El PRI: 50 años de historia a golpes de escándalo

El PRI
50 años de historia a golpes de escándalo
Elías Chávez
El PRI se dispone a tocar la gloria dentro de unos días En despliegue de poder y propaganda, pretende congregar a casi un centenar de partidos socialistas, socialdemócratas y demócratas cristianos de todos los confines Puede anticiparse que el PRI ensalzará sus propias hazañas y, en medio de loas ininterrumpidas, apenas reconocerá su propio rostro Por las instituciones y los hombres hablan los hechos Frente a los preparativos espectaculares para celebrar el medio siglo de existencia del PRI, se presentan aquí algunas muestras de los escándalos y contradicciones del invencible
Mil y un escándalos en cincuenta años de existencia constituyen la historia no contada del partido en el poder Como en las Mil y Una Noches, el PRI ha tenido a más de un Alí Babá con huestes que suman más de cuarenta; a uno que otro Simbad que naufragó en su empeño de democratizar al partido, y a muchos aladinos cuyas lámparas, habitadas por genios demagogos, permanecieron apagadas
Y si los cuentos y leyendas de Scherezada eran casi interminables, imposible es que en esta crónica mencionar todas las pifias y escándalos del PRI Limitémonos, pues a las 2 últimas décadas, al PRI contemporáneo
Había una vez un general llamado Alfonso Corona del Rosal que en 1960 definió al gobierno —era presidente Adolfo López Mateos— como de “atinada izquierda”
Esta definición del entonces líder del PRI provocó un escándalo político, pues mientras el sector de la izquierda mexicana veía en ella un tímido intento de volver a la tradición revolucionaria, la derecha se pronunció abiertamente contra el izquierdismo gubernamental, por tibio y retórico que pudiera parecer
El escándalo y la confusión aumentaron, no tanto por lo de “izquierda” sino por el epíteto de “atinada”, al grado de que el primero de julio de ese año el presidente López Mateos tuvo que intervenir para aclarar: “Mi gobierno es, dentro de la Constitución, de extrema izquierda”
Pero un año después Corona del Rosal, de vuelta del izquierdismo que había suscitado, hizo que la revolución se bajara del caballo, y provocó un nuevo escándalo
Ese escándalo se inició cuando algunos periódicos de la ciudad de México publicaron 18 de mayo de 1961— una información procedente de Mérida según la cual el general Lázaro Cárdenas había declarado:
“De no prestarse atención a las graves denuncias de los ejidatarios sobre la inmoralidad que prevalece en los henequenales, y de no aplicarse solución radical, una nueva revolución será el único remedio”
Seis días después, en Monterrey, Corona del Rosal respondió violentamente en una entrevista:
“La revolución mexicana hace mucho tiempo que se bajó del caballo y se quitó las chaparreras, para entrar en una etapa constructiva”
Los impugnadores de Corona del Rosal comentaron que la figura literaria usada por el entonces líder del PRI no podía haber sido más desafortunada, pues en los inicios de su carrera política —dijeron— solía montarse en un caballo, pero no para lanzarse a la toma de Zacatecas o de Torreón, que ocurrieron cuando era niño, sino para jugar al polo con el general Manuel Avila Camacho
El día 28 de ese mismo mes se publicó en un diario una aclaración entregada por personas allegadas al divisionario de Jiquilpan, en la que quedaba bien claro que Cárdenas no hizo la declaración que se le atribuía
El origen del escándalo se remonta a ciertos artículos que sobre el “fracaso” de la Reforma Agraria en Yucatán publicó el periodista Mario Menéndez Rodríguez Ese mismo periodista fue quien se entrevistó con Cárdenas en Mérida y le espetó esta pregunta:
“Constantemente se hacen denuncias al través de la prensa y nadie hace caso Las oficinas gubernamentales mantienen hermético silencio como si se tratara de un secreto de Estado Si continúan impunemente las inmoralidades y no se trata de evitar la muerte económica de Yucatán, ¿quieren que el campesino maya se levante en armas y se derrame sangre joven? Porque una revolución sería el último remedio”
A lo que Cárdenas, irritado, respondió:
“¡Pues háganla!”
