Recibió dinero para espiarnos
Por servir a la CIA, Echeverría fue rechazado por la ONU
Rafael Rodríguez Castañeda
WASHINGTON – El cargo contra Luis Echeverría de ser agente de la CIA, hecho en 1975 ante el Consejo de Seguridad de la ONU, fue lo que aplastó su candidatura a la Secretaría General de ese organismo
“Los mexicanos fueron atrapados recibiendo dinero norteamericano para espiarse a sí mismos”, se vanaglorió Daniel P Moynihan, entonces embajador de los Estados Unidos ante las Naciones Unidas y autor de la maniobra de frustró una de las máximas aspiraciones del que era todavía Presidente de México: encabezar el máximo organismo mundial
Detalles de la forma en que Echeverría perdió toda oportunidad de suceder a Kurt Waldheim son relatados por el propio Moynihan en su libro de memorias A Dangerous Place, (Un lugar peligroso), que acaba de ser publicado en Estados Unidos por Atlantic-Little, Brown Books Moynihan encabezó la delegación norteamericana en la ONU durante ocho meses, entre 1975 y 1976
Era septiembre de 1975 y estaba por iniciarse la Trigésima Asamblea General de las Naciones Unidas Acababa de concluir un período especial de sesiones durante el que los países del Tercer Mundo habían hecho sentir su peso enorme dentro de la ONU El presidente mexicano, Luis Echeverría, estaba promoviendo su candidatura para la Secretaría General de la ONU Era autor de la Carta de los Derechos y Deberes Económicos de los Estados, aprobada por la Asamblea General, y su prestigio era indudable entre los países No Alineados
La elección del nuevo secretario general de la ONU sería el año siguiente, en los primeros días de diciembre de 1976, cuando Echeverría hubiera dejado ya la Presidencia de México
La debacle de Echeverría se inició a mediados de ese mes de septiembre, a raíz de que el gobierno español anunció la ejecución de cinco guerrilleros autonomistas vascos, convictos de asesinar a varios policías Aunque hubo protestas en muchas partes, la dictadura franquista mantuvo firme su propósito y anunció la forma de ejecución: garrote vil
Echeverría vio una oportunidad excelente de erigirse en valiente defensor de los derechos humanos y apoyar así su candidatura El gobierno mexicano, imprevistamente, dirigió un urgente llamado al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, en el que aseveraba que la ejecución anunciada por el gobierno español era una amenaza a la paz de acuerdo con la Carta de la ONU El Consejo de Seguridad, pedía México, debería examinar el asunto y suspender a España como miembro de la ONU
Según Moynihan, el ambiente de tensión prevaleciente era propicio para la aprobación de una propuesta de esta naturaleza, “clásica iniciativa del grupo de los países No Alineados” El Consejo de Seguridad se reunió primero para consultas informarles, “y yo sentía —relata el exembajador de EU— que el triunfo que otras veces había alcanzado allí mismo estaba realmente amenazado ahora”
Los argumentos esgrimidos por los delegados que apoyaron la propuesta mexicana colocaban a Estados Unidos en una situación difícil Dados los antecedentes de la Guerra Civil Española y de los prolongados años de la dictadura franquista, el gobierno norteamericano se llenaría de oprobio si otorgaba su apoyo, en estas circunstancias, al régimen español
Moynihan manifiesta en sus memorias que decidió eludir el enfrentamiento y de esa manera atemperar el ambiente de tensión Pidió la palabra y elogió la “gallardía mexicana” De Echeverría, dijo que era “un líder mundial amigo del indomable pueblo vasco que había combatido al ejército fascista con rifles y bayonetas mientras la República se mantuvo viva y, cuando los fascistas triunfaron, había seguido luchando con las manos desnudas y el corazón imbatible”
