Culminación de los homenajes del gobierno
Fidel, en bronce, en la sede del grupo empresarial más poderoso
Francisco Ortiz Pinchetti
Y Alfonso Martínez Domínguez dijo no, un bustito no: vamos a hacerlo, pero en grande Se hizo: cuatro metros y medio de altura mide —desde las suelas de los “florsheim” hasta las canas— la estatua de Fidel Velázquez que este miércoles 14 inaugurará el presidente López Portillo en el mero Monterrey
Una estatua de bronce, de una pieza, recia, capaz de perpetuar en vida y de por vida la figura del líder: culminación de una serie de homenajes que el régimen lopezportillista ha querido rendirle al máximo jerarca cetemista, al hombre símbolo del movimiento obrero organizado (iniciada el 9 de octubre pasado cuando el presidente le impuso la medalla “Belisario Domínguez”), a cambio del patriótico y voluntario sacrificio de la clase trabajadora para sacar al país de la crisis
Ahí estará don Fidel, inamovible, en la que él mismo calificó como la ciudad más reaccionaria de México, en la meca del sindicalismo blanco, en el coto del clan económico más poderoso del país
Por lo pronto, en Monterrey se acabaron Las Libertades La calle, pues, que así se llamaba y que ahora luce en sus esquinas nueva nomenclatura: “Avenida Fidel Velázquez Sánchez”
Así lo dispuso el señor gobernador
Estará la estatua en una glorieta, sobre un pedestal de granito color uva En conjunto, el monumento medirá 10 metros de altura: algo así como un edificio de tres pisos
Así lo dispuso el señor gobernador
Y adosadas a tres de las caras de la base hexagonal, sendas planchas de bronce con relieves dedicados al movimiento obrero: la expropiación petrolera en una, la seguridad social y el reparto de utilidades en otra, el Derecho Constitucional al trabajo en la tercera
Tal como lo dispuso, ideó, supervisó y aprobó el señor gobernador
DIEZ TONELADAS PESA FIDEL
Las características de la estatua y los pormenores de su historia son descritos a Proceso por el escultor regiomontano Cuauhtémoc Zamudio, autor de la obra, para quien la figura de Fidel Velázquez se reduce a la de un hombre de gran personalidad “Impactante personalidad”, precisa Por lo demás, es sólo un trabajo hecho por encargo que le redituará más fama que satisfacción artística
“A mí no me pregunte qué opinión tengo de don Fidel Yo he oído muchas cosas de él, unas buenas, otras malas Pero no puedo decir si ha sido bueno o malo”
Y confiesa, sin empacho, que el haber sido escogido para realizar esta estatua, “además de la satisfacción”, representa una oportunidad inigualable para promoverse
“Don Fidel es una figura de controversia El asunto de la estatua ha provocado en Monterrey un escándalo: unos han apoyado y aplaudido la idea; otros la han condenado Y todo esto me sirve a mí, me promueve, me hace conocido aun nacionalmente Por lo demás, a mí lo que me interesa es mi obra artística personal, mis esculturas de mujeres, lo que es mío
Platica Cuauhtémoc Zamudio, de 34 años de edad, que conoció a Fidel Velázquez en abril del año pasado, cuando el líder viajó a Monterrey para inaugurar las obras de la colonia de los taxistas El dirigente estatal de la CTM, Raúl Caballero Escamilla, su amigo, le había encargado realizar un busto de Velázquez para tal ocasión “A don Fidel le regalé una reproducción en miniatura Le gustó, cómo no Almorzamos juntos Es la única vez que he estado con él Me pareció una persona muy sencilla Yo no lo imaginaba así Me impactó, palabra: es la persona que más me ha impresionado, por su personalidad Me habló de que la CTM quería hacerle un homenaje nacional a Emiliano Zapata y que podrían encargarme la estatua”
A raíz de aquel modesto homenaje a Fidel, en la colonia de los taxistas, los dirigentes de la CTM neoleonesa y el artista visitaron al gobernador Martínez Domínguez Le mostraron la maqueta del busto:
“La idea le gustó al señor gobernador —recuerda el escultor— Pero dijo que se debería hacer algo más en grande para rendir homenaje, de veras, a don Fidel Así nació la idea del monumento Y fue ahí mismo cuando Raúl Caballero Escamilla dijo bueno, pero que los obreros participen; que cooperen regalando cosas de bronce: tubos, llaves, conexiones, lo que sea Es decir, se trata de un homenaje que la CTM de Nuevo León le rinde a don Fidel, con la ayuda del gobierno del estado”
—¿Quién costeó la estatua?
