
“López Portillo no tiene alianzas con oligarquías, ni depende de nadie para tomar las decisiones políticas fundamentales del desarrollo nacional; por eso ha preservado la independencia y la soberanía con el mismo celo con que impulsa al sector social de nuestra economía: ¡con sentido de patria y con sentido de historia! Este es el compromiso revolucionario que recibirá Miguel de la Madrid”
Proceso recibió, en medios sindicales, una copia del documento de Tamayo A diferencia radical respecto del plan de Salinas de Gortari, director del IEPES del PRI, el del director de este instituto incorporó en mucho las ideas y propuestas del sector obrero, de manera casi literal, pero no se aprobó Se sacrificaron los cambios al control sindical
Una tesis reiterada del sector obrero del PRI, que contenía el documento de Tamayo, señala que “el sistema económico actual ha manifestado su incapacidad para generar suficientes empleos productivos, permanentes y bien remunerados y ha desvirtuado el consumo de las mayorías en una producción no apta a su necesidad y con una distribución costosa e impropia para la economía del pueblo”
Sin medias palabras, sostiene que la intensidad de los procesos de concentración inequitativa del ingreso revela una política económica que, en efecto, ha agotado sus posibilidades de ser opción aceptable para el país
Y nada menos que en nombre del PRI se hace la advertencia de que de mantenerse esta misma situación, se corre “un serio peligro para la inestabilidad política y abre perspectivas impredecibles a la inconformidad de la clase trabajadora”
¿Cómo concibe el cambio el documento de Salinas de Gortari, que establece los principales planteamientos y orientaciones del Plan Básico de Gobierno?
De manera ambigua:
Si bien en la página 3 se reconoce la necesidad del cambio social y de su radicalidad, en la página 9 se dice que las contradicciones de la sociedad mexicana no se van a resolver con su desnutrición o aniquilamiento, sino con el “equilibrio creador”, por la vía de la participación “El fin es lograr la síntesis de las lealtades a la clase, al gremio o a cualquier otro interés social, en la lealtad a los intereses superiores de México”
Luego, en la página 19, señala que “no procede invalidar el proyecto de alcanzar la justicia por la libertad, por simples referencias a las deficiencias y deformaciones en las que ha incurrido el proceso de desarrollo”
Los dos planes coinciden, eso sí, en que el estado debe ser el rector de la economía Pero aún ahora hay diferencias por cuanto que el de Tamayo propone modificaciones económicas y el de Salinas de Gortari mantiene los mismos factores que las impiden
Antes de De la Madrid se proponía un control de cambios y gravar el capital más que al trabajo, de manera preferente Después de De la Madrid, simplemente “realizar mayores esfuerzos para lograr una distribución equitativa de los gravámenes entre personas, sectores y regiones” y, en la vigilancia y control de las operaciones bancarias, “redoblar esfuerzos y actuar con energía contra los malos manejos y fraudes”, y fortalecer la administración fiscal para eliminar deficiencias que dan origen a una baja carga fiscal
El Plan Básico de Tamayo permitía orientar el desarrollo hacia la democracia popular, y demandaba lograr, cuando menos, lo siguiente:
Garantizar la satisfacción de las necesidades básicas de la población; erradicar el marginalismo de las mayorías trabajadoras; redistribuir popularmente el ingreso y la riqueza; crear una industria nacional con tecnología independiente o propia; abatir las tendencias monopolistas de la industria, las finanzas, el comercio y la agricultura; atender prioritariamente las necesidades de los campesinos, dando cauce a su organización política como clase trabajadora e incorporándose a un sistema productivo con recursos, tecnología, información y organización social; proseguir en los empeños por consolidar la suficiencia alimentaria como base fundamental de la lucha contra la pobreza y propiciadora de la estabilidad social y política; amplificar la capacidad de generación de empleos productivos permanentes y bien remunerados y, además, socialmente justificados
