Antonio Delhumeau
Divorcio entre electores y candidatos a diputado
Elías Chávez
Autor y director de una obra teatral llamada Reforma Política, el gobierno anuncia la gran premiere —el domingo 1 de julio— en la que el actor principal, el PRI, actuará acompañado por seis personajes de cuadro —PAN, PDM PST— y en la que los ciudadanos se limitarán a criticar o aplaudir la representación
Antonio Delhumeau, director de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (UNAM), hace la crítica de la comedia:
Los ensayos, llamados “campañas políticas” —dice— , constituyen una simple válvula de escape y sólo han servido para demostrar un gran divorcio entre los electores y los candidatos a diputados
Delhumeau explica:
“Los partidos políticos han actuado de acuerdo con el proyecto fundamental que consiste en una ampliación muy específica y circunscrita de la Cámara de Diputados, con el cual no se cuestiona en lo más mínimo la estructura misma del gobierno De esta manera los partidos políticos, sobre todo los de nuevo registro (PCM, PDM Y PST), han participado en una campaña electoral que se inscribe dentro de la lógica política prevista por el gobierno”
Según el politólogo, los partidos políticos —tanto los tradicionales como los de nuevo registro— han defraudado las expectativas despertadas por la reforma política en grupos de ciudadanos progresistas, principalmente
Agrega que los nuevos partidos no han sido capaces de organizar a grupos de trabajadores, campesinos, clases medias populares, y que resulta sorpresivo —más para los ciudadanos “progresistas” que para el gobierno— que un partido de nuevo registro como el Demócrata Mexicano (PDM) sea el que haya logrado mayor repercusión popular
“Frente a las aspiraciones de que fueran los partidos de izquierda los que lograran mayor movilización dentro de las clases proletarias, observamos que en la situación social, cultural de México todavía prevalece un conservadurismo que pareciera que todavía no nos arroja de lleno al siglo XX sino que nos mantiene en la antigua polémica entre liberales y conservadores, puesto que un partido de corte sinarquista (el PDM) puede tener una capacidad de movilización tan amplia, y que además ha sido reforzada por símbolos muy importantes que ha manejado el gobierno, como la reciente visita del papa, que muestran que hay un manejo político de lo religioso, y religioso de lo político Esto ha sido una sorpresa para los propios grupos de izquierda”, subraya Delhumeau
—¿El éxito del PDM indicaría que la sociedad mexicana es conservadora?
—Lo que indicaría, pienso, es que no se ha logrado impactar a grupos amplios de las clases proletarias, a partir de las modalidades que los grupos sociales progresistas y los partidos de izquierda han venido contemplando para el país Este divorcio es el que ha quedado de manifiesto
Respecto a la indiferencia de los ciudadanos ante las campañas políticas, Delhumeau expresa:
“La reforma política se circunscribe al terreno de la representación en una Cámara (la de Diputados) que por sí misma no se le siente cumpliendo sus funciones de establecer realmente las normas de gobierno Por tal motivo la relación entre los diputados y los ciudadanos no es de identificación en cuanto a la solución y el planteamiento de los problemas cotidianos de trabajo, de vivienda, del hábitat, de la cotidianidad, que es la que finalmente preocupa, inquieta, compromete Y ante tal divorcio, los candidatos a diputados y las campañas electorales son vistos como una representación teatral donde hay dramas previstos o donde los parlamentos que se van a decir más o menos corresponden al papel que se actuará Y en este teatro todo parece indicar que lo único que se solicita a los ciudadanos es su aplauso, su presencia como espectadores”
Delhumeau asegura que las campañas electorales parecen ensayos de una representación teatral porque los planteamientos hechos por los candidatos se alejan de la realidad cotidiana Por ejemplo, señala que en vez de tratar problemas que afectan directamente a los ciudadanos, los candidatos se dedican a decir grandes discursos, con lo cual las campañas se convierten en torneos fraseológicos entre personajes, más que entre personas
En cuanto al peligro de que el abstencionismo sea el partido vencedor, Delhumeau declara:
