Heberto Castillo: historia de una lucha que aún no concluye
“No transigiremos; buscaremos el registro definitivo”
Elías Chávez
Cuenta Heberto Castillo:
“En diciembre pasado, Luis Sánchez Aguilar me fue a ver y me refirió una plática que tuvo con Rodolfo González Guevara, subsecretario de Gobernación, quien le dijo que no habría convocatoria para el registro de nuevos partidos, por que ya estaba completo el espectro político Sánchez Aguilar le replicó —según me contó— que faltaba el PMT Y González Guevara le aseguró que nosotros no queríamos el registro Pasaron unas semanas y en los primeros días de enero, Sánchez Aguilar fue a verme otra vez Me contó que había tenido otra reunión con González Guevara, quien le confesó —todo esto según Sánchez Aguilar— que en el gobierno no quieren de ninguna manera, el ingreso del PMT a la Comisión Federal Electoral, porque nosotros somos capaces de voltearles la tortilla”
En cuanto a la decisión de la CFE, de negar el registro condicionado al PMT, Heberto Castillo comenta:
—Todos los miembros de la CFE votaron en contra de nuestro partido, excepto el Partido Comunista Mexicano Quedan así definidos el PAN, el PDM, el PST, el PPS, y el PARM, como simples patiños del PRI Escupen al cielo, Cierran el paso, por miedo, a un partido que sabe decir su verdad, que lucha al lado de los trabajadores y no transige cuando se trata de defender la independencia económica y la soberanía nacional
Y respecto al gobierno, advierte:
—Se equivoca el gobierno si considera que negándonos el registro el PMT disminuirá su acción Por el contrario; el miedo cerval del gobierno al PMT nos obliga a continuar trabajando para llenar los requisitos para solicitar el registro definitivo Y esa lucha nos hace encontrar en la práctica nuevos medios para tomar el poder Porque hay que precisarlo; creer que sólo las elecciones permiten la toma del poder, es olvidar la presencia organizada de un partido entre los sindicatos, ejidos, comunidades, universidades, estudiantes, profesores, empleados públicos y privados, es el principio del poder Y el propio gobierno de José López Portillo sabe ya lo que es el poder de un partido sin registro, vertical, honrado, revolucionario, como lo es el PMT, poder que ha obligado al gobierno a tomar medidas que nuestro partido ha recomendado
DE LA CARCEL AL PARTIDO
Heberto Castillo posee la camisa del hombre feliz:
—Quien lucha por algo que vale la pena es feliz aunque no tenga saco ni pantalón, aunque esté descamisado
Lucha en la que ha recibido ofrecimientos multimillonarios por parte del gobierno, a cambio de su independencia
Ahora, descamisado, despojado del registro de su partido, el PMT, narra a Proceso la génesis y desarrollo —tras bambalinas— de esa lucha en la que han jugado un papel decisivo Luis Echeverría y José López Portillo
“La nuestra —dice— es una larga marcha, que continúa ahora, contra la corriente Porque hemos luchado contra funcionarios gubernamentales y contra las posiciones dogmáticas de la izquierda Nuestra lucha se inicia en 1968 En el movimiento estudiantil aprendimos que la lucha que va a transformar este país se tiene que dar con los mexicanos más humildes, con los trabajadores, con los jornaleros del campo Y en la lucha participarán también los hombres que han ido a la universidad, pero su aportación será valiosa en la medida en que aprendan a desclasarse no sólo declarativa o intelectualmente, sino en la medida en que se sumen a las luchas populares Así lo entendimos en la cárcel, donde había luchadores ejemplares como Demetrio Vallejo Ahí aprendí mucho de Vallejo, y en la práctica diaria he aprendido mucho más Pero también había en la cárcel personas como Víctor Rico Galán, que tenían una posición distinta a la de Vallejo Víctor era el intelectual, Vallejo el líder obrero Los trabajadores son revolucionarios por necesidad En cambio, los intelectuales y los pequeños burgueses, para ser revolucionarios, tienen que serlo por convicción Y esto es más difícil Pues mientras la necesidad existe y predomina sobre la vida del obrero, la convicción es algo que es necesario defender como la virtud, y todos los días está en peligro Nadie debe considerar que ha superado la posibilidad de la traición, sobre todo si es intelectual Se habla mucho de este proceso de desclasamiento, al cual yo definiría como el quemar las naves Pero por desgracia, el intelectual, sobre todo si es creador, tiene que quemarlas todos los días, porque retoñan Son naves que retoñan todos los días, y retoñan y retoñan
