Pese a negativas públicas hay pruebas
La Brigada Blanca existe y vive en el Campo Militar número uno
Carlos Marín
En el directorio público de teléfonos, la División de Investigaciones para la Prevención de la Delincuencia todavía es consignada como “Servicio Secreto” de la Dirección General de Policía y Tránsito A sus brigadas se les llama “grupos” (primero, segundo, etcétera) y de la octava salta a la décima
La Novena Brigada, sin embargo, está correctamente enlistada en el directorio telefónico interno de la DIPD Bajo su título reza, textualmente: “Brigada Blanca”, y los teléfonos comienzas con clave 3-95, que no corresponde al área de Tlaxcoaque, en el centro de la ciudad, donde se encuentra la DGPyT, sino a los límites con el Estado de México, por el rumbo del hipódromo, donde funciona el jardín de niños “Agustín Melgar”, cuyo teléfono también empieza con 3-95 El Agustín Melgar se encuentra dentro del Campo Militar Número Uno
LA BRIGADA NO ES UN BICHO
La Brigada Blanca existe y hay documentos que la descubren como el organismo paramilitar, anticonstitucional pero institucionalizado, del que se sabía sólo por denuncias de sobrevivientes de aprehensiones e interrogatorios, organizaciones defensoras de los derechos humanos y familiares de desaparecidos políticos
Contra reiteradas negativas gubernamentales sobre su existencia, la Brigada Blanca se muestra a sí misma a través de oficios firmados y sellados de corporaciones vertebrales en su cometido
El 12 de diciembre último, el director federal de Seguridad (que depende de la Secretaría de Gobernación) y jefe de operaciones de la Brigada Blanca, Miguel Nassar Haro, asignó dos agentes de la DFS a la Novena Brigada de la DIPD, precisando en el oficio, como domicilio, el Campo Militar Número Uno
El 6 del mismo mes, el director de Investigaciones para la Prevención de la Delincuencia, coronel Francisco Sahagún Baca, destinó a esa Novena Brigada cinco agentes de la DIPD, ubicando el domicilio, también, en el Campo Militar Número Uno
Hace menos de dos meses, el 15 de noviembre, la Oficina de Detall y Personal de la DIPD comisionó diez agentes de la Brigada Blanca, con este nombre preciso y en el Campo Militar Número Uno
NI MITO NI MOTE
Cuando se produjo el último desmentido gubernamental sobre la presunta existencia de la Brigada Blanca (hace año y medio), sólo la indiscreción del coronel Víctor Payán, vocero de la DGPyT, permitía saber que el cuerpo interpolicial era algo más que un mito
No obstante, cabía suponer que fuera un mote impuesto a la “coordinación” entre corporaciones de seguridad pública, de la que hablaron el procurador general de la República, Oscar Flores Sánchez, y el entonces secretario de Gobernación, Jesús Reyes Heroles, así como el subsecretario Fernando Gutiérrez Barrios
Tal coordinación, dijeron, era necesaria para combatir movimientos armados contra el Estado
A la luz de sus documentos, la Brigada Blanca no es mito ni mote El oficio del 15 de noviembre próximo pasado dice:
“C mayor inspector Marcos M Carrasco (en los demás documentos se corrige el apellido: M Cavazos Juárez)
“Jefe de la Brigada Blanca
“Campo Militar Número Uno
“Presente
“Por orden del C Jefe de la División de Investigaciones para la Prevención de la Delincuencia, Corl Francisco Sahagún Baca, de conformidad a su solicitud de fecha 12 de los corrientes, con el presente se le remite el siguiente personal, que a partir de este momento estará bajo sus órdenes:
“Agente No 175 Rodolfo Bonilla Rodríguez; agente No 329 Leonel Arroyo Téllez; agente No 1048 Rogelio García Castillo; agente No 1325 Juan Hernández Rico; agente No 1286 Raymundo Guerrero Ayala; agente No 1590 Roberto Rodríguez Núñez; agente No 2018 Rodolfo Blanco Rodríguez; agente No 2242 Ricardo Viveros Rodríguez; agente No 2115 Wilberto Manuel Bravo
“Con el anterior personal, tiene bajo su cargo 42 elementos de la División de Investigaciones para la Prev de la Delincuencia
“Atentamente Sufragio Efectivo No Reelección El jefe de la Oficina de Detall Teniente Agente J Guadalupe Zamora V”
Ya en abril de 1977, cuando el término “Brigada Blanca” era para el público desconocido Amnistía Internacional, en su Informe sobre México, señalaba:
