Vertiginosa expulsión de guatemaltecos
En 96 horas se determinó que los refugiados no eran perseguidos
Jorge E Rodríguez
La expulsión de un grupo de más de 400 guatemaltecos, la semana pasada, se hizo de manera vertiginosa y a espaldas de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados, pese a las protestas y peticiones en contrario de partidos políticos, instituciones culturales y guatemaltecos asilados en México, que temían por la seguridad de los deportados
La Comisión, organismo intersecretarial creado por decreto presidencial en julio del año pasado e instalada en septiembre, tiene como objetivo fungir como cuerpo consultor de las autoridades migratorias para que éstas otorguen o no la calidad de refugiado a quien busque protección en México
Según se informó a Proceso, el organismo —integrado por representantes de las Secretarías de Gobernación, Relaciones Exteriores y Trabajo y Previsión Social— no participó en las supuestas averiguaciones que concluyeron con la deportación de los emigrados
Tampoco estuvo representado, como divulgaron algunas fuentes, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados
En comunicados públicos, la Agrupación Guatemalteca Democrática en México (AGDM) y el rector de Universidad Autónoma de Puebla (UAP), Luis Rivera Terrazas, entre otros organismos solicitaron a las autoridades mexicanas protección para quienes venían huyendo de la violencia desatada en su país
El rector de la UAP afirmó, en un párrafo del telegrama dirigido al secretario de Gobernación, Enrique Olivares Santana: “En búsqueda de un sitio seguro para vivir, los guatemaltecos alcanzaron territorio mexicano Constituyen en un típico caso de refugiados, tal cual lo reconocen las Naciones Unidas y los convenios respectivos, de los cuales nuestro país es digno signatario”
Los guatemaltecos residentes en México afirmaron: “Es conocido el terror que ha impuesto al pueblo guatemalteco el gobierno genocida de Lucas García, como reiteradamente lo han denunciado nuestra organización, la prensa mexicana y múltiples organizaciones tanto de México como internacionales
“De ello se desprende, sin lugar a dudas, el serio peligro que corren las vidas de los mencionados campesinos, en caso de ser deportados a Guatemala”
Autoridades de migración, en declaraciones a la prensa, aseguraron que los campesinos guatemaltecos habían sido “minuciosamente investigados sobre cuestiones ideológicas y políticas para tener la certeza de que no tenían problemas” y que se trataba de personas “no politizadas” que venían en busca de trabajo
Los ejidatarios de Arroyo Negro, Campeche, donde permaneció durante diez días el grupo de guatemaltecos, dijeron al enviado de Proceso que sus huéspedes se quejaban de represión y de que sus poblados son incendiados por gente uniformada
Ricardo López y Juan García, guatemaltecos que trabajan en una finca en su país y que fueron entrevistados en la línea divisoria, aseguraron que sus paisanos son víctimas de represión militar
Explicaron que a su paso por la finca, rumbo a México, les narraron el motivo de su éxodo Venían de Tres Aguadas, El Caoba, El Remate y Paxcaman, poblados de El Petén, departamento norteño de Guatemala, donde se ha recrudecido la violencia
Los de Tres Aguadas, al decir de Ricardo López, se quejaron de que les habían “echado los aviones” El resto hablaba de ataques militares y pueblos incendiados donde murieron “más de cien personas”
La información coincide con un reciente comunicado de las Fuerzas Armadas Rebeldes en el que denunciaron un bombardeo al poblado de Tres Aguadas, el 30 de abril
Los emigrantes guatemaltecos caminaron por la sierra selvática de El Petén durante diez días, comiendo semilla de “ramón”, cogoyos de guano y raíces En el camino falleció un número indeterminado de ellos, que bien pudo llegar a los 40
