Acción de Kennedy contra la Trilateral
Las trasnacionales apuntan a la reducción del poder de EU como nación
Enrique Maza
“Señor presidente: Estoy introduciendo hoy la iniciativa de ley para la Protección de los Negocios Pequeños e Independientes, diseñada para ayudar a preservar la integridad de un sistema político y económico comprometido con la diversidad Esta legislación refleja mucho más que una preocupación estrecha o técnica por la interacción de las fuerzas dentro de una determinada estructura de mercado Representa una perspectiva mucho más amplia: una preocupación social por el impacto del poder corporativo no sólo sobre el carácter y la sensibilidad de mercados económicos individuales, sino sobre la misma estructura social y política de una nación comprometida con la diversidad y con la libertad individual de elección”
El senador Edward Moore Kennedy, de Massachussetts, empezó así su discurso 8 de marzo de 1979 Cámara de Senadores de los Estados Unidos Era su intento de frenar la fusión y el crecimiento de las grandes corporaciones de su país
Kennedy deja asentado: “Nuestras leyes antimonopolios se enraizan en la convicción de que las grandes conjunciones industriales son intrínsecamente indeseables, independientemente de sus resultados económicos Entre los propósitos del Congreso en 1890 —al legislar contra los monopolios— estaba el deseo de poner fin a los grandes agregados de capital, en razón de la importancia de los individuos frente a ellos”
Habla del temor del Congreso “no sólo por la acelerada concentración de poder económico por motivos económicos, sino también por la amenaza que la tendencia a la concentración supone contra otros valores” Y afirma: “Esa amenaza persiste hoy Sr Presidente (del Congreso)”
Kennedy ha estudiado el tema Lo expone La primera gran ola de fusiones, a finales del siglo pasado, fue testigo de la absorción de 5,300 compañías por 319 monopolios, y de otras 2,400 firmas por 127 monopolios Entre los años 1898 y 1902, tuvieron lugar 2,653 fusiones industriales importantes, es decir, 531 por año Entonces nacieron DuPont, General Motors, Swift, United Shoe, International Paper, American Can Hasta que 319 monopolios controlaron, entonces, el 40% del capital industrial de los Estados Unidos Era el nacimiento de las trasnacionales
La segunda ola llegó entre 1925 y 1929, con 4,583 fusiones Entre 1919 y 1930 desaparecieron 12,000 firmas, incluyendo el 43% de todas las empresas de servicio público Estas dos grandes olas de fusiones industriales “implicaron la consolidación del poder de mercado dentro de industrias específicas, la absorción de cientos de empresas más pequeñas por los gigantes que dominaban el mercado”
La tercera ola fue “menos evidente y no ha sido aún abatida” Se produjo después de la Segunda Guerra Mundial, entre 1945 y 1968 Sólo en el sector industrial y minero, hubo 17,000 fusiones de empresas Las firmas más pequeñas “rindieron su independencia y, con ella, el control de 52,000 millones de dólares en posesiones” De las 500 corporaciones industriales más grandes, 110 desaparecieron entre 1962 y 1968 “Solamente 8 compañías adquirieron, en los años 60, 13,000 millones de dólares en bienes”
Pero, explica Kennedy, la tercera ola de fusiones se diferenció de las otras dos; porque sólo en parte absorbieron las grandes corporaciones a las más pequeñas de la misma industria Empezó la absorción de otras industrias Y la formación de los conglomerados “Una compañía de llantas es ahora propietaria de estaciones de radio y televisión, de una línea aérea y de una embotelladora Un fabricante de automóviles hace café en Brasil Una compañía de autobuses ahora es dueña de una empacadora de carne y de una compañía de computadoras Una gran petrolera publica libros, procesa alimentos y fabrica discos”
Fue la manera de esquivar la ley antimonopolios, “que se aplica sólo a las fusiones que tienen efectos demostrables sobre la competencia dentro de los confines de una determinada industria” Porque “a pesar de la preocupación legislativa por los efectos políticos, sociales y económicos del poder corporativo”, ahora “los problemas y la complejidad de las pruebas” sobre los efectos negativos de las fusiones en la competencia económica “son enormes, una vez que el foco se ha movido de una perspectiva insular sobre una industria única hacia una transferencia de poder a través de las fronteras industriales” Las Cortes se han negado a aplicar la ley contra las fusiones empresariales que aumentan la concentración del poder económico, no dentro de los límites de una rama determinada del mercado, sino a través de la economía como un todo