“Abundan las denuncias de aprehensiones y subsecuentes detenciones practicadas por autoridades administrativas, policiacas o militares, en violación de las garantías constitucionales De hecho, la prensa mexicana publica con frecuencia informes o anuncios pagados referentes a personas que han desaparecido por largo tiempo después de ser aprehendidas (según afirman la prensa o los anuncios pagados) por las autoridades Algunas de estas personas jamás reaparecen En otros casos se descubren sus cadáveres, a veces mutilados, al borde de una carretera o camino vecinal Varios han aparecido muertos en establecimientos policiacos, y las autoridades los explican en términos de suicidio Sus parientes se muestran escépticos, si no incrédulos, respecto a tales `suicidios’, y declaran su convencimiento de que tales muertes se deben a torturas o brutalización a manos de los agentes Aquí se debe hacer énfasis en que hay fuertes indicios de que agentes del poder público practican detenciones extralegales, que las víctimas y sus familiares asimilan, no injustificadamente, a secuestros”
PREGUNTALE A ALICIA
Un caso particular que habla por quienes han sobrevivido a las aprehensiones e interrogatorios de la Brigada Blanca es el que relata Bertha Alicia López García y que, con más amplitud, publicó Proceso el 17 de septiembre del año pasado
El 9 de abril de 1979, a las cuatro de la mañana, miembros de la Brigada Blanca llegaron a su casa, en Torreón, Bertha Alicia, su esposo Humberto, su cuñada Gloria Lorena, su concuño Armando Gaytán, su sobrino de dos años y cinco meses y su hija Tania, de un año dos meses, fueron despertados por los disparos que hicieron los agentes, quienes les ordenaron salir con las manos en alto
Fueron llevados al Departamento de Tránsito y, mientras Humberto y Armando eran golpeados, “me levantaron me quitaron el trapo que tenía en la cabeza y me obligaron a desnudarme por completo Me llevaron a presencia de mi esposo, quien se encontraba también desnudo y le estaban aplicando toques eléctricos en los testículos”
Prosigue:
“Me tiraron al suelo, me golpearon y me levantaron de los pechos estirándome los pezones Después me introdujeron en la vagina un fierro al cual, me dijeron, pondrían corriente eléctrica, cosa que no hicieron, pero si me dieron toques eléctricos en la vulva y en los pechos”
A su hija Tania “la torturaron en mi presencia, maltratándola y aplicándole toques eléctricos en todo su cuerpecito” Todos los detenidos fueron llevados después, denuncia Bertha Alicia, al Campo Militar La Joya, de Torreón, donde los hombres fueron de nuevo brutalmente golpeados
Después fueron trasladados en avioneta a la ciudad de México y llevados al Campo Militar Número Uno, donde ya no fueron torturados físicamente
Bertha Alicia da testimonio de que en el Campo Militar Número Uno vio a otros detenidos Posteriormente identificó a ocho en fotografías que hasta el momento de su excarcelación se suponían desaparecidos
Antes de ser liberada “fui amenazada de muerte y se me dijo que mi familia y mi hija iban a sufrir las consecuencias si yo hablaba”
Muchos son quienes, como ella, vencen el temor y dan a conocer lo vivido
Aunque la Brigada Blanca gano la fe pública en el primer tercio de 1977, su gestación comenzó nueve meses atrás, en agosto de 1976, cuando Jorge Obregón Lima y José Salomón Tanús, director y brazo derecho de la DIPD, respectivamente, fueron consignados bajo el cargo de extorsionar industriales evasores de impuestos
Ambos tenían a su cargo la lucha antiguerrillera del gobierno y su eficacia la probaron con la liquidación de grupos como el Movimiento Armado Revolucionario, el Frente Revolucionario Armado del Pueblo, la Brigada de Ajusticiamiento de los Pobres y, prácticamente, la Liga comunista 23 de Septiembre
Con ellos encarcelados, surgió la necesidad de sustituir la información y capacidad de organización que los acompañaron a sus celdas
Se creó entonces el cuerpo especial integrado por la Dirección Federal de Seguridad, la División de Investigaciones —DIPD—, la Policía Judicial Federal y la Policía Judicial Federal Militar, cada una aportando elementos para integrar la Brigada Blanca, con los siguientes responsables de cada representación, en el mismo orden: Miguel Nassar Haro, mayor inspector Marcos Cavazos Juárez, Florentino Ventura y los coroneles Luis Montiel López y Guillermo Alvarez Nahara
La conveniencia de aprovechar la experiencia de quien durante años luchó contra la guerrilla, el mayor Tanús, derivó en su excarcelación y casi inmediata incorporación al grupo encabezado por los coroneles y el teniente coronel Francisco Quiroz, de la Federal Militar
MAS JURISTAS OBTIENEN PRUEBAS
