Con los cambios en el gabinete
El presidente se fortalece, la Presidencia se debilita
Miguel López Azuara
“El gobierno arbitrario no se sustenta en la fuerza del Estado o del jefe, sino en la debilidad moral de los individuos que se someten casi sin resistencia al poder dominante”
Friedrich Ratzel
El presidente de la República, que se jactaba de haber reunido a los mejores hombres de México en su gabinete, ha cambiado a casi la mitad de sus secretarios de Estado en dos años y medio de su sexenio
La conmoción mayor fue causada el miércoles 16, cuando removió a tres de sus principales colaboradores: los que tenían a su cargo la política interior, la política exterior, la planeación y el presupuesto
Las separaciones de los secretarios de Relaciones Exteriores, Santiago Roel, y de Programación y Presupuesto, Ricardo García Sáinz, habían sido decididas dos semanas antes Era evidente que Roel fue mal ubicado desde el principio en el manejo de la diplomacia mexicana, un campo que le era extraño, como lo corroboró incesantemente Su lugar era ocupado ahora por el licenciado Jorge Castañeda, quien ha dedicado su vida al servicio exterior
García Sáinz, por su parte, fue impugnado en reuniones de trabajo ante el propio Presidente, y había sido rebasado por quienes formalmente eran sus subalternos Lo reemplaza Miguel de la Madrid Hurtado, quien sale de la Subsecretaría de Hacienda con el augurio de que ahora sí habrá un pleno entendimiento con el secretario David Ibarra, ahora más fuerte precandidato presidencial La renuncia simultánea de los secretarios de Programación y Hacienda en noviembre de 1977, Carlos Tello Macías y Julio Rodolfo Moctezuma, se atribuyó a diferencias sustanciales en la concepción de la política económica
La renuncia del secretario de Gobernación, Jesús Reyes Heroles, deseada por el ala más conservadora del gobierno, fue un golpe seco en el corazón de la reforma política, el proyecto más imaginativo puesto en marcha por López Portillo La cancelación del futuro de la reforma, concebida para ampliar el espacio político y reducir los riesgos de enfrentamientos ilegales, se confirmó con el nombramiento como secretario de Gobernación del profesor Enrique Olivares Santana, político de la vieja escuela, labrado a golpes de hacha en la componenda inmediata y sin vuelos de estadista
Secretario general del PRI, Olivares Santana acordaba con Luis Echeverría, secretario de Gobernación, por encima del presidente del partido, Alfonso Martínez Domínguez, inclinado ante las aspiraciones presidenciales del general Alfonso Coronal del Rosal, jefe del Departamento del Distrito Federal Como Presidente, Echeverría lo hizo líder del Senado, mientras convertía a Augusto Gómez Villanueva, secretario particular de Olivares en el gobierno de Aguascalientes, en secretario de la Reforma Agraria
El movimiento del miércoles 16 tiene un efecto inmediato: fortalece al Presidente y debilita a la Presidencia
López Portillo despide a un secretario de Estado saludablemente cuestionador, por su autoridad moral, su lealtad, su conocimiento y su experiencia, y encumbra a un hombre desposeído de argumentos suficientes o de decisión para rebatir un acuerdo superior Olivares aplaudió a Díaz Ordaz después de Tlatelolco y aduló a Echeverría comparándolo con Juárez
Al mismo tiempo, López Portillo deberá asumir toda la carga del poder ejecutivo en materia política, lo cual no se ha de traducir en mayor eficiencia, sobre todo cuando los grupos de presión son aún más fuertes que los partidos
A largo plazo las consecuencias serán mayores
El primero de mayo, Día del Trabajo, el Presidente concretó en descarnadas palabras su política económica “No es por el camino de las alzas de salarios —dijo— como se resuelve el problema general del desarrollo” Ratificó entonces el tope salarial del 135 por ciento para los trabajadores, en un país donde los precios son liberados aceleradamente
Como la presión económica y social no se compagina con la Reforma Política, por muy moderada que ésta sea, la reforma debe terminar en donde está De otro modo, la fuerza política liberada acaba por romper el círculo económico que constriñe a la mayoría nacional