Estuvo de acuerdo el embajador norteamericano en que España era una dictadura, sin elecciones y con una prensa controlada por el gobierno “Por mi parte, aunque no había recibido instrucciones específicas de mi gobierno, podía en lo personal manifestar mi horror ante las ejecuciones pendientes Estaba completamente de acuerdo con el gobierno de México de que la ejecución, en cualquier parte, de una persona acusada de crimen político, era una amenaza potencial a la paz y un asunto digno de ser considerado por el Consejo de Seguridad”, dice Moynihan en su libro
Su discurso, agrega Moynihan, tuvo la virtud de aplacar los ánimos El pequeño cuarto donde se hallaba reunido el Consejo de Seguridad quedó en silencio Y el delegado de Mauritania pidió un receso, porque se trataba de “un asunto muy complicado sobre el cual a todos los delegados les gustaría recibir instrucciones”
Al día siguiente el Consejo de Seguridad se volvió a reunir en consultas privadas, “pero ya sin l animación del vía anterior, antes de la intervención norteamericana”, recuerda triunfalmente Moynihan
Vino entonces el contraataque españo La delegación franquista “nos recordó”, dice Moynihan, el “papel del señor Echeverría cuando era secretario de Gobernación de México, en la matanza de unos cincuenta estudiantes durante una protesta anterior a los Juegos Olímpicos de la Ciudad de México en 1968”
Esa no era, empero, la carta más importante de España Sin comentario alguno, su delegación distribuyó entre los miembros del Consejo de Seguridad copias fotostáticas de una página del libro Inside the Company, (ver recuadro), escrito hacía algunos meses por un defector de la CIA, Philip Agee Agee fue agente de la Agencia Central de Inteligencia en la Ciudad de México, y en sus confesiones incluyó una lista de los funcionarios mexicanos con los cuales la CIA había establecidos tratos Allí estaba el nombre de Luis Echeverría
Era una ocasión que ningún funcionario diplomático norteamericano podía desperdiciar Y Moynihan la aprovechó Pidió de nuevo la palabra, y su intervención no requiere comentario alguno:
“¿Qué tenía de malo —preguntó a los asistentes— el ser agente de la CIA? Era bien sabido que en todo el mundo había agentes de la CIA en los más altos niveles del gobierno En la India, un estimado amigo mío, el honorable Piloo Mody, miembro del Parlamento y un gran patriota, al que infortunadamente había encarcelado el gobierno de Indira Gandhi, (asunto que debiera ser abordado, también, por el Consejo de Seguridad), había aparecido hacía tres años en el salón de sesiones del Parlamento indio con un botón en el pecho que decía: ‘Yo soy agente de la CIA’ Mody, hombre liberal con gran espíritu de empresa, mandó fabricar botones de ese tipo que después procedió a vender entre sus colegas parlamentarios En poco tiempo muchos miembros del Parlamento de la India proclamaban que ellos, también eran agentes de la CIA ?No era lamentable que el gobierno de España intentara desacreditar al presidente Echeverría y distraer la atención del Consejo del asunto a discutir, alegando la afiliación del presidente mexicano a los servicios de inteligencia de los Estados Unidos? Los Estados Unidos no podían sino sentirse molestos por ello”
Un nuevo receso en las deliberaciones confidenciales del Consejo acabó de enfriar los ánimos antiespañoles que restaban entre algunos delegados Para Moynihan, empero, el asunto de España era lo menos importante “Yo preveía”, recuerda, “el momento en que el Consejo de Seguridad considerara la candidatura de Luis Echeverría a la Secretaría General de la ONU”
El golpe tuvo toda la eficacia que deseaba el embajador norteamericano El Consejo de Seguridad no tomó ninguna acción contra el gobierno español y, como se sabe, el ejecución de los vascos se llevó a cabo con difusión a todo el mundo
Después de los cargos contra Echeverría de haber sido o ser aún agente de la Agencia Central de Inteligencia, su imagen quedó muy deteriorada “La candidatura de Echeverría para la Secretaría General estaba liquidada”, expresa Moynihan
Según el diplomático estadunidense, el grupo de los No Alineados mostraba en esa forma “una vulnerabilidad que yo no sospechaba”