Y fue el propio Menéndez quien envió a los periódicos capitalinos su versión de la entrevista, poniendo en boca de Cárdenas lo antes transcrito
Cuando Corona del Rosal conoció la verdadera historia, mandó a un grupo de supuestos “allegados al divisionario de Jiquilpan” a que hicieran la aclaración en los periódicos Aunque algunos aseguran que el PRI, como Minerva, nació perfecto, también hay quienes señalan la necesidad de reestructurarlo y democratizarlo Esta preocupación se ha venido expresando con mayor insistencia desde que Corona del Rosal fue líder del partido
“¡Ahí viene el lobo!”, han gritado una y mil veces, pero el lobo de la democratización no ha llegado
El primer grito fue dado en marzo de 63, cuando el PRI anunció que se reestructuraría y elaboraría un programa para su próximo candidato a la Presidencia de la República Para ello organizó la Primera Junta de Programación —del 6 al 9 de marzo—, en la que el ahora Secretario de Gobernación Jesús Reyes Heroles —en aquel tiempo diputado y subdirector técnico del Seguro Social— afirmó que el PRI no es un partido de clase, sino de clases
Y en esa ocasión como en todas aquellas en que se ha pretendido reestructurar y democratizar al partido, el parto del PRI, como el de los montes, fue precedido de grandes ruidos al igual que los surgidos con motivo de la IX asamblea nacional de agosto pasado Pero no obstante el ruido de esas reuniones, a las que asisten gobernadores, senadores, diputados y otros muchos altos funcionarios, el resultado ha sido siempre el mismo: no existe un sistema realmente democrático para la selección de candidatos a cargos de elección popular
Después de Corona del Rosal, Carlos Alberto Madrazo también dio gritos anunciando la llegada del lobo Una y mil veces se comprometió a democratizar al PRI, pero su empeño naufragó en el mar de intereses creados que en aquel tiempo tenían, entre sus principales representantes, al gobernador de Sinaloa, Leopoldo Sánchez Celis
Antes de naufragar, Madrazo usó su vehemente oratoria para escandalizar cotidianamente a los políticos de la época
Así, por ejemplo, el 5 de julio de 1965, mientras Madrazo intensificaba su oratoria para demostrar sus afanes democráticos, el partido en el poder recibía una nueva aportación humana, o mejor dicho totémica: el Club de Leones de la ciudad de México ingresaba en masa en el PRI, según informó el licenciado José Bonilla, durante la sesión-comida ofrecida por ese pintoresco organismo de comerciantes y hombres de negocios a la Cámara de Senadores
En ese tiempo presidente del Senado, Manuel Moreno Moreno, recibió con agrado y beneplácito la adhesión masiva de leones, aunque no aclaró si estos formarían parte del sector campesino, del popular o del obrero, o si se crearía el sector leonino o felino
En su discurso, el licenciado y león José de la Sierra hizo profesión de fe alemanista cuando dijo que Miguel Alemán “fue quien definitivamente consolidó nuestras libertades, tanto económicas como religiosas y políticas”
Entre rugidos muy cómicos de los leones contestó el discurso el líder del Senado, Manuel Moreno Moreno Dijo que los leones eran una “institución pública tan arraigada en los sentimientos y en el corazón del pueblo mexicanos como lo es el Senado de la República” No contento con retorcer de ese modo el sentido de las proporciones, Moreno Moreno agregó que el Senado es semillero de presidentes de la República, frase que ahora repite el actual líder de la colegisladora, Joaquín Gamboa Pascoe, al asegurar que “el Senado es semillero de gobernadores”
Ya en pleno rugir de leones, Moreno Moreno dijo que el Senado es “freno saludable para contener el extravío (sic) de la opinión pública hasta lograr que la razón y la verdad recuperen su imperio sobre los espíritus extraviados por acción de demagogos irresponsables o de oportunistas sin conciencia”
