Villoro: el problema de la UNAM, la fuerza de su burocracia

Villoro: el problema de la UNAM, la fuerza de su burocracia
El rector debe situarse por encima de corrientes para ser conciliador
María Esther Ibarra
Un problema real, señala el doctor Luis Villoro, en el futuro inmediato de la Universidad Nacional Autónoma de México, es la posesión y el ejercicio del poder
Para el catedrático universitario, la redistribución del poder será la tarea central del doctor Octavio Rivero, quien hoy, lunes 5, toma posesión como rector de la UNAM
Frente a una “administración eficaz y moderna”, que dio lugar al afianzamiento de un sector burocrático fuerte y con poder, el doctor Villoro plantea la necesidad de fortalecer los Cuerpos Colegiados Académicos
Miembro de la Junta de Gobierno desde hace ocho años, el doctor Villoro recalca la importancia de dar un nuevo vigor a los cuerpos colegiados, pues —dice— “en éstos se encuentra la mayor participación democrática de los distintos sectores universitarios y el poder real de la dirección académica de la Universidad”
Igualmente, preocupa al doctor Villoro la realización de reformas sustanciales en las estructuras de representación de la UNAM, para lograr una participación más democrática de toda la comunidad universitaria y consolidar la Universidad en el futuro
—Precisamente, doctor, el STUNAM se negó a participar en el proceso de auscultación y elección de rector por considerar al sistema como antidemocrático ¿Qué nos puede decir al respecto?
“El proceso de elección del rector corresponde a una idea de democracia indirecta Un sistema de este tipo será democrático en la medida en que el cuerpo colegiado y la Junta de Gobierno reflejen el sentir general de la comunidad”
Acepta que el rector no es elegido por voto directo de la comunidad y en seguida agrega que un sistema de ese tipo podría ser “bueno en abstracto y perjudicial en concreto”
Abundan en su explicación: como muchas verdades en abstracto, daría lugar a que el proceso de elección se convirtiera en campañas políticas abiertas, propiciaría inevitablemente la corrupción, así como la aparición de divisiones y enfrentamientos profundos en la Universidad
—Doctor, ¿considera que aún es operante la Ley Orgánica que rige a la Universidad?
“Sería muy difícil contestar brevemente la pregunta pero, en efecto, la Universidad actual es muy diferente a la existente cuando se aprobó la Ley Orgánica Ciertamente, se imponen reformas para una adecuación mayor de la UNAM”
Sin embargo, expone: las reformas a la Ley Orgánica representan un problema delicado, dado que se efectúan en el Congreso de la Unión y, por tanto, la Universidad tendría que ser muy cuidadosa para proponer cualquier enmienda y evitar el riesgo de que se inmiscuyan problemas e intereses políticos ajenos a la voluntad general Por ello —acota— el problema no es nada sencillo y no se puede responder en una frase
La desconcentración del poder y el rumbo que lleva la Universidad son extendidos por el investigador hacia el terreno del sindicalismo universitario, concretamente a partir del último conflicto laboral
Sin duda, dice, la confrontación entre el STUNAM y las AAPAUNAM para determinar la titularidad del contrato colectivo de trabajo arrojó resultados muy claros El personal académico estaba prácticamente dividido y se enfrentaron dos concepciones de la universidad a futuro, actualmente sin consenso y en contraposición
—¿Qué reveló sustancialmente el recuento?
