Temores, dudas, oposición, conforman el panorama

Temores, dudas, oposición, conforman el panorama
La consulta pública sobre el GATT se inclina a decir: no
Federico Gómez Pombo
Opinar acerca del ingreso de México en el GATT, después de casi cuatro meses de iniciada la “consulta pública” convocada por el gobierno, se ha convertido en una suerte de deporte peligroso para todos aquellos funcionarios, senadores, diputados, empresarios, líderes obreros, economistas y articulistas que están a favor del ingreso al Acuerdo General
El piso se ha puesto tan resbaloso al aflorar las nuevas y cada vez más concretas objeciones, que los defensores de la alternativa han comenzado a tropezar unos con otros:
Natan Warman, subsecretario de Fomento Industrial, declara el 14 de junio de 1979: “El eventual ingreso de México en el GATT no modificará el Plan Nacional de Desarrollo Industrial”
Alberto Pérez Aceves, subdirector de Estudios y Proyectos de la misma secretaría a la que pertenece Warman (la de Patrimonio y Fomento Industrial), afirma, el 13 de febrero de 1980: “Un eventual fallo para ingresar y formar parte de los países representados por el Acuerdo, tendría que implicar una necesaria revisión y adecuación del Plan Nacional del Desarrollo Industrial”
La contradicción anterior, un reto para el sentido común y quizá hasta para el equilibrio de alguno de los dos funcionarios que pisaron tan jabonoso tema, tiene un ingrediente mayor:
Jorge de la Vega Domínguez, secretario de Comercio, dijo acerca del GATT el 5 de noviembre: “Nada que lesione el desarrollo del Plan Nacional de Desarrollo Industrial, aunque se oiga redundante, nada —dijo— sería válido Lo que es vital es que el país cumpla plenamente con el Plan Nacional de Desarrollo Industrial Si el entrar al GATT limitara ese plan, creo que de antemano la respuesta estaría dada Creo que, de antemano, no valdría la pena analizar estos asuntos”
¿Qué ha pasado? ¿Cuál es la posición correcta? ¿Qué revelaría la necesidad de buscar compatibilidad entre el plan de desarrollo industrial y los acuerdos del GATT?
Para José Porrero, nuevo presidente de la Canacintra —el único organismo empresarial que se opone al GATT— no queda duda al respecto: Los países más fuertes, que orientan en su beneficio las funciones del GATT, dice, empiezan a meterse cada vez con mayor decisión, para lograr limitaciones de subsidios a la industria por parte de los gobiernos de los países miembros Inclusive hablan ya de que deben eliminarse los subsidios a la mano de obra Frente a esta tendencia, el Plan Nacional de Desarrollo Industrial puede significar un obstáculo para tratar con México Sería muy grave —añadió— que la política de empleo de México fuera materia negociable en foros multilaterales como el GATT
Aun cuando al parecer el camino hacia el GATT sigue recorriéndose en forma casi automática (el viernes 15 se dieron a conocer los 1,329 productos mexicanos que los países del GATT están dispuestos a recibir con aranceles más reducidos), las grandes preguntas sobre el GATT siguen sin tener respuesta cierta por el lado oficial: ¿Se modificaría o no el plan industrial y otras legislaciones internas?
José Andrés Oteyza, secretario de Patrimonio y Fomento Industrial, declara, el 14 de febrero: “El GATT es un club de poderosos que no respetan las reglas, y ello lógicamente nos afectaría De adherirnos —dijo— deberíamos cumplir con las reglas a viceversa de las naciones poderosas firmantes”
Adrián Lajous, director del Banco Nacional de Comercio Exterior, dice al respecto (28 de mayo de 1979): “México debe ingresar en el GATT Le serviría para luchar desde adentro de ese organismo para una mayor liberalización del comercio”
Y David Ibarra Muñoz, secretario de Hacienda, apunta el 27 de noviembre que, cuando México, a fines de los años 40, decidió no entrar en el GATT fue porque “el peso negociador de nuestro país era muy limitado y sigue siendo limitado”
¿HAY PRESIONES? NADIE LO SABE
¿Podría México, con su peso negociador que “sigue siendo limitado” (Ibarra) dar “la lucha desde adentro” (Lajous) en “un club de poderosos que no respetan las reglas” (Oteyza)?
¿Los países de desarrollo semejante al nuestro están resolviendo en el GATT sus problemas de comercio exterior o están condenados a especializarse en el penoso arte de batirse en retirada?
Si en el nuevo juego de las contradicciones no se libran quienes tienen —por fuerza o por convicción— posiciones de reserva en torno al GATT, mucho menos se salvan los funcionarios que han convertido su devaneo por el GATT en delirio para que “entremos ya”
Héctor Alvarez de la Cadena, director de Inversiones Extranjeras de la Sepafin, afirmó: “Definitivamente, a partir de los primeros meses de 1980, México ya será miembro del GATT El ingreso —aseguró— nos defenderá de agresiones unilaterales como la imposición de barreras no arancelarias por parte de los importados norteamericanos (noviembre 27)
Y desde la calle de Donceles, por esas mismas fechas, la fracción parlamentaria del PRI en la Cámara de Diputados concluye: “El ingreso no garantiza nada, ni a los industriales, ni a los empresarios, ni a los obreros, ni a los partidos políticos Lo que garantiza es la oportunidad de que probemos como mexicanos y de que alcancemos la oportunidad de luchar por nosotros mismos” etcétera
Resultaría así que aunque el ingreso “no garantiza nada” (diputados) la accesión de México “nos defenderá de agresiones unilaterales” (Alvarez de la Cadena) Como en los casos anteriores ¿a quién hay que creerle?
