Carter vino a México también como candidato

Carter vino a México también como candidato
El problema del petróleo, para el próximo gobierno: Ojeda
José Reveles
Profesor e investigador de El Colegio de México, Mario Ojeda fue secretario general de esa institución y director de su Centro de Estudios Internacionales Es autor de numerosos estudios y de libros como “Alcances y límites de la política exterior mexicana” Ha impartido cursos en el Instituto Tecnológico de Massachussets y otros centros de estudio en el extranjero, sus primeros análisis sobre la visita de James Carter a México, en esta entrevista de Proceso
La guerra continuará James Carter se fue de México, pero las presiones vendrán más tarde; en las mesas de negociaciones y en el próximo verano, el presidente norteamericano intentará lograr, si no un compromiso, siquiera una declaración de intención acerca del abasto de energéticos mexicanos a Estados Unidos Pero el fantasma de la deportación masiva de trabajadores ilegales se desvanece; hay datos nuevos que hacen perder a ese problema su fama de el arma más poderosa de presión de Estados Unidos contra México”
El investigador Mario Ojeda analiza: cree que si el presidente José López Portillo se mantiene firme en su decisión de no aumentar la plataforma de producción de hidrocarburos, el problema del petróleo mexicano para el vecino del norte se transferirá a nuestro próximo gobierno
Aunque Estados Unidos es el mercado lógico, natural, para el gas mexicano, advierte Mario Ojeda: “lo que es racional económicamente no necesariamente es racional en la política” y bien podríamos en el futuro, con cierto sacrificio económico por los costos vender gas a otros países
Las posiciones negociadoras de los presidentes López Portillo y Carter se invirtieron, si se compara la visita de la semana pasada con la que sostuvieron los mandatarios en febrero de 1977 López Portillo estaba en una posición débil —”con el sombrero en la mano”— y se ha fortalecido, en parte por el boom petrolero; Carter comenzó con fuerza su mandato —”la aureola de un nuevo Kennedy, la esperanza de moralización del gobierno”— y hoy ha perdido terreno y prestigio dentro y fuera de su país Carter vino a México como presidente y también, mucho, como candidato Nuestro país, tan importante hoy para Estados Unidos, puede ser escollo para su reelección
Mario Ojeda, conocedor y estudioso de las relaciones internaciones, autor del libro Alcances y límites de la Política Exterior Mexicana, estima que el encuentro Carter- López Portillo fue exitoso desde el punto de vista mexicano:
Primero, porque se fijaron claramente las posiciones de México acerca de los principales problemas entre nuestros países, y las discusiones futuras se harán desde la perspectiva delineada por México; segundo, porque muchas de esas posiciones fueron aceptadas en principio por Carter, como el derecho de México a utilizar el petróleo según le convenga y producirlo en función de las propias necesidades, como el derecho de México a solicitar precios justos, hubo además la reiterada promesa de respetar las leyes migratorias pero también los derechos humanos de todos los ciudadanos, incluidos los braceros
“Una prueba adicional de que fue exitosa la entrevista, aunque prueba negativa, es que solamente se firmaron cuestiones secundarias y amorfas”, señaló el investigador
Hubo más interés en fijar posiciones que en negociar y eso es una batalla favorable a México, “pero esto no quiere decir que se ha ganado la guerra; la guerra sigue; la tregua le conviene a nuestro país, pero la guerra sigue y las presiones fuertes, pienso, vendrán más tarde”
Ojeda considera que el éxito de esta entrevista se puede fijar más claramente si se compara con la de hace dos años en Washington Ahora las posiciones negociadoras se invirtieron:
En 1977 la posición de López portillo era muy débil: acabada de asumir el gobierno y recibió un país en crisis, con una devaluación monetaria que provocó pánico e histeria colectiva; aparte de problemas estructurales, hubo fugas de capital y, al momento de la devaluación, se generó otra estampida y dolarización; había recesión en la economía, inflación, contracción de inversiones y desconfianza del público en las instituciones; presiones políticas internas de los empresarios y los agricultores del Noroeste, a los cuales tuvo que invitar el nuevo presidente a la alianza para la producción y ceder en muchas cuestiones
Externamente, estaban los acuerdos con el Fondo Monetario Internacional, los préstamos de emergencia que hubo que contratar con el Departamento del Tesoro de Estados Unidos; el problema de los indocumentados se veía entonces como la gran amenaza