“La manifestación de una mayoría en favor del STUNAM, representada por el personal de carrera, el cual tiene el mayor peso en la UNAM Pero insisto, fundamentalmente, la existencia de una Universidad sin consenso y sustentada en diversas corrientes Indispensable será que se expongan y discutan en un diálogo amplio y sereno”
En este sentido ubica otra función del rector Rivero Serrano “Considero como problema importante de la nueva administración el que pueda mantenerse por encima de éstas corrientes diversas y propicie un encuentro sin conflictos y fricciones”
El doctor Villoro rehuye hacer críticas a la rectoría de Guillermo Soberón Acevedo, Afable, sin embargo, señala que éste se involucró mucho en conflictos de tipo laboral y enfrentamientos internos
Aquí, apunta, el doctor Rivero tiene la oportunidad de mantenerse por encima de las facciones en pugna dentro de la UNAM, en la medida en que no se deje involucrar en ellas Así, podrá ser un rector “conciliatorio y de unidad” y dedicarse íntegramente a la resolución de los problemas académicos
De aquí parte para explicar el porqué de la designación del doctor Rivero A la calidad de su curriculum académico, el doctor Villoro agrega “la desvinculación del nuevo rector de grupos de presión y poder” dentro de la Universidad, su condición de “funcionario aceptable y merecedor de la confianza de distintos sectores Esto lo cumplía bien el doctor Rivero y lo hizo candidato destacado”
El filósofo, investigador, escritor y ensayista analiza también en su entrevista con Proceso, la situación académica de la UNAM
Se le pregunta su opinión sobre el señalamiento de que la Universidad crea cuadros profesionales directamente vinculados con los grandes monopolios empresariales privados
Su respuesta la sitúa en una paradoja Por una parte, dice, la Universidad no puede menos que formar los técnicos especialistas que den servicios a todos los ámbitos del sector productivo del país Sin esta función no subsistiría y, además, tiene que cumplirla adecuadamente
Por otra, es también base creadora de conciencia autocrítica de una sociedad, al formar personas capaces de ejercer su crítica racional con independencia absoluta de todos los factores de poder
—Doctor, el propio rector Rivero reconoció el bajo nivel académico de la UNAM ¿Esto no conduce a formar profesionales frustrados?
—Sí, una vez lo dijo creo que otro de los problemas del nuevo rector será elevar justamente el nivel educativo Hay mucho que hacer en este aspecto, pero no participo mucho de la opinión del rector Rivero”, señala el doctor Villoro y sostiene:
Por el contrario, en los últimos años ha habido un aumento en la calidad de muchísimos centros de investigación de la Universidad Aumentó la calidad a nivel profesional y de posgrado de los egresados, así como los alcances de la investigación científica y humanística, y hubo progresos en algunas divisiones de estudios superiores, en comparación con años anteriores
“El problema es que solemos desconocer o menospreciar estos logros”, arguye, pero considera que, debido a la masificación de la enseñanza universitaria, los egresados ciertamente pueden tener alguna frustración
Vuelve el doctor Villoro a situar a la Universidad en la paradoja Paralelamente al aumento en la excelencia de la preparación en ciertos grupos se da esa manifestación educativa que conduce a la baja calidad de profesionales en muchos campos
—¿La frustración profesional implica también crear sujetos presas fáciles de la corrupción?
—La frustración tiene muchas causas en los jóvenes egresados, vivimos en un país donde existen muchos motivos para caer en esa situación y no hay que perder de vista que la Universidad no es un islote y que toda la sociedad es la que propicia esa frustración en muchos universitarios
El Patronato Universitario está formado por miembros de la iniciativa privada ¿Cuál es el peligro de tener un cuerpo administrativo con esas características?
“Este cuerpo tiene una función importante en la UNAM y es necesario, pues cuida y controla la utilización adecuada de los bienes universitarios A la fecha, que yo sepa, no ha habido ninguna falla o queja por parte de sus miembros y no veo que exista peligro en sus funciones En caso de mal uso, el patronato tendría que responder ante el Consejo Universitario, el cual aprueba el presupuesto de la institución”
—¿Alcanza el presupuesto para cubrir las necesidades educativas, docentes y de investigación?
“Con todo y el aumento considerable en el subsidio para la UNAM, las partidas destinadas a la investigación científica y humanística en todos los campos, principalmente a nivel de posgrado, siguen siendo bajas para la demanda educativa del país”