El Evangelio debe ser integral e invadir todas las áreas

El Evangelio debe ser integral e invadir todas las áreas
“Si por mi trabajo liberador me llaman político, soy político”: obispo Lona
Enrique Maza
TEHUANTEPEC, OAX – “La diócesis vive un momento angustioso, desesperante” En este contexto, el obispo Arturo Lona Reyes habla de su compromiso, que lo va haciendo “cada día más radical” Y, “si somos lógicos, no podemos decir que un hombre que se mete comprometidamente con el pueblo, para liberarlo, no es político El evangelio está profundamente marcado por lo político”
La conversación es en su casa “A mí no me interesa dar una definición de la fe”, dice el obispo de entrada Pero habla de su fe, de sus dificultades, de su lucha “Concibo la fe como un encuentro personal con Dios, a quien he encontrado en mi hermano, en el más fregado, por que es el predilecto de Dios Mi vehículo para conocer a Dios ha sido el pobre”
Pantalón de mezclilla, camiseta blanca, sube los pies descalzos sobre el sofá de madera: “Nunca me he preguntado si soy feliz Me pregunto si hago feliz a mi hermano Al hacerlo feliz, me siento feliz”
Continua búsqueda de Dios a través de un hermano “difícil de evangelizar”, porque “a veces tiene alma de esclavo” Cuenta el obispo cómo le han dicho muchas veces que no los meta en líos El insiste en que tienen dignidad, en que tienen derechos Le responden que deje las cosas así, que no los meta en líos “O sea, la enfermedad del miedo”
Una de sus luchas han sido los atentados contra su vida “¿Para qué falsas humildades? Los he tenido, a veces de parte del mismo pueblo, de los mismos indígenas, si se quiere, manipulados En Huejutla me iban a matar por 50 pesos Lo supe por los mismos indígenas, cuando ya los habían metido a la cárcel Me lo confesaron y me dijeron por qué: porque tenían hambre”
Arturo Lona cuenta cómo ha participado en los congresos indígenas, el chontal, por ejemplo “Hemos tratado de inspirar un consejo independiente de lo oficial Hemos tratado de organizar el congreso zapoteco independiente de la CNC y del Consejo Nacional de Pueblos Indígenas Dentro de poco voy a la montaña otra vez, a la zona de los chontales y de los zapotecos, para organizar todo esto”
El presidente municipal de Juchitán, en huelga de hambre con todo su cabildo, hacía unas horas que le había pedido al obispo, “porque sabe que acompaño a varios grupos populares”, que invite a esos grupos al próximo encuentro nacional de la Coordinadora Plan de Ayala “Siento lo difícil de la respuesta, porque las zonas chontal y zapoteca de la sierra son un polvorín Están muy politizados, en el buen sentido de la palabra”
Repantingado sobre el sofá de tablas, la voz casi inaudible, el obispo expresa su miedo de correr demasiado, de aislarse del grupo, de quedarse atrás finalmente por no tener una estrategia bien definida “El pueblo está concientizado con bastante profundidad, y estoy convencido de que el primer profeta de una diócesis debe ser el obispo Es el que moviliza a la diócesis, en la medida en que tome conciencia de que es profeta Uno, como obispo, le saca a ser profeta, pero no es uno el que elige el camino Dios llama, el pueblo empuja y uno no se puede zafar”
¿Cómo llegó el obispo a este compromiso? “Porque no era así antes”
Se ríe, entre franco y tímido “Es todo un camino y no fácil” Era de la diócesis de Aguascalientes “Me daba por la idea de cierto romanticismo misionero Me soñaba atravesando el Amazonas en lancha, los cocodrilos detrás de mi” Después de muchas dificultades y fracasos, logró el cambio a la diócesis de Huejutla Lo mandaron a estudiar al seminario de Moctezuma, en Nuevo México, —”fue mi primer pecado, estudiar con los jesuitas” y, desde entonces, “ha sido una lucha larga y dolorosa”
“Lo primero fue que constaté el hambre de los pueblos náhuatl de la Huasteca, en medio de una exuberancia natural extraordinaria En contraste con el potencial natural, esta gente muriéndose de hambre, con salarios de 6 o 7 pesos por jornadas de la mañana a la noche, tratados con la punta del pie, enfermos Mortandad de niños Mi trabajo, al principio fue asistencialista y no me satisfacía Por eso digo que es un camino largo y todavía ando en la búsqueda Todavía no sé si soy un converso”
En los cuatro primeros años después de su ordenación no vio claro “No era cuestión de andar jugando con la pastoral, sino de buscar realmente a través de los acontecimientos, de los salarios de hambre, de los niños que mueren, de los muertos de tosferina y de sarampión ¿Por qué el campesino, que es el que gana menos, tiene que comprar todo más caro, lejos de las carreteras, humillado por las autoridades? Me impresiona mucho la canción del jibarito —soy medio sentimental—, porque en ella veo retratado el calvario de estos campesinos”