“Cuando estábamos en la cárcel —recuerda—, hablábamos de la formación de un partido político Aún desde antes del 68 yo había ido a visitar en la cárcel a Vallejo y él nos había dicho que la solución en el país era la creación de un partido político, pero de masas Un partido en el cual no se plantearan cuestiones muy revueltas, muy teóricas, para que el obrero no se sintiera marginado Y desde que estábamos en prisión empezó nuestra lucha contra los funcionarios gubernamentales, empeñados en impedir la creación de nuestro partido: una vez una persona, pariente de un preso político, me visitó para decirme que el presidente Echeverría me mandaba decir que si yo aceptaba irme a Chile obtendría mi libertad Le contesté que había en prisión cerca de cien presos políticos —campesinos, obreros—, acusados de haber participado en el movimiento del 68; que era una aberración jurídica todo el proceso y que yo no podía salir si antes no liberaban hasta el último militante del 68
“Creo que fui el único preso del 68 que salió sin firmar la solicitud de libertad bajo protesta Al salir declaré que había un `apertura democrática’ Un reportero me preguntó: `Oiga, ¿es una apertura?’ Y yo le dije: sí es una apertura el hecho de que se abran las puertas de la prisión para los presos políticos
Nada más que tenemos prendas de dignidad ahí y vamos a luchar porque salgan Entonces el periodista le arregló y dijo: `Heberto Castillo dice que hay una apertura democrática’ Y a raíz de esto nos acusaron de `aperturos’ Y como además, anuncié que formaríamos un partido político, entonces nos acusaban de oportunistas y que hacíamos el juego al gobierno Todos nos atacaron despiadadamente, desde el Partido Comunista, los troskistas, los maoístas, etcétera
“Ya en libertad, a los dos o tres días me invitó a comer el concuño de un amigo mío Nos vimos en un restaurante de la Zona Rosa y ahí me presentó a un señor Luis García, persona —dijo— muy cercana, muy vinculada al Presidente de la República y al secretario de Gobernación Y Luis García me dijo:
—Mire ingeniero, traigo esta encomienda: si lo que le voy a proponer es aceptado por usted, de inmediato nos vamos a Los Pinos
—¿A Los Pinos?, ¿donde vive el Presidente¿
—Sí, a Los Pinos
“Entonces me dijo que estaban muy impresionados por la forma en que me había negado a salir de la cárcel y que el Presidente estaba muy interesado en que en México en verdad hubiera partidos políticos, como el que planeábamos nosotros Y que quería saber si yo estaría interesado en organizar ese partido
—Claro que sí —le contesté— Tan interesado estoy, que lo vamos a formar y voy a trabajar y a buscar a mucha gente en todo el país, que sé que está interesada
—Pero para hacer eso, ingeniero, hace falta dinero Usted no lo tiene Y el ofrecimiento es éste —le aclaro que si usted no acepta, yo nunca le he dicho nada—: el señor Presidente me ha encargado decirle que dispondría usted de todo lo necesario, no hay límite Usted podría girar contra una cuenta bancaria todo lo que necesite Puede tener oficinas, camionetas, pasajes de avión, todo lo que necesite No hay límite
—Realmente me sorprende: no esperaba yo esta proposición Aunque soy una persona con poca preparación sobre la teoría revolucionaria, estoy convencido de que si no hay independencia económica, no hay soberanía, ni personal ni nacional De tal suerte que si yo acepto este ofrecimiento seré un instrumento más en manos del gobierno Y les quiero manifestar que no estoy en contra del señor Díaz Ordaz o del señor Echeverría, sino que estoy en contra del sistema Mi convicción es que dentro del sistema ya nada se puede hacer Si pensara que algo se puede hacer, me metería al PRI Pero mientras no se me demuestre lo contrario, yo veo que esto no tiene remedio
Entonces no podría yo aceptar una dependencia económica de ese tipo
—Aquí nadie ha hablado de dependencia económica Lo que se ha dicho es que usted dispondría de todos los recursos económicos que necesite Pero no se le pide nada Usted defienda sus ideas, sus convicciones, sume sus esfuerzos con quien quiera Lo que preocupa al gobierno y al Presidente de la República es evitar que más muchachos sigan yéndose a las armas, al monte, al terrorismo Queremos que haya cauces democráticos Me ha encargado el señor Presidente le diga, expresamente, que de ninguna manera habría una supereditación ideológica