Preocupadas por las denuncias que a partir de mayo de 1977 cobraron resonancia, en las que se señalaba a la Brigada Blanca como cuerpo paramilitar responsable de un sinnúmero de cargos que iban de la detención ilegal al secuestro, a las vejaciones, a la tortura y al asesinato, tres organizaciones, la Federación Internacional de Derechos del Hombre, el Movimiento Internacional de Juristas Católicos y la Liga Internacional por los Derechos del Hombre, consiguieron permiso para efectuar una investigación
La comisión vino a fines de 1977 Para ese entonces tenía una lista de 301 desaparecidos (al siguiente año era de 400 y a la fecha son poco más de 500)
Tras de entrevistarse con las autoridades, presos, abogados y familiares de reos y desaparecidos, las organizaciones señalaron lo siguiente:
“Creemos que la existencia de la Brigada Blanca es un hecho razonablemente probado”
En el informe que entregaron a Reyes Heroles, titular entonces de Gobernación, añadieron:
“Los testimonios directos de los presos que hemos entrevistado fundamentan un caso de prima facie (a primera vista) contra los dirigentes y los miembros de este grupo, adjudicándoles su responsabilidad legal por las detenciones ilegales de estos presos y por las flagrantes violaciones a sus derechos constitucionales”
Las violaciones confirmadas por los juristas son el confinamiento solitario “en centros secretos de detención” y la incomunicación “en una cárcel militar clandestina, en el Campo Militar Número Uno de la ciudad de México”
En su reclusión, los detenidos confiesan “bajo tortura”; los investigadores comprobaron:
Golpes “en todas partes del cuerpo”; choques eléctricos “de creciente voltaje” en las partes genitales y otras áreas sensibles; inmersión de la cabeza en “el pocito” de agua sucia, hasta el filo de la asfixia; introducción de agua encarbonatada y/o bebidas gaseosas en los conductos nasales; amenazas de muerte al detenido y a sus parientes; ejecuciones simuladas con armas de fuego y “la sola situación de vivir bajo el constante temor de tales abusos físicos y psicológicos, que por sí misma puede provocar daños físicos y mentales”
Durante las horas y días subsecuentes a la detención —en sí misma ilegal, si es como lo hace la Brigada Blanca— se producen las mayores crueldades contra los presuntos activistas, quienes son consignados ante el juez luego de días —y a veces semanas o meses— de secuestro clandestino
DESAPARICION DE DETENIDOS
Respecto a las desapariciones —”la amenaza más insidiosa a la protección de los derechos humanos que pesa sobre América Latina—, dijeron:
“Nuestras organizaciones han visto con alarma el gran número de quejas recibidas de varias fuentes de México, en las que se denuncia la desaparición de conocidos disidentes políticos y de sus parientes, presumiblemente a manos de la Brigada Blanca y otros agentes del gobierno mexicano El hecho de que se sepa que la Brigada Blanca ha detenido a personas que no han reaparecido; que en testimonios directos se afirme y que innumerables artículos de prensa informen de la existencia de centros ilegales de detención y que la gran mayoría de los desaparecidos coincidentemente, sean disidentes políticos o activistas, tiende a disminuir cualquier teoría que atribuya en su totalidad este fenómeno a la acción voluntaria de las personas desaparecidas”
Esa hipótesis, que suponía a los desaparecidos fuera de México, o dedicados aquí a la lucha clandestina, o que habían decidido cambiar de nombre, ya había sido esbozada por el procurador general de la República del sexenio anterior, Pedro Ojeda Paullada, a Amnistía Internacional, organismo que en su Informe sobre México dijo:
“Esta debe ser, seguramente, la explicación `algunas veces’: pero es difícil admitirla como explicación de la alta incidencia de desapariciones que convierten en irrisorio cualquier sistema legal”
Reyes Heroles y el subsecretario Gutiérrez Barrios aventuraron la misma hipótesis ante los representantes de las tres organizaciones que hicieron la investigación, misma que fue remitida a la Comisión de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas
Los juristas calificaron de inadmisible esa explicación para la desaparición “de un número tan grande de personas”
“A menos que el gobierno dé los pasos necesarios par poner fin inmediato a las flagrantes violaciones de los derechos humanos y constitucionales fundamentales por parte de la Brigada Blanca y otros agentes del gobierno, es inevitable que un gran número de estas personas, que nunca deberían pasar por encima del sistema de justicia penal del país, continuará haciéndolo en su detrimento y en el detrimento del buen nombre de México”
Su conclusión final dice:
