LEJANA, LA DEMOCRACIA COMUNICATIVA

LEJANA, LA DEMOCRACIA COMUNICATIVA
Señor director:
Refiriéndome a la nota del señor Armando Ponce aparecida en el número 206 de la revista Proceso quiero expresar mi opinión a dos tesis sustentadas por el entrevistado Juan Somavia
La primera sostiene: “tenemos que debatir con quienes ejercen el poder, para decirles que en este camino de justificación del cambio nosotros queremos continuar, pero el cambio es inevitable, y queremos que las rupturas sean lo menos violentas posibles”
Desde mi punto de vista el debate no es posible en las actuales condiciones, a no ser que el Estado asuma la afectación de los grandes monopolios de la comunicación, equilibrando, en el terreno informativo, la correlación de fuerzas que hay entre el pueblo y los grandes poderes económicos
Pero, no nos engañemos, el Estado no asumirá este papel, no puede surgir una comunicación alternativa si las organizaciones sociales no definen el tipo de Estado con el que realizarán una alianza
Su segunda tesis expresa: “‘La democratización de las comunicaciones impulsada por el Estado, en donde éste es un instrumento de pluralismo, es a mi juicio perfectamente posible”
Pienso que no se puede hablar del Estado mexicano como “instrumento de pluralismo” porque aparte de la represión a las voces disidentes, mantiene un monopolio del papel a través de PIPSA y coadyuva a reformar los monopolios de la televisión, radio y cine
Atentamente
Carlos Martínez Arreguín
Salamanca, Gto