JLP descalificó de antemano al Congreso de Economistas
Frente al Plan Global pusieron, aun atemperado, un proyecto popular
Francisco Gómez Maza y Carlos Ramírez
En tiempos de sucesión presidencial y épocas de definiciones y de enfrentamiento de enfoques, teorías y proposiciones, el IV Congreso de Economistas reavivó pugnas y choques intragubernamentales y por la definición del proyecto nacional y por el replanteamiento de la política económica estatal
En una verdadera guerra de posiciones, economistas de diferentes tendencias dentro del aparato gubernamental, se enfrentaron en Guadalajara bajo el lema de “hacia un proyecto nacional” Ante la ausencia del presidente José López Portillo —desaire que disminuyó el contenido crítico de las ponencias y reorientó las proposiciones de los participantes—, el Congreso colocó frente a frente a un proyecto que fue definido como nacionalista, democrático, popular e independiente y el Plan Global de Desarrollo, que otros especialistas esgrimieron como el proyecto aplicable de nación
Ante un resurgimiento de la crisis que, tiene hoy un alto costo social y político y ante el alud de “petropesos” que otorga autonomía financiera al Estado, economistas de uno y otro bando discutieron acerca del contenido del proyecto nacional: o se vuelve a la historia y a los compromisos sociales no cumplidos o se coloca a la modernización y a la técnica por encima de demandas de justicia y equidad
La ausencia presidencial desconcertó a los participantes Poco refractario a la crítica de especialistas y funcionarios a la vez, el presidente López Portillo había reclamado a los economistas en el Tercer Congreso Nacional de 1979, y les pidió menos críticas y más proposiciones concretas Este año, sin su presencia, hubo menos crítica y una proposición
En sus conclusiones, el Congreso propuso un proyecto nacional que interprete “los sentimientos de la nación”: libertad, soberanía, justicia, progreso, democracia y bienestar común Asimismo, los participantes presentaron, a partir de una “profunda y permanente actualización del programa histórico de la Revolución Mexicana”, el perfil del proyecto nacional:
“Tiene un carácter nacionalista, toda vez que se orienta a garantizar la defensa de los recursos de la nación para beneficio del pueblo de México; contribuye a consolidar el ejercicio de la soberanía de la nación y conduce a la mayor autodeterminación económica Es popular y nacional en la medida que atiende las necesidades básicas e inmediatas de la mayoría de la población”
Hay, reconocieron, otro proyecto nacional surgido también en el seno del propio gobierno Al respecto dijeron: “el proyecto (del cuarto congreso) en sus componentes nacionalista, democrático y popular, no sólo es viable sino imperativo Es necesario plantearlo ante los elevados costos sociales y la seducción pragmática de otros proyectos —elaborados con premeditado simplismo— que no son ni nacionales, ni democráticos, ni populares; que implícita o explícitamente rechazan la validez y vigencia histórica de la Revolución Mexicana y de la Constitución como principio y fuente del proyecto nacional al que aspira la mayoría del pueblo mexicano”
Estas dos posiciones se encontraron de frente en el Cuarto Congreso de Economistas Hubo contrariedades, contradicciones, discusiones agrias, divisiones, acusaciones, miedos, virajes, pasos atrás Hubo también definiciones precisas: por un lado, los dos proyectos proponen objetivos más o menos similares Sin embargo, el diagnóstico de la crisis y las puertas de salida plantearon las similitudes y las diferencias
Algunos economistas del Colegio atenuaron el sentido de su crítica, aunque no dejaron de señalar que la política económica de los últimos cuatro años ha resuelto los problemas para el sector privado, aunque las clases trabajadoras continúen sufriendo, en crisis y desajustes sucesivos, el costo de la recuperación
Para otros, encabezados por Carlos Salinas de Gortari, director de Política Económica de la Secretaría de Programación y Presupuesto, las altas cifras de crecimiento económico califican la vigencia de la política económica actual y el Plan Global de Desarrollo conforma el proyecto nacional del país para los próximos años Este enfoque sería retomado días después por el propio secretario Miguel de la Madrid Hurtado, al señalar concretamente que el proyecto nacional es el Plan Global de Desarrollo
Frente a situaciones particulares y específicas del país, las posiciones apuntaron a influir en el diseño y aplicación de la política económica Lo que se debatió fue el papel del Estado ante su solidez económica por el flujo de petropesos y en medio de un sistema económico que ha acelerado la marginación de grupos sociales y ha soslayado alianzas fundamentales con las clases trabajadoras