Fueron muchas vivencias las que marcaron un cambio de ruta “Yo me estaba haciendo un cacique religioso En Huejutla tenía un rancho de 36 hectáreas Lo compré bajo el pretexto de que quería una escuela de artes y oficios Pero nunca le pregunté a la gente, y la gente no quería la escuela, quería el rancho, que tenía sus 3,000 matas de naranjo injertado de Valencia Iba a sacarle la primera cosecha Por lo menos, 75,000 pesos El rancho me había costado 80,000 pesos y un general de Tuxpan me lo quería comprar en medio millón”
El obispo llamo al pueblo a una asamblea No querían la escuela, querían el rancho para poder subsistir, porque estaban muriéndose de hambre Era el único rancho que no tenía dotación de tierras El pueblo le dijo: tú nos quieres hacer felices y nos vas a matar de hambre “Yo entré en una crisis bruta —dice el obispo— Esa misma noche tomé la decisión Al día siguiente empezamos a repartir el rancho Con una reata, según acuerdo de los líderes, anduvimos midiendo y repartimos la tierra”
Arturo Lona reflexiona “Esta fue una de las manifestaciones que me marcaron un derrotero de vida Porque eran hechos Esta conversión que se inicia todos los días es por la comida Cuando un campesino está aquí, no soporto dejar de hacerle la primera pregunta: ¿Ya comiste? ¿No? Vente, vamos a comer Mi conversión empezó por el estómago La primera frase que aprendí en náhuatl no fue una oración Me andaba muriendo de hambre en la montaña Mi primera frase en náhuatl fue: tengo hambre, dame una tortilla No se oye el río de lágrimas hasta que se han vertido las propias lágrimas Cuando entendí lo que era el terrible problema del hambre, empecé a encontrar a Dios Y esto se tradujo en un compromiso”
¿Cuáles son los rasgos de ese compromiso? “Meterme decididamente en el modo de vivir de Jesús, en su preferencia por los pobres —el que quiera ver que vea, el que quiera oír que oiga—, en su manera de tratar a los pobres, de intuir sus necesidades, de ir a su encuentro, de dialogar con ellos, de meterse en su mundo y dejar mi mundo Me ha costado mucho meterme al mundo de ese otro al que ando buscando Así se define mi compromiso, que quiere ser una encarnación a fondo Es el mismo Jesús quien lo va haciendo a uno radical Ser consecuente con este compromiso de encontrarse con el hermano más fregado lo hace a uno radical”
¿Y eso es meterme en política, o en que difieren compromiso y política?
“Por política entiendo todo trabajo por la liberación del hermano Si por eso me llaman político, soy político Política es todo acto liberador del hombre Si somos lógicos, no podemos decir que un hombre que se mete comprometidamente con el pueblo, para liberarlo, no es político El evangelio está profundamente marcado por lo político, como la muerte de Cristo Basta leer el Evangelio sin prejuicios ¿Para qué le andamos moviendo? Leyendo llanamente el Evangelio, como lo puede leer cualquier campesino, está muy claro Así dicen los campesinos, cuando lo leen en grupo: no podemos permanecer sentados, ¿qué vamos a hacer, pero ya? ¿qué puerta vamos a tocar, donde vamos a urgir?
¿Y siente que por eso está violando la Constitución?
“En primer lugar, la Constitución está muy violada, no me salgan con cuentos Y ahora me salen con que andan defendiendo la Constitución Al contrario, el día que yo trabaje en serio por la política, como debe ser, como acto por el bien común, ese día estaría sacando a la Constitución del estado de prostituta en que todos estos fariseos la tienen Cuando le hablo al pueblo de política, estoy salvando a la Constitución ¿Cómo voy a conducir a un pueblo que se me ha encomendado sin un sentido político, sin un sentido liberador? ¿Cómo? Si la evangelización es integral, debe invadir todas las áreas de las necesidades del hombre El Evangelio es político”
Lona toca el punto de la polémica “Hace falta, en primer lugar a los obispos, estudiar a fondo lo que es el famoso artículo 130 No más hablan del 130 y nos ponemos a temblar, en vez de ponernos a estudiarlo Nos dicen que estamos contra el 130 y a lo mejor son ellos los que están contra el 130 ¿Dónde está nuestra condición de profeta? Vamos a agarrar el toro por los cuernos”
Pero el Papa es jefe de Estado y eso es la política del poder “Si se me hiciera esa pregunta en el año 2000, no tendría chiste, porque los tiempos avanzan y no podemos detener la historia Nuestra vocación es a la vida cristiana y ser cristiano tiene caminos distintos Lo que hay que discernir es el servicio para el bien de la comunidad”
El obispo vuelve al pueblo “Es tan complicada esta cosa, que el pueblo no la entiende No hay que quemar el proceso El pueblo nos va a decir la hora Yo quiero estar muy atento a los acontecimientos del pueblo, para discernir allí la voz de Dios Con un sentido cristiano, si Dios llama para esto, le entro Tomar el poder, ¿por qué no? Es el pueblo el que avanza”
¿No le da miedo el poder?