Los leones rugieron entusiasmados Estaban convencidos de que Moreno Moreno, con tal de conseguir para el PRI la afiliación felina, estaba decidido a convertir al Senado en instrumento para frenar las demandas del pueblo y reprimirlas cuando fuera necesario
Por su parte, Carlos A Madrazo, que desde que había sido nombrado líder del PRI inició un proceso de gritos y convulsiones que anunciaban grandes cambios, reestructuraciones y rumbos nuevos para el partido en particular y para México en general, recibía su primera derrota en la IV asamblea nacional ordinaria:
Los días 28, 29 y 30 de abril de 1965 fueron decepcionantes: el resultado de un parto que con grandes estruendos se había anunciado fue un ratoncillo no mayor que el que se atribuye al parto de los montes
Y no obstante la tradicional disciplina y control partidista, los campesinos que ocupaban el ala derecha de las galerías del cine Alameda —donde se efectuó la asamblea— distribuyeron volantes en los que se protestaba por la designación de Miguel Alemán Velasco, hijo del expresidente de la República, como secretario auxiliar del comité ejecutivo nacional del partido
Los mismos volantes invocaban discursos de Madrazo en los que había señalado que los cargos del PRI se darían a aquellos que los merecieran por su militancia y acción revolucionaria Indicaban que Alemán Jr “tiene muy poco de militante del partido y menos de revolucionario” Inmediatamente la policía intervino para desalojar a los distribuidores de volantes
Pero este fue un escándalo menor en comparación con el enfrentamiento de Madrazo y Sánchez Celis, y con el de la reelección de diputados a la que se opuso —y venció— el líder del PRI
Respecto al pleito con Sánchez Celis —actualmente director de Desarrollo Agropecuario del Valle de México—, se inició cuando Madrazo anuló las elecciones internas el 19 de septiembre de 1965— para designar candidatos a alcaldes y regidores de los municipios de Culiacán y Rosario, Sinaloa
La anulación fue motivada porque en esos municipios el gobernador pretendía imponer la candidatura de sus amigos y protegidos, Aurelio Pimentel y Alejandro Barrantes Madrazo se opuso a la imposición, pero al final perdió la batalla: Sánchez Celis habilitó a sus favoritos como candidatos “independientes” y los hizo triunfar
Pero lo más grave es que esos triunfos constituían el principio del fin de Madrazo y de sus anhelos democratizadores Porque no conforme con asegurar que el “dedazo” había pasado a la historia, Madrazo había dicho:
“Nosotros no vamos a designar candidatos; lo harán los militantes del partido; trabajaremos a la luz del día; nos concretaremos a acatar la voluntad popular”
Inclusive prometió expulsar del PRI a los reaccionarios y prevaricadores que denigran a la revolución con su conducta, que no se acuerdan del pueblo sino cuando acuden a pedirle algo, y que “no viven del sudor de su frente, sino del sudor del de enfrente”
En cuando a la dignificación de la política, Madrazo decía:
“Tenemos que hacer entender a la gente que la política no es prevaricación ni es negocio; que el mejor negocio de la política es no hacer de ella un negocio”
Declaraciones, todas estas, que eventualmente resurgen en boca de algún priísta, como sucedió hace unos meses en que Víctor Manzanilla Schaffer condenó la corrupción de los políticos priístas
Las palabras de Madrazo empezaron a tener eco entre los priístas de base Por ejemplo, en una reunión del PRI capitalino se advirtieron —febrero de 1965— los primeros brotes de autocrítica:
“El partido hace puras promesas y la gente no nos hace ya caso”, decía el representante de un sindicato afiliado al PRI “Ya no queremos más promesas, la gente no nos quiere seguir”, insistía el líder Adolfo Juárez
Para contener esos brotes de inconformidad, Jorge Eduardo Pascual, secretario de la comisión coordinadora del PRI en el DF asentía enérgicamente: “Ya basta de demagogia El PRI, bajo las nuevas formas trazadas por el licenciado Madrazo, abanderará las causas populares; y ya sabemos bien que Madrazo es hombre dispuesto a la lucha y a cumplir sus promesas”