—Yo cobro en la CTM El material, bronce, fue recolectado por los obreros
Se juntaron 10 toneladas de chácharas de bronce: ése será el peso de la estatua, fundida con la técnica llamada “a la cera perdida”
Cuenta Zamudio que tuvo que elaborar dos proyectos El segundo de ellos fue el que Martínez Domínguez aprobó Y en enero pasado el escultor empezó a trabajar en la maqueta de resina
“Lo de las placas que irán a los lados del pedestal —dice— fue idea de Martínez Domínguez El mismo escogió los temas”
Tres meses le llevó al maestro Zamudio esculpir en yeso directo el Fidel Velázquez de cuatro metros y medio
“Plásticamente —comenta— la figura de don Fidel es muy interesante: sus rasgos fuertes, definidos, se prestan a la escultura”
El escultor realizó su singular obra —es la estatua más grande erigida en vida a personaje alguno en México— en el taller que tiene en el Distrito Federal, debido a que en Monterrey no existen fundiciones artísticas Hoy lunes, ya en bronce y armada, la estatua viaja a la capital de Nuevo León en un tráiler El martes se colocará en su pedestal y el miércoles tendrá lugar la solemne inauguración encabezada por el presidente López Portillo —que al día siguiente partirá desde Monterrey a su gira por Europa— a la cual asistirán funcionarios y políticos de toda talla: gobernadores, secretarios de estado, diputados, senadores, líderes obreros ¿empresarios?
—Seguro que sí —responde Zamudio Yo conozco a muchos empresarios de Monterrey, son mis clientes, y me han dicho que sí, que si los invitan, cómo no, que ahí estarán
De ser así, algunos de ellos recibirán una de las 150 miniaturas de Fidel Velázquez que el escultor ha elaborado para regalarlas al presidente y a otros personajes que asistan a la ceremonia
Para realizar la estatua, Zamudio se basó únicamente en fotografías del líder “Y creo —dice— que me salió bien” Escogió una pose característica de Fidel: el brazo izquierdo sobre el pecho; la mano derecha a la altura de la boca “Sólo le faltó el puro”, comenta Y agrega sobre su obra:
“La escultura está pensada así: muy monolítica Es eso lo que me sugiere la figura y el carácter de don Fidel: una piedra”
Eso: una gran piedra vertical, sobre la mole pétrea del pedestal, en cuya parte frontal, principal, estará inscrita esta frase de Fidel Velázquez: “Si me fuera dado cambiar algo en México, cambiaría la sociedad actual, porque es injusta”
Pero más que satisfacción artística ante su obra terminada lo que a Zamudio le entusiasma es la escandalosa controversia, dice, que en Monterrey ha provocado la estatua “Desde hace varias semanas es el tema de moda en los periódicos, la radio, la televisión ¡No se habla de otra cosa!”
La polémica, en efecto, se ha desatado en la Sultana Unos dicen que sí, otros dicen que no Hay quien ha llegado a clamar que es una afrenta para la ciudad; que nada más faltaría, el colmo, que la avenida Fidel Velázquez hiciera esquina con el bulevar Eugenio Garza Sada, como se llama la antigua avenida del Tecnológico desde la muerte, en 1974, del prócer del grupo Monterrey
Y no ha faltado un ocurrente que sugiera que la estatua sea colocada, mejor, en el lienzo charro de la ciudad
Pero no Le pese a quien le pese, Fidel Velázquez en bronce, magnificado, quedará para siempre —¿para siempre?— en la confluencia de la calle que lleva ya su nombre con la avenida Bernardo Reyes, en la zona norte de Monterrey Ahí, como el viejo líder lo advirtió en su discurso al tomar posesión por sexta vez de la secretaría general de la CTM, la clase empresarial regiomontana —”lo siento, de veras”, dijo Fidel— tendrá que sufrir teniéndolo presente todos los días
Así lo dispuso el señor gobernador