Mientras el plan Tamayo demandaba superar los mínimos de bienestar para toda la población, el de Salinas de Gortari, de acuerdo con el Plan Global de Desarrollo, sólo pretendía alcanzar esos mínimos
Para reorientar el desarrollo, el plan Tamayo daba prioridad a las políticas financieras y fiscales como los instrumentos directores más importantes De esta manera podía canalizarse la inversión o el gasto público hacia aquellas áreas que generasen empleo y bienes y servicios de consumo popular, bajo la responsabilidad del Estado
Explica el documento pre-De la Madrid:
“Vivimos los efectos de combatir la inflación desanimando a la economía al frenar el gasto público Siempre la inversión privada viene después del gasto público, pero cada vez menos Así, es necesario comprender que hoy tenemos que contrarrestar a la inflación invirtiendo, aunque al principio haya más inflación, porque después habrá oferta y desde luego, empleo
“De lo contrario no hay inversión ni empleo y, en seguida, lo estamos viendo, inflación, menos inversiones, menos utilidades y, por tanto, menos impuestos y más subsidios; mayor necesidad de endeudarnos para financiar este sacrifico fiscal y, sin falta, escasez de bienes básicos y elevaciones de precios, especulación y deterioro del nivel de vida, grave ya para los mexicanos más pobres, que son demasiados
“Es necesario, entonces, financiar la producción de bienes de consumo generalizado ampliando el ahorro y la inversión públicos Simultáneamente a las medidas fiscales requeridas, ello reclama adecuar la política monetaria y crediticia para abaratar el costo del dinero y con ello permitir nuevas inversiones productivas a empresarios nacionalistas”
En el Plan Básico de Salinas de Gortari se afirma que “no se puede atacar la inflación frenando la economía y la generación de empleos” Sin embargo, el fantasma de la recesión y el aumento de la inflación flota obsesivamente: la inflación “se deberá enfrentar modalizando la estrategia y acompasando el ritmo”
En este sexenio el proceso de crecimiento acelerado “ha hecho aflorar desequilibrios estructurales, sectoriales, regionales e insuficiencias de nuestro aparato productivo Se ha logrado crecer, pero se han agudizado problemas coyunturales y de estructura que ponen en peligro la capacidad para sostener la marcha y que constituyen el reto de la política económica para los próximos años:
“El partido admite que el reto de los próximos años es formidable, y demanda la reducción del saldo deficitario actual El camino es el de la exportación no petrolera y la racionalización de las importaciones” Pero el plan no puede ocultar lo inocultable: “los esfuerzos realizados, sin embargo, no han permitido dinamizar las exportaciones no petroleras además, la carga por el pago de la deuda introduce un elemento adicional de inflexibilidad en el manejo futuro de la balanza de pagos y de un menor margen de acción”
El documento de Tamayo señala que no se puede contraer la demanda a través de la modulación del gasto público porque menguan el consumo, con mayor profundidad y por ello la recuperación no sólo es más lenta sino siempre más difícil y riesgosa Por ello es que de recién, muchas inversiones se destinan a producir para los mexicanos más ricos, a comprar empresas que ya existen o se van al extranjero”
Finalmente, llama la atención que en el plan de Salinas de Gortari se diga que hay una alianza con los trabajadores y prometa una mayor participación de éstos en la toma de decisiones, cuando sus ideas económicas más importantes fueron desechadas “Esta alianza —dice— tiene como objetivo alcanzar la sociedad superior a que aspira la Revolución Mexicana”
Mientras, el Plan Básico de Tamayo, el que finalmente fue enviado a la basura —o a la historia, como dice Fidel Velázquez— atribuía a la participación de los trabajadores un papel decisivo en las políticas económicas que proponía
“La alianza de la clase obrera con el Estado no es incondicional”, sostiene el documento
“Es una obligación histórica del Estado apoyar este esfuerzo popular, porque se trata de una alianza antiimperialista y que ofrece una opción histórica frente a la desigualdad que amenaza con lesionar el avance de las instituciones creadas por la Revolución”
Esto decía el plan que pasó a la historia