El debate interno entre las distintas posiciones exhibió divisiones y apresuramientos, que se advertían desde la preparación misma del congreso Semanas antes de la reunión de Guadalajara, dos secretarios de estado —Jorge de la Vega, de Comercio, y José Andrés Oteyza, de Patrimonio y Fomento Industrial— advirtieron, en comidas con el Comité Ejecutivo del Colegio, que no existían elementos para proponer un nuevo proyecto de país y que el proyecto nacional estaba contenido en la Constitución Este criterio sería integrado a las conclusiones, aunque el diagnóstico de la realidad nacional no dejó de señalar olvidos, políticas antipopulares y ausencia de decisiones que atendieran los problemas de las clases trabajadoras
En este contexto, el economista Rolando Cordera —investigador de la UNAM y coautor con Carlos Tello del libro La disputa por la nación— dijo que el proyecto nacional popular implica la reestructuración interna del sistema estatal y la hegemonía efectiva y ejercida de los trabajadores Expresó también que pasó el tiempo del festinamiento y el optimismo fáciles y agregó que proyectos como el SAM y el Programa de Energía deben ser más completos y permanentes De no ser así —advirtió— el proyecto nacional nunca irá más allá de la “guerrilla burocrática” y se convertirá “en una mera pantalla demagógica”
Por su parte, Armando Labra Manjarrez, expresidente del Colegio, dijo que el país afronta tres alternativas históricas: continuar en el empeño de configurar un sistema capitalista dependiente, acomodando pragmáticamente el quehacer político; acelerar el proceso de acumulación capitalista, propiciando la concentración monopólica y la internacionalización económica, o actualizar el proyecto nacional, democrático e independiente e impulsar un proceso de desarrollo con beneficio social
El proyecto esbozado por esta corriente busca restituir al Estado el papel de aliado con las clases trabajadoras y no con los intereses económicos privados, a efecto de utilizar la fortaleza financiera derivada del petróleo para responder a los olvidos y compromisos sociales soslayados en la etapa reciente de la crisis En la discusión de esta proposición hubo desacuerdos y frustraciones, aunque se coincidió en lo fundamental
Frente a este panorama, Salinas de Gortari habló de optimismos, y se refirió a las “críticas de burócratas”, refiriéndose a los que son funcionarios y despliegan simultáneamente una actitud crítica ante la realidad nacional En una parábola ferrocarrilera, el funcionario de Programación y Presupuesto dijo que la posición de los economistas críticos es similar a la de los pasajeros de un tren que van en los asientos de atrás y quisieran sentarse hasta adelante
La posición crítica del Colegio Nacional de Economistas frente a la realidad de país ha sido incómoda En su primer Congreso Nacional, en tiempos de Echeverría, tuvieron un enfrentamiento directo con el entonces Presidente Con López Portillo han sido, en síntesis, cinco los puntos de fricción: cuando se divulgaron los compromisos y dependencias de la política económica con el Fondo Monetario Internacional; cuando se pidió una definición nacionalista y popular de la política energética; cuando se opusieron los economistas al ingreso de México en el GATT; cuando se bombardearon las insuficiencias y contradicciones de la Ley de Fomento Agropecuario y cuando se propusieron nuevas modalidades en el diseño de la política económica
No obstante las diferencias de criterio y las críticas, las relaciones entre los economistas impugnadores y el Presidente no habían registrado un desaire como la ausencia de López Portillo en el Congreso de Guadalajara En el fondo, según se advirtió en el contenido de las proposiciones esgrimidas por los economistas, persiste la intención de otorgarle a la política económica estatal un conjunto de contenidos y propósitos más claros y específicos y una serie de nuevas definiciones y compromisos que reorienten la actividad de un Estado económicamente fuerte
Al final, los distintos enfoques buscaron rescatar criterios y opiniones presidenciales, a efecto de que los distintos proyectos no perdieran su posibilidad de aplicación A los economistas colegiados esto les significó críticas y divisiones, aunque las conclusiones recogieron el diagnóstico —apoyado en cifras, datos y documentos— de un país que sigue viviendo en crisis, pese al optimismo y triunfalismo del otro sector de economistas que reivindicó los logros del actual gobierno y del Plan Global de Desarrollo








