López Mateos, progenitor del charrismo: Vargas Bravo
El gobierno nombró a Alfredo Fabela, primer jinete ferrocarrilero
Oscar Hinojosa
Apenas terminó de cortar las últimas cabezas del movimiento vallenista, el gobierno del presidente López Mateos convocó apresuradamente a tres antiguos dirigentes del gremio ferrocarrilero para que integraran mandos sindicales espurios Luis Gómez Z, David Vargas Bravo y Manuel Moreno Cárdenas cumplieron la consigna palaciega con espíritu de carnaval: rifaron entre sí todos los puestos del Comité Ejecutivo General, del Comité General de Vigilancia y de las 36 secciones del país
Sobre los despojos de aquel movimiento laboral, golpeado con una fuerza que la nación contempló estremecida, los tres ferrocarrileros —adversarios irreconciliables de Demetrio Vallejo— dieron el tiro de gracia a la democracia sindical, al pedir que el propio gobierno designara al secretario general, sobre el que no habían podido llegar a un acuerdo
Farsa que surgió del drama, el episodio siguió su propio impulso: ante aquella dificultad, el secretario de Gobernación, Gustavo Díaz Ordaz, transmisor de las instrucciones, consultó a su jefe Luego comunicó a Gómez Z, Vargas Bravo y Moreno Cárdenas la decisión: el líder al gusto del Presidente sería Alfredo E Fabela
Ya no valieron entonces las protestas de Gómez Z, quien describió frente a Díaz Ordaz al líder por decreto como un “borrachín” compañero de juergas de Marianito López Mateos, hermano del Presidente de la República La decisión estaba tomada: Alfredo E Fabela sería sucesor de Demetrio Vallejo
Así nació el charrismo ferrocarrilero, reveló el licenciado David Vargas Bravo en una entrevista con Proceso, en la que dio a conocer por primera vez, desde su posición protagónica, los pormenores y entretelones de los acontecimientos que siguieron a la caída de Vallejo
Convencido de que la verdad debe conocerse, “aunque duela”, Vargas Bravo narró:
“El 28 de marzo de 1959, en la madrugada, llegué al despacho del secretario de Gobernación, Gustavo Díaz Ordaz Ya se encontraban ahí Luis Gómez Z y el diputado Manuel Moreno Cárdenas
“Sin mayores preámbulos, Díaz Ordaz me dijo: `Naturalmente está usted enterado de los últimos acontecimientos’, `No, señor licenciado’, respondí `Hoy precisamente regresé a la ciudad Como llegué cansado, me dormí inmediatamente, hasta que sonó el teléfono y supe que usted quería hablar conmigo No sé a que acontecimiento se refiere’
“Entonces, el secretario de Gobernación me dijo: `Aprehendimos a Vallejo y lo tenemos preso, junto con todo el Comité Ejecutivo Además, han sido aprehendidos en toda la República los líderes de toda las secciones, delegaciones, etcétera Han sido aprehendidos también los dirigentes de partidos políticos que el gobierno considera responsables de los paros ferrocarrileros Entonces, el sindicato se encuentra sin cabezas El gobierno necesita que se regularice la situación en Ferrocarriles y en consecuencia en el sindicato ferrocarrilero, y siente que en estos momentos los más representativos del gremio son usted, Gómez Z y Moreno Cárdenas En consecuencia, les ruego que se pongan de acuerdo y nombren un Comité Ejecutivo Nacional, que desde luego tendrá la aprobación del Gobierno de la República'”
Horas más tarde, los tres “más representativos del gremio” se reunieron en la oficina de Vargas Bravo, ya que éste se opuso terminantemente a concurrir al despacho de Gómez Z
En la reunión “llegamos a la conclusión de que la única forma de nombrar a ese comité ejecutivo era rifarnos todos los puestos, porque no nos íbamos a poner de acuerdo, dado que la lucha se había enconado contra Gómez Z, más que contra el mismo Vallejo”, explicó Vargas Bravo
Continuó el relato Vargas Bravo:
“Yo hice la rifa: en un papel pusimos tres palitos, y en uno de ellos una bolita que correspondía, por ejemplo, al tesorero general del sindicato Entonces Gómez Z le ponía una cruz, Moreno Cárdenas y yo lo hacíamos también y al que le tocaba le tocaba Así se rifaron todos los puestos de las representaciones de todas las especialidades de Ferrocarriles: mecánicos, telegrafistas, oficinistas, trenistas, conductores, maquinistas, etcétera”
Vargas Bravo agrega: “Así es que a ese respecto está muy mal informado Valentín Campa, que en sus remembranzas dice que una comisión cuatripartita intervino en el nombramiento de Fabela y que después las secciones lo ratificaron
“¡No hubo ninguna ratificación de secciones! ¡No hubo votación! ¡Hubo una rifa entre tres personas: Luis Gómez Z, Manuel Moreno Cárdenas y yo!”, dice con énfasis, como para que no quepa duda
¿Y la secretaría general cómo se determinó?