—Por favor, de mi parte, dígale al Presidente —y si lo puedo hacer personalmente me gustaría— que hay, o bien una imprecisión en el conocimiento de la realidad, o demasiado deseo de manipularme Porque aceptar una situación como la que me ofrece, es entregar la independencia de la persona y de todo Aunque ustedes me digan que no me piden nada, yo sé que me van a pedir todo Vamos a suponer que yo acepto Me entrega usted una chequera flamante contra la cual puedo girar cuanto yo quiera Y por principio voy a alquilar un edificio para oficinas, instalaré oficinas en por lo menos cada estado de la República y, también, contrataré por lo menos una secretaria para cada oficina Y luego llamo a algunos compañeros a trabajar y establezco una nómina, un presupuesto Quiero suponer que nos reunimos y les digo: miren, esto es limpio Ellos me preguntarán: ¿De dónde sacas tanto dinero, si vives de tu trabajo? ¿Te cayó del cielo? ¿Te sacaste la lotería? Yo tendría que engañarlos o bien, decirles la realidad y convencerlos de que no hay ningún compromiso Vamos a suponer de que todos aceptan que no hay ningún compromiso y empezamos a trabajar Pero en el momento en que los planteamientos que hiciéramos no fueran del agrado del Presidente, un día me dirían: Oiga, ingeniero, pues si le hemos dado todo, si somos amigos, cómo es que usted es tan radical, tan intransigente Y yo les contestaría: Ese fue el trato Y ustedes me dirían: Bueno, adelante Y un día les colmo el plato ¿Qué pasa? Un día giro un cheque contra esa cuenta fantasma y me rebotan el cheque ¿Qué hago? Me dejaron colgado de la brocha Mire; yo soy ingeniero y sé que las brochas no sostienen el peso de un pintor Así que le platico esto para que le dé las gracias al señor Presidente Vamos a seguir trabajando por nuestra cuenta
“Y sí, seguimos trabajando, y de vez en cuando había alguna insistencia Inclusive lo sabían algunos agentes de Gobernación, como uno de ellos que una vez me vio durmiendo en una banca de la terminal de Jalapa Me despertó y me dijo:
—Oiga ¿usted es Heberto Castillo?
—Sí
—¿Y por qué está durmiendo aquí?
—Pues porque estoy esperando el autobús y va a tardar tres horas y tengo mucho sueño Déjeme dormir
—Pues está usted loco Yo soy agente de Gobernación y sé lo que le han ofrecido Por eso pienso que está usted loco
—Bueno, muchas gracias, déjeme dormir
“La verdad es que no teníamos nada, ni muebles, ni oficinas A veces nos reuníamos en el local del MAUS, o del FAT, o en mi casa Desde mi casa llamamos a la formación del partido político Recuerdo que en esa ocasión estaban Octavio Paz, Carlos Fuentes —quien llegó con Romy Schneider, que se quedó esperándolo afuera— Ricardo Garibay, Gastón García Cantú, Flores Olea, Francisco López Cámara, Luis Villoro Carlos Fuentes redactó el documento y Octavio Paz lo corrigió Fue nuestro primer documento Y lo importante es esto: después de que recorrimos el país y vimos que había condiciones propicias para crear el partido, toda la izquierda se lanzó en contra nuestra Decían que no debíamos formar el partido, porque eso era oportunismo, aperturismo, vallejismo, hebertismo Nosotros jamás contestamos los ataques de la izquierda Siempre señalamos que el problema era el gobierno y el imperialismo, y que el gobierno estaba coludido con el imperialismo
“Una vez en casa de Emilio Krieger —amigo mío— que me dio refugio cuando Díaz Ordaz me perseguía, y a quien Echeverría nombró director del complejo industrial de Ciudad Sahagún— hablé con Jesús Reyes Heroles, que era entonces presidente del PRI Me dijo que cuando él era director de Pemex, en una ocasión intercedió por mi ante Díaz Ordaz, por encargo del general Cárdenas Y en charla larga con Reyes Heroles, él decía que era muy importante que nosotros participáramos en las elecciones Sugería que podríamos participar si nuestra posición era menos crítica, menos violenta
“Y también en casa del ingeniero Krieger tuvimos una reunión con Horacio Flores de la Peña, secretario de Patrimonio Me dijo que se iba a crear una especie de academia científica —que después se formó como Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt)— y me preguntó si me interesaría participar en ella Recuerdo que dijo que tendría un presupuesto de 400 millones de pesos, de los pesos de entonces, y que yo tenía mucha vocación científica Delante de los muchachos le contesté que a mí lo que me interesaba era formar un partido político, que no tenía tiempo para otras cosas
“Posteriormente, a fines de 72, quizá principios de 73, Flores de la Peña me habló por teléfono y me dijo:
—Oiga usted: le van a hablar del Estado Mayor Presidencial Yo sólo le ruego esto: que sea calmado Le van a hacer una invitación No diga no a la primera; diga que lo va a pensar
—Bueno, a qué me van a invitar
—Ya lo sabrá
“En efecto, me hablaron de parte de Echeverría:
—El Presidente de la República quiere invitarlo a usted a una gira de trabajo Irán amigos de usted muy estimados, como la señora Cárdenas, el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, Carlos Fuentes, Fernando Benítez
—Yo ¿cómo iría?
