El FBI acusa también a funcionarios aduanales
Jefes y agentes de la Federal de Seguridad, partícipes en la compraventa de autos robados
Rafael Rodríguez Castañeda
SAN DIEGO, CAL – En diciembre de 1979 un agente de la Dirección Federal de Seguridad (DFS) llegó a la residencia de Miguel Nassar Haro, jefe de esa corporación policiaca El propósito de la visita: entregar al funcionario una camioneta Dodge, tipo Van, último modelo, de fabricación norteamericana
El dato en sí, aislado, podría haberse considerado intranscendente de no mediar una circunstancia:
La camioneta había sido robada en los Estados Unidos Y se trataba, en realidad, de uno más de los miles de vehículos extranjeros robados que recibió la DFS a través de una complicada y eficiente organización de ladrones de automóviles que operaba en el sur de California
La estructura de la organización recientemente puesta al descubierto, era casi perfecta La banda robaba automóviles a “pedido” de funcionarios mexicanos de diversos niveles Contaba con la colaboración de agentes e la Dirección Federal de Seguridad, y de funcionarios y empleados de la Dirección General de Aduanas y del Registro Federal de Automóviles
La historia tiene ingredientes dignos de una serie policiaca de televisión La trama tendría como fondo a corporaciones policiacas de dos países frente a frente: la Dirección Federal de Seguridad y la Oficina Federal de Investigaciones del Departamento de Justicia norteamericano (FBI)
Gracias a la ayuda de un “soplón” y a un agente especial infiltrado en las filas de la banda de robacoches, el FBI culminó una indagación que duró cerca de nueve meses y el 15 de julio pasado detuvo a 14 presuntos implicados, entre ellos, dos agentes de la DFS, presos en la cárcel de San Diego, y a un funcionario aduanal mexicano, detenido en Lukenville, Arizona
Según el FBI, la banda operaba desde 1975 y logró robar un mínimo de 4,000 vehículos de lujo, con un costo total aproximado —a precios del mercado— de entre 30 y 40 millones de dólares Con la colaboración de los agentes de la DFS y de contactos en Aduanas y en el Registro Federal de Automóviles —dice el FBI— entraron sin obstáculos a México Porsches, Mercedes Benz, pickups, Ford Broncos, Ford LTDs, yips, Chevrolet Caprices, Chrysler LeBaron y Cordobas, Ferraris, Datsuns 280, Corvettes, Pontiacs y sobre todo camionetas tipo Van, tanto Ford como Dodge, perfectamente equipadas
(Testimonios recogidos en México indican que las camionetas tipo Van, marcas Ford y Dodge, son de uso frecuente en la Dirección Federal de Seguridad Vehículos de ese tipo eran utilizados, igualmente, por la Brigada Blanca, el cuerpo parapoliciaco que de acuerdo con declaraciones del general Félix Galván López, secretario de la Defensa, dejó de operar el año pasado)
Con base en la investigación del FBI, un Gran Jurado de San Diego expidió el 21 de julio acusación formal contra 28 presuntos responsables de los delitos de robo de vehículos y de transportación y comercio con vehículos robados Trece de ellos son miembros de la banda de robacoches; 12, agentes y exagentes de la DFS; dos, funcionarios aduanales mexicanos; y el restante, un empleado del Registro Federal de Automóviles
Entre los detenidos el 15 de julio, se hallan Ricardo Rodríguez y Marín Arrambide, ambos agentes de la DFS, y Francisco Arredondo, de la Dirección de Aduanas, que trabajaba en Sonorita, Sonora, y tenía casa en Lukenville, Arizona
SOLICITAR, ROBAR Y ENTREGAR
De acuerdo con la acusación formal del Gran Jurado, que ocupa un expediente de 40 hojas, la banda y sus cómplices operaban con un sistema que se sintetiza en estos puntos:
1 Funcionarios gubernamentales de diversos niveles, principalmente comandantes y agentes especiales de la Dirección Federal de Seguridad de México, solicitaban determinados vehículos extranjeros, cuya obtención quedaba cargo de otros miembros de esa corporación Entre los que expedían esas ordenes, la acusación señala a los comandantes de la DFS Jaime Alcalá, Ramón Peseros y Javier García