—En lo que no nos pusimos de acuerdo en ningún sentido fue en el cargo de secretario general En esas circunstancias, fuimos a ver nuevamente al licenciado Díaz Ordaz y le explicamos la situación
“Entonces Díaz Ordaz sacó una lista y propuso a tres personas: Raúl Mora García, Juan Sánchez Borregui y, creo, el mismo Moreno Cárdenas, Gómez Z objetó la lista, diciendo que los tres eran del grupo que yo capitaneaba y que era como entregar el gremio ferrocarrilero nuevamente a la dirección del Partido Comunista, `del cual —dijo Gómez Z—, fue miembro prominente desde muy jovencito Vargas Bravo'”
“Gómez Z le dijo a Díaz Ordaz: `Ese Vargas Bravo es el mismo que saboteó las operaciones ferroviarias desde aquel grupo comunistoide de Acción Socialista Unificada Así es que no estoy de acuerdo en que se nombre a ninguno de esos tres ni a ningún otro que tenga nexos con Vargas Bravo”
“Por mi parte, dije al licenciado Díaz Ordaz que yo tampoco estaba de acuerdo en que se nombrara a ningún gomecetista, porque el grupo que él comandaba, entonces llamado `Hidalgo 96′, era una mafia que se había creado con la finalidad de lograr la hegemonía dentro del sindicato y la administración”
Sin pausa continúa la narración de Vargas Bravo:
“Al darse cuenta Díaz Ordaz que era imposible que llegáramos a un arreglo, nos preguntó qué era conveniente hacer entonces Y entonces, no recuerdo si fui yo o fue Moreno Cárdenas quien dijo: `La única solución es que el mismo gobierno nos sugiera una persona’ Ahí se entregó el sindicato Uno mismo fue el que le dijo al gobierno: `Nombramelo tú’ Es grave eso ¿no? De modo que ¿dónde está el charrismo? El charrismo no es de Díaz de León El charrismo viene en ese momento y de esos somos responsables los tres”
¿El que propuso la intervención del gobierno fue Moreno Cárdenas?, pregunta el reportero
—No me acuerdo bien quién lo propuso
¿Fue Moreno Cárdenas o fue usted?
—-Creo que yo fui, porque no quedaba otro recurso
“Entonces —siguió relatando el episodio Vargas Bravo— nos hicieron salir de la oficina unos momentos, mientras Díaz Ordaz hacía unas consultas, según creo yo Volvimos a entrar al despacho de Díaz Ordaz y nos dijo: `Bueno, pues será Alfredo E Fabela’
“La selección nos pareció mal a los tres; esa es la verdad”, dijo el exdirigente ferrocarrilero
¿Por qué?
—Porque Fabela había sido sólo un mediano luchador en los inicios del sindicato y en esos momentos ya estaba retirado de la actividad sindical Inclusive, ocupaba un puesto de confianza en la gerencia de los Ferrocarriles: no era un empleado escalafonado Pero, además, Gómez Z le hizo notar a Díaz Ordaz que Alfredo E Fabela no era más que un borrachito, que andaba en las cantinas con Marianito López Mateos, lo cual además era cierto
¿Y por qué lo eligieron?