En ese entonces, la posición de James Carter era más sólida: recién llegaba al poder, con la aureola del “nuevo Kennedy”; contaba con una especie de consenso amplio del público que fincaba en él las esperanzas de devolver la moralidad y el prestigio a las instituciones políticas norteamericanas, que se habían perdido desde el escándalo de Watergate: se presentó Carter como el campeón en la defensa de los derechos humanos, en lo interno, de las minorías raciales y otras como la mujer; en lo externo, para devolver a Estados Unidos un manto ideológico a su política exterior que le permitiera un nuevo liderazgo en el mundo occidental, después del fracaso, por no decir derrota, en Vietnam, que había lesionado la moral interna y el prestigio exterior norteamericanos
Así se presentaban los presidentes a discutir en febrero de 1977 Dos años más tarde, la situación, según analiza Ojeda, cambia:
López Portillo tiene ahora una posición más sólida, en gran parte por el petróleo, por la reiterada búsqueda de la autodeterminación financiera; la horca del Fondo Monetario ya casi no se siente Retorna la confianza de los inversionistas, que ha permitido a la economía repuntar; los sindicatos, tanto los controlados por el PRI, como los independientes, respetan los topes salariales, en términos generales, aunque algunos gremios con más poder negociador pudieron eventualmente obtener más beneficios; pero se permitió a López Portillo librar los dos primeros años difíciles Hay confianza más amplia del público, se paró la fuga de capitales y la dolarización; en general, la economía ha venido mejorando Mejoraron la imagen política del gobierno la reforma política y la ley de amnistía, JLP cambia de presidente débil que va con el sombrero en la mano a esperar lo que la buena voluntad de Estados Unidos otorgue, a hombre que se sienta seguro en la silla presidencial
La imagen de Carter ha disminuido: las minorías y los sindicatos no estarán contentos con sus logros; hay rotundos fracasos en los más grandilocuentes programas de gobierno; fracaso en la política de energéticos cuando al presidente le quitaron los colmillos en el congreso; el plan de amnistía a indocumentados no gustó a nadie, por enérgico a unos, por tibio a otros; su política de derechos humanos ha sido muy criticada, aplicada con rigor solamente en países pequeños, de poca importancia estratégica para Estados Unidos: con gran rigor en Nicaragua, pero no en Irán; el fracaso de Campo David, al empantanarse las negociaciones, de paz árabes-israelíes Sectores políticos, empresariales y los grandes periódicos norteamericanos han criticado también la forma de negociar el gas y en toda la política hacia México; se le imputa el establecimiento de la cerca fronteriza
Todo eso —dice Ojeda— trabajó en demérito de su imagen y su posición, negociadora Y los acontecimientos de Irán lo colocaron en desventaja finalmente
Los tres temas más importantes en la relación México-EU volverán a surgir, en las mesas de negociación y en el encuentro de los presidentes en verano No hubo acuerdo en México Pero ¿en qué perspectiva se discutirán en el futuro?
Esto, es lo que concluye Mario Ojeda:
Braceros— Hallazgos recientes de investigadores extranjeros y mexicanos, entre éstos últimos Jorge Bustamante, han demostrado que el problema de los indocumentados no es tan grave como se ha venido manejando en Estados Unidos:
—Son menos de lo que se consideraba Las estimaciones provisionales los ubican en unos tres millones, y no siete u ocho como se dijo durante mucho tiempo
—Son, en gran parte, transitorios Y, en todo caso, las medidas policiacas para controlar su paso actúan en contra del problema, pues entonces los perseguidos tratan de asegurar su permanencia en Estados Unidos
—Las remisiones de dinero a México no son tan altas —3,000 millones de dólares en 1976 como se suponía—, principalmente por la calidad de transitoriedad de muchos braceros
—Se percibe ya que los mexicanos van a Estados Unidos no sólo por factores de expulsión, como el desempleo y el subempleo, sino por la atracción misma y la necesidad de Estados Unidos de contar con mano de obra barata
—Los indocumentados no gravitan sobre los servicios sociales de Norteamérica, como se ha dicho, además de que sí pagan impuestos
—No desplazan a los trabajadores norteamericanos Los desempleados de aquel país prefieren acogerse al seguro de desempleo que realizar trabajos que consideran duros físicamente y denigrantes Los salarios de los obreros, además, están por debajo del mínimo que garantiza ese seguro de desempleo
—Los indocumentados son indispensables para el mantenimiento de buen número de pequeñas empresas, las cuales quebrarían si se elevaran sus costos de producción Esa reducción en los costos de manufactura ayudan a combatir la inflación interna