2 Los agentes encargados de obtener los vehículos, entre ellos Ricardo Rodríguez, Marín Arrambide Dávila y Jaime Garza Garza, utilizaban los servicios de Gilberto Peraza Mayén —jefe de la banda— para robar los autos indicados en agencias distribuidoras o estaciones de servicio en los Estados Unidos, principalmente en una zona comprendida entre San Francisco, en el norte, y San Antonio Texas, hacia el este Las especificaciones de los autos solicitados incluían marca, modelo y hasta color
3 Peraza Mayén acudía a los lotes de automóviles, sustraía las llaves de los vehículos deseados y regresaba más tarde a sacarlos Choferes al servicio de la banda tenían la misión de trasladarlos después para entregarlos a los agentes de la DFS solicitantes
4 Peraza Mayén utilizó hasta 12 choferes, entre ellos varios trabajadores indocumentados, para llevar los vehículos desde el sitio del robo hasta el lugar donde aguardaban los agentes de la DFS en San Diego, en El Paso, y en varias ciudades ya en el interior de México
5 Agentes de la DFS acompañaban a los vehículos robados en el momento del cruce de la frontera, y utilizaban sus credenciales y sus contactos personales para evitar obstáculos en la transportación
6 Varios funcionarios de la Dirección General de Aduanas, incluidos los acusados Francisco Arredondo y Fnu Veytia, así como funcionarios del Registro Federal de Automóviles, incluyendo al acusado Ramón Rangel, permitían el paso de los vehículos robados hacia México, a cambio de un determinado número de autos para su uso personal
7 Los autos robados eran transportados luego a diversas ciudades mexicanas, entre ellas Tijuana, Sonorita, Monterrey, Guadalajara y la ciudad de México, para su venta a determinadas personas, incluyendo funcionarios y agentes de la DFS, “y otros prominentes personajes”, a un precio mucho menor que el del mercado Muchos de estos vehículos fueron guardados “en estacionamientos controlados por la Dirección Federal de Seguridad en la ciudad de México”
DATOS, FECHAS, PRUEBAS
Entre las muchas pruebas contra los presuntos responsables que la acusación formal del Gran Jurado menciona, destacan las siguientes:
—En diciembre de 1979, el exagente de la DFS Cipriano Rodríguez, entrega una vagoneta Dodge último modelo, de fabricación norteamericana, en la casa de un alto funcionario de la Dirección Federal de Seguridad en la ciudad de México El vehículo fue robado de la agencia distribuidora Delamo Dodge Inc, localizada en Torrance, California
(El agente especial del FBI a cargo de la investigación, Rubén García Jr, en su informe por escrito a la Corte de Distrito de San Diego, precisa quién es el “alto funcionario” al que se refiere el Gran Jurado Dice textualmente:
“En diciembre de 1979, una Van marca Dodge fue entregada a Miguel Nassar en su residencia, Nassar, quien es director de la DFS, recibió el vehículo de manos del agente de la DFS Cipriano Rodríguez, en presencia de nuestro informante”)
Más adelante, el documento del Gran Jurado indica que la Van Dodge fue robada por Gilberto Peraza exagente trasladada por Cipriano Rodríguez desde el sur de California directamente hasta la capital mexicana
—En enero de 1980, el acusado Jaime Alcalá, en esos días comandante de la DFS, solicita una Van marca Volkswagen robada
—El 15 de enero de 1980, el acusado Jesús Durón lleva a Sonorita, México, un Chevrolet Caprice 1979, robado de la agencia Bob Stahl, de La Mesa, Calif Ese mismo día, el vehículo es entregado a otro de los acusados, Fnu Veytia, funcionario aduanal mexicano en Sonorita
—28 de mayo de 1980 Francisco Torres Cons roba un Porsche 928 de una agencia Audi localizada en Burlingame, Calif, y entrega el vehículo a otro funcionario aduanal mexicano, Francisco Arredondo, también en Sonorita
—Octubre de 1980 El acusado Abelardo Bravo Morales entrega un Chrysler LeBaron 1980, robado en la agencia McCune Plymouth de National City, Calif, al comandante de la DFS Ramón Peseros, en un lugar de Tijuana