Además de muchos gobernadores, caciques y líderes, Madrazo se ganó la animadversión de los diputados priístas, cuando se opuso a la reelección inmediata de legisladores El proyecto respectivo inclusive ya había sido aprobado por la Cámara de Diputados, que en ese tiempo pastoreaban Alfonso Martínez Domínguez Entre los autores del proyecto se encontraban Enrique Ramírez y Ramírez, Miguel Covián Pérez, Luis Pliego Ortiz, Manuel Gurría Ordóñez y otros
Dicho proyecto fue aprobado el 27 de diciembre de 1964, durante una enconada polémica que rebasó el ámbito de la Cámara de Diputados y se proyectó a toda la nación
La polémica continuó hasta abril de 1965, cuando Madrazo abiertamente condenó la reelección de diputados —el proyecto faltaba de ser aprobado por el Senado—, y dijo:
“El Pueblo ha rechazado esa idea; no acepta que se manosee un principio sobre el cual existe una tranquilidad y equilibrio”
Y aunque Madrazo anunció que el PRI, en su próxima asamblea nacional, rechazaría formalmente la reelección de diputados, el líder de la Cámara, Martínez Domínguez, no dio su brazo a torcer Declaró:
“Supongamos, como se ha especulado que en la próxima asamblea nacional el PRI se pronuncie contra la reforma al artículo 59 de la Constitución ¿Con eso se acabará la reelección de Diputados? Definitivamente, no La Constitución General de la República es reeleccionista en esta materia y fue más reeleccionista en su texto original firmado por Carranza, Jara, Terrotes Benítez y toda una generación de revolucionarios Si, como se supone, la asamblea nacional del partido se declara antirreeleccionista de diputados (sic), ¿se tendrá por eso la seguridad de que el partido ya no postulará como candidatos a senadores y diputados a personas que lo hayan sido con anterioridad?”
Y aunque finalmente el proyecto de reelección de diputados fue rechazado, Madrazo se vio imposibilitado de democratizar al PRI Enemistado con muchos políticos a quienes escandalizó con sus palabras, el 17 de noviembre de 65 renunció a la presidencial del PRI
Surgió entonces un nuevo escándalo Con Lauro Ortega como presidente del partido, se inició un movimiento tendiente a eliminar del PRI a cualquier funcionario —mayor o menor— que hubiera estado de acuerdo con el famoso movimiento reestructurado de Madrazo y con su fogosa oratoria henchida de promesas de democratización
En silencio, el médico Ortega fue liquidando juveniles esperanzas de quienes se habían comprometido con Madrazo Primero cesó, sin previo aviso, al diputado Gonzalo Martínez Corbalá, para nombrar en su lugar —la presidencia priísta del Distrito Federal— a Rafael Gamboa Cano, hijo del ex secretario de Salubridad Rafael Pascasio Gamboa Posteriormente la contramanera antidemocrática se ensañó en los jóvenes priístas seguidores de Madrazo, al grado de que hubo barruntos de escisión en el sector juvenil del PRI
Concretamente Carlos Reta Martínez, líder juvenil de la CNOP, advirtió que no obstante el arribo de Lauro Ortega, debería continuar la elección interna de candidatos a presidentes municipales, sistema que implantó Madrazo y que recientemente Sansores Pérez revivió y bautizó como “democracia transparente”
Lejos estaba el PRI de ser declarado “partido de trabajadores”, pero no por ello dejó de causar escándalo el intento de Lauro Ortega por crear el “sector patronal” del partido en el poder
Para renovar los cuadros dirigentes del partido, Lauro Ortega efectuó una serie de giras en las que levantó la voz “marcando nuevos derroteros al partido” Morelia fue el escenario donde Lauro Ortega quitó al PRI la máscara proletaria que lo encubría Y después fueron Toluca y Tepic, las ciudades escogidas para continuar lo que fue calificado como verdadero strip-tease