—Usted es un invitado del Presidente
—Bueno, voy a consultarlo con el Comité Nacional del partido
“Claro, lo comenté para que supieran De ninguna manera iría Pero luego Flores de la Peña me invitó a platicar en su despacho Estábamos charlando, cuando dijo:
—Oiga, Heberto, el Presidente tiene mucho interés en que usted vaya a esa gira En verdad hay una disposición de abrir, de cambiar estas cosas Acepte Además, van amigos de usted: Cárdenas, Benítez, Fuentes
—Si ellos pueden ir, yo no Yo soy dirigente de un organismo político en formación Si el Presidente quiere hablar con nosotros de asuntos nacionales, nunca nos hemos negado
“En eso sonó el teléfono Flores de la Peña contestó:
—Sí, sí señor, aquí está
“Y me pasó el auricular Era Echeverría:
—Me da mucho gusto, señor ingeniero, que haya usted aceptado mi invitación
—Perdone usted señor Presidente, pero no he aceptado Y no puedo ir Le agradezco mucho su distinción
—Bueno Gracias ingeniero
“Y colgó Y Flores de la Peña me dijo:
—¡Ya ni la friega, Heberto! ¡Cómo le dice que no al Presidente!
—Pues así, diciéndole que no, que no puedo
LAS PLATICAS CON ECHEVERRIA
“Después de esto solicitamos una audiencia con Echeverría Acudimos a Los Pinos Demetrio Vallejo, Carlos Sánchez Cárdenas, Cabeza de Vaca, Ruiz Villegas, César del Angel y yo Y cada quien planteó sus problemas al Presidente Vallejo el de los ferrocarriles Del Angel el de los cañeros, y así los demás Fue una charla tensa, pero respetuosa Echeverría nos dijo:
—Bueno, ¿en qué país del mundo un grupo de ciudadanos tan aguerridos en contra del gobierno, como ustedes, pueden dialogar con el Presidente?
—Pues en México —le contesté— y es muy bueno que así suceda
“Nos despedimos Dijo que iba a tomar en cuenta los planteamientos y a resolver Pasaron dos semanas y nada Entonces me habló Flores de la Peña: que el Presidente quería charlar conmigo, pero a solas Consulté con el Comité Nacional y me dijeron: Vaya a ver qué quiere Fui a la casa de Flores de la Peña y él me llevó con el Presidente Llegamos con Echeverría y en el jardín tomamos agua de limón Flores de la Peña se retiró muy discretamente y quedamos solos el Presidente y yo Me dijo:
—Mire: como ya le habrá dicho el licenciado Flores de la Peña, usted me trae aquí a seis personas para que me hablen de todos los problemas que no podemos resolver Mire, aquí yo le puedo decir esto: ¿qué diferencia hay entre Fidel Velázquez y Demetrio Vallejo?
—Si usted no la distingue, es muy grave, señor Presidente Yo le mencionaría las coincidencias entre Vallejo y Fidel Velázquez, sería más fácil
—No hay ninguna diferencia Son las circunstancias de la vida las que a uno pusieron aquí y a otro allá
“Y así continuó la charla, hasta que llegó un momento en que me dijo:
—Ingeniero, yo tengo gran simpatía por su posición Y le quiero expresar algo: yo les digo a mis hijos que defiendan sus convicciones como usted Yo le tengo un gran respeto, una gran estimación Y no entiendo por qué usted no acepta participar No entiendo Dígame qué quiere No le estoy ofreciendo un cohecho Yo a usted le he enviado recados diciéndole que tengo mucho interés en que se encauce un partido, para que no haya tanta violencia torpe Los jóvenes muriéndose Su amigo Genaro Vázquez Yo sé que usted puede encauzar todo esto ¿Por qué no quiere?
