El peso de la dirigencia inhibe a las bases
El PMT paga tributo a su línea abstencionista, opina Martínez Verdugo
Carlos Marín
No le es grato enjuiciar los actos de otras organizaciones políticas ni de otros dirigentes, pero Arnoldo Martínez Verdugo, secretario general del Partido Comunista Mexicano, analiza el retiro del Partido Mexicano de los Trabajadores de las pláticas previas a la creación de un nuevo partido revolucionario en los siguientes términos:
“Yo advierto en la posición del consejo nacional del PMT la necesidad de pagar un cierto tributo ante la línea abstencionista en la que la dirección nacional educó a sus miembros durante los últimos años Los dirigentes de ese partido siguen haciéndole concesiones a esta posición atrasada
“Creo que en la dirección del PMT se impuso una corriente sectaria y burocrática, que no se ha desprendido de viejos resabios de hostilidad al Partido Comunista”
Martínez Verdugo enmarca su interpretación en consideraciones como ésta:
“En las últimas discusiones prácticamente estábamos de acuerdo en la mayor parte de los puntos Podíamos resolver lo de la dirección, el lema, el nombre, el símbolo, siempre y cuando se adoptara un punto de vista democrático Es decir, no llevaríamos acuerdos `atados’ a la asamblea de unificación, sino propuestas que resolverían los propios delegados en un acto de soberanía que no pertenece a las cúpulas
“Este acuerdo fue de los primeros que tomamos: en aquellos que no hubiera acuerdo, debíamos atenernos a la asamblea, y disciplinarnos En esto estuvo de acuerdo el PMT”
Para el dirigente comunista, “en Heberto influyó el tipo de partido que ha ido construyendo: un partido en el cual el peso de la dirección inhibe la iniciativa de los militantes, lo cual restringe la formación de un grupo dirigente más abierto y más ligado a las bases”
Los directivos del PMT, dice Martínez Verdugo, “pusieron en juego un método que nosotros abandonamos hace mucho tiempo, que es otorgar un papel determinante a los acuerdos de la dirección”
Esta actitud “se reflejaba en una discrepancia que se mantuvo hasta el final, acerca de nuestra propuesta de que el nuevo partido estableciera en sus estatutos la libertad de opinión, de crítica, y los derechos de la minoría a defender sus puntos de vista y tratar de convertirse en mayoría, sobre la base del respeto a los acuerdos democráticamente aceptados
“Esto no está desligado de la concepción del partido, pues un partido obrero, revolucionario, sólo puede construirse eliminando cualquier culto a los dirigentes y cualquier autoritarismo de los órganos de dirección”
—¿El PMT no estaba de acuerdo?
“No En esto discrepábamos Ellos sostuvieron la posición de que las minorías, debían disciplinarse a los acuerdos de los dirigentes”
Martínez Verdugo explica así las discusiones sobre las bases teóricas del nuevo partido:
“Las discrepancias en torno a las bases teóricas no son simplistas Nosotros estamos contra el empirismo en política La política de un nuevo partido obrero revolucionario, para que sea válida, tiene que ser una política de clase y tiene que basarse en una teoría revolucionaria, puesto que de otra forma esa política no tendría rumbo fijo y estaría expuesta a desviarse frente a los acontecimientos del día Sin embargo, nosotros no le exigimos a quien ingresa al PCM que sea un marxista, y menos podíamos llevar esta pretensión al seno del partido Concebimos al partido como un instrumento de los obreros para su lucha política, y nos hemos opuesto a que el partido siga considerándose como una secta filosófica o doctrinaria
“Por eso consideramos que las críticas del ingeniero Castillo a la utilización del marxismo como concepción teórica no daba en el blanco Más bien parecían surgir de cierto empirismo político”
Aunque no en un mismo partido —al menos hasta julio de 1982—, Martínez Verdugo tiene confianza en que las pláticas con el PMT continúen, a fin de presentar una alianza de izquierda frente al candidato del partido oficial
Desde 1977 —recuerda—, el XVII congreso del PCM formuló dos políticas hacia la izquierda: a) la de un frente amplio que abarcara desde la izquierda reformista hasta la izquierda sectaria, para encontrar los puntos de vista comunes y constituir una amplia alianza; b) la línea de una unidad orgánica de la izquierda revolucionaria, socialista, en un sólo partido
El proyecto de unidad, dice, no tiene nada de ocasional ni surgió ligado al proceso electoral de 1982 Procede de los cambios reales que se han producido en la izquierda mexicana y en el movimiento de masas “Ni comienza ahora ni termina con estos incidentes, sino que se mantendrá porque es una línea estratégica que va a atravesar por muchas más incidencias y muchos problemas, pero al fin de cuentas se impondrá”
Se trata, explica, de romper una larga tradición que arraigó durante muchos años en la cabeza y en la práctica de dirigentes, organizaciones sociales y militantes
Lo anterior no resta importancia a la decisión pemetista de retirarse temporalmente de las conversaciones:
“Afectará negativamente a la izquierda en su conjunto y restará posibilidades de que esta fuerza política se presente en el 82 como alternativa del candidato priísta”, comenta Martínez Verdugo
Para el PMT, añade, “debido a que las elecciones siguen siendo fraudulentas y manipuladas por el gobierno, ante el proceso electoral debemos abstenernos o mantener una posición formalista”
“Yo propuse al PMT, en julio de este año, discutir la posibilidad de un frente electoral La respuesta de Heberto Castillo fue que intentáramos la fusión orgánica”
Y vinieron las conversaciones formales y los primeros acuerdos
“Pero los partidos que van hacia la fusión traen sus propios métodos de hacer política; sus prácticas; sus concepciones En la práctica en el seno del nuevo partido donde se unificarán las formas de hacer política”
Termina:
“Tomo al ingeniero Castillo como es No queremos hacer dirigentes de cartabón Pienso que él, en lo particular, está determinado por el tipo de organización y la correlación de fuerzas del PMT
“Creo que los cambios de su actitud en los últimos días se desprenden del hecho de que la dirección nacional del PMT no ha llegado plenamente a la conclusión de integrarse a un nuevo partido, lo cual implica métodos, prácticas y políticas diferentes en muchos aspectos”








