Autonomía que impide toda corrección: analistas Programación y Presupuesto

Autonomía que impide toda corrección: analistas Programación y Presupuesto
Las finanzas de Pemex a punto de estallar, por corrupción e incapacidad
Carlos Ramírez
De acuerdo con un estudio de la Secretaría de Programación y Presupuesto, Petróleos Mexicanos es una empresa estatal que hace prácticamente lo que se le antoja, que pasa por encima de leyes, reglamentos y normas de control oficial y que atraviesa por una etapa de organización, corrupción, fugas económicas y caos en sus finanzas internas
En un documento de 38 cuartillas entregado a Proceso, la SPP realiza un exhaustivo análisis —elaborado por un equipo de altos funcionarios de esa dependencia— de la empresa número uno del país por sus niveles de ventas anuales Las conclusiones presentan un organismo estatal que funciona como una dependencia autónoma, con una administración en entredicho en cuanto a su eficiencia
Según el estudio que abarca hasta agosto de 1980 y que comenzó a circular en abril de este año, Pemex sufre “deterioro financiero gradual”; “solvencia a corto plazo disminuida”; autonomía en el manejo de finanzas, planes, programas, contratos; fugas fuertes de dinero por controles arcaicos y corrupción; programas sin supervisión oficial —del sector al que pertenece o siquiera del gobierno federal—; programas retrasados y sobrefacturados; informes, documentos y cifras nada confiables para la SPP; manejo desordenado de ingresos y gastos, entre otras muchas cosas
El documento está salpicado de ejemplos que convierten a Pemex, a la luz de su autonomía y fortaleza financiera derivadas de sus exportaciones de crudo, en un Estado dentro de otro Estado, en un poder dentro de otro poder Los ejemplos saltan a lo largo de las 38 cuartillas:
El 85 por ciento de los contratos es entregado directamente por las autoridades de Pemex, sin que medie el concurso que exige la ley; la deuda crece sin control y sume a la empresa en compromisos difíciles de garantizar a corto plazo; la información interna es confusa, contradictoria e incompleta; las compras se realizan sin ningún control, hasta el grado de que desequilibran peligrosamente la contabilidad; la liquidez está en duda pues, sin inventarios, apenas se tienen 16 centavos para hacer frente a cada peso de pasivo —lo que se debe—; la caída de la solidez y solvencia es casi vertical, dado que en 1978 contaba con 116 pesos de recursos propios por cada peso de pasivo y en 1980 apenas tenía 65 centavos por cada peso de pasivo
Pemex representó la esperanza que aportó petrodivisas para disminuir los efectos más graves de la crisis económica, pero a cambio de convertirse en una empresa sin orden, sin control Hoy Pemex es, a la luz de este análisis de la Secretaría de Programación y Presupuesto, una empresa administrativamente caótica, financieramente insolvente, políticamente autónoma
Al final queda una empresa que aporta fundamentales petropesos para financiar la salida parcial de la crisis económica nacional, aunque a costa de su organización interna, pues el apresuramiento en la exploración, explotación y exportación de crudo la ha orillado casi a hacer estallar su estructura interna y a ofrecer poca credibilidad en su capacidad de control y manejo
El análisis de la Secretaría de Programación y Presupuesto señala directamente malos manejos, aunque no deja de justificar ciertos errores Dice que muchos problemas han surgido por la rápida expansión de la empresa, aunque por otro lado indica que la administración de ese organismo solapa fugas de dinero Su conclusión es una llamada de atención para evitar que, a corto plazo, la administración interna de Pemex se convierta en un problema financiero para el país Al parejo del deterioro financiero y la solvencia económica interna, esa empresa aparece, de acuerdo con el documento, como carente de credibilidad administrativa
En la introducción el estudio describe el “círculo vicioso” de Pemex, que “resulta difícil de romper”: la falta de circulación sistemática de “información suficiente, oportuna y confiable” hacia los niveles sectorial y global de coordinación —es decir: las Secretarías de Patrimonio y Fomento Industrial y de Programación y Presupuesto— impide conocer “en esencia las necesidades y los problemas” que corresponde resolver a esas dependencias y propicia que algunas decisiones adoptadas respecto de Pemex no estén debidamente fundamentadas