—En primer lugar, señor Presidente, porque la institución a la que usted sirve, el PRI, le ha hecho mucho daño al país El partido de usted es de gente muy poderosa
—Dígame cuántos son los que usted quiere que entren para que formen la parte progresista del PRI Yo les doy apoyo Métanse al PRI en grupo
—Gracias, señor Presidente, pero eso no lo podemos hacer Sigo pensando que los problemas de este país se van a tener que resolver desde fuera del sistema La clase obrera, los campesinos
—Eso es idealismo Dígame qué quiere ingeniero
—Mire señor: en última instancia sólo quiero una cosa que usted no puede darme: mi libertad Esa me la gano yo Y quiero que haya respeto para el trabajo que estamos realizando
—Entonces no tenemos nada más que hablar
“Seguimos trabajando y sucedió que encarcelaron a varios vallejistas y a otros los mataron en Monterrey y en Oaxaca Por tal motivo organizamos una manifestación a Los Pinos, donde iban a estar los ferrocarrileros Del Angel se había comprometido a traer compañeros de Veracruz Y en la víspera, el 5 de agosto de 73, tuve un problema familiar: un hijo mío se puso muy delicado, casi lo deshauciaron Y yo estaba muy preocupado en el hospital, ese muy caro que está en la calle de Gelati, del que es socio, después supe, Eduardo Echeverría, hermano del Presidente Un médico amigo que ahí trabajaba, llevó al hospital a mi hijo, y yo estaba muy angustiado porque además de la manifestación en puerta, Del Angel había desaparecido Y le dije al compañero Vallejo: Pienso que no van a ir los campesinos: Del angel se volvió tinta Y ese sábado, cuando estaba en el hospital, me habló Porfirio Muñoz Ledo:
—Perdone que lo moleste ahí, ingeniero, pero nos urge platicar con usted y con Vallejo ¿Podrán venir a la Secretaría del Trabajo?
“Vallejo estaba en una asamblea permanente y salí a buscarlo Recuerdo que por la enfermedad de mi hijo había logrado deshacerme de dos ayudantes que había dejado Del Angel —los dos ya muertos ahora— y que después supe eran terribles pistoleros Se habían quedado en mi casa, dizque cuidándola La situación era tensa, difícil Nos habían agredido muchas veces Pasé por Vallejo y la asamblea decidió que nos acompañaran dos ferrocarrileros En un pequeño auto que yo tenía nos dirigimos a las oficinas de Muñoz Ledo Al llegar frente a Bellas Artes, atrás de la Procuraduría General de la República, se nos cerró un automóvil, y varios tipos, con ametralladoras y pistolas, se nos acercaron Yo iba manejando Me apuntaron con una metralleta Cogí el cañón y empecé a forcejear La gente corría, gritaba Pronto me controlaron En el asiento de atrás venía Vallejo y también lo tenían encañonado con una metralleta Nos llevaron a la Jefatura de Policía y ahí me golpearon Desde cuando nos llevaban, decían que nos iban a callar la boca para siempre Cuando ya casi estaba sin sentido, por que me habían roto tres costillas y no podía respirar, un agente de la Policía —Téllez Girón se llama, “Drácula” le dicen— me llamó y pregunto:
—¿Usted es Heberto Castillo?
—Sí
—Mis agentes lo confundieron Su automóvil es igual al usado en un asalto
—Entonces ¿por qué me decían que me iban a partir la madre por escribir contra el Presidente?
—Mis agentes no tienen por qué conocerlo Lo van a escoltar porque sé que tiene usted una entrevista con el licenciado Muñoz Ledo
“Me sacaron Vallejo estaba esperándome afuera A él no lo golpearon Nos fuimos en mi auto Atrás venían las patrullas Finalmente llegamos con Muñoz Ledo Se indignó Dijo que habíamos pasado del militarismo al guarurismo, que era indignante En fin, él se disculpó y nos pidió que no hiciéramos la manifestación, porque constituía un problema y habría agresiones Le dije que habíamos convocado a los compañeros y que iríamos a la manifestación Y que si no nos dejaban llegar a Los Pinos, sería problema del gobierno
“Regresé al hospital y mi mujer se dio cuenta de la golpiza, aunque no había marcas Los médicos se admiraron de que me hubieran golpeado tan duro y no había un magullón Ahí estaba cuando llegó el hermano de Echeverría a ofrecerme sus servicios, de parte del Presidente
