EU debe esperar a que el gas baje: Kennedy
México ofreció 40,000 barriles de petróleo al día, más baratos que la OPEP
Rafael Rodríguez Castañeda
La crisis que culminó con la expatriación del Cha de Irán devolvió abruptamente a Estados Unidos a lo que el senador Edward Kennedy considera como el “asunto de mayor importancia para el mundo y para la economía norteamericana”: la crisis en el suministro del petróleo, para la cual el legislador demócrata ve una solución y una esperanza: las enormes reservas petroleras mexicanas
Kennedy asegura que el único obstáculo para que Estados Unidos aproveche esos recursos no se halla en México sino dentro de su propio país
En ese sentido, Kennedy reveló en octubre del año pasado —ante la Asamblea General de la SIP— que el gobierno de México ofreció vender 40,000 barriles de petróleo diariamente, “para las reservas estratégicas de los Estados Unidos”, a “un precio menor que la competencia” El legislador por Masachusetts no precisó en qué fecha se hizo el ofrecimiento, pero señaló que el Departamento de la Defensa —para el que estaba destinada la compra— rechazó la oferta mexicana
El 30 de enero pasado, Kennedy insistió en que los hallazgos de hidrocarburos mexicanos “son la mejor noticia de la década, en particular para Estados Unidos” El senador hablaba en esos momentos durante la “conferencia sobre nuevas perspectivas de suministro petrolero”, efectuada en Washington
En los momentos en que la caída del imperio iraní actualiza las carencias energéticas norteamericanas, dice Kennedy, “México nos da una nueva esperanza, que contradice a quienes afirmaban, hace dos años, que no había otros recursos por ser descubiertos que los de Arabia Saudita Ahora sabemos que no sólo una —si una reciente información del Science Magazine es correcta— sino dos Arabias Sauditas han sido halladas justo bajo nuestras narices”
Días antes, el 17 de enero, Kennedy y su colega de partido Frank Church, senador por Idaho, dieron a conocer un estudio elaborado por el Servicio de Investigación del Congreso, según el cual, a menos que México venda gas natural en las cantidades que necesita Estados Unidos, nuestro país se verá obligado a quemar enormes cantidades de gas o a cortar su producción petrolera
“Para 1988 —dice el documento patrocinado por Kennedy y Church— a menos que se llegue a un acuerdo para la venta de gas, la producción petrolera mexicana será de 800,000 barriles diarios menos de sus posibilidades, y los Estados Unidos no podrán beneficiarse con un billón y medio de pies cúbicos de gas al año”
Kennedy y Church encabezan al sector del Congreso norteamericano que ve en los recursos petroleros mexicanos el abastecimiento seguro de hidrocarburos en la cantidad en que los absorbe la economía norteamericana
En su documento, presentado al Comité de Energía y Recursos Naturales del Senado, indican que “si nuestro país no fuese a recibir ni una sola gota de petróleo mexicano estaríamos de todos modos bien servidos, pues un México próspero y estable es de importancia capital para nuestro interés nacional”
Pero en seguida apuntan: “Sin embargo, México nos abastecerá inevitablemente una gran parte de nuestra demanda de hidrocarburos Hasta la fecha, este potencial ha sido largamente ignorado en la planeación nacional de energía”
Creen que Estados Unidos debe impulsar una producción máxima de petróleo mexicano, y añaden: “Fuera de nuestra seguridad nacional, doy la bienvenida al cambio en nuestra dependencia hacia el Medio Oriente, en donde los objetivos de la política exterior han estado inclinados a proteger nuestro suministro de petróleo”
Señala el documento que las negociaciones sobre el gas “amargaron” las relaciones entre México y Estados Unidos, pero indica que es necesario buscar que se reanuden para bien de ambos países Luego reprochan que haya sido aprobada la Ley de Gas Natural, justo cuando se anuncian descubrimientos petroleros en todo el continente
“Si nos hubiésemos esperado uno o dos años, hubiésemos traído el gas mexicano o canadiense a torrentes a índices máximos, el sentido de emergencia hubiera cedido el paso a la comprensión de que se dispone de gas y podíamos haber esperado a la larga precios razonables”