Kennedy insiste En 1950, sólo 38 fusiones fueron de naturaleza conglomerada En años recientes, del 80 al 90% de ellas lo son: 1,299, en 1975; 1,441, en 1976; 1,676, en 1977 Implicaron 12,000 millones, en 1975; 20,000, en 1976; 22,000 millones de dólares, en 1977; 34,000 en 1978
El valor de las adquisiciones de los grandes monopolios, en dólares de 1977, alcanzaron, en 1948, la suma de 159 millones; en 1960, 1,615 millones; en 1977; 5,237 millones
Las implicaciones, para Kennedy, son claras La empresa independiente es absorbida por los conglomerados gigantes, aunque no tenga relación lógica con ellos “El resultado inevitable es que más y más poder económico se concentra ahora en menos y menos manos” Es decir, unas 200 corporaciones industriales proporcionan el 60% de todos los empleos industriales Lo mismo pasa con las líneas aéreas, con las dos compañías de teléfonos, con las tres cadenas radioteletransmisoras, con los 50 bancos mayores que proporcionan la mitad de todos los servicios bancarios de los Estados Unidos, con las aseguradoras “El resultado final es que unas 2,000 corporaciones proveen ahora más de la mitad de todos los bienes y servicios”
Hoy, las cien más grandes empresas controlan lo que hace 30 años controlaban 200 El nivel de concentración económica “ya es muy alto y se hace más alto” Hoy, las 200 más grandes empresas controlan lo que, en 1941, controlaban mil empresas En 1955, las 500 mayores controlaban el 65% de la industria y de la minería; en 1965, el 73%; en 1977, el 83% “Eso significa que las 500 compañías controlan 8 décimas partes de todos los bienes industriales de este país” Controlan “casi el 60% de nuestro producto nacional bruto, 30% de todos los recibos de negocios, 70% de los ingresos industriales”
Kennedy no se detiene ahí Pasa al nivel internacional Según cálculos de la Cámara de Comercio de los Estados Unidos, para el año 2000, unos pocos cientos de corporaciones trasnacionales serán propietarias de 4 millones de millones de dólares en bienes, es decir, el 54% de la riqueza mundial Y 13 de las 20 más grandes trasnacionales son estadunidenses “Pero no se puede decir que la propiedad de semejantes compañías sea, en ningún sentido, difusa El 1% de todos los accionistas es dueño del 72% de todas las acciones estadunidenses de las corporaciones Juntas directivas vinculadas (por tener miembros comunes en varias empresas) y negocios conjuntos sólo disminuyen más el número de los que toman las decisiones Cada vez menos y menos cabezas económicas individuales controlan más y más poder económico en este país El único límite de expansión por adquisición es la riqueza de la corporación que compra” Sólo por razón de riqueza acumulada “Exxon o IBM podrían comprar más de una docena de las 500 más grandes compañías, incluyendo J C Penney Co, DuPont, Goodyear y Anheuser-Busch La economía de los Estados Unidos puede acabar completamente dominada por conglomerados que comercian felizmente uno con otro, en una nueva especie de sistema monopólico”
Kennedy reflexiona ante el Senado: “Aun antes de especificar el alcance y el significado de las implicaciones sociales, políticas y económicas de esta tendencia hacia la conglomeración, cada uno de nosotros debe encontrar inquietante, por lo menos, la idea de un puñado corporativo de decisores que imponen sus puntos de vista sobre una gama creciente y distinta de cuestiones económicas Cada vez son menos y menos los que toman las decisiones y determinan ahora asuntos que afectan a todos: el tipo y calidad de las ropas que vestimos, el alimento que compramos, los libros que leemos Cada vez más, los gerentes corporativos ejercen dominio sobre las decisiones en un campo creciente de productos y servicios Más y más ejercen ese dominio a una mayor distancia de los consumidores, distancia que puede medir no sólo la pirámide de poder corporativo individual, sino la declinación concomitante de responsabilidad, confiabilidad y obligación de rendir cuentas”
Kennedy ejemplifica Diez editores de libros de bolsillo controlan el 90% de las ventas En 1976, el 89% de las ventas de libros era controlada por 10 editores En Nueva Orleans, en 1969, la compra de una firma dejó sin trabajo a unos 15 mil obreros “Nadie puede medir el costo (de las fusiones) en sufrimiento humano: desempleo, depresión, alcoholismo, alienación, divorcio y suicidio ¿Puede una sociedad permitirse semejantes costos, aunque sea para asegurar un beneficio económico?”