—Pues yo creo que porque era íntimo amigo del hermano del Presidente y del propio mandatario, a quien le decía “pariente” Eran muy amigos desde jovencitos el licenciado López Mateos, Marianito y Fabela Así se convirtió en secretario general del sindicato ferrocarrilero
En el reparto de posiciones, Gómez Z obtuvo las siguientes: secretario general tesorero (Rodolfo Valdés); secretario general de ajustes —oficinas (Antonio Castellanos); vocal del Comité General de Vigilancia— Oficinas (Guillermo Haaz Rodríguez) Manuel Moreno Cárdenas consiguió las que siguen: secretario general de Organización y Educación (Francisco Schroeder Calderón); secretario general de Ajustes-Talleres (Pedro López Sánchez); vocal del Comité General de Vigilancia (Matías Vargas Segura A David Vargas Bravo le correspondieron: presidencia del Comité General de Vigilancia (Juan Sánchez Borregui); vocal del mismo comité por Talleres (Ambrosio Quintero Aldama); secretario general de Ajustes-Alambres (Ezequiel Romero Guerrero)
A cada uno, además, le correspondieron 12 de las 36 secciones del país Las cuatro más importantes, establecidas en el Distrito Federal, les correspondieron a Vargas Bravo y Moreno Cárdenas, afines entre sí Entre las de mayor importancia que obtuvo Gómez Z figuraba la de Aguascalientes, su tierra natal
“En cuanto entregué los cargos, me retiré de la actividad sindical; Gómez Z en cambio la intensificó”, comentó Vargas Bravo
Del vasto caudal de su memoria, Vargas Bravo extrae hechos hasta hoy ignorados por la opinión pública
Protagonista del primer “palomeo” de diputados surgidos del gremio ferrocarrilero, Vargas Bravo, quien no militó un solo día en el partido oficial, por obra y gracias de las siglas y emblema del PRI ocupó un escaño en el Senado de la República, sin haber participado en más actividad pre-electoral que un mitin en Matehuala, San Luis Potosí, entidad en la que nació, pero de la que permanecía totalmente alejado
Cuenta hecho y nombres: “Don Adolfo Ruiz Cortines, candidato del PRI en esos días, me llamó y me preguntó que cuales eran mis candidatos para ocupar curules en la Cámara de Diputados Yo iba preparado: llevaba una lista de diez precandidatos Don Adolfo me dijo: `No se olvide, pollito, que hoy es Sábado de Gloria, de modo que vamos a quemar algunos judas’
“Yo entregué la lista y el candidato después de verla me dijo: `Pollito, ustedes quieren media Cámara’ Le vamos a dar cinco curules, de modo que queme los otros cinco Entonces yo eliminé cinco nombres de la lista y dejé otros cinco De modo que yo los hice diputados, como a mí me hicieron senador Nada de auscultación y democracia”
El “dedazo” que hizo senador a Vargas Bravo es otra joya del relicario priísta
Cuenta el protagonista: “Ruiz Cortines me llamó y me dijo: `usted va a ser senador de San Luis Potosí Vaya a ver a Gonzalo N Santos El se encargará de todo'”
En su finca de El Gargaleote, Gonzalo N Santos recibió al futuro senador David Vargas Bravo Este es el recuerdo que el exdirigente ferrocarrilero conserva de aquel episodio:
“En El Gargaleote había diputados, senadores, presidentes municipales, etcétera, esperando a Gonzalo Santos Parecía un mitin Yo no conocía a aquel hombre El me recibió afectuosamente y me dijo: `Usted va a entrar al Senado, aunque no por mi influencia Mi candidato era Olivo Monsiváis (posteriormente gobernador de SLP) Usted, Vargas Bravo, es prácticamente un paracaidista en San Luis Potosí Aquí no conoce a nadie, ni nadie lo conoce a usted Que quede claro: no tendrá usted ninguna injerencia en la política de San Luis Y no se le olvide: quiero ser su amigo y yo soy leal con mis amigos y con mis enemigos’ En una palabra, Gonzalo Santos me leyó la cartilla ”
Ante aquel extraño en sus dominios, Santos estableció contundentemente que en San Luis Potosí el poder era él “Llamó, en mi presencia, al mandatario estatal —Ismael Salas— y bruscamente le ordenó: `Gobernador, acércale una silla a Vargas Bravo’ Así se las gastaba Gonzalo Santos”, cuenta DVB
Los ciudadanos de San Luis Potosí apenas conocieron al potosino avecindado desde su niñez en la capital del país: Vargas Bravo sólo participó en un mitin en Matehuala La profecía presidencial se había cumplido: “Gonzalo Santos se encargará de todo”