El documento insiste en que la información que proporciona Pemex es insuficiente, tardía y a veces distorsionada Este hecho disloca todo el mecanismo de decisión del gobierno federal e impide un diagnóstico real de la empresa estatal más importante
En lo que se refiere al control administrativo, las conclusiones son señaladas sin tapujos: “Se observa el recrudecimiento de problemas internos como son: anacronismo de las estructuras administrativas, evidente falta de control adecuado de las operaciones, graves deficiencias del sistema de información, lo que no permite la toma de decisiones con los elementos de juicio suficientes y crea un ambiente propicio a la corrupción”
Esta corrupción obedece, de acuerdo con el texto, a la autonomía que ha adquirido y que se ha señalado para sí la administración de Pemex Como ejemplo se indican los atrasos, sobregiros económicos y problemas de control en los complejos petroquímicos de Cactus y La Cangrejera Y a esto se aúnan los problemas de operación general de una empresa, dice también el análisis, estructurada verticalmente desde la exploración hasta la comercialización y con actividades tan sobresaturadas que su control es virtualmente caótico
FINANZAS SOSPECHOSAS
Cinco capítulos forman el estudio El punto tercero señala lo fundamental: los problemas financieros de la empresa estatal que aportó el 313 por ciento de los ingresos totales del gobierno federal De acuerdo con los libros de contabilidad de ese organismo, el documento concluye: “La situación financiera de Petróleos Mexicanos durante el periodo de enero de 1978 a agosto de 1980, muestra un deterioro gradual”
Tres son las razones:
1- Si por un lado genera recursos importantes por exportación y “subsidia al resto de la economía” con precios bajos y estables, por otro ha visto limitados sus recursos financieros, para operar Ha tenido, por tanto, que “recurrir en forma creciente” a créditos internos y externos
2- Los costos de venta y los gastos de operación han experimentado “fuertes incrementos”, destacando los rubros de depreciación, gastos de conservación e impuestos pagados
3- A lo anterior “se suma un deficiente sistema de control interno que no permite corregir fallas operativas y administrativas, que se han agudizado con el crecimiento acelerado de las operaciones del organismo”
Del análisis minucioso de las cifras contables, el estudio de la SPP concluye que varios factores inciden en forma decisiva en la posición financiera de Pemex: el “sensible crecimiento del pasivo total”, donde el pasivo de corto plazo —deudas— representa una proporción cada vez mayor dentro del total; “la fuerte sobreinversión” en inventarios de materiales, refacciones y accesorios, que ha originado un gasto considerable Dice el estudio que si bien es cierto que la escasez mundial y nacional de estos materiales obliga al aprovisionamiento, “también lo es el hecho de que existe un control deficiente que conduce a la saturación o al desperdicio”
Asimismo, contribuyen al deterioro financiero los siguientes factores: la composición de los activos totales de la empresa indica que existe una “sobreinversión en el renglón de los activos fijos —equipos, propiedades, maquinaria—, los que representan un promedio equivalente al 88 por ciento del total” Y, finalmente, los gastos de operación se han “incrementado en forma significativa”, lo que “ha contribuido al deterioro financiero de la empresa”
El análisis de la SPP llega a las siguientes conclusiones, derivadas del estudio de la contabilidad: los recursos de Pemex fueron financiados en 1978 en 46 por ciento por proveedores y acreedores; en 1979 ese porcentaje subió a 56 y en enero-agosto de 1980 “este grado de dependencia se incrementó a 59 por ciento” Por otro lado, en 1978 Pemex contaba con 116 pesos de recursos propios por cada peso de pasivo —deudas por pagar—; en 1979 sólo tenía 082 pesos y al 31 de agosto de 1980 apenas alcanzó 065 pesos Esto “manifiesta que la posición del organismo con respecto a terceros es cada vez más comprometida”
Tras de señalar que el pasivo a corto plazo creció entre 1978 y 1979 en 52 por ciento y de enero a agosto de 1980 fue de 502 por ciento, el documento de la SPP señala los principales factores que han influido en el “detrimento del capital de trabajo”