Olivares tiene lo necesario para actuar como sepulturero de la fugaz reforma política
La manida salida airosa de los países entrampados es dar una fachada exterior progresista, con una diplomacia activa en la reiteración y defensa de principios inobjetables Con la legítima causa de Chile, Echeverría contrapesaba la injusticia, la represión y el saqueo internos De manera natural, el canciller Jorge Castañeda dignificará el maltrecho servicio exterior mexicano El resultado de esa tarea tratará de compensarnos lo que perdemos en casa
Hay otras circunstancias menores en el retiro de Reyes Heroles
El lunes 6 de noviembre del año pasado, en la Paz, Baja California Sur, a su regreso de Asia, el presidente López Portillo afirmó: “Ni voy a pasar unos días en Zihuatanejo ni voy a restructurar mi gabinete, que está muy bien integrado” Tres semanas después, en el desayuno “20 mujeres y un hombre”, el Presidente reiteró: “En cuanto a mis colaboradores, todos están trabajando, todos están actuando, unos muy bien, otros bien, otros regular; los que lo hicieran mal ya no estarían aquí” Más preciso, dijo poco después a los corresponsales extranjeros que no pensaba cambiar a Reyes Heroles y Roel, a quienes llamó “dos de mis más valiosos colaboradores”
Pero el 5 de febrero pasado, al festejar a la Constitución, Reyes Heroles afirmó en Acapulco:
“Determinante del éxito de una política es tener bien precisa la dirección que se sigue Sabemos que cuando no se tienen propósitos claros se cae inexorablemente en la confusión Sabemos también que no es posible neutralizar un exceso con otro exceso contrario”
Y también:
“Medrosos regímenes que se refugian o simulan tal pretensión (condescender con todos) abrigan inconfesos apetitos totalitarios o están dispuestos a renunciar a lo que es gobierno, a la unidad de acción estatal y a caer en aquello que en nuestros días se llama policracia: el poder de muchos fuertes o que aparentan fuerza, el gobierno de variados poderes, e incluso seudo-poderes Cuando ello ocurre se presenta la paradoja de no gobernar para seguir en el gobierno y, en consecuencia, se origina la impotencia gubernamental”
Inmediatamente, un funcionario muy allegado al Presidente, el licenciado Alejandro Carrillo Castro, coordinador de estudios administrativos, hizo declaraciones contra Reyes Heroles, pero no por los fragmentos ahora citados, sino por preferir la política a la tecnocracia
Dos meses después, en Caracas, el ex presidente Echeverría dio un picotazo al entonces secretario de Gobernación Aludió a quienes se atribuyen la paternidad de la reforma política cuando “desde que éramos jóvenes, el presidente López Portillo y yo hablábamos de reforma política”
En su siguiente visita a México, Echeverría tuvo el honor de recibir en su casa, en San Jerónimo, al presidente López Portillo, con quien se desayunó
Ahora se sabe que Echeverría regresa definitivamente al país, sobre todo en consideración a un padecimiento de su esposa Nada le será más grato que ver en su vieja oficina de Bucareli, restaurada en más de un sentido durante los treinta últimos meses, a un amigo que le debe favorecer en lugar de un secretario de Gobernación que lo tenía bien medido y era capaz de mantenerlo en su riguroso sitio
Por otras razones, Reyes Heroles no gozaba de toda la simpatía de doña Margarita López Portillo, hermana del Presidente y directora de Radio, Televisión y Cinematografía de la Secretaría de Gobernación Aunque pretendió concederle acción autónoma en ese terreno minado, Reyes Heroles no debía evitar intervenir en cuestiones de principio y de política general, no siempre con buen éxito, por lo visto
Finalmente, el ideólogo, el historiador, el maestro, el estudioso del México ilustrado se retira a dormir y a leer
Quizás con el tiempo quedemos convencidos de que el servicios a la República se mejora con su salida, como dijo el presidente, no con la de Flores Tapia