Viene ahora el asunto de “las presiones” ¿Las hay o no y muy específicas para que México entre en el GATT?
“México se debilitará internacionalmente y afrontará mayores medidas proteccionistas en su comercio con los países desarrollados de no ingresar en el GATT”: Cecil Parkinson, secretario de comercio británico, (septiembre 28)
“México seguiría gozando del sistema generalizado de preferencias (SGP) y en adición, si ingresa en el GATT, aprovecharía otras suposiciones que el gobierno norteamericano ha estructurado para los miembros de aquel organismo”: Fred Berstein, subsecretario del Tesoro para Asuntos Internacionales del gobierno de Estados Unidos, (marzo 16)
“Los países en vías de desarrollo deben pertenecer al GATT, para que las reglas del comercio internacional no queden en manos de las grandes potencias”: Wilhelm Haferkamp, vicepresidente de la Comunidad Económica Europea (noviembre 13)
“Aun cuando no quiero intervenir en las decisiones del gobierno mexicano para establecer un modelo de desarrollo en este país, creo que es conveniente y ventajoso para México el entrar en el GATT”: Abraham Katz, subsecretario adjunto de Comercio de Estados Unidos (noviembre 15)
Carlos Rico, economista del Centro de Investigaciones y Docencia Económicas (CIDE) señala que “el GATT está promoviendo, desde hace mucho tiempo, el mismo tipo de orden internacional que ahora toman como prioridad el gobierno estadunidense y los organismos privados Aunque el GATT es una entidad mucho más amplia que la Trilateral, ambos promueven un mismo tipo de política A México se le presiona para ingresar en el GATT, partiendo de la premisa de que es una de las instancias para alcanzar el libre juego”
Resultaría, entonces, que las presiones, o algunas de ellas, estarían representadas en buena medida por las expresiones poco cordiales de funcionarios extranjeros como los citados antes Abel Garrido Ruiz, director de nogociaciones comerciales internacionales de la secretaría de Comercio, quizá no lo entiende así, e imagina que el petróleo y otras materias primas —entre otros productos— no son objeto de codicia en 1980: “No hay presiones de ningún país para que ingresemos y aunque muchos países lo deseen sólo el gobierno lo decidirá”, dijo el 23 de mayo
LOS SENADORES, PRECAVIDOS
Por tratarse de un convenio que rebasa el ámbito de lo nacional, el Senado de la República tendrá, de acuerdo con la Constitución que ratificar los acuerdos con el GATT en el caso de que, una vez que se dé por agotada la consulta pública, el presidente López Portillo decida que México debe adherirse al Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio
Pocos senadores han arriesgado, hasta ahora, hacer un juicio sobre el asunto; el argumento cierto de que los documentos y el protocolo de adhesión requieren detenido estudio, ha permitido a la mayoría no “dar su brazo a torcer” (ver recuadro)
Sin embargo, hay senadores con posiciones que parecen definitivas:
“Estoy en contra de que nuestro país ingrese a un organismo controlado por los grandes trust extranjeros; sería adquirir compromisos que nos llevarían como yunta, a tomar agua Cuando el animal más grande tiene sed, es cuando el chiquito puede beber agua Definitivamente no No estoy de acuerdo en que México ingrese en el GATT Sería como quedar en el poder de decisión de los poderosos Sería como una yunta en la que el chiquito toma agua cuando el grande quiere Si el documento llega al Senado para su aprobación, inevitablemente votaré en contra, partiendo del hecho de que la participación de nuestro país sería en un plano de desigualdad”: senador Adolfo de la Huerta Oriol, (noviembre 5)
“No es prudente el ingreso El movimiento obrero organizado se manifiesta abiertamente porque no se tome esta decisión”: Daniel Espinoza Galindo, (noviembre 6)
Pero un miembro del movimiento obrero, Mario Suárez, secretario general de la Confederación Revolucionaria de Trabajadores, (noviembre 29), afirma que “de no ingresar en el GATT seguiremos siendo fatalistas México debe entrar —explicó— pues resultaría contradictorio que mientras se habla de constituir una nueva sociedad, se actúe de otra manera al no querer salir a competir al mercado internacional”
Hasta el momento el Congreso del Trabajo y la CTM han externado preocupación por el ingreso subrayando el impacto que tendría en el empleo de los trabajadores la quiebra de pequeñas y medianas empresas nacionales, al no resistir éstas la competencia de manufacturas extranjeras en el mercado mexicano
Pronto, el Presidente de la República deberá decidir si se ingresa o no en el GATT Uno de los elementos de juicio que habrán de tomarse en cuenta —se ha dicho— es el resultado de la consulta pública de casi cuatro meses Las opiniones vertidas permiten conocer los efectos negativos que tendría la adhesión El documento con la posición del Colegio Nacional de Economistas, y el que resume la opinión de la Canacintra en contra del ingreso (ver recuadro), son claros en sus términos concretos de objeción Ninguno ha sido respondido
Por lo que hace a las abundantes opiniones de prensa, con declaraciones de dirigentes de partidos políticos, empresariales, funcionarios públicos, líderes obreros el resultado mayoritario parece uno solo: confusión e incertidumbre
Y si, después de estos cuatro meses, todo queda como al principio, cuando José López Portillo dijo que “México tendría mucho que ganar pero también mucho que perder”, es probable que la decisión se posponga