APARECIO EL ELEGIDO Y CON EL VOLVIERON LA CARGADA Y LOS ACTOS DEL RITO SEXENAL DEL PRI

APARECIO EL ELEGIDO Y CON EL VOLVIERON LA CARGADA Y LOS ACTOS DEL RITO SEXENAL DEL PRI
Roberto Hernández y Juan Antonio Zúñiga
El carro de la revolución reinició su marcha con un nuevo conductor Partió de las oficinas del PRI —próximas a la estación ferroviaria de Buenavista—, pasó por Palacio Nacional y tomó vuelo en una pequeña casa de San Angel, con una meta: retomar a Palacio Nacional
Durante tres días consecutivos, el cuarto piso y el patio central de Palacio Nacional se convirtieron en el centro de las manifestaciones políticas más importantes del país
Todo se inició por la mañana del viernes 25 de septiembre, cuando se supo que el Secretario de Programación y Presupuesto, Miguel de la Madrid Hurtado, sería postulado por los tres sectores del institucional como su precandidato a la Presidencia de la República para el periodo 1982-1988
Y como en anteriores sexenios, la “cargada” se hizo presente Todos quieren abordar el “carro de la Revolución”
Los primeros contingentes que se arremolinaron en la puerta central de Palacio fueron los de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares (CNOP) y las trabajadoras de la Cooperativa de Obreros de Vestuario y Equipamiento (COVE)
En el cuarto piso de Palacio todo era confusión: periodistas, colaboradores, amigos y “curiosos”, se disputaban la entrada al despacho del secretario de Programación y Presupuesto, mientras trabajadores del Departamento del Distrito Federal lo acondicionaban para que Miguel de la Madrid pudiera recibir —por la tarde— las manifestaciones de adhesión
Poco a poco, el patio central de Palacio se fue vistiendo con mantas de todos los grupos y organismos afiliados al Revolucionario Institucional Y el piso desapareció bajo miles de piernas de los que acudieron a apoyar a su candidato
En el acto político con que los tres sectores del PRI informarían oficialmente a De la Madrid su postulación, el caos fue total: El precandidato fue vapuleado por una multitud que quería estar lo más cerca posible de él Multitud que engulló a senadores, diputados, dirigentes sindicales y campesinos que se vieron, muy pronto, lejos de don Miguel
Los elementos del Estado Mayor Presidencial intentaban inútilmente controlar a la multitud Ante la desorganización y la impotencia, a puñetazos abrían paso al precandidato, quien tuvo que dar por finalizado su discurso en el momento en que una torre —con cámaras de televisión y lámparas— cayó al suelo por el embate de la gente
Al día siguiente la lección estaba aprendida y los guardias presidenciales fortalecieron la vigilancia Se destinaron tres despachos para que Miguel de la Madrid recibiera las muestras de apoyo de “amigos de toda la vida” A diferencia del viernes, se organizaron dos actos multitudinarios: el primero fue con la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado (FSTSE) y, poco después, nuevamente con la CNOP
Desde su discurso inicial Miguel de la Madrid esbozó los principales lineamientos ideológicos de su campaña presidencial: igualdad de la mujer, una renovación moral de la sociedad, mayor participación popular en las decisiones políticas, la planeación democrática continuidad en los planes y programas iniciados por José López Portillo en la política exterior del país, respeto a las minorías y fortalecimiento de la reforma política
Al tercer día —el domingo 27 de septiembre— el todavía secretario de Programación y Presupuesto recibió nuevamente a la CNOP y, luego, al magisterio que vitoreó al gobernador de San Luis Potosí, Carlos Jonguitud Barrios, que estaba presente, para terminar con los miembros del Instituto Mexicano del Seguro Social
Las audiencias privadas y algunas a las que la prensa tuvo acceso prosiguieron hasta las diez de la noche Funcionarios de todos los calibres y gobernadores desfilaron durante el día Todos coincidían en señalar que Miguel de la Madrid “es el mejor hombre, el más idóneo y mi amigo”
Tres días antes de renunciar oficialmente como secretario de Programación y Presupuesto, Miguel de la Madrid y su equipo de colaboradores —entre ellos José Ramón López Portillo y Francisco Labastida— condujeron el “carro de la revolución” hasta una casa de estilo californiano localizada en la calle de Arturo 2, en San Angel
Hasta ese sitio se trasladaron también mariachis, tambora y conjuntos veracruzanos, que durante los tres días anteriores rompieron la sobriedad tradicional del Palacio Nacional con las coplas del “Camino Real de Colima”
Sólo una vez el canto de los mariachis fue opacado por las voces melodiosas y agudas del contingente de la Asociación Nacional Femenil Revolucionaria— “El (sic) Anfer” —que entonaron una vieja canción del músico poeta Agustín Lara: “Madrid Madrid Madrid, en México se piensa mucho en ti”
Mitin y coplas fueron intempestivamente acalladas por la lluvia Pronto, un ejército de trabajadores levantó carpas en el patio de Arturo 2 y el carro siguió su marcha
Colonos del sur de la ciudad y un grupo de jóvenes “progresivos” (sic) que se identificaron como estudiantes del Politécnico, coreaban tras de la cerca las consignas tradicionales de la izquierda, pero adaptadas a las circunstancias: “Miguel escucha, el pueblo está en tu lucha”; “¡Dame una ‘M’ dame una ‘A’ dame una ‘D’ dame ¿Qué dice?: Lamadrid!”
Antes, durante hora y media aproximadamente, el embajador de México ante la ONU, Porfirio Muñoz Ledo, se entrevistó en privado con el precandidato Al salir, declaró que la postulación de Miguel de la Madrid significa que “México tiene intención de seguir jugando un papel clave en la promoción del diálogo Norte-Sur”
También en privado se entrevistó posteriormente con De la Madrid Hurtado el secretario de Comercio, Jorge de la Vega Domínguez, quien llegó acompañado de sus colaboradores más cercanos Al salir, no faltó quien preguntara: “señor, usted era uno de los que más se nombraba, ¿no se siente el gran perdedor?” Sereno y en silencio Jorge de la Vega salió de la casa de Arturo 2
El martes 29, el “carro de la revolución” enfiló a la Sala de Armas de la Magdalena Mixhuca, donde fueron recibidos los distintos contingentes de los estados
Y mientras el precandidato espera la asamblea y la convención nacional priísta, donde será ratificado como candidato, entre codazos, empujones y patadas, en los actos tumultuosos de adhesión se escuchan bromas
—¡Esto parece el Metro en Pino Suárez!
—Si, pero este es el carro de la Revolución