Intelectuales y boicot
Francisco Ponce
Es ya un signo fatal: el olimpismo no podrá, al menos en un futuro próximo, quedar fuera de la ambición de los políticos y los comerciantes En realidad, desde la perspectiva histórica, el olimpismo (Proceso 171) ha estado sujeto a los vaivenes de la vida cotidiana
Este movimiento nunca pudo recobrar los ideales planteados por sus fundadores A pesar de ello, se mantiene como una conceptualización de lo místico humanizador; pero sólo por momentos, durante cada cuatro años, para no olvidarlo Queda allí para motivo de conversación
Recientemente, intelectuales franceses, entre ellos Raymond Aron y Jean-Paul Sartre, cuestionaron la irrupción soviética en Afganistán, a pesar de que el Kremlin dijo que su intervención se debía al pedido expreso del gobierno afgano
Según refiere el suplemento La letra y la Palabra: “En esta situación, demandamos que tanto el gobierno como las autoridades deportivas nieguen a la Unión Soviética el certificado de buena conducta y de legitimidad moral que ese gobierno espera recibir con el apoyo a los Juegos Olímpicos en Moscú Años atrás, refugiados de Alemania así como miembros de la comunidad judía de la Unión Soviética elevaron protestas contra los Juegos Olímpicos de Berlín, por el hecho de que éstos legitimarían a Hitler Y durante los dos últimos años muchos de los disidentes soviéticos tomaron posiciones contra los Juegos Olímpicos que tendrán lugar en la capital de la URSS Por eso mismo, exigimos con firmeza el boicot a los Juegos Olímpicos y llamamos a nuestros conciudadanos a pronunciarse sobre este problema”
Este punto de vista, de acuerdo con el texto, estima que los Juegos son un instrumento legitimizador para los gobiernos que celebran los Juegos Olímpicos Para estos intelectuales, el apoyo al boicot tiene su origen en lo siguiente:
” los derechos humanos son tratados cada vez con mayor desprecio en la Unión Soviética Personas como Andrei Sajarov, a las que últimamente no se les había molestado, son atacadas ahora”
Así, bajo esta idea, el olimpismo se convierte también en un instrumento más que puede utilizarse o en sentido político o como argumento de índole moral
Eso es, precisamente, lo que el olimpismo quiere evitar Para el movimiento olímpico, el deporte debe estar desprovisto de cuestiones políticas, religiosas y raciales Se trata de procurar el entendimiento de la humanidad a través del deporte
Desde el punto de vista del COI el olimpismo no legitima nada Simplemente se utiliza en el sentido que establece al filosofía olímpica o es convertido en un espectáculo mercantil y politizado
Es decir, cada quien posee un punto de vista sobre los Juegos Olímpicos Entonces, y debido a ello, se desvirtúa la intención de hacer de los Juegos el sueño de unidad entre los hombres que tanto promovió el barón de Coubertin