Inclusive ya habían cambiado de cuarto a mi hijo: lo tenían ahora en una suite También me visitaron Méndez Arceo y Siqueiros Hubo mucha indignación Y en esas estaba cuando llegó el jefe de la Policía, para decir que se había enterado de que me habían golpeado, que estaba muy apenado y que sus agentes no tenían por qué meterse conmigo Le dije que me habían golpeado en la Jefatura y que podría identificar a los agentes También me habló el secretario de Gobernación, Mario Moya Palencia, y el licenciado Juan José Bremer, secretario particular de Echeverría Decían que se habían enterado de la agresión y estaban muy preocupados Pero poco después me habló mi hija, que entonces era una niña de once años, para decirme que la casa estaba rodeada, como en 68, cuando los halcones intentaron incendiarla en el 68 Muy indignado le hablé a Bremer:
—Quiero que le hable al Presidente Dígale que estoy en el hospital y que estoy a sus ordenes, pero que me parece infame que estén amenazando a mi hija en la casa Si ese es el método que van a seguir, quiero saberlo Todavía tengo esperanzas de que no sean instrucciones de ustedes
“Y me aseguró que no, que esto, que lo otro Luego habló Moya para decirme que el Presidente quería invitarme a cenar, que si podían pasar por mi al hospital Sí Fui, aunque estaba yo muy mal Ahí estaban Flores de la Peña, Hugo Cervantes del Río, Castañeda y otros funcionarios Echeverría me dijo que quería que yo cenara a gusto porque tenía muchos problemas familiares ¡Hasta una botella de vino tinto había! Entendí que era una deferencia, puesto que en la mesa del Presidente no se consumía vino Hubo una charla intrascendente y al final de la cena el Presidente me preguntó si quería yo platicar un momento con él Pasamos a una pequeña habitación Me dijo que estaba muy preocupado por lo sucedido, pero que de ninguna manera lo atribuyera a él Que había sido una barbaridad, una cosa criminal Entonces le dije:
—Ciertamente usted no fue Tengo buena vista y usted no estaba ahí Pero sí puedo identificar a quienes me golpearon en la Jefatura de Policía
—Mire ingeniero: se corre a esas gentes y vienen otras iguales Es muy difícil hacer algo en contra de ellos Pero vamos a hablar de otra cosa Yo sé que usted tiene estructuras muy importantes Me han hablado de la tirilosa En el Infonavit vamos a construir cien mil casas al año ¿Le interesaría participar?
—De pasada le digo, señor Presidente, que no hay capacidad industrial instalada para hacer cien mil casas en México Pero además, yo he estado en contra del Infonavit, porque ha servido para relevar a los patrones de la responsabilidad que les impone la Constitución para que construyan casas
—No vamos a discutir eso Yo le pregunto si le interesa el proyecto
—Las patentes que he desarrollado las usan en muchas partes, inclusive empresas trasnacionales como la Pepsicola y la IBM Y son una mercancía Si el gobierno se interesa por mis patentes, ahí están
“Echeverría tomó el teléfono y habló al Infonavit No estaba Silva Herzog, el hijo de don Jesús, y habló con un arquitecto Rincón Gallardo Le dijo: Aquí esta el ingeniero Castillo y quiero que hablen con él para lo de la tririlosa El Presidente insistía en la cifra de cien mil casas, y un poco me hacía cuentas: si eran setenta metros cuadrados por casa, entonces eran siete millones de metros cuadrados Me estaban pagando, por la patente, un dólar por metro cuadrado Eran , entonces, setenta millones por 125 pesos, que valía entonces el dólar, lo que representaba ochocientos millones de pesos al año Hice mis cuentas y le dije:
—Señor Presidente, pues son como ochocientos millones de pesos al año, nomás de derechos
—Sí, es mucho dinero ¿verdad?
—Sí señor
—Bien Uselo Pero lo mejor es que usted encabece esto y forme una planta industrial, que esté ahí y la dirija
—No, señor, yo tengo mucho trabajo: estoy haciendo un partido político, y me toma todo el tiempo La patente, en cambio, simplemente la usan y yo cobro mis derechos Eso no me quita tiempo Ni me cuesta trabajo; ya trabajé
—Bueno, bueno Hable usted con Silva Herzog
—Sí como no, hablaré con él
—Oiga, ingeniero, ¿y puentes?