Aumentos sustanciales en créditos para pagar a corto plazo, proveedores y contratistas derivados de actividades nuevas y urgentes e impuestos federales por pagar que se han elevado por el aumento en las tasas impositivas
Los autores del estudio señalan una contradicción: no obstante los recursos generados por el constante aumento en sus actividades —exploración y exportación—, “la solvencia a corto plazo de Pemex se ha visto disminuida” La razón se encuentra en que la empresa ha tenido que pagar inventarios y deudas De 1978 a 1980 se advierte una disminución en los recursos para pagar sus deudas a corto plazo: en 1978 tenía 052 pesos para cubrir cada peso de pasivo; en 1980 apenas tenía 038 Falta dinero para “hacer frente a sus compromisos inmediatos”
Esto tiene que ver también con la liquidez “Al disminuir del activo circulante (recursos convertibles en dinero) el importe de los inventarios de Pemex, se observa que existía una liquidez inmediata en 1978 de 027 pesos por cada peso de pasivo (deuda) a corto plazo Para 1979 la liquidez disminuyó a 021 pesos, llegando en agosto de 1980 a 016 pesos” El documento de la siguiente interpretación: la empresa petrolera ha gastado innecesariamente dinero en comprar maquinaria, equipo, refacciones y accesorios para hacer frente al aumento de sus actividades, pero a costa de la pérdida de liquidez inmediata
MAS GASTOS QUE INGRESOS
Los analistas de Programación y Presupuesto examinan, para confirmar sus opiniones y resultados, el balance económico de 1978, 1979 y enero-agosto de 1980 Si bien los ingresos son crecientes por los aumentos en las exportaciones de crudo, los costos crecen a menor ritmo Pero señala que no hay, en los resultados finales, un aumento en la productividad sino solamente que los ingresos por exportaciones son tan altos, que alcanzan a cubrir disparos de costos
Los gastos —pago de servicios y personal— son los que amenazan con engullirse los ingresos por exportaciones De acuerdo con las cifras que maneja Programación, los gastos totales de Pemex fueron del 474 por ciento de los ingresos por venta en 1978; en 1978 los gastos crecieron a 545 y en el periodo enero-agosto de 1980 fueron de 627 por ciento
Tres gastos aumentaron los egresos de Pemex: costos de distribución de productos —ductos, buques-tanque, transportes terrestres— Por otro lado, los costos financieros: créditos para financiar programas y aumento en la tasa promedio de financiamiento Y, en tercer término, los costos por impuestos: la empresa paga el 50 por ciento de impuesto sobre ventas al exterior, más 2 por ciento de sobretasa; a mayor exportación, mayor pago de impuestos y menos dinero para uso de la empresa
CONTRATISMO SIN CONTROL OFICIAL
En el rubro de “información, control, programación y presupuesto”, el análisis señala una serie de irregularidades que Pemex realiza para mantener autonomía respecto a los organismos de control, como la propia Secretaría de Programación Destaca en este aspecto el contratismo de Pemex, que se maneja, de acuerdo con las conclusiones del documento oficial, al arbitrio de los administradores de esa empresa estatal
Los contratistas reflejan la misma actitud de manejo arbitrario de dinero, obras, construcciones, etcétera y que muchos programas de la empresa estatal se desarrollan sin ningún control, dice el estudio, y, agrega que el control técnico y administrativo de las obras se limita exclusivamente a la fase de ejecución Hay, por tanto, fallas que elevan costos y retrasan el cumplimiento de tiempos de entrega Si la empresa retrasa el pago de contratos para evitar un impacto considerable en su contabilidad, el estudio detectó que, a su vez, los contratistas cargaran en sus precios el tiempo de tardanza
Dice además:
“El conocimiento sobre el desarrollo de los programas de obra de la dependencia es restringido y demasiado extemporáneo como para que las Secretarías de Patrimonio y Fomento Industrial y de Programación y Presupuesto estén en posibilidad de sugerir medidas correctivas” Esta tardanza se explica así: Pemex presenta documentos parciales sobre inversiones y los entrega a finales de año y con errores que hacen imposible cualquier control