“Y desde otro punto de vista, aparece más claro hoy día que los indocumentados significan un sacrificio para México: ellos son la flor y nata de la fuerza de trabajo de nuestro país, los inconformes que no se resignan a vivir en la miseria México, además, paga su educación para que luego ellos se trasladen a un mercado de trabajo extranjero, como una especie de subsidio al vecino país Porque se ha descubierto que cerca del 50 por ciento de los braceros no son, como se cree, muertos de hambre de las zonas áridas que se arrastran hasta la frontera en busca de un pedazo de pan, sino de procedencia urbana y con diversos grados de instrucción”
Por ello, explica Ojeda, los indocumentados “nos son más el arma poderosa de presión de Estados Unidos; esto tuvo un peso específico en la entrevista presidencial y lo tendrá en las comisiones de negociación”
Además, agrega, México ha reducido su tasa de crecimiento demográfico y el gobierno está dispuesto, se sabe, a rechazar el chantaje de braceros vs petróleo Más bien, el asunto de los indocumentados se relacionaría con los problemas del comercio: “a mayores restricciones comerciales, menos exportación, menos empleos para los mexicanos, y más emigración”
Petróleo y Gas— En este tema la posición de México también se ha esclarecido Además de que hay límites objetivos en la capacidad de producción de energéticos en México, hay la preocupación de absorber capital sin crear mayor inflación o sin introducir deformaciones en el proceso de desarrollo Es decir, se ve el peligro de caer en otra Venezuela, donde los estratosféricos beneficios del petróleo, a partir de los aumentos de precio de 1974 provocaron gran inflación y desaliento en otros sectores de la economía
El gobierno mexicano se ha fijado una plataforma de producción de 22 millones de barriles diarios para 1980, de los cuales cerca de la mitad deben ser para consumo interno Queda poco petróleo para exportar; en términos de oferta es bajo a nivel mundial Además, hay compromisos contraídos ya con otros países “Yo veo aquí la oportunidad de oro para diversificar las relaciones económicas de México y disminuir el peso específico que tiene Estados Unidos en nuestro comercio”
Es obvio el interés de Estados Unidos de que México aumente su plataforma de producción “He ahí el meollo del problema Y López Portillo fue claro en afirmar que allí se va a estabilizar la producción durante su mandato Si López Portillo se mantiene firme, el problema se transferirá a los próximos gobiernos”
Si se toma en cuenta —reflexiona el profesor e investigador de El Colegio de México— que las presiones se agudizarían en 1982 y se prevé escasez general de energéticos en 1985, la cosa se pondrá muy difícil para México:
“Es para el futuro cuando se presentará el problema Si Carter pudiera lograr, no un compromiso, sino siquiera una declaración de intención con México para surtir de petróleo a Estados Unidos, llevaría una carta electoral fuerte para el próximo período presidencial”
Para Ojeda, el asunto del petróleo se complica con el gas A mayor producción petrolera, más gas asociado Aunque el gobierno mexicano ha decidido dar al gas utilidad en lo interno, a futuro habrá excedentes Y el mercado más lógico, desde el punto de vista económico, es Estados Unidos
Y, curiosamente, por la idiosincrasia de los estadunidenses, el secretario de Energía, Schlesinger, se atrevió a lanzar un reto: tarde o temprano, México tendrá que vender a EU su gas, porque actualmente quema muchos millones de pies cúbicos todos los días Pero México sigue quemando su gas, “y no sé de una voz que se haya levantado para protestar por ello” Este es un punto sobre el que puede presionar pronto Estados Unidos
Comercio— Un problema muy menor, en relación con los dos anteriores La posición tradicional de México ha sido pedir la abolición de las restricciones Motivo de queja tradicional de México, se incluye casi como fórmula de cortesía en las agendas de discusión:
“La posición mexicana es clara: que no se mezcle el tema del comercio con el del petróleo, porque éste es una materia prima dura y con muchas implicaciones políticas Más bien el argumento que se esgrime es la abolición de restricciones comerciales para reducir la corriente migratoria hacia Estados Unidos”
Al reiterar el éxito mexicano en la confrontación Carter-JLP, el investigador se refirió a las presiones futuras:
“Debemos prevenirnos para entonces; cerrar lo más posible las grietas y hasta orificios por donde puedan entrar las presiones Creo que una de las más importantes es el autoabastecimiento de alimentos Hay cereales que son también materias primas duras, como el trigo, que ahora importamos y que en el futuro tendremos que pagar con más petróleo, si continúa el déficit”
Ya hoy, pero sobre todo en el próximo decenio, los países que no produzcan petróleo y sus propios alimentos básicos o no tengan divisas para poder comprarlos con desahogo, estarán en una posición de gran debilidad, concluyó el entrevistado