Tras del alborozo petrolero, freno a la economía

Tras del alborozo petrolero, freno a la economía
López Portillo, o el que venga, parará el crecimiento y la mayoría padecerá: Wharton
Carlos Ramírez
La advertencia fue hecha desde mediados de 1979; la prisa por crecer aceleraría y calentaría demasiado el aparato económico Tres años después los resultados están a la vista y el optimismo festejado recibe una cuenta muy cara que tendrá inevitablemente, que pagarse:
O se hacen correcciones y sacrificios en 1981-82 para enfriar y frenar el trote desequilibrado de la economía o en 1983 se repetirá la crisis monetaria y la recesión de 1976-77
En este contexto destacan tres hechos: uno, el sacrificio, nuevamente, de las mayorías que tendrán que cargar con la desaceleración económica; dos, la perspectiva de que para 1982 el dólar costará 2750 pesos; y tres, la necesidad de aumentar la producción y exportación petrolera para salvar problemas, con la estimación de que a final de sexenio se rebasará el tope de 28 millones de barriles diarios y la producción será de 33 millones Como amenaza permanente, la inflación no bajará de 28 por ciento en los próximos dos años
En su más reciente informe —febrero de 1981—, la Wharton Econometric Forescasting Associates —WEFA, consultora del gobierno y de la iniciativa privada, con sede en Pensylvania— señala que la decisión de crecer a toda costa puso a México, de nueva cuenta, en el filo de la crisis: otro paso en falso y volverán, con violencia, la atonía, los desajustes, otra fuerte devaluación y una nueva crisis de confianza
Para los analistas de esa institución —que aplican modelos econométricos en las proyecciones económicas, según la teoría del premio nobel Lawrence Klein—, el sexenio del petróleo fue también el de los apresuramientos: por adelantar la expansión económica y soslayar la etapa de consolidación de lo logrado, las cifras de crecimiento aparecen como notables Sin embargo, la ilusión esconde una realidad que, al final, resulta costosa: inflación, números rojos y crecientes en la balanza comercial, problemas con la moneda
Lo que WEFA llama “deflación” o “consolidación diluida” no es más que un freno económico, una especie de “recesión inusual” Este hecho evidencia dos cosas, según se desprende de las decenas de estadísticas del informe y de un lenguaje cuidadosamente conservador del texto: por un lado, que la recesión la hará López Portillo o el próximo presidente, pero que es inevitable Por otro, que se avecina un nuevo sacrificio social de las mayorías, pues la solución —otra vez— consistirá en modular la demanda, es decir: disminuir la posibilidad y capacidad de compra de los mexicanos
El trueque resulta desproporcionado: las altas cifras de crecimiento, llamadas históricas en el discurso económico del gobierno y festejadas ampliamente, han sido un lujo muy caro Cuatro años de optimismo oficial se acercan a su fin o a su modulación obligada, pues al final fue peor el remedio que la enfermedad: la riqueza de que se habla es, también inflada, irreal
De acuerdo con los expertos de la Wharton, López Portillo asumirá la responsabilidad de frenar y enfriar la economía, para no heredar en 1982 una crisis y evitar “la repetición de la historia” (1976) “Dejará la casa en orden”, señala el documento discutido en febrero en La Paz, Baja California Sur, en una reunión de la WEFA y de Lawrence Klein con los suscriptores de los informes
La situación económica analizada no deja lugar a términos medios, aunque el documento hace referencia a una deflación tranquila para evitar la pérdida de confianza en el interior del país Considera la WEFA la “dificultad política” para desacelerar la economía, adecuándola al cumplimiento de las metas del Plan Global de Desarrollo y no buscar su superación En palabras del texto 1981-82 será un “bienio menos dinámico”
Para la Wharton, es difícil dar un golpe al timón económico para corregir rumbos “Resulta políticamente cuesta arriba a mitad de sexenio, y especialmente del sexenio del petróleo, ejercer moderación Sin embargo, consideramos que el realismo y la flexibilidad que han caracterizado al régimen no se perderán al final de su gestión”
Los argumentos en favor de una desaceleración son múltiples Uno de ellos es la inflación, alimentada no por las importaciones ni por los aumentos salariales sino —dice claramente el análisis— por la expansión económica adelantada “El deterioro inflacionario, agrega, puede anticiparse de permitirse que la presión de la demanda interna persista en los niveles de 1979-80”
De no hacerse la corrección, los males se acumularían y dispararían el desequilibrio interno hacia un nuevo año de “severa atonía” y ajuste cambiario del peso
De acuerdo con el modelo aplicado en México, los resultados económicos de México al enfriarse la economía serían los siguientes:
