Coleccionar osos…

Coleccionar osos
Francisco Ponce
Si los gobiernos de los estados no fueran en cierta forma tan generosos, seguramente el nivel del deporte profesional en México será más deplorable
Desde el día siete pasado, el gobernador del Estado de México, Jorge Jiménez Cantú, cuenta con otros “osos”: los Osos Negros, equipo profesional de beisbol, que la temporada anterior jugó en Tampico como Alijadores
Pues bien, el Gobernador se convirtió en una especie de “oso blanco” (que no caballo) de los vapuleados dirigentes que portaron como lápida de Pípila la carga que les representó su escuadra producto de las expansión del beisbol mexicano, en virtud de las constantes pérdidas en Tampico
Así, según el convenio, el Estado de México: construirá un estadio para ocho mil personas; brindará exención de impuestos estatales por un periodo de cuatro años, a partir de 1980; exentará del pago de renta del inmueble al equipo durante cuatro años desde la temporada de 1980
Y, de acuerdo con el mismo documento, el club: aportará el uno por ciento de las entradas en bruto para el mantenimiento de la Ciudad Deportiva de Toluca y la promoción del beisbol en la entidad; aportará absolutamente el mantenimiento del inmueble, permitirá gratuitamente el acceso a los niños menores de doce años y se reservará para sí el manejo de exclusivas como radio, televisión, vendimia en el estadio, etcétera
Al parecer, ambas partes quedaron satisfechas: por vez primera, Toluca —el doctor debe sentirse ahora mexicano dos veces— sonará en el mundo del beisbol y con el sobrenombre favorito del doctor Jiménez: Osos Negros
Con éste, además de sus recuerdos cuando fundó el Pentatlón, y en memoria de sus viejos días como futbolista —El Oso— el gobernador contará ahora con otras mascotas que alegrarán su retiro
La ayuda de los gobiernos a los equipos de beisbol —en los Estados también las escuadras de futbol y basquetbol profesional reciben apoyo de este tipo: concesiones— es frecuente Podemos incluir los casos más recientes: las facilidades del estado de Guanajuato para los Cachorros; las de Coahuila, que también construyó el estadio que presta a los Mineros, en Monclova, y las gestiones personales que Beto Avila, presidente municipal de Veracruz, y exastro de los Indios de Cleveland, procuró para que el Aguila regresara al puerto jarocho
A raíz de la crisis de “ética deportiva” de los Rieleros de Aguascalientes, en la campaña antepasada, el gobierno del Estado intervino para solicitar y ofrecer concesiones, y evitar así que la Liga Mexicana despojara a esa ciudad de su equipo de beisbol
Estas actitudes cumplen doble función: desde el punto de vista político, los gobernadores asumen su papel paternalista que tanto agrada al movimiento revolucionario del máximo instituto político del país —máximo no por lo mejor, sino por lo monolítico—, y además, le ofrecen diversión a la gente, en realidad otro de los motivos políticos que buscan los gobernantes
Sin embargo, el problema es que la ayuda que se otorga al deporte profesional, en ocasiones excede límites y distrae a los gobernantes de su tarea de desarrollar la práctica deportiva amateur, realmente más productiva socialmente que el espectáculo profesional
Por lo pronto, Jiménez Cantú tiene otro oso en su colección