“A mí no Si voy por ese camino, no Tengo miedo de no servir como debo servir De hecho, al ser obispo, estoy en el poder Mi miedo es que, estando en el poder, no sea un servidor En ese sentido, no tengo miedo al poder Tengo miedo de no saber servir”
¿Cómo está la situación de la diócesis en cuanto a
“De la tiznada Ya ni me pregunte en qué aspectos La diócesis está viviendo un momento angustioso, desesperante Se ha llegado a un paroxismo de la desesperación Es una bruma terrible que se extiende por todas partes Por otro lado, los privilegiados del sistema cada vez más brutales, más indiferentes a la situación del pueblo Esto es lo que me pone a prueba si realmente sé amar Repugna Y aquí es a todos los niveles: miseria, explotación, injusticia, falsedad, náusea Las autoridades que se venden Los famosos coplamares son una desgracia, una vergüenza El mismo pueblo lo sabe, es consciente de que se le está haciendo injusticia Llega un momento en que ya no sabe uno qué decirles, porque ellos se están formando su propia conciencia”
La voz es baja La expresión es seria: “Un día me decía uno de esos campesinos que levanto en la camioneta: Oiga, padre, aquí necesitamos otro Nicaragua Uno cree que no están al tanto de las noticias Necesitamos otro Nicaragua Y doy mi palabra con juramento que yo nunca les inspiré eso Sale de ellos Se nos olvida que todos traen un radio de transistores que oyen todo el día en su parcela”
Cuenta otro caso: “Un día, allá en la montaña de los chontales, regañé a un cuatito porque estaba tomándose una copa de mezcal Era tarde y su gente no había comido Creí que se estaba gastando en mezcal lo que había ganado Me vio con odio Me dijo: se ve que no tienes hijos; mira, es tarde y mi morral está vacío; me estoy dando valor para llegar a mi casa y decirles a mis hijos que hoy tampoco van a comer Y que me saca del fondo del morral un radio de transistores y me dice: mira, por aquí oigo que allá abajo los ricos tragan vino, y tú no les dices nada a ellos Tuve que pedirle perdón”
Cuenta cómo explotan a los indígenas con el mezcal, al que “hasta alumbre le echan” Cómo explotan los agiotistas y abusan y engañan y roban “Eso es lo que estamos viviendo aquí Por eso, cuando oigo que IMSS-Coplamar, mentiras ¿Dónde están los IMSS-Coplamar que funcionan? Funcionan algunos a la orilla de la carretera, y eso sabrá Dios ¿Pero van los IMSS-Coplamar a la montaña? Está el puro edificio nada mas ¿Dónde está el doctor, donde está la enfermera, donde está la medicina? Sólo están allí los pobres, como moscas, a ver a qué horas llega el doctor, a ver si llega esta semana Pero eso sí, es el montón de píldoras anticonceptivas por todo la montaña Esterilizan mujeres”
Hace una pausa Acomoda los pies descalzos sobre la mesa Sigue: “Eso lo dije ya en el congreso chontal y ahí estaban varios médicos del IMSS Están tratando de matar una cultura y no saben en lo que se han metido Más les valiera no haber venido nunca Yo hablaba y los indígenas interrumpían mis palabras a gritos: es cierto, padre, es cierto Los pobres médicos estaban con la cabeza gacha y ya no volvieron al congreso Se habían tenido que meter allí, porque se había ido la luz eléctrica y era el único lugar donde había velas Los médicos se arrimaron a donde había luz”
Ha ido pintando el cuadro Agrega pinceladas “En Juchitán, el presidente municipal y los concejales están en huelga de hambre por su municipio Y aquí tenemos muchos soldados que nos están cuidando Va uno a la montaña y con frecuencia le esculcan todo lo que uno lleva No les importa quien sea Los pobres, amedrentados, apenas ven soldados se meten en sus casas Tengo un seminarista en la cárcel, por la mariguana Hicieron una redada y se lo llevaron sin preguntar Sólo había ido a visitar su pueblo No me quieren decir en qué cárcel está Anda uno por las veredas y parece que están filmando películas de vaqueros Las balas silban de un lado para otro y sacan polvo alrededor Y yo, con mi sotanita, gritándoles que soy el obispo”
Han caído la noche y la lluvia El obispo se sube a su camioneta “Venga, vamos a Juchitán”