Y puntualiza:
“Los delegados de la India se lanzaron contra mi Por mi valentía de haber denunciado que ellos tenían prisioneros políticos Tenían que hacerlo, porque no podían negar lo que yo había dicho sobre Piloo Mody Mientras tanto, los mexicanos habían sido atrapados recibiendo dinero norteamericano para espiarse a si mismo”
Todavía, sin embargo, Daniel Patrick Moynihan no terminaba su labor contra Echeverría En sus memorias no se por cuánto tiempo durante las semanas siguientes a la decisión del Consejo de Seguridad el embajador estadunidense ante la ONU se reunió con los delegados de los países miembros de ese organismo, para continuar utilizando el cargo contra Echeverría de haber sido contacto de la CIA en México en deterioro de su candidatura al máximo cargo de la ONU, puesto por el cual el todavía entonces presidente de México luchó hasta el último minuto de su sexenio
Relata Moynihan:
“Posteriormente, durante varias semanas, pasé una media hora cada tarde, en el bar del salón de descanso del Consejo de Seguridad, encontrándome como por azar con cada embajador de los países No Alienados que veía yo por ahí”
Moynihan se dio cuenta que una formula adecuada era fingirse defensor de Echeverría y de su presunta afiliación a la CIA De esa manera se constituyó en abogado contra la que era su propia motivación: evitar la elección de Echeverría como secretario general de la ONU
Su confesión en A Dangerous Place resulta, a la distancia, un tratado de diplomacia cínica He aquí, a continuación, con sus propias palabra, la forma en que Moynihan convencio a los delegados del Consejo de Seguridad;
“Yo había sido comisionado especialmente por mi gobierno, les explicaba yo, para buscar el consejo y la guía de su Excelencia Habíamos sabido que había gobiernos que inexplicablemente estaban diciendo que, a la luz de las revelaciones de que el presidente Echeverría era o había sido un agente de la CIA, el presidente Echeverría debería abandonar sus aspiraciones al puesto de secretario general de la ONU
“Mi gobierno sentía que esto no era válido Ante todo, lo que nosotros queríamos era juego limpio para Echeverría Podría o no ser cierto que las denuncias contra él estuvieran basadas en hechos Pero seguramente el señor embajador, hombre experimentado, sabría que es común que funcionarios gubernamentales tengan conexiones con la Agencia Central de Inteligencia Sin duda, si Echeverría tuvo tratos con la CIA –o si los sigue teniendo— fue porque él pensó que sus acciones eran en el mejor interés de México y del pueblo de México
“¿Querría el señor embajador tomarse otro scotch? Seguramente, no debe utilizarse contra el presidente Echeverría el hecho de que haya actuado en una forma que el consideró como la más conveniente para su país Mi gobierno está muy preocupado por esto”
Cáusticamente, Moynihan concluía así su alocución ante los embajadores:
“Creo que el señor delegado debe admitir que la KGB (la agencia soviética de espionaje) estaba muy activa en el mundo capitalista, y nada bueno puede derivar de que lavemos la ropa sucia en público, como dicen los ingleses”
La maniobra de España rematada por el embajador Daniel P Moynihan, dio el resultado esperado Echeverría había perdido ya, desde principios de 1976, toda oportunidad de ocupar la Secretaría General de la ONU
La elección de secretario general fue en la primera quincena de diciembre de ese mismo año, pocos días después de que Luis Echeverría dejó la Presidencia de México El efecto que hizo entre los 14 miembros del Consejo de Seguridad la denuncia de que era o había sido agente de la oficina de la CIA en México fue evidente durante la elección En la primera votación, hubo 14 votos en favor de la releccion de Kurt Waldheim y ninguno para la candidatura de Echeverría
Pero todo se gestó catorce meses antes, cuando el presidente de México dejó en el olvido el año de 1968 y decidió pedir la condena del régimen fascista de España ante el Consejo de Seguridad