El documento de Kennedy y Church hace una serie de recomendaciones y conclusiones sobre las relaciones de Estados Unidos con México en materia de energéticos Las principales son las siguientes:
El petróleo mexicano ofrece la mejor compra para los consumidores de EU, pues la proximidad crea una ventaja en el transporte que permite a México vender más barato que competidores más lejanos y compartir parte de sus ahorros con los consumidores norteamericanos
México ofrece a EU una fuente de suministro más segura que la del Oriente Medio y debería en última instancia permitir que EU reduzca su dependencia de países que influyen pesadamente a nuestra política en el Oriente Medio
Una máxima producción petrolera en 1988, según el informe, incrementará el producto nacional bruto de México en un 5% aproximadamente y aumentará los empleos en un 4% también aproximadamente, al tiempo que reducirá la inflación, comparado con un caso menos optimista EU tiene un interés sustancial en el crecimiento de empleos en México y en una economía mexicana sólida, tanto por la inmigración de indocumentados como por nuestro interés en tener una nación floreciente y estable en nuestras fronteras Por lo tanto, EU debe impulsar una producción máxima de petróleo mexicano
La diferencia entre una producción petrolera máxima y una mínima, sin embargo, depende de la habilidad de los mexicanos para vender el gas natural asociado a su petróleo Según el informe, en 1988 México exportará a EU hasta 15 billones de pies cúbicos de gas y esto debería ser impulsado por EU, tanto para liberar el petróleo como para dar a nuestra economía un 8% de nuestro gas (con base en el uso actual)
Mientras hay quienes han argumentado que como es su único cliente natural, EU puede permitirse “esperar” a los mexicanos y ofrecerles un precio inferior a aquél acordado entre PEMEX y las seis compañías norteamericanas hace un año, este enfoque ya ha amargado las relaciones de México con EU y ha producido la pérdida de grandes volúmenes de gas de 1979 hasta muy entrados los años ochenta Esta actitud debe detenerse El gobierno debe advertir que durante mediados y finales de los años ochenta, los suministros mexicanos y canadienses serán la nueva y más atractiva fuente de gas disponible fuera de la producción convencional actual
Ya que el gas mexicano no estará disponible sino hasta principios de los años ochenta cuando mucho, las negociaciones deben llevarse a cabo tranquilamente, no en la intensa proyección política que ahora recibe el asunto EU debe promover la participación de las compañías distribuidoras y de las compañías del gasoducto en las negociaciones a fin de asegurar que sean representados los intereses de los consumidores
En lugar de invertir su nueva riqueza en sectores de capital concentrado pero muy pobres en cuanto a empleos, tales como los sectores de la petroquímica, el gobierno mexicano intenta emplear gran parte de sus divisas petroleras en inversiones que generen empleos, en particular en el área rural Las audiencias celebradas en 1978 por el Subcomité de Energía, evidenciaron que ésta es una buena canalización que perseguir Al tiempo que EU debe reconocer los límites reales de su función, debe también alentar esta iniciativa y prestarles ayuda tecnológica y de otro tipo siempre que le sea requerida En las negociaciones comerciales EU debe alentar esta tendencia hasta donde le sea posible Por ejemplo, no debemos simplemente adoptar una estrategia norteamericana que impulse la entrada de equipo estadunidense para inversiones de capital intensivo mientras que ignoramos la contribución que podemos hacer para crear más empleos y no sólo más máquinas en la economía mexicana
El gobierno centralizado mexicano ha manifestado seria preocupación por la dificultad de tratar con el altamente pluralista gobierno norteamericano Debe nombrarse a un funcionario especial dentro de la rama ejecutiva de EU con autoridad para coordinar la política a los más altos niveles Además, debería promoverse un mayor entendimiento hacia México por parte del Congreso norteamericano, particularmente por aquellos comités encargados de las relaciones exteriores, de la energía, del comercio y de la justicia