Para empezar, el ritmo de crecimiento se mantendrá en 1981 y disminuirá en 1982 En 1981 el Producto Interno Bruto (PIB, índice del crecimiento económico del país) será de 74 por ciento y en 1982 de 65 El Ritmo anual del trienio 1980-82 será de 71 por ciento, contra el 80 esperado por el PGD
Las importaciones crecerán 251 por ciento, contra el 208 previsto
1981 será, también, año inflacionario La desaceleración se prevé para 1982 En promedio, la cifra será de alrededor de 28 por ciento en el bienio 1981-82 En previsiones más concretas, el índice será de 287 en este año y 269 en el próximo La meta establecida en el PGD se rebasará en mucho Si se esperaba que la inflación de México con respecto al exterior tuviera una brecha de 4-5 por ciento, la realidad es otra: alcanzará 13-14 por ciento general y 18-19 por ciento con Estados Unidos
Otro indicador de los problemas es la balanza comercial Según afirma la Wharton, el petróleo no aliviará las finanzas con el exterior y se notará un dominio de los hidrocarburos en el total de exportaciones Pese al aumento extraordinario de crudos, el déficit en la balanza de pagos será igual al de 1980: 6,400 millones de dólares en 1981 y 7,300 millones en 1982
En el mismo orden, el PGD preveía la presencia del petróleo en 45 por ciento en el total de los ingresos por exportación y de 7 por ciento de crecimiento anual de mercancías no petroleras El resultado será distinto: el petróleo significará el 52 por ciento de los ingresos y la exportación de mercancías no petroleras apenas crecerá en 44 por ciento
Estas cifras, dice la Wharton, indican que las previsiones oficiales de que el petróleo aliviaría las finanzas resultaron inadecuadas Pese al petróleo, los números rojos en la balanza comercial siguen aumentando, sobre todo por el ritmo inusitado de las importaciones
Respecto a los supuestos, la WEFA señala ciertas correcciones en la política económica El gasto público mantendrá su nivel y no se prevén aumentos considerables Por el lado de los salarios indica que no habrá control como política antinflacionaria
De la moneda y el petróleo anuncia cambios y datos concretos El peso, respecto al dólar, mantiene una sobrevaluación de 25 a 30 por ciento y se espera la aceleración de las minidevaluaciones sucesivas o “ajustes centaveros” En 1980 hubo un abaja del valor del peso de 22 por ciento; para el bienio 1981-82 la pérdida será un poco mayor: de 8 a 10 por ciento Se espera que para finales de sexenio se llegue a 2750 pesos por dólar No habrá bajas de golpe para evitar incertidumbres
Respecto al petróleo, supone la WEFA que serán rebasadas las metas de producción y exportación y estima 29 millones de barriles diarios para este año y 33 millones para 1982, arriba del tope de 28 millones
El análisis de la WEFA, dirigido a la empresa DIEMEX, su filial en México, encabezado por Abel Beltrán del Río, presenta asimismo dos proyecciones básicas: el comportamiento de la economía a mediano y a largo plazos Para la primera suposición, 1983-86, el resultado se emparenta bastante con lo ocurrido en el cuatrienio 1977-80, el de recuperación de la crisis de 1976 El crecimiento del país en ese lapso será de 65 por ciento
La inversión pública y privada crecerá a un ritmo de 10 por ciento anual Las exportaciones crecerán por una política más liberal y una superación de los topes de explotación y exportación de crudos La inflación bajará un poco, de 244 a 219, pero aun así seguirá muy alta con respecto a los índices del exterior
Un indicador importante es destacado por la Wharton en sus previsiones a mediano plazo: el auge petrolero y el crecimiento económico no tendrán un impacto directo en la distribución del ingreso y de la riqueza, como lo prevé el Plan Global de Desarrollo
A largo plazo (1987-90) la situación tiene poca variación: continuará la inflación como el problema fundamental del decenio; difícilmente podrá evitarse que se incremente la importancia del petróleo en la economía, tanto en el PIB como en la exportación, sobre todo “si los objetivos nacionales de proveer a la población de empleo y mínimos de bienestar han de mantener su validez durante la década”; si no, el déficit externo, la inflación o posiblemente ambos llevarán a políticas de avances y retrocesos, que probablemente coincidirán con los ciclos políticos sexenales
Por otro lado, la WEFA analiza los resultados de 1980, de acuerdo con las previsiones de sus análisis anteriores El adelanto del bienio de expansión y el sacrificio del de consolidación propiciaron un calentamiento de la economía, por lo que las cifras estimadas tuvieron leves correcciones La más difícil fue la del déficit de comercio exterior, que rebasó cualquier cálculo
De lo ocurrido en 1980 destaca el comienzo de una ligera desaceleración de la economía, un aumento de la inflación, desequilibrios entre la oferta y la demanda y caída del salario medio real de 16 por ciento