Luego analiza los costos políticos y sociales: “La habilidad para influir los procesos políticos guarda correlación con el tamaño y la riqueza de las corporaciones individuales Y esto incluye elección de candidatos, distribución de beneficios gubernamentales, aprobación de leyes y su proceso de implementación En virtud del tamaño de la organización, riqueza, acceso, prestigio e influencia de medios de comunicación Los grandes conglomerados ganan un poder desproporcionado sobre los procesos electorales, la distribución de los beneficios del gobierno, el entusiasmo de los empleados disidentes y el derecho de hablar de compradores y vendedores” De ahí concluye luego a la asimilación de poder económico y poder político, como contrapeso al poder gubernamental Es decir, apunta a la disminución del poder de los Estados Unidos como nación “Sin esta legislación (la que propone) para controlar el poder de los conglomerados, seremos testigos inevitables del aumento de su poder sobre el gobierno” Los conglomerados acabarán con el aparato industrial, con daño al crecimiento económico nacional y a la eficacia Y enumera todos los daños que se seguirían Y que se están siguiendo Refuta luego las teorías que dicen que los conglomerados ayudan a la economía Pero, “aunque esos beneficios pudieran probarse, no justificarían los devastadores daños sociales, políticos y económicos producidos por la actividad de fusión conglomerada Más aún, se exageran grandemente esos beneficios El propósito de esta legislación es corregir y evitar los daños; daños a la diversidad y a la integridad de nuestra economía y de nuestros valores políticos”
Terminó Kennedy Ocho meses más tarde, lanza su candidatura a la presidencia de los Estados Unidos contra el presidente en ejercicio, James Carter, de su mismo partido, y contra su grupo de asesores y funcionarios trasnacionalistas
“Con objeto de asegurar la continua oportunidad de desarrollar análisis penetrantes sobre cuestiones de política exterior complicadas, importantes y actuales, opera una organización conocida como la Comisión Trilateral El ser miembro de esta comisión me ha dado una oportunidad espléndida de aprender, y muchos de los otros miembros me han ayudado en mi estudio de los asuntos exteriores”, dice James Carter en su autobiografía Unos 16, entre los miembros del gabinete y los asesores de Carter pertenecen a la Comisión Trilateral, entre ellos, el propio director de la Comisión, Zbigniew Brzezinski, asesor de seguridad nacional
La Comisión Trilateral se define a sí misma como una “organización orientada a la definición de políticas”, que “ha buscado desarrollar propuestas viables para una acción conjunta” de Estados Unidos, Europa Occidental y Japón Canadá está incluido Está formada por poco más de 200 “ciudadanos privados”, que son, en resumen, o altos funcionarios de los gobiernos de sus respectivos países o altos ejecutivos de las más poderosas corporaciones trasnacionales, incluidos bancos y medios de comunicación Hay algunos representantes de grandes centros de investigación, universidades y aun sindicatos (estadunidenses), pero son clara minoría En otras palabras, la Trilateral reúne a lo más granado de los centros de poder político, económico, financiero e ideológico del mundo capitalista Se ha señalado, incluso, que la Trilateral es el “comité ejecutivo del capital financiero trasnacional”
La idea de fondo en la Trilateral es crear una verdadera “comunidad de las naciones desarrolladas” para enfrentar los desafíos que implica la transición a un nuevo orden mundial La iniciativa nació de David Rockefeller La organización de la Comisión corrió a cargo de Brzezinski
El pensamiento de Carter, como él mismo confiesa, ha sido influido por la Trilateral, en cuyos estudios, por lo menos en los primeros, participó activamente Uno de los informes de la Comisión —de la longitud de un libro— se titula: La crisis de la democracia Se refiere a la “gobernabilidad de las democracias” y es indicativo del pensamiento de la administración Carter sobre las políticas que han de adoptarse El autor estadunidense de ese estudio es Samuel Huntington, ya antes conocido por sus estudios sobre cómo destruir la revolución rural vietnamita a base de “urbanización y modernización forzadas”, y por medio de la maniobra y la manipulación políticas A Samuel Huntington está especialmente agradecido Brzezinski, “por sus críticas ponderadas y sus utilísimas recomendaciones” en la elaboración del libro que Brzezinski escribió: La era tecnotrónica Este es el libro —no el único— que engloba el pensamiento y los objetivos de la Trilateral, dentro de la visión del mundo futuro, con el que Carter y su administración están comprometidos El asesor más escuchado y más poderoso de Carter es Brzezinski He aquí su visión