“No hay país en el mundo donde no se esté dando el abstencionismo electoral Se trata de un fenómeno universal, de un proceso social creciente, porque conforme avanza el desarrollo urbano en los distintos países, se presenta una falta de convicción, por parte de los ciudadanos, para participar en un proceso comicial que se le siente abstracto La gente quiere modificar sus sistemas de participación en la toma de decisiones, sí, pero en sus lugares de trabajo, de vivienda, ante los problemas que la afectan cotidianamente Ese es el tipo de organización que da a las luchas políticas y sociales Obviamente son luchas de clase, pero vinculadas con la situación cotidiana de donde se vive y de cómo se vive Por eso en todos los países ha entrado en crisis el sistema de partidos y el sistema de representación electoral Y éste es un proceso de alguna manera irreversible, que corresponde al desarrollo urbano; ya no creemos fácilmente que hay especialistas (políticos) dedicados a representarnos; ya los hombres y mujeres urbanos queremos representarnos a nosotros mismos, y por eso lo que nos importa es cómo organizarnos para la participación diaria”
Otra característica de la actual campaña electoral —señala Delhumeau— es que no hay gran diferencia entre los planteamientos de partidos antagónicos, como podría ser el PAN y el PCM Tal parece que todos —desde el PRI hasta el PST, pasando por el PAN, el PDM, el PARM y el PCM— tienen como común denominador ser partidos de clase media
“Nos encontramos —añade— con partidos de origen conservador, de origen en grupos católicos tradicionales, por ejemplo, que nos proponen que haya una participación autogestionaria o, al menos, congestionaria, de los obreros en las fábricas En cambio, nos encontramos con partidos de izquierda que hacen la defensa de la militancia en sus filas de grupos religiosos Así, vemos que los principios ideológicos no quedan establecidos claramente, que el vínculo con la historia social y política de México, que mantiene vigente la escisión entre liberales y conservadores —puesto que lo vemos con la visita del papa y ante el peso específico del sinarquismo— , es allanado para ampliar su clientela cada uno de estos partidos, utilizando la retórica que considera más adecuada para ello”
Ante el hecho de que las campañas electorales se están realizando fundamentalmente en las ciudades, Delhumeau confirma que todos los partidos políticos, cualquiera que sea su signo, están usando métodos y fórmulas similares que traducen al lenguaje específico de las clases medias, de las que forman parte inclusive los dirigentes y candidatos de los partidos
Esta actitud de los partidos, declara Delhumeau, demuestra, una vez más, el gran divorcio que hay respecto de las clases efectivamente campesinas y obreras
Sin embargo, el director de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales niega que la actual campaña electoral sea ideológica
“Si consideramos por ideología la tendencia a revelar y disfrazar al mismo tiempo una serie de intereses sociales, políticos y económicos muy concretos, podríamos llegar incluso a considerar que se está realizando una campaña sobreideologizada; es decir, enmascaradora más allá de lo usual o, bien, más alejada de las luchas prácticas cotidianas por la existencia social En esta medida, al ser más retórica, más ideal, más abstracta, la campaña sería más ideológica”
A unos cuantos días de los comicios para renovar la Cámara de Diputados, Delhumeau considera que las campañas electorales constituyen “una salida alternativa a la falta de información suficiente sobre los procesos sociopolíticos que hay en México”
Y añade:
“Ante la ausencia de una prensa y una serie de medios de comunicación —en el sentido amplio— que realmente ejerzan la libertad de crítica, de examen, de opinión y de discusión de los problemas, estas campañas electorales son una válvula de escape que permite a distintos grupos expresar opiniones y perspectivas que los medios de comunicación, controlados directamente por los grupos de poder político y económico en su mayoría, no están llevando a cabo o no están permitiendo”
Para fortalecer su afirmación, Delhumeau recuerda:
“No deja de ser interesante que desde hace más de un año se haya considerado menos riesgoso hacer sesiones públicas en torno del derecho a la información Esto revela que efectivamente los políticos profesionales, los administradores públicos saben que tiene mayor peso específico en la sociedad urbana actual el impacto de los medios de comunicación, que la expresión de una representación teatralizada a través de los procesos electorales que conducen a una Cámara de Diputados muy circunscrita en sus funciones y muy menor en su peso específico, si la ubicamos en el contexto global del proceso de toma de decisiones del Estado”