—21 de octubre de 1980 El acusado Francisco Machado traslada un Ford Bronco 1980, robado en Los Angeles, hasta el condado de Lukenville, Arizona
—6 de noviembre de 1980 Otro acusado, Francisco Torres Cons, roba un Mercedes Benz 300D 1981 de la agencia Palmer Imports, de Long Beach Lo traslada hasta Sonorita, Mex, donde es recibido por Ramón Rangel, funcionario del Registro Federal de Automóviles
—1o de diciembre de 1980 El acusado Carlos Orozco, exagente de la DFS, hace una llamada telefónica a Jorge González, en San Diego, para pedirle que le consiga autos Mercedes Benz robados, por los cuales estaría dispuesto a pagar hasta 1,500 dólares por cada uno
—3 de diciembre de 1980 El acusado Jesús Durón entregó una camioneta pickup Chevrolet, robada en la agencia Weseloh, de Carlsbad, Calif, al comandante de la DFS Ramón Peseros La operación ocurrió en Tijuana
—11 de diciembre de 1980 El jefe de la banda Gilberto Peraza Mayén hace dos llamadas telefónicas desde National City hasta las oficinas centrales de la DFS en la ciudad de México
—13 de diciembre de 1980 Peraza Mayén hace otra llamada telefónica desde National City a las oficinas de la DFS
—26 de diciembre de 1980 Un miembro de la banda, Alejandro Ceceña Coronado, hace una llamada telefónica desde National City, California, a la casa de Francisco Arredondo, el aduanero mexicano, en Lukenville, Arizona
—En enero de 1981, Jaime Alcalá, entonces comandante de la DFS en Tijuana, esconde a Peraza Mayén, cuando éste era perseguido por elementos de la Policía Judicial del estado (Baja California), por robo de autos
(Sobre este hecho en particular, el agente del FBI Rubén García puntualiza: “El 8 de enero de 1981, Joe Ortiz, agente de la Patrulla de Caminos de California, en coordinación con agentes de la Policía Judicial estatal de Baja California, localizó varios vehículos robados cerca de la casa de Peraza Mayén en Tijuana La policía estatal mexicana estableció vigilancia en el área Los agentes mexicanos fueron descubiertos por Aurelio Rojas, ayudante de agentes de la DFS y por Jesús Durón, miembro de la banda, quienes los obligaron a huir armados de una pistola y de una metralleta Swedish de 9 mm Jaime Alcalá, entonces jefe de la DFS en Tijuana, escondió a Peraza en la cajuela de su auto y lo llevó a las oficinas de esa corporación, donde se refugió hasta que lo condujeron en avión a la ciudad de México Peraza permaneció protegido por agentes de la DFS, hasta su retorno a los Estados Unidos, acompañado de seis miembros de esa corporación”)
—7 de enero de 1981 Ismael Castellanos Videl, miembro de la banda, traslada un Datsun robado desde Long Beach hasta Tijuana
—22 de enero de 1981 El miembro de la banda Alejandro Ceceña coronado, alias “Tachurin”, recibió 300 dólares por trasladar un vehículo robado de San Diego a Tijuana
—6 de febrero de 1981 El agente de la DFS Esteban Guzmán ordena un Ferrari 1981 a Peraza Mayén Ese mismo día, Alejandro Barrera Alias “Ramiro”, entrega un Ferrari 1981, robado a la distribuidora Ferrari de Norteamérica, de Los Angeles
—9 de febrero de 1981 Benito Peraza lleva a Gilberto Peraza Mayén de Tijuana a National City, con el propósito de robar un Datsun 280Z
—12 de febrero Castellanos Videl y Ceceña Coronado roban un Chrysler Córdoba 1981 de la University Chrysler-Plymouth de San Diego, y llevan el vehículo a Sonorita, donde es retenido por el funcionario aduanal Francisco Arredondo
—Ese mismo día, Peraza Mayén, Castellanos Videl y Ceceña Coronado en compañía de varios agentes de la DFS, vigilan el traslado de ocho vehículos robados desde San Diego directamente hasta las oficinas centrales de la Dirección Federal de Seguridad en la ciudad de México
—Marzo de 1981 El agente de la DFS Raúl Pérez Carmona solicita una camioneta Van equipada con todos los accesorios En ese mismo mes, tres vehículos son robados en diversas partes de Texas y llevados a un estacionamiento bajo custodia de la DFS en el Distrito Federal