“Hoy, los países con un mayor desarrollo industrial (en primer lugar Estados Unidos) empiezan a salir de la etapa industrial de su evolución Ingresan en una era en que la tecnología y, sobre todo, la electrónica —de aquí el neologismo tecnotrónico— se conviertan cada vez más en los principales factores de cambio social, alterando las costumbres, la estructura social, los valores y el enfoque global de la sociedad Precisamente porque ahora el cambio es tan acelerado y complejo, es quizá más importante que nunca que el sentido de la historia guíe nuestro manejo de la política exterior”
Continúa: “Es posible que al lector de mentalidad apocalíptica le choque mi tesis, porque todavía sostengo una opinión optimista acerca del papel de los Estados Unidos en el mundo Digo `todavía’, porque los problemas a que se enfrentan allí y en todo el mundo me preocupan mucho y me preocupan aún más las implicaciones sociales y filosóficas de la orientación del cambio en nuestra era”
Poco a poco va perfilando su “sentido de la historia”: “Los vínculos supranacionales prosperan, en tanto que las reivindicaciones nacionalistas, aunque todavía potentes, se están diluyendo Naturalmente, este cambio se ha acentuado en los países avanzados, pero ningún país escapa a sus efectos La consecuencia es una nueva era: la era del proceso político global
“En el plano formal, la política en su proceso global funciona más o menos como antaño, pero las fuerzas que configuran la realidad interna de ese proceso son, cada vez más, aquellas cuya influencia o alcance trasciende los límites nacionales”
Al hablar de la “inauguración de la era tecnotrónica”, Brzezinski afirma: “En la primera etapa de la industrialización el poder económico tiende a personalizarse, sea en grandes empresarios como Henry Ford, o en funcionarios de la burocracia industrial En la etapa siguiente, la aparición de una interdependencia muy compleja entre las instituciones oficiales (incluidas las militares), los centros científicos y las organizaciones industriales, estimula la tendencia hacia la despersonalización del poder económico El poder económico se hace cada vez más invisible a medida que aumenta su fusión con el poder político y simultáneamente crece el sentimiento de impotencia individual”
Es la tesis que Kennedy no acepta y refuta con datos: “El 1% de todos los accionistas es dueño del 72% de todas las acciones de las corporaciones estadunidenses” No hay tal poder difuso, dice Y precisamente porque “crece el sentimiento de impotencia individual” y peligran los valores nacionales, sociales, económicos y políticos, lucha contra ese mundo, cuyos efectos “devastadores” describe
Brzezinski: “En la sociedad industrial, la adquisición de bienes y la acumulación de riqueza personal se convierten, para una cantidad inusitada de personas, en formas de realización social en la sociedad tecnotrónica, la aplicación de la ciencia a fines humanos y la creciente preocupación por la calidad de la existencia se convierten en metas viables y en un imperativo moral cada vez más importante para una multitud de ciudadanos, sobre todo jóvenes”
Tampoco esto lo acepta Kennedy, y afirma que no vale la pena pagar los costos sociales, políticos, humanos, de sufrimiento, que esa era implica
Brzezinski: “El hombre conquista cada vez más la facultad de determinar el sexo de sus hijos, de afectar con drogas la magnitud de su inteligencia y de modificar y controlar sus personalidades Al disertar sobre un futuro del que estamos separados, cuando más, por unas décadas, un estudioso del control de la inteligencia afirmó: `Vislumbro el día en que contaremos con los medios para manejar la conducta y el funcionamiento intelectual de todas las personas mediante la manipulación ambiental y bioquímica del cerebro, y ése será el día en que, inevitablemente, sentiremos la tentación de valernos de esos medios’ La mayoría de los estadunidenses cuenta con una gama más rica de opciones personales, con una experiencia más vasta y con un sentimiento de autoestima mucho mayor que los de cualquier época de la historia”