—Mire señor, el general Cárdenas se animó y me encargó el diseño de un puente en 1965 Es el puente sobre la presa Morelos, en La Villita
“Echeverría volvió a tomar el teléfono y hablo con Luis Enrique Bracamontes, secretario de Obras Públicas:
—Aquí estoy con el ingeniero Castillo y quiero que hable con él para aplicar su patente en la construcción de puentes
“Para no hacer el cuento largo, fui con ellos Gran reunión de gabinete, pues yo era la maravilla estructural Pero ¿qué se pretendía? Que se pusiera una planta, que yo la dirigiera La idea era involucrarme en un trabajo que me sacara del campo político Y les dije: no me interesa formar una planta Si quieren ustedes, usen la patente Les doy la asesoría, que eso sí puedo hacer Para taparle el ojo al macho se hicieron unas casas en Jalapa y otras en Orizaba No lograron involucrarme en la planta Vi que les llamó tremendamente la atención que yo despreciaría ochocientos millones de pesos Y aunque no fueran cien mil casas, que hubieran sido veinte mil, de todas maneras me hubieran correspondido 160 millones de pesos al año, que creo que son importantes Cuando volví a ver a Echeverría y le dije que no me interesaba formar la planta, contestó:
—Mire ingeniero: un partido político se hace con dinero Si usted no tiene dinero, no hace un partido político Debería hacer dinero para lograr su partido político
—Es que después me voy a pasar la vida haciendo dinero y cuidando el dinero Y creámelo: no me interesa el dinero Tengo esa deformación Si usted me deja ahorita con mi saco y mis pantalones puestos como única pertenencia, yo sigo siendo un hombre feliz
—De todas maneras, no le haría daño trabar en esto
—No, no me haría daño
—Bueno, quiero que vea usted a Bracamontes y a Silva Herzog Y téngame enterado
—Si señor ¿Y de los fascinerosos que me golpearon? ¿Lo olvidamos?
—Yo diría que lo olvidemos
—Muy bien Señor Presidente, quiero informarle algo
—Sí, dígame
—Entregué una carta a mis parientes y a los corresponsales extranjeros, en la que lo hago responsable a usted de lo que me pase Porque como usted ve, yo no traigo guardaespaldas ni uso pistola Mi única arma es esta pluma
—Hombre, no diga eso De ninguna manera
CONVERSACIONES CON LOPEZ PORTILLO
“Fue la última vez que hablé con Echeverría Luego seguimos luchando y no hubo mayores contactos con funcionarios públicos, hasta que López Portillo fue designado candidato a la Presidencia de la República Esto que le voy a contar puede molestar mucho a López Portillo A mí también me molesta mucho y por eso se lo voy a decir:
“Estando en la casa tocó a la puerta un muchacho que yo conocía porque había andado en el 68 como funcionario menor en la Universidad Sonó el timbre, abrí y lo vi:
—¿Qué anda haciendo por aquí, Gustavo? Pásele
“Entró, se sentó en la salita de la casa:
—¿Qué milagro? Tanto tiempo sin verlo Supe de usted cuando estaba en la Preparatoria Seis, un hijo mío me contó
—Pues sí, pero ahora ando con el señor candidato
—¿Y de qué anda usted?
—Soy su secretario
—¡Ah caray!
—Precisamente vengo de parte del licenciado López Portillo porque me encarga preguntarle si tendría usted inconveniente en charlar con él
—No, Gustavo, no tengo inconveniente
—Bueno, ¿le parece bien que mañana pase por usted?
—Sí
“Entonces Gustavo Carvajal Moreno, que era la persona que llegó, pasó el día siguiente por mí Me llevó a Coyoacán, a la casa del candidato en la calle de Moctezuma Llegué y ahí estaba Moctezuma (Rodolfo Moctezuma Cid) con López Portillo Cuando me vió entrar, el candidato, muy cordial, me dijo:
—A este hombre lo conozco ¿Ya no se acuerda usted de los Paralocoides Hiperbólicos?
“Esto venía al caso porque yo conocí a López Portillo cuando él trabajaba en la Secretaría del Patrimonio como presidente de las Juntas de Mejoras Materiales Y a mí me había contratado Guillermo Rossel de la Lama para calcular unas bóvedas en forma de cascarón, para Veracruz Y me hicieron trabajar un año y después me dijeron que no había dinero para pagarme Tuve que cerrar mi despacho Quedé en la ruina Y esto lo atribuí entonces a que fue precisamente cuando se formó el Movimiento de Liberación Nacional y empecé a participar en la lucha política Pensé que lo habían hecho para quitarme por completo mis medios de trabajo Ahí conocí a López Portillo e inclusive le recordé, ahí en Coyoacán, que en aquel entonces me dijeron que él era de las pocas personas honradas Y él me dijo:
—Pues sí, mire usted: yo lo único que tengo es mi casa en el Pedregal La pagué con Pensiones
“Seguimos platicando de esas cosas y luego me dijo:
—Me da mucho gusto platicar con usted Sé que ha sido muy agresivo conmigo Yo no le pido que me apoye, pero sí que tengamos una relación
“Yo le pedí que se registraran los partidos políticos para que nosotros pudiéramos participar Prometió que tomaría en cuenta esa situación Y luego expresó:
—Mire, Heberto, yo no lo voy a engañar y a decirle que a mí me designó el PRI, que hubo auscultación, que esto, que lo otro A mí me designó una sola persona: el presidente Echeverría Y debo decirle que no me ha puesto ninguna condición Solamente me ha recomendado, y a título de recomendación, a tres personas: Augusto, Hugo y Porfirio Los tres van a tener una oportunidad Pero se lo digo: yo llego aquí solo, no tengo equipo, esto ha sido, repito, una deferencia personal y se lo digo a usted sin ambages
—Pues tiene usted un problema difícil, porque la situación del país es muy grave
—Claro que es muy grave Este año no hay crecimiento económico
“También le dije que la reforma económica no era reforma Y contestó:
—Tiene usted razón No será reforma económica mientras no se acabe con el anonimato de los accionistas en las empresas
—Espero que esto que usted dice, sea consecuente en el futuro
—¿Usted cree que voy a desaprovechar la oportunidad que tiene un mexicano cada seis años entre sesenta millones de mexicanos?