Entre el 11 y 12 de mayo llegaron al ejido de Arroyo Negro, donde viven unas 25 familias de indios choles, recién emigrados de Chiapas Los guatemaltecos solicitaron permiso para establecerse y el presidente del Consejo de Vigilancia del ejido, Sebastián Martínez López, se los otorgó
“Por qué no hemos de ayudarlos —dijo— si están peor que nosotros”
Los choles les brindaron su hospitalidad durante ocho o nueve días, hasta que los descubrieron tres misioneros estadunidenses —Lorenzo Goff, su hijo Víctor y su yerno Pedro Vailey—, quienes notificaron su existencia a las autoridades militares de Xpujil, Campeche
“Pensamos que necesitaban ayuda”, dijeron
Las informaciones oficiales respecto al número de guatemaltecos deportados, la forma y la fecha en que la operación se realizó, son contradictorias
La Secretaría de la Defensa informó que la operación estuvo a cargo de las autoridades migratorias y que la tropa únicamente se dedicó a custodiar a los guatemaltecos
Los ejidatarios de Arroyo Negro aseguran que los inmigrantes fueron sacados de la selva en transportes militares únicos capaces de circular por esas brechas
El miércoles 20, según vecinos del poblado, llegaron agentes de la Dirección Federal de Seguridad, de Migración y brigadas de la Secretaría de Salubridad y Asistencia El gobernador de Campeche envió despensas y medicinas
Un vocero militar dijo en Xpujil, a 95 kilómetros de Arroyo Negro por una brecha de difícil acceso, que esa misma noche fueron evacuados los guatemaltecos y que el jueves a las 19 horas salieron del resguardo militar con destino a Ciudad Cuauhtémoc, Chiapas, a bordo de autobuses Cristóbal Colón, alquilados
La operación en ese momento, dijo, estaba al mando del general Manuel Hernández Rocha, jefe de la 33 Zona Militar, y se esperaba que los camiones llegaran a la frontera a las tres de la tarde del viernes Esa misma fuente estimó en 425 el número de emigrados
Migración, que al principio manejó la cifra de 470 y al final la de 377, dijo que el último de los guatemaltecos deportados abandonó el país el miércoles 27, tras de una minuciosa investigación sobre su situación política
Sin embargo, el corresponsal de la agencia France Presse en Guatemala, Gonzalo Marroquín, los entrevistó en Huehuetenango un día antes, según despacho transmitido por esa agencia el miércoles por la mañana Marroquín habla en su nota de 469 deportados, “entre ellos 180 niños”
El Sol de Soconusco, de Tapachula, aseguró en su edición del jueves 28 que la extradición se llevó a cabo entre viernes y sábado y que el último guatemalteco fue entregado a las 1930 horas al jefe de migración de La Mesilla, Departamento de Huehuetenango, Tomás Gutiérrez Alfaro El periódico fronterizo habla, también, de 377 expulsados
Todos los datos ponen en evidencia que desde el momento en que fueron localizados hasta le momento de su deportación, no transcurrieron más de 96 horas, de las cuales unas 30 fueron utilizadas en transportación De acuerdo con funcionarios expertos en la materia, en ese tiempo no es posible determinar la calidad migratoria de 400 personas
“El gobierno actúo a la ligera”, declaró al respecto el Partido Demócrata Mexicano Su vocero, Jesús Zamora Flores, comentó que debió analizarse la situación de esas personas y que México debería ser más congruente con su política de asilo
El Partido Socialista de los Trabajadores estimó la medida como “incongruente” y “reprochable” y el Partido Comunista Mexicano la llamó “criminal” e “irresponsable” y dijo que no se trataba de un caso aislado, sino de medidas practicadas diariamente en la frontera sur
“Lo menos que puede hacer el gobierno —dijo Gerardo Medina Valdez, del PAN— es garantizar su supervivencia y prevenir que su deportación no signifique la muerte o la cárcel para esos emigrados”
Después de su expulsión, los campesinos guatemaltecos fueron concentrados en un campamento especial, en Camojaito, a cargo del ejército guatemalteco, del que quisieron escapar inútilmente