Kennedy tampoco está de acuerdo Dijo, en el Senado, que está aterrado ante el rumbo represivo que ha tomado el gobierno: “Si se consideran los síntomas en conjunto, indican un rumbo y un patrón que podría llevar a un círculo de represión y reacción todavía más rápido, al que no se le ve el fin Están royendo los preciados cimientos de nuestra libertad, desmontando pieza por pieza las barreras contra la tiranía y la opresión que erigieron los creadores de la Constitución” Y enumera algunos de los síntomas “impresionantes y aterradores”: intervención de líneas telefónicas, micrófonos en las casas de disidentes, presiones en favor de cateos sin previo aviso y de detenciones sin fianza, utilización de tácticas alarmistas creciente utilización de espías internos o infiltrados, hostigamiento verbal de disidentes, interrogatorios hasta de la propia filosofía para permisos de manifestación pública, proposición de investigación sicológica de los niños —en campamentos correccionales— para averiguar su potencial criminal posterior, acumulación federal de grandes cantidades de gases lacrimógenos y otras armas para los alguaciles federales, reducción de la validez de la palabra de honor de los presos No sólo no hay más opciones personales, sino que la sociedad se vuelve más represiva y las decisiones que afectan a todos las toman cada vez menos individuos
Brzezinski: “Hacia 1985, la distancia no será una excusa para que se demore la información, que circulará desde todos los rincones del mundo hasta los poderosos centros nerviosos urbanos que aglutinarán las mayores concentraciones de seres humanos de la tierra” Pero él mismo reconoce después que el 65% de todas las comunicaciones y mensajes del mundo se genera en los Estados Unidos Brzezinski incluye de ahí hacia la responsabilidad Kennedy concluye hacia el monopolio
Brzezinski afirma que “Estados Unidos es la sociedad innovadora y creativa de hoy” Kennedy piensa que los conglomerados le están quitando esa cualidad
¿Imperialismo? Así lo explica Brzezinski: “El imperio fue, cuando más, un sistema informal caracterizado por el deseo de igualdad y no de intervención En razón de ello, fue más fácil que los atributos `imperiales’ se replegaran apenas cambiaron las condiciones Hacia fines de la década de los sesenta, la anterior dependencia político-militar directa respecto de Estados Unidos había declinado, con pocas excepciones (muchas veces a pesar de los esfuerzos políticos de los Estados Unidos para prolongarla) Su lugar lo ocupó la influencia más vasta, pero menos tangible, de la presencia y la innovación económica estadunidenses, surgidas directamente de Estados Unidos o estimuladas en el exterior por las inversiones estadunidenses (las cuales rinden anualmente un producto bastante mayor que el producto nacional bruto de la mayoría de los grandes países) En efecto, la influencia estadunidense tiene una naturaleza porosa y casi invisible Funciona mediante la interpenetración de las instituciones económicas, la armonía cordial de los dirigentes y partidos políticos, los conceptos compartidos de los intelectuales refinados, la fusión de los intereses económicos Es, en otras palabras, algo nuevo en el mundo, algo que todavía no ha sido bien elucidado”
Kennedy explica las cosas de otro modo La “influencia porosa” y la “armonía cordial” consisten en que, para el año 2000, unos pocos cientos de corporaciones estadunidenses se habrán apoderado del 54% de las riquezas del mundo Eso está bien elucidado Con respecto a la primera parte del imperio, “el deseo de igualdad y no de intervención”, Kennedy, en mayo de 1970, ante el Senado, denuncia: “Creo que deberíamos haber aprendido de nuestra participación en Vietnam que no vamos a poder resolver la situación por medios militares Alineamos a unas docenas de niños en una zanja y les disparamos a poca distancia Creo que hay que hacer responsables a los hombres de una cosa así Creo que quizá es más importante lo que está pasando con nuestra idea de la guerra de Vietnam Quizá por primera vez, los estadunidenses están poniendo verdaderamente en duda lo que otros llevan dudando algún tiempo: la moralidad de nuestra intervención”