El 20 de abril de 1966 los industriales, comerciantes, agricultores, banqueros de Michoacán ofrecieron a Lauro Ortega un desayuno de “confraternización” La voz cantante de las “fuerzas vivas”, la dirigió Antonio Mier y Torcida, presidente del Country Club de Morelia Este informó al líder del PRI que en sólo tres años los depósitos bancarios en el estado aumentaron de 178 a 510 millones de pesos, lo que se debió —según el vocero empresarial— a que “cuando los dirigentes de la cosa pública saben hacer las cosas la economía de los negocios deja de ser feudal o familiar, para impulsar la constitución de entidades de índole financiera, comercial, industrial”
Ya en ese camino, el doctor Lauro Ortega continuó en Toluca su tarea de integración del sector patronal del PRI Sentado en el lugar de honor de una comida ofrecida por financieros y comerciantes, Lauro Ortega escuchó estas palabras del industrial Enrique Tamayo Corona: “La estabilidad política y la firmeza económica de que disfrutamos en México, representa una meta conquistada dura y trabajosamente a lo largo de luchas cruentas e incruentas, internas y externas, mediante las cuales México ha logrado su propia transformación social que es la primera (sic) en el mundo”
Luego dijo que el PRI es “sin lugar a dudas, el partido de las mayorías del pueblo, al que pertenecen los empresarios”
En esta ocasión fue el propio Lauro Ortega quien contestó a las patronales palabras de Tamayo Corona Dijo: “Es la primera ocasión en que un representante de los hombres de empresa reconoce sin ambages la obra de la Revolución Mexicana” Y agregó: “El PRI garantiza también la paz política, por lo cual el progreso de México es cada día más importante, gracias a la convivencia de las fuerzas revolucionarias”
La siguiente etapa de la campaña patronal fue en Tepic Compenetrado ya con las ideas de los priístas patronales, Lauro Ortega asistió a una reunión con los banqueros, industriales y comerciantes de Nayarit Esta vez llevó la voz patronal el financiero Carlos Muñoz Jiménez quien, no conforme con el cambio del espíritu de la revolución de 1910, llevó a sus nuevas interpretaciones históricas a los comienzos de nuestra vida independiente “Abrigamos —dijo— la convicción de que el Partido Liberal que fundó el Padre de la Patria don José María Morelos y Pavón, y que al correr de los años fue reestructurado por el gran presidente don Benito Juárez, es el mismo Partido Revolucionario Institucional que hasta ahora enarbola sus banderas democráticas y de justicia social, inspirado en los propósitos de la Revolución de 1910”
A esta nueva interpretación histórica que el sector patronal aportaba a su partido, el PRI, Lauro Ortega contestó: “Los hombres de la iniciativa privada nayarita ya no viven en el pasado; ya no se puede decir que son reaccionarios Ahora están presentes en las filas del partido de la Revolución y suman su esfuerzo al que realizan campesinos, obreros y gentes del sector popular” Y aclaró lo que es el PRI: “Nuestro partido en México da la estabilidad política Sin la estabilidad política no es posible el progreso: porque cualquier actividad —llámese industrial o comercial— no puede desenvolverse si no encuentra el clima de tranquilidad política Por eso nuestro partido, en esta entidad como en todo el país, garantiza la paz política que ha prometido al pueblo de México”
Ante este viraje del PRI a favor de los empresarios, el escritor y periodista José Alvarado comentó:
“habrá que pensar en la posibilidad de don Aníbal de Iturbide como sucesor del doctor Lauro Ortega en la dirección del PRI A lo mejor resulta el primero más elocuente que el segundo y saca al partido de su ya prolongada siesta”