—3 de marzo, Peraza Mayén, Juventino Prado y Guillermo Lira, entre otros, trasladan once vehículos robados de San Diego a Sonorita
—2 de mayo Enrique Torres Cons, también miembro de la banda, se registra en el Hotel Vagabond, de Chula Vista, California, donde de acuerdo con los informes iba a organizar el robo de varios vehículos para agentes de la DFS
—5 de mayo, Ricardo Rodríguez, Santiago Torres y Marín Arrambide Dávila, todos agentes de la DFS, vuelan de Monterrey a Tijuana, para recibir vehículos robados Ese mismo día, se reúnen con Enrique Torres Cons en el Hotel Vagabond, y juntos planean el traslado de los vehículos Los tres agentes de la DFS entregan a Peraza Mayén 10,000 pesos por los vehículos robados
—6 de mayo Peraza Mayén entrega 14,500 pesos a Robert L Montoya (un agente especial del FBI infiltrado en la banda) por trasladar vehículos robados de Los Angeles a San Diego
—23 de mayo El comandante Javier García solicita cinco vehículos Ford Bronco a Gilberto Peraza, a través de otro agente, Ricardo Rodríguez
—27 de mayo Peraza Mayén paga 5,000 al agente especial disfrazado Robert Montoya, como pago por un vehículo robado Ese mismo día, el agente federal mexicano Marín Arrambide Dávila, lleva un Ford Bronco robado de El Paso, Texas, a Ciudad Juárez, Chih
—3 de junio El comandante Javier García solicita varios vehículos robados: un Ferrari rojo, dos Broncos, y un pickup con doble tracción Deberán ser trasladados a Ciudad Juárez, primero, y luego a Monterrey
—5 de junio El agente de la DFS Ricardo Rodríguez platica al agente infiltrado Robert L Montoya que él tuvo un enfrentamiento con miembros de la Policía Judicial Federal mexicana, por la disputa de un Ford Bronco, negro, robado También le informa que él conoce personalmente a todos los comandantes que le permitirían pasar vehículos robados a través de la frontera Le dice igualmente que su método de trabajo es pasar primero dos carros robados juntos, y luego esperar cuatro o cinco horas para pasar dos más Rodríguez le dice a Montoya que Peraza Mayén estuvo pasando en un tiempo hasta veinte autos robados por semana Finalmente, le comenta que el vende los autos robados a sus amigos en la Dirección Federal de Seguridad
—8 de junio En El Paso, Texas, Benito Peraza entrega al agente del FBI, en labor encubierta, Robert Montoya, la cantidad de 580 dólares como pago por transportar vehículos robados de San Diego a esa ciudad texana
—23 de junio El comandante Javier García gira desde México al también agente de la DFS Ricardo Rodríguez, que se halla en Tijuana, la cantidad de 100,000 pesos, como pago “por gastos hechos en la operación” Ese mismo día, Rodríguez obtiene una licencia 1980/81 de Jalisco para un Ferrari rojo 1981 La licencia tiene el número HGS114
—15 de julio Enrique Prado de León, alias Enrique Castillo, miembro de la banda y el agente de la DFS Jaime Garza Garza, viajan de Tijuana a Chula Vista, con el propósito de llevar vehículos robados desde San Diego a El Paso, Garza Garza se encarga de vigilar el traslado de un Chevrolet Caprice 1981 y de una Van Dodge, desde Chula Vista, hasta Tijuana
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En su informe a la Corte del Distrito Sur de California, el agente del FBI Rubén García Jr dio pormenores de cómo se descubrió la actividad de la banda de ladrones de autos y su enlace con agentes de la Dirección Federal de Seguridad mexicana
El hecho clave fue el contacto con un individuo que demostró poseer “información confidencial y confiable” y cuya identidad “debe mantenerse en secreto por su propia seguridad”, dice García Jr
El informante, denominado únicamente con las letras CI en el informe del FBI, dio a conocer, el a los investigadores, que un “empleado gubernamental mexicano, Ricardo Rodríguez, estaba cruzando la frontera periódicamente para recibir autos robados de manos de Gilberto Peraza” Este último robaba y transportaba a México “vehículos de alto valor, nuevos, después de recibir pedidos de funcionarios gubernamentales mexicanos”
Esa fue la punta de la madeja