Después de la muerte de su hermano Robert, Junio de 1968, Ted pasa diez semanas de duelo solitario en Cabo Cod Entonces tomó dos decisiones importantes para su vida Una: “Hay tantas personas que sufren sin necesidad y, si yo creo que puedo ayudar, me parece que debo intentarlo” La segunda, ayudar a los pobres y a los que estuvieran en situación de desventaja: “Lo que no tienen voz ni poder Me gustaría ser su voz, su senador” Desde entonces, su récord en el Senado apunta en esa dirección Patrocinó legislación contra la contaminación ambiental; en favor de zonas de recreo; en favor de la disminución de impuestos para los pobres y de gravar más a los ricos; por la reducción de preferencias fiscales a la industria del petróleo; en favor de los ancianos y de los veteranos; contra las drogas y en favor de considerar la drogadicción como un problema médico-sicológico-social; contra las causas del crimen: pobreza, discriminación, poca educación, paro, enfermedad y desesperación; en favor de la modernización del sistema judicial y la reforma de las instituciones penales; contra el aumento interno de los precios de los energéticos; en favor de los indios; contra la guerra de Vietnam y contra los bombardeos de Camboya; por la paz en Medio Oriente y por la reconciliación con China, para la que propuso una serie de medidas, antes de que Nixon y Kissinger intentaran su viaje a China; contra la carrera de armas nucleares, en oposición al sistema de cohetes antibalísticos y al sistema de salvaguardia nuclear; en favor de los refugiados de muchas partes del mundo, como Vietnam, Biafra, Pakistán y otras
“Los Estados Unidos han contribuido a una monumental matanza Desgraciadamente, la imagen de los Estados Unidos es la de una América que apoya la represión militar y fomenta la violencia militar, cómodamente conchabada con regímenes autoritarios”, dice Kennedy
Pero donde el conflicto se hace más agudo es en lo que respecta a la concepción Brzezinski-Carter sobre las naciones y el internacionalismo: “El triunfo del nacionalismo convierte a la nación en un objeto capital, pero ya no es el sujeto vital de los procesos dinámicos La nación-estado, en cuanto unidad fundamental de la vida organizada del hombre, ha dejado de ser la principal fuerza creativa: los bancos internacionales y las corporaciones multinacionales actúan y planifican en términos que llevan mucha ventaja a los conceptos políticos de la nación-estado Pero a medida que la nación-estado cede gradualmente su soberanía, aumenta la importancia psicológica de la comunidad nacional y la tentativa de fundar un equilibrio entre los imperativos del nuevo internacionalismo, por un lado, y la necesidad de contar con una comunidad nacional más íntima, por otro, es la fuente de fricciones y conflictos
“Ahora volvemos a asistir a la aparición de élites supranacionales, compuestas por empresarios, estudiosos, profesores y funcionarios públicos internacionales Los vínculos de estas nuevas élites trasponen las fronteras nacionales, sus perspectivas no están limitadas por tradiciones nacionales y sus intereses son más funcionales que nacionales Sin embargo, podría crearse una brecha peligrosa entre ellas y las masas movilizadas detrás de consignas políticas, cuyo `nativismo’, explotado por líderes más nacionalistas, podría encauzarse contra las élites cosmopolitas”
La iniciativa de ley antimonopólica del senador Kennedy es una clara respuesta a esta concepción de La era tecnotrónica A Kennedy le preocupa el impacto de la transnacionalización sobre la estructura social y política, sobre los valores y sobre la libertad individual de su propio país Es el reto de Kennedy: la nación contra las transnacionales, el `nativismo’ —como despectivamente le llama Brzezinski— contra las élites cosmopolitas, la nación-estado contra la absorción de su soberanía por un nuevo orden que planifica en términos globales Es la contradicción interna de Carter, todavía no explicitada y todavía no comprendida por sus electores Carter, como presidente de los Estados Unidos, está comprometido con la nación-estado; como miembro de la Comisión Trilateral, está comprometido con las élites supranacionales y con los proyectos que no tienen limitación de fronteras, está comprometido con el bienestar global, por un lado, y con el bienestar nacional, por el otro La Comisión Trilateral, a la que pertenece, está enfocada a un proceso de “destrucción creadora” de las naciones-estado Y eso incluye a los Estados Unidos, de los que Carter es presidente
