La crisis actual, resultado de negligencia y no de accidentes o circunstancias de la CFE

La crisis actual, resultado de negligencia y no de accidentes o circunstancias de la CFE
Jorge Young Larrañaga
Jorge Young Larrañaga, egresado de la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica del IPN en 1945, ingresó dos años después a la Comisión Federal de Electricidad, donde ascendió por escalafón, desde los niveles mas bajos, hasta ocupar el cargo de Gerente General de Planeación En 1974 fue nombrado consultor del subdirector general, Manuel Moreno Torres, función en la que se desempeñó hasta la muerte de éste, acaecida hace unos meses
No siempre, ni menos para todos, ha sido evidente la importancia del Sector Eléctrico en la vida económica y social de nuestro país Con gran frecuencia, las personas que directa o indirectamente participan fundamentalmente en la toma de decisiones que afectan su buena marcha carecen de conceptos claros sobre los problemas que lo afectan y, consecuentemente, sobre sus posibles soluciones
Si a la complejidad del manejo de la industria eléctrica agregamos que la tasa de crecimiento de la demanda de energía eléctrica impone la necesidad de duplicar cada seis o siete años la capacidad de generación, lo que implica la construcción de plantas generadoras y una multitud de obras asociadas (líneas de transmisión, subestaciones, redes de distribución, etc), se concluye que se debería iniciar, durante el mismo período, la construcción de una buena parte de las obras que deben ser puestas en servicio en el período inmediatamente siguiente Si pensamos que todas estas instalaciones deben mantenerse en condiciones de servicio, para asegurar su operación permanente, y si pensamos también que para realizar todas estas tareas se requiere, además de otros medios, de un número creciente de personal altamente calificado, estaremos señalando las funciones centrales del Sector Eléctrico, que deben estar apoyadas por las actividades de los campos administrativo, laboral, financiero, etc
Las características de muchos de los problemas del Sector Eléctrico impiden observar resultados inmediatos, pero sí podemos asegurar que lo que en este momento se hace, o lo que se deja de hacer, irremisiblemente tendrá consecuencias Esto no ha sido debidamente entendido o ha sido soslayado, tanto por los funcionarios menores con experiencia que, entre otras causas por la forma en que se hacen las designaciones, tiene la responsabilidad de instruir y alertar a los funcionarios sin experiencia, pero con responsabilidad directa en la toma de decisiones, como por estos últimos, que no necesariamente son receptivos
Por muy lamentable que sea la situación actual del país en materia de suministro eléctrico, debemos ser conscientes de que es en estas situaciones críticas cuando, ante la evidencia, no se puede poner en duda la validez de las señales de alerta que en el pasado se dieron Hay que analizar las causas y realizar las acciones que eviten la repetición de estas situaciones, que a futuro serían cada vez más graves
Es muy importante resaltar que la crisis actual no es resultado accidental o circunstancial de factores fortuitos, sino de la falta de habilidad de los funcionarios, tanto de la CFE como de las secretarías de Estado que han intervenido en su manejo y control En última instancia, tampoco se pretende aquí identificar culpables, frente al hecho de que las líneas de responsabilidad nunca han sido claramente establecidas Resulta más importante el señalamiento de situaciones objetivas que reclaman: análisis, definición clara de políticas y la implementación de soluciones acordes con nuestras necesidades y medios para atenderlas
Es en este sentido que interesa destacar los resultados, en cuanto al cumplimiento de los programas de construcción, lo que ayudará a entender mejor el problema que ahora vivimos, partiendo de antecedentes más o menos inmediatos y cuya significación o relación con el problema actual es más directa y evidente
De acuerdo con el programa de obras del Sector Eléctrico de agosto de 1973, entre 1977 y 1979 debían entrar en servicio 3,320 MW de capacidad generadora, para suplir las necesidades del Sistema Interconectado Nacional, que proporciona el servicio a la mayor parte del territorio nacional, excepto las penínsulas y pequeñas poblaciones aisladas De esta capacidad, teóricamente se pusieron en servicio sólo 1,800 MW, es decir, el 54 por ciento con retrasos que van de 7 a 17 meses Como en esta cantidad están incluidas las unidades de plantas de Salamanca y Altamira, con calderas inadecuadas, se puede considerar que el incremento de la capacidad real fue de tan sólo 271 por ciento de lo programado Del resto de las unidades, Mazatlán II-tercera unidad, está prevista para entrar en servicio a finales de 1980, con un retraso de 33 meses; Río Escondido, donde se cambió la capacidad de 320 MW a 600 MW, con 43 meses de atraso Las plantas hidroeléctricas que originalmente debían estar ya en servicio en 1979 y que representan el 271 por ciento del incremento de capacidad previsto en el período 1977-1979, están actualmente programadas para terminarse entre 1986 y 1987
De acuerdo con el programa de obras actual, este año entrarán en servicio nuevas plantas con una capacidad total de 2,042 MW, de los que corresponden: 1,200 MW a las cuatro primeras unidades de la planta hidroeléctrica de Chicoasén, cuyo programa no se ha alterado en relación con el original; 300 MW a la primera unidad de la termoeléctrica de Manzanillo, con 17 meses de atraso, y el resto a unidades pequeñas en las zonas Norte y Noroeste
Entre 1981 y 1982, de acuerdo con el programa actual, deberán entrar en servicio 3,354 MW, en diversas unidades, de las que las más importantes son: primera unidad de la planta nuclear de Laguna Verde, 654 MW; primera y segunda unidades de la planta de carbón de Río Escondido, 600 MW; segunda, tercera y cuarta unidades de Manzanillo, 900 MW; el resto está integrado por cuatro unidades de 150 MW, en las zonas Norte y Noroeste; 300 MW de la quinta unidad de Chicoasén, y 300 MW de la quinta unidad de la planta Tula
Frente a la experiencia actual, no es necesario insistir en la importancia del cumplimiento oportuno de este programa, ya que su incumplimiento tendría como consecuencia una situación deficitaria más grave
Cabe hacer notar, en relación con la planta nucleoeléctrica de Laguna Verde, que en 1970, como resultado de una orden superior, se incluyó en el programa de obras; según sus promotores entraría en servicio en 1976 (si se llega a poner en servicio en 1982 tendrá un retraso de 6 años); tomando en consideración tanto la falta de experiencia propia, como los pobres resultados de operación de instalaciones similares en países con más recursos tecnológicos que el nuestro, se decidió internamente, en la CFE, considerar que la unidades de esta planta tendrían un período de maduración de dos años; es decir, que durante este tiempo, como mínimo, el resto de las plantas sería capaz de atender el suministro requerido de energía Esta posición, que si bien se puede calificar de conservadora, pero que aumentaba de un mundo realista el grado de seguridad en el suministro eléctrico, fue abandonada a partir de 1975, sin que se hayan establecido las razones que justifiquen de manera responsable tal actitud
Esto debe ser motivo de especial atención, así como también es muy importante la iniciación de la construcción oportuna de las plantas que deberán ponerse en servicio a partir de 1983