En 1979, observa el análisis de la SPP, muchos contratos aparentemente no fueron respetados en su monto ni en el ejercicio oportuno del presupuesto, “ya que se sobregiraron en el importe de contratos, entre otras causas por falta de refrendos, revalidaciones y convenios adicionales” Es tan desordenado el manejo de contratos en Pemex, agrega el estudio, que muchos ni siquiera se registran, otros se tramitan fuera de tiempo: el 85 por ciento de los contratos se adjudican directamente, es decir: sin concurso
En 1980 se registraron 3,048 contratos con un importe equivalente a 30,852 millones de pesos, que representan el 31 por ciento de la inversión autorizada para obras —99,583 millones— Del ejercicio de los contratos mencionados se han registrado apenas 2,905 estimaciones, con importe de 7,330 millones, que significa el 237 por ciento del importe de los contratos registrados El retraso es evidente
Por otro lado, Pemex maneja también arbitrariamente los contratos por concurso, pese a que la ley exige este paso Hasta octubre de 1980, según el estudio, Pemex reportó la adjudicación de contratos por concurso por 3,341 millones de pesos, apenas el 34 del total de la inversión autorizada para obras Los demás fueron concedidos sin concursos
Indica: “Se ha determinado que un gran número de los contratos de obra que presenta Pemex para su registro, no se acompaña de los presupuestos y programas de ejecución necesarios y en ocasiones son adjudicados a contratistas cuyo registro no se encuentra vigente”
Pero el caos interno de Pemex abarca también otros rubros El documento reconoce que “Petróleos Mexicanos ha experimentado un crecimiento exorbitante, principalmente durante los tres últimos años y que se refleja en el incremento de personal y de la totalidad de los recursos de que dispone” No obstante, el sistema de información y comunicación paralelas ha fallado “Por este motivo, las áreas administrativas de apoyo a la producción no operan con la eficiencia requerida” No hay optimización de recursos
El control respecto a las inversiones en inmuebles, maquinaria, equipo, etcétera, “es deficiente”, ya que su registro se realiza en forma global y frecuentemente con retraso
Si los activos fijos son manejados con errores, también ocurren irregularidades con el manejo del dinero “En los créditos que Pemex contrata con varias instituciones financieras en el extranjero, para la adquisición de bienes y servicios, se aprecia un atraso constante (seis meses en promedio) entre su celebración y registro”
Los analistas de la SPP detectaron también, muchos errores en el sistema de contabilidad de la empresa petrolera “El acopio de información es extemporáneo e incompleto, lo que ocasiona la elaboración tardía de los estados financieros mensuales y retrasos de siete meses en promedio” Asimismo, la información emitida y recibida sobre costos unitarios utiliza métodos obsoletos de hace 30 años También menciona que los criterios para establecer costos difieren entre las distintas áreas de la propia empresa y la información que se maneja al respecto no permite determinar las asignaciones a los distintos programas
Dice el análisis que los problemas del sistema de información de Pemex impiden una adecuada programación y presupuestación de la empresa, de acuerdo con las disposiciones de la Secretaría de Programación y Presupuesto Para el ejercicio 1979-80, Pemex presentó el anteproyecto de programas y presupuestos, pero sin la información “espacio-tiempo” requerida para precisar zonas específicas donde desarrollar actividades principales
Asimismo, el organismo petrolero entregó su presupuesto con datos “sumamente agregados, al nivel de cada programa, que no permitieron conocer los rangos del gasto en función de su destino concreto y de las metas establecidas” Y, en este renglón, Pemex envía el informe del avance de sus programas con información diferente entre sí, “lo que dificulta y hace imprecisa la calificación de sus acciones”
En este contexto se mueve Pemex, la empresa que proporcionó al gobierno la posibilidad financiera de resolver parcialmente la crisis El documento de Programación y Presupuesto señala, no obstante, el costo de este hecho: caos financiero y administrativo interno y autonomía que lo convierte, en la práctica en un organismo autónomo que la reforma administrativa no ha podido resolver En la realidad, Pemex no depende ni de Patrimonio y Fomento Industrial ni de Programación y Presupuesto, sino de ella misma, de sus propias políticas y de sus propios intereses