“Las frontera políticas de las naciones-estado son demasiado estrechas y constreñidas para definir el alcance y las actividades de la empresa moderna” La sobrevivencia del hombre “solamente será posible cuando las fronteras nacionales no tengan ya un papel crítico en la definición de los horizontes económicos” Estas son tesis de la Trilateral, y pueden resumirse a la frase de George W Ball, exsubsecretario de Estado de los Estados Unidos y miembro de la Comisión Trilateral: “La importancia de no tener patria” La contradicción de Carter es la de no tener patria, en cuanto miembro de la Trilateral, y la de ser presidente de los Estados Unidos, con la obligación de hacerlo todo por su patria Este es el conflicto al que apunta el reto de Kennedy
Lo expresa ya Brzezinski: “Se tiende a pesar cada vez más que el gobierno, en cuanto expresión de la voluntad nacional, es incapaz de dirigir y coordinar eficientemente el cambio interno Parece que no formula las metas nacionales ni estimula un sentimiento de orientación nacional La desaparición de la élite política consagrada que guió al país desde la Segunda Guerra Mundial también contribuye a aumentar esta incertidumbre acerca de los fines nacionales Ultimamente, los intereses económicos nuevos y más dispersos en el ámbito geográfico, que están asociados con las nuevas industrias científico-militares y de frontera, así como las fuerzas intelectuales con mayores inclinaciones ideológicas y progresivamente más influyentes impugnan a estas élite con creciente insistencia”
Añade Brzezinski:
“Cada uno tiende a buscar su propia expresión política, en lugar de fusionarse con la totalidad más vasta En la contienda presidencial de 1968, Robert Kennedy personificó la política de la ansiedad y enunció vehementemente las quejas de los desheredados, a pesar de que compartía los miedos e incertidumbres de los estadunidenses afianzados que intuían y deseaban un gran cambio, pero no sabían con exactitud cuál debía ser ese cambio”
Recordando el verano de la muerte de Robert, Ted Kennedy dice, a propósito de las elecciones: “Había visto que los puntos que se tocaban eran todavía los mismos en los que había basado su campaña mi hermano Robert, en los que él creía profundamente —como yo—- y por los que había perdido la vida A mí me importaban muchísimo Me había parecido que podía llevar a cabo las cosas en las que él y el Presidente Kennedy creían honradamente, y yo con ellos”
Preguntado por un periodista sobre cómo puede un hombre soportar tanto sin quedar destruido por dentro, Kennedy se refirió a su padre y a su madre El periodista se refería a la muerte de sus hermanos Joseph, John, Robert y Cathleen, a la muerte de su padre, a su accidente de avión y a la tragedia de Chappaquiddick “Tuve la suerte —dijo Kennedy— de tener un padre que tenía una personalidad poderosa y una madre que, no sólo era fuerte, sino que creía en algunas virtudes básicas, pero bastante sensatas, que dan muy buen resultado En realidad, mis padres tenían una filosofías bastante simple Nos querían, pero nunca nos mimaban Mis Padres creían que había que infundir en los hijos el amor a Dios, la necesidad de confiar en uno mismo y a un profundo respeto por los Estados Unidos y sus instituciones”
Brzezinski: “La generación joven es la que ha sido afectada en forma más directa por el pasaje a la nueva era A ella pertenecen los adversarios más activos de la revolución tecnotrónica y la mayoría de quienes creen ser sus víctimas El miedo, el odio y la incomprensión que la computadora despierta en algunas personas nos recuerdan los vituperios lanzados hace un siglo y medio contra la maquinaria textil
