EL PETROLEO Y LA CIUDAD
Señor director:
En mis manos el ejemplar 127 del que parece ser único rincón en donde actualmente se puede expresar la verdad Sus páginas 26 y 27, lenguaje claro y cruel Envueltos en la vorágine de una tendencia empresarial glorificada por las acciones del Sistema
La televisión nos informa, en lenguaje esotérico, del movimiento “sano” de la economía La información que debería dar el Gobierno, la firma y patrocina el grupo Alfa
El petróleo se sacraliza: es el bienestar, es el progreso, es la paz, es la salvación Mientras tanto, los tractores arrasan huertos, sembradíos, propiedades y posesiones El campesino contempla atónito el derrumbe de su pasado, de su presente y de su futuro ante el ruido ensordecedor de la máquina Se sepultan a su paso años de esfuerzo, de ilusión, de esperanza El tubo llevará riqueza hacia allá, a donde se han ido sus hijos con la ilusión de cruzar la línea
Sus gritos desesperados se pierden entre la selva, en la llanura, cubren la tierra Se pierden en los insensibles rincones de una complicada máquina burocrática que almacena injusticia en los cajones de un escritorio
La ciudad destrozada La piel del campo partida Ambas sangran Ni la voz del citadino ni la del campesino se escuchan La tecnocracia avanza hacia su meta empresarial, anunciándola como el bien supremo
Acapulco, Gro; una entrevista El prestigiado industrial Bernardo Quintana expresa: “ni falta comunicación con el pueblo; ni hay arbitrariedad, ni se ha devastado la ciudad; ni hay caos en la circulación” Y enmarca todo en una frase contundente “habían hecho falta pantalones para llevarlo a cabo”
¿Qué me recuerda este lenguaje? ¿A quién se parece? Es el eco de la acomodaticia conveniencia de la lisonjera actitud empresarial Es el pebetero donde se arroja el incienso al funcionario en turno
¿Serán estos los hombres de México? ¿Será así, con “pantalones”, como se pretextan los abusos y la insolencia de la ambición de un hombre que desea la banda en el pecho?
Con pantalones de esa talla se han vestido los gobiernos totalitarios Con los mismos que se vistió Franco y Mussolini ¿Habrá llegado nuestra ceguera a tal grado que no vemos los signos en el lenguaje y los hechos?
¡Y México! México sólo es un clamor en el pecho ronco del campesino abandonado que emigra hacia la línea, con la esperanza de encontrar un lugar para sus lágrimas
¡Que triste que la figura antes prestigiada de un hombre, se incline abyecta ante la grotesca insolencia de un funcionario soberbio que sólo ve su interés personal en una obra!
Petróleo¡el gasoducto y el pozo!
Ciudad ¡la calle y el automóvil!
El hombre se ha perdido en las ambiciones de los que hoy dictan los destinos de la ciudad y el petróleo Su carrera de estampida hacia el poder, nubla los sentimientos y las angustias
¡Revolución Mexicana! ¿Cómo naciste?
David Chávez López (Universitario)
Cruz Verde No 20, Lomas Quebradas, México 20 DF