Pero el flamante senador pudo movilizar libremente a tres mil trabajadores ferrocarrileros cuando en la Cámara Alta le entregaron su credencial y constancia de triunfo
La algarabía del contingente movilizado por Vargas Bravo fue la envidia de los otros senadores Uno de ellos dijo: “Si hubiera imaginado el éxito de Vargas Bravo, traigo a mis carteros”
Pero el dirigente de los ferrocarrileros, al fin senador por el PRI sin ser priísta, desconocía las reglas del juego del sistema político A un alto precio pagó su ingenuidad
Aunque nunca fue desaforado, Vargas Bravo tuvo que salir del país “como un fugitivo”, después inmediatamente después, de oponerse a una iniciativa del presidente Ruiz Cortines, “una supervivencia de épocas bárbaras que nos acercan a la Ley del Talión”
Esta es la historia: en la sesión del 32 de diciembre de 1954, el Senado debatía un proyecto enviado por Ruiz Cortines
La iniciativa, según cuenta DVB, proyectaba “reprimir con dureza inaudita a los trabajadores ferroviarios responsables de accidentes, mediante un aumento en la penalidad según el número de víctimas y de daños materiales causados por su imprudencia”
Ante el proyecto presidencial, Vargas Bravo razonó: “Es no sólo falto de la más elemental sindéresis jurídica sino estúpido e inhumano, ya que la peligrosidad de un delincuente no depende del resultado de la acción delictiva, sino de si la acción fue premeditada, si se tuvo el propósito de delinquir”
Ante colegas estupefactos, el senador Vargas Bravo sostuvo que la iniciativa debía ser rechazada de plano, porque era un vestigio de la antigua responsabilidad derivada del resultado de un hecho y porque no respondía a la conciencia jurídica de nuestros tiempos ni a los principios de una política razonable
Nunca lo hubiera dicho Al terminar la sesión, el líder del Senado, José Rodríguez Clavería, llamó a Vargas Bravo y le dijo, con la cara enrojecida por la cólera: “O te largas del país o te atienes a las consecuencias; te hablo con autoridad”
Agrega el exsenador: “Yo opté por lo primero y me fui algunos años a recorrer otras latitudes Para ser justo, quiero reconocer que el presidente Ruiz Cortines ordenó al licenciado Roberto Amorós, gerente general de los ferrocarriles, que me enviara mensualmente 600 dólares al lugar donde me encontrara”
La charla vuelve al punto de partida: Vargas Bravo sostiene que el gobierno de López Mateos no respetó las leyes al desatar la brutal represión del movimiento ferrocarrilero
“Siendo el más obligado a hacerlo, el gobierno no respetó las leyes: aprehendió a 10,000 líderes y trabajadores sin orden judicial alguna; despojó a muchos otros de sus propiedades o lanzó a la tropa contra quienes habían convertido los furgones de ferrocarril en campamento Es decir, por el lado que se le busque, el gobierno de López Mateos no respetó la ley”, dijo
Pero Vargas Bravo considera que si bien nunca se justifica la represión gubernamental, sí se explica que el gobierno de ALM haya desatado una represión “tan terrible como no se había visto en la historia del país”
La explicación es esta: “Es que López Mateos se dio cuenta —y lo digo por que lo comenté con él varias veces— desde diciembre de 1958, de que los vallejistas iban a desatar una serie de paros El gobierno tenía conocimiento de todo Y si los vallejistas —y más que Vallejo los partidos de izquierda, que se habían apoderado del sindicato— no luchaban por aumentos salariales ¿por qué luchaban?: pues para tumbar al gobierno”
¿Tanto así? ¿Tirar al gobierno?
—Así fue, así fue Si no, qué tenían que hacer ahí el PC, el PP, el Partido Obrero Campesino, los troskistas, los othonistas, los telegrafistas Eso está más claro que los acontecimientos del ’68
El exdirigente ferrocarrilero y exsenador de la República cree que después del movimiento de agosto-diciembre del 1958 —por mejoras salariales— que encumbró a Vallejo, los partidos de izquierda obligaron a éste a utilizar la dirección del sindicato como pivote de la agitación social
“Todo esto lo sabía el gobierno”