“Por consiguiente, su activismo político no es más que una reacción frente al temor más intrínseco de que los tiempos estén contra ellos, de que un nuevo mundo esté surgiendo sin su ayuda ni su liderazgo El interés que su sector de la joven generación del mundo más desarrollado siente actualmente por la poesía, el lirismo y la emoción, así como el desprecio que siente por la razón y los conceptos intelectuales, pueden ser un síntoma, no tanto de que una tradición está reemplazando a otra, como de que se produce un choque entre la emoción y la necesidad Aunque este choque puede ser violento, es discutible que la generación estudiantil represente a una nueva clase revolucionaria del Siglo XX”
Kennedy: “Lo jóvenes ya marchan en cabeza Ven las cosas con más claridad que los políticos del viejo estilo que ahora están en el poder Arremeten radicalmente contra los viejos slogans y la retórica sin sentido, y saben ver lo que es equivocado, injusto, intolerable
“En la década de los sesenta, los jóvenes eran nuestra conciencia nacional, nos decían en voz alta que había algo terriblemente equivocado y, al final, contribuyeron a despertar a todo el país Iban por delante de los políticos en estas cuestiones, como van por delante de ellos en otros campos No es sólo una generación que protesta: es una generación que actúa, y ahí está la enorme diferencia La juventud de hoy es más sincera y más radical que cualquier otra generación, en su voluntad de contribuir a cambiar al mundo En la década de los sesenta se ganaron el derecho a ser tomado en cuenta y a ser tomados en serio
“Los jóvenes, que buscan apasionadamente el cambio, pueden desanimarse cuando el cambio no venga con bastante rapidez Y no vendrá, porque cada uno de nuestros inmensos problemas ha crecido, como si se tratara de un organismo virulento, y se ha esparcido su veneno por nuestro sistema No hay respuestas fáciles, no hay panaceas No vendrá un candidato bajado del cielo que, después de una campaña, arregle de repente todo Queda mucho por empujar, y los jóvenes no deben hundirse en la apatía”
Brzezinski responde: “Quizá no es casual que la historia sea, al fin y al cabo, un cementerio de movimientos juveniles revolucionarios”
Estos son los dos mundos que se enfrentan Muchos comentaristas y analistas políticos han comentado que en los Estados Unidos no hay, en realidad, partidos políticos Los dos partidos que existen son los dos bandos del partido único de la propiedad, con ligeras diferencias entre uno y otro Las distinciones que hacen entre liberales y conservadores son sólo marginales en su significado y, a lo más, representan leves tendencias, más que alternativas serias Las fuentes internas del poder permanecen, básicamente, sin cambio, y representan las conveniencias globales de las corporaciones capitalistas La función básica del Estado es la de regular los asuntos domésticos e internacionales, en beneficio de los amos de la economía privada
Al parecer, en las elecciones de 1980 se juega algo más, pero dentro del Partido Demócrata, en el que se presentan las dos alternativas Carter representa los intereses de la Comisión Trilateral, del capital trasnacional, de la globalización de la economía, mientras Kennedy lanza el reto del capitalismo estadunidense liberal, como lo formaron los hombres del Este, entre ellos su padre y sus hermanos, por la gloria y las instituciones de “América” y de la competencia económica a nivel nacional
Kennedy sabe que puede perder Un amigo suyo dice: “Su vida es amenazada cada semana Las historias de que recibe un centenar de llamadas por semana son exageradas, pero puedo decir que las llamadas son muy numerosas” Son tantas, que su esposa y sus hijos están preocupados por su seguridad Joan, su esposa, hoy alcohólica en recuperación, ha revelado que vive constantemente en tensión
Ted Kennedy ha subrayado, en el Julio César de Shakespeare, las siguientes palabras: “Los cobardes mueren muchas veces antes de su muerte; el valiente nunca saborea la muerte más que una vez De todas las maravillas que he oído, la que me parece más extraña es que los hombres tengan miedo, visto que la muerte, que es un fin necesario, vendrá cuando haya que venir” Sobre la mesa de trabajo de Kennedy, en el Senado, hay un pisapapeles con esta frase grabada: “Algunos ven las cosas como son y dicen: ¿Por qué? Yo sueño en cosas que nunca han sido y digo: ¿Por qué no?” Mike Mansfield, líder de la mayoría del Senado, dice: “En cuanto a Ted, está decretado de antemano Me temo que no es una cuestión de preferencia, sino de destino”