Durante varias semanas, fue creciendo el rumor de que el PRI se aprestaba a crear un cuarto sector en sus filas, que estaría integrado por la llamada iniciativa privada Ante tal escándalo Lauro Ortega fue obligado a dar marcha atrás, pero no por ello dejó de defender a los empresarios En noviembre de 1966 dijo que “sectores muy importantes de la iniciativa privada han abandonado las trincheras de la reacción por una nueva mentalidad, acorde con los principios de progreso con justicia social”
Contrariamente a lo dicho por el líder de su partido, Fidel Velázquez, secretario general de la CTM, declaró que el solo pensar que los empresarios ingresaran al PRI sería “desvirtuar su doctrina y su misión” Amador Hernández, líder de la CNC, también tuvo oportunidad para decir que “los grandes empresarios no pueden perseguir finalidades revolucionarias dentro del PRI”
Lo ocurrido después de Lauro Ortega es historia tan reciente que prácticamente todo mundo recuerda Con Alfonso Martínez Domínguez de líder, el PRI fue llamado el “partido de los romanos” porque el ahora candidato a gobernador de Nuevo León dio mucho juego político a Fluvio Vista Altamirano, Tulio Hernández, Pedro Luis Bartilotti, y otros
La gestión de Martínez Domínguez al frente del PRI se caracterizó por haber sido una época en que el partido se consolidó Pero el escándalo vino cuando Martínez Domínguez, después de dirigir la campaña electoral de Luis Echeverría, llegó a la regencia de la ciudad de México Ahí duró menos de siete meses; el 10 de junio de 1971 sirvió para enviarlo al ostracismo político, hasta ahora que resucitó para ser candidato a gobernador de Nuevo León
Con Manuel Sánchez Vite el PRI tuvo una actuación azarosa, accidentada, sin coordinación Secretario general fue en esa época Vicente Fuentes Díaz, en tanto que Santiago Roel dirigía al IEPES Uno de los mayores escándalos de Sánchez Vite fue cuando en Tepeji del Río se declaró discípulo de Fidel Velázquez Lo llamó su maestro de la vida y de la política
Vino después Jesús Reyes Heroles, quien dio perfil y ubicación al PRI dentro de la teoría política Con el ahora secretario de Gobernación, el partido en el poder adquirió fortaleza ideológica y definición teórica
Asimismo, con Reyes Heroles el PRI fue instrumento de templanza en una época de gran crisis: muchas veces hizo frente a problemas como el que surgió hace cinco años cuando se amenazaba con la reelección de Luis Echeverría, o cuando el 14 de noviembre de 73, con motivo del reciente asesinato del presidente Allende, alertó a México contra el fascismo
Reyes Heroles tampoco estuvo a salvo de escándalos En abril de 1974, a base de “puros riñones”, se constituyó en el primer presidente del PRI que hace abortar un dedazo presidencial: el que señaló a Manuel Carbonell de la Hoz, como candidato a gobernador de Veracruz
“Yo, como veracruzano, no he votado por él”, fueron las palabras de Reyes Heroles
Porfirio Muñoz Ledo fue un líder de transición cuya principal actividad se centró en la campaña electoral de José López Portillo
Respecto a Carlos Sansores Pérez, toda su permanencia al frente del PRI fue un escándalo Y aún más: su herencia de “democracia transparente” y “partido de trabajadores” amenazan provocar nuevos escándalos:
Cuando Gustavo Carvajal tomó posesión como líder del PRI, declaró que “el partido es de todos”, no solamente de trabajadores Y en cuanto a la “democracia transparente”, el domingo 18 del presente la declaró muerta al anunciar que el PRI implementará nuevos procedimientos internos para seleccionar a sus candidatos a cargos de elección popular Adelantó que el sistema para seleccionar candidatos será a base de votaciones en las que la base del partido tenga plena participación
Y el jueves 22, ante los dirigentes priístas de Michoacán que lo visitaron en su despacho encabezados por el gobernador Carlos Torres Manzo, Carvajal prometió que el PRI “volverá a ser un partido de demandas, de banderas”, en el que se darán oportunidades a los verdaderos luchadores políticos
Así, a cincuenta años de existencia del PRI, una vez más se oía un viejo grito:
“¡Ahí viene el lobo!”