—Pues algunos la han aprovechado en lo personal y otros en lo nacional Y le pongo como ejemplos a Miguel Alemán y a Lázaro Cárdenas
—Heberto, mi familia es de la clase media Yo no tengo fortuna
—Señor licenciado, espero que dentro de seis años me pueda usted decir lo mismo
“Y nos despedimos Posteriormente, siendo ya Presidente, hubo oportunidad de una entrevista en su casa para hablar de lo del petróleo Nos recibió muy amable, aunque primero querían que entrara yo solo y que mis compañeros quedaran afuera En esa ocasión el Presidente trató de hacer ver que la charla era conmigo y llegó un momento en que dijo: Heberto, yo no sé qué clase de organización política están ustedes formando ¿Por qué no han aceptado el registro?
—Señor Presidente, nosotros estamos formando un partido político y trabajamos para cumplir los requisitos Pero no hemos podido lograrlo porque la ley que ustedes aprobaron estableció cuatro años de antigüedad, cuando nosotros teníamos tres
“Inclusive, le recordé que Reyes Heroles —secretario de Gobernación— me había hablado por teléfono cuando yo escribí un artículo señalando que la LOPPE establecía ese requisito Y que Reyes Heroles me dijo:
—Heberto, puedo asegurarle que ese requisito no tiene dedicatoria Y que si el PMT solicita su registro condicionado, mi voto será favorable
—Pero señor licenciado, el voto de usted —contestó Heberto a Reyes Heroles— es uno solo Yo sé que en la Comisión Federal Electoral hay democracia y que van a votar los demás miembros del PRI y los representantes de los partidos de oposición, y una golondrina no hace verano Ahora, si esto me lo puede usted decir por escrito, o se lo puede decir a la prensa
—No, no, no Eso no lo puedo hacer
“Le recordé esto al presidente López Portillo, y él ya no hizo ningún comentario Después, en 79, tuvimos otra entrevista con el Presidente, pero ya muy tensa: había sucedido todo lo del Ixtoc Inclusive nos recibió una cámara de televisión de circuito cerrado y una grabadora que me puso enfrente:
—Permítame que grave esta conversación —me dijo—, porque usted suele ser a veces ingeniero, a veces político, a veces cronista, y a veces periodista No sé con quién estoy hablando ahora
Luego vendría la conversación con Sánchez Aguilar sobre el registro del PMT y, hace unos días, la negativa de la Comisión Federal Electoral
DISFRUTAR DE LA LUCHA, DISFRUTAR DE LA VIDA
—¿Usted, ahora, sigue siendo feliz?
—Claro que sí Soy una persona que disfruta enormemente de la vida, porque disfruto enormemente de la lucha A mis amigos, que luego se preocupan por las actividades que desarrollamos, y dicen que exponemos el físico y hasta la vida, les contesto que cuando uno está consciente de lo que está haciendo al lado de gran cantidad de seres humanos espléndidos, como los que hay en el PMT, uno entiende que el triunfo de los ideales no está vinculado a la supervivencia personal Recuerdo tres casos muy importantes en la historia de México: el de Hidalgo, el de Morelos y el de Zapata Me imagino qué dirían los parientes de Hidalgo cuando lo fusilaron y su cabeza, colgada, fue exhibida: seguramente dijeron que estaba equivocado Y lo mismo el caso de Morelos, rayo que cruzó el cielo de México y que también pocos meses estuvo luchando por la independencia Pero yo me pregunto: ¿fracasaron o triunfaron?Y también me pregunto: ¿Vale la pena fracasar como Hidalgo, como Morelos, como Zapata?Claro que vale Y quien está luchando por algo que vale la pena, es feliz aunque no tenga ni saco, ni pantalón, ni camisa








