LIBERTAD EN EL MATRIMONIO
Señor director:
Esta breve carta tiene el propósito de hacer públicas algunas impresiones y opiniones sobre algunos problemas de la liberación femenina y masculina Es motivada por dos magníficas obras de arte que tuve el placer de disfrutar en este pasado mes de abril Sobra decir que mi parecer no es el de un experto en cine y teatro, sino simplemente el de un lector, un individuo como cualquiera que en cierto modo ha visto clarificado su pensamiento al respecto
La primera obra a que me refiero es el filme titulado “Esposamante”, de Marco Vicario, con Mastroianni y la de Antonelli en los roles principales Ese filme muestra un problema actualísimo: cómo el hombre y la mujer pueden mantenerse libres en el matrimonio Creo que la libertad, pese a tanto que se menciona, no es una utopía, ni en el plano social ni en el privado Es fruto de un largo proceso de conciencia que la mayoría de los humanos no llegan nunca a sentir por culpa de nuestros sistemas sociales En esta película el marido es un rico anarquista que contraría sus ideas en el trato que da a su esposa, hasta que ésta se da cuenta de su sumisión y trata de liberarse desquitándose de los “cuernos” que le puso su marido
En términos generales ello ocurre actualmente a muchas parejas La mujer se halla confundida y cree encontrar en la “revolución” sexual la salida, y el hombre, pese a decirse avanzado, quiere seguir manipulando a su mujer como en los siglos pasados Ambos en la sociedad actual sufren y a menudo no encuentran sino escapismos Pero, me pregunto, ¿puede existir amor con libertad? Aquí entra la obra teatral “Los Acreedores” que se presenta en el teatro Milán, y que muestra la otra cara e la dominación, la de la mujer contradictoria y fuerte sobre un hombre débil Creo que aunque ya se haya dicho mucho no sobra repetirlo: todos somos víctimas de una ideología que nos hace ser sádicos y masoquistas con nuestra pareja y lo peor es que ya casi ni nos damos cuenta de ello
Yo, como muchos hombres de la “generación del 68”, padezco esta situación, y para no hacerla larga quisiera que las cosas cambiaran Los sociólogos dicen que es necesario cambiar antes a la sociedad, que es un proceso largo y penoso, y aunque ello sea cierto uno se encuentra, aquí y ahora, sólo, si trata de ser diferente y no hacer caso de las normas que rigen las relaciones entre los sexos En suma, para concluir, pienso que sería bueno que su revista enfocase un día el problema de la pareja actual, sobre todo joven, con las opiniones de psicoanalistas y de hombres y mujeres comunes Ya veinte siglos de moral judeo-cristiana nos han fregado tanto y es hora de ponerla en tela de juicio Quizás cuando las mujeres comprendan que pueden vivir sin depender material o anímicamente del hombre, ser libres en suma, y cuando nosotros hombres aceptemos que ellas tienen los mismos derechos que nosotros y defendamos nuestra libertad con la misma intensidad con que queremos y amamos (¿?), entonces quizá las cosas empiecen a cambiar; por ahora puedo decir que, como muchos amigos, ya estoy harto de mujeres inmaduras y dominantes, manipuladoras y autoesclavizadas Proceso podría ayudarnos mucho a alcarnos las ideas sobre la libertad y el amor Este, muy vinculado a la “economía sexual” de la sociedad, es un problema que nos toca a todos y por tanto merece atención del periodismo serio y comprometido como el que ustedes hacen
Atentamente
Fernando Pérez-Rincón G
Alicante 166
México 13, DF
pd: está muy bien la revista, pero a veces deprime mucho