“Bajo las actuales normas regionales e internacionales en el campo de los derechos humanos, el gobierno mexicano es responsable por la comisión de estos actos ilegales, llevada acabo por sus agentes”
DESMENTIDO DEL GOBIERNO
Los funcionarios mexicanos negaron a los juristas, de manera rotunda, la existencia de la Brigada Blanca También de cárceles ilegales y la reclusión de civiles en el Campo Militar Número Uno
Quizá por ese tiempo —finales de 1978— el término Brigada Blanca no aparecía en los papeles burocráticos de las corporaciones que la integran
Hace aproximadamente un mes, el director de la DIPD, Sahagún Baca, notificó a los interesados la adscripción a la “Novena Brigada, Campo Militar Número Uno a las órdenes del C Mayor Inspector Marcos M Cavazos”, de los agentes 2080 Jesús Godoy García; 1076 Roberto Prieto Landeros; 1344 Fernando Ruiz Jantini, y 1960 Rafael Rivera González
Y hace tres semanas, en oficio destinado a Cavazos, Campo Militar Número Uno, el director federal de Seguridad Nassar Haro, comunica el envío de los agentes de la DFS José Hinojosa Gallo y Aurelio Lozano, comisionándolos a la “Novena Brigada”
En febrero de 1979, Amnistía Internacional enlistó a Argentina, El Salvador, Guatemala, “algunas regiones de México”, Nicaragua y Uruguay como lugares donde “los secuestros seguidos de asesinatos siguen siendo el mayor motivo de preocupación”
PERSECUCION HASTA EL EXTERMINIO
Para Heberto Castillo, dirigente del Partido Mexicano de los Trabajadores, la Brigada Blanca tiene como antecedentes directos al Batallón Olimpia, que se creó en 1968, sobre el que pesa la matanza del 2 de octubre, así como a los halcones, organización paramilitar que provocó los hechos sangrientos del 10 de junio de 1971
La misión sustancial de la Brigada Blanca, en opinión de Eduardo Valle Espinosa “Búho” —uno de los líderes que sobresalieron en el movimiento estudiantil y actual secretario del PMT— es el exterminio de los opositores del gobierno, del tipo de la Mano Blanca guatemalteca o la Triple A de Argentina
Rosario Ibarra de Piedra, madre de un presunto guerrillero (Jesús Piedra Ibarra) que no aparece pese a las evidencias de que fue detenido por la policía, es una activa dirigente del Comité Nacional Pro Defensa de Presos Exiliados, Perseguidos y Desaparecidos Políticos de México Dice:
“Lo grave es que el recuento de la represión que se hacía por años, ya se está llegando a elaborar la que llamamos `lista de desaparecidos del mes’, porque se han reportado hasta doce casos en ese lapso”
De acuerdo con los datos conocidos por Proceso, los poco más de 200 agentes asignados a la Brigada Blanca hasta diciembre último tenían ingresos por triplicado: un salario por parte de la policía a que pertenecen, otro —de 7,300 pesos la mayoría— como miembros de la Brigada Blanca, y lo que en su propia jerga es el “botín de guerra”, que consiste en los valores “hallados” en casas de presuntos guerrilleros, familiares y amigos de éstos y, eventualmente, una parte o la totalidad del rescate que se recupere en casos de secuestro
Debido a que varios de los encarcelados por las dos leyes de amnistía que ha decretado el actual gobierno han sido muertos por agentes, Heberto Castillo deduce que la Brigada Blanca “no quiere amnistía sino exterminio de exguerrilleros; los quiere muertos y enterrados”
En memorables ocasiones, el general Arturo Durazo Moreno, director general de Policía y Tránsito, ha declarado que da ordenes a sus agentes para que maten a los activistas “como perros”
Uno de los más prestigiados y escasos defensores de presos políticos, Guillermo Andrade Gressler, opina que una efectiva amnistía debe estar acompañada por la desaparición de la Brigada Blanca
Los rectores de varias universidades agredidas por acciones policiacas, recientemente Eduardo Franco (Culiacán) y Rosalío Wences Reza (Guerrero), han solicitado la desaparición de la Brigada Blanca y el fin de la persecución por motivos políticos
El abogado Andrade Gressler subraya otro aspecto del problema: con las características de funcionamiento de la Brigada Blanca, razona, el gobierno resulta una institución sin dominio pleno sobre las organizaciones represivas institucionalizadas en la ilegalidad:
“Hay un exceso de poder y da la impresión de que el gobierno perdió ya el control de esos cuerpos represivos En México necesitamos una policía científica investigadora, bajo un solo mando, así sean 100,000 elementos; todo es mejor que la proliferación de entes represivos incontrolables”








