De Medellín a Puebla
El reto del nuevo magisterio
Enrique Maza
Paulo VI acababa de inaugurar la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, en Medellín, Colombia, en 1968 Sus palabras, de pronto, produjeron más decepción que entusiasmo
Su discurso fue de tono restrictivo No había hecho el intento de comunión con las preocupaciones de los obispos A pesar de todo, logró Paulo VI evitar las consignas y no canalizó autoritariamente los trabajos de la asamblea Aunque fue decepcionante su ataque a las “nuevas teologías” —en Medellín se firmaría el acta de nacimiento de la teología de la liberación—, fue notable la exhortación del Papa a la pobreza
26 de agosto, Medellín se iniciaba bajo el signo del pesimismo El discurso del Papa El control de Roma El télex exclusivo y directo al Vaticano El aislamiento de la asamblea, encerrada, como en una fortaleza bajo triple cordón policiaco Los agentes secretos en el interior La imposibilidad de contacto con el exterior La seca prohibición del cardenal Samoré —actual delegado pontificio para mediar en la paz entre Chile y Argentina— impedía el acceso de personas y el reparto de materiales no autorizados Secretismo Rígido control vaticano a través de delegados y nuncios presentes Todo hacia temer lo peor
Pero la presión cedió La calidad de los trabajos se impuso y alejó el recelo La altura de los hombres latinoamericanos iba dejando en ridículo la vigilancia de los funcionarios romanos Habría cinco ponentes, y se corrió el rumor de que Roma no dejaría hablar a dos, por causa de su línea avanzada: Samuel Ruiz, de Chiapas, México (hoy uno de los grandes ausentes de Puebla), y Leonidas Proaño, de Riobamba, Ecuador, presente en Puebla (Proceso, 9 de octubre) La habilidad del presidente del Celam, Avelar Brandao Vilela, hoy fallecido, consiguió que Ruiz y Proaño fueran aprobados, con la condición de que compartieran su ponencia con otro obispo Y así, resultaron siete, en vez de cinco ponentes:
Hubo en Medellín un hecho insólito La presidencia de la II CELAM autorizó —el cardenal Samoré a la cabeza— que los delegados de las Iglesias protestantes, que estaban participando a fondo en los trabajos, participaran también en la misa y en la eucaristía, lo que puso en un aprieto al ecumenismo oficial Después el Papa habló enérgicamente contra estos intentos, sin mencionar a Medellín, y la Secretaría de Estado del Vaticano calificó el hecho de profanación, en un comunicado de desautorización que nunca se hizo público Pero Medellín hizo caer las viejas estructuras canónicas y dio el paso hacia una unidad más real que aparente
Los laicos de Medellín, ante la escasa representatividad de la asamblea —unos 200 universitarios y obreros— empezaron a reunirse todas las noches en el café La Bastilla, para debatir los mismos temas que los obispos, con libertad de opinión y de asistencia, rechazo a toda intervención exterior y predominio laico, en contraste y suplemento de la asamblea episcopal Tuvieron que cambiar de sitio cada noche y su reunión fue disuelta día tras día por fuetes contingentes policíacos La policía protegía a los obispos y reprimía a los laicos Signo elocuente
Como ahora en Puebla, también en Medellín surgieron los tres temas que los observadores consideraban claves: violencia, celibato sacerdotal y control natal Hoy se añade el aborto Temas que obsesionan los europeos Medellín se negó a tratarlos fuera de contexto y resituó los tres temas en la realidad latinoamericana Enfrentó la violencia, pero destacó insistentemente la violencia institucionalizada y le aplicó todos los argumentos del Papa y de los países poderosos contra la violencia de los de abajo Enfrentó el celibato sacerdotal, pero lo colocó en el futuro, cuando existan las condiciones para ese paso, que, por ahora, en América Latina, es postizo Enfrentó el control de la natalidad, pero lo colocó en la situación socioeconómica y política de América Latina, frente a los intereses que tienen los ricos y poderosos de disminuir la población pobre, obrera y campesina que puede poner en cuestión su prepotencia Control natal en el contexto de los demás problemas sociales y económicos
Las ponencias en Medellín fueron cinco (aparte de los dos parches puestos a Samuel Ruiz y a Leonidas Proaño) Los trabajos se iniciaron con una impresionante “visión sociográfica de América Latina”, a cargo del sociólogo brasileño Alfonso Gregory Concluyó en la “marginalidad” de la mayoría de la población en el continente y del continente en el mundo, lo que configura una situación de “violencia instalada”, que provoca una “violencia de reacción” “Si el Papa pide la no violencia, es de máxima urgencia e importancia acabar con la violencia instalada, por medio de las reformas necesarias”
Abrió las ponencias Marcos McGrath, obispo panameño, vicepresidente entonces del CELAM, con una exposición de “Los Signos de los Tiempos en América Latina Hoy” Siguió Eduardo Pironio, obispo auxiliar entonces de Buenos Aires y secretario general del CELAM, hoy cardenal de la Curia Romana, que habló sobre “la interpretación cristiana” de esos signos de los tiempos El tercero fue Eugenio de Araujo Sales, obispo de Brasil, que habló sobre “la Iglesia en América Latina y la promoción humana” Siguió Samuel Ruiz de México, sobre la Evangelización en América Latina” La última ponencia fue de Leonidas Proaño, de Ecuador, sobre coordinación pastoral Luis Enríquez, de Caracas, y Pablo Muñoz Vega, de Quito, fueron los dos restantes
Medellín marcó un nuevo estilo de Magisterio, que se aleja de las determinaciones jurídicas y de las posiciones inalterables, para dar aportaciones positivas y maduras Utiliza un método realista, que hace surgir la reflexión del fondo mismo de la realidad y refleja una labor de Iglesia y un trabajo de conjunto Da a los problemas un enfoque unitario y global
Los puntos claves del contenido de Medellín son los siguientes:
La constatación y la denuncia de una estructura radicalmente injusta y opresora del hombre, que mantiene en estado de maquinación a la mayoría de la población latinoamericana con respecto a una pequeña minoría, y al continente con relación al resto del mundo Esta marginación es a la vez efecto y causa del colonialismo económico, cultural y religioso, de los que el continente es víctima
En segundo lugar, afirmó vigorosamente la personalidad propia y original del continente, como zona radicalmente una, y de la Iglesia latinoamericana, y anunció respetuosa y firmemente que esta Iglesia había llegado a su madurez y reclamaba su autonomía, sin romper con la Iglesia universal, sino en comunión con ella y con la autoridad suprema
En tercer lugar, afirmó el principio de la unidad de la vocación cristiana, abandonó la dicotomía entre lo temporal y lo religioso El hombre se personaliza por medio de las opciones de su libertad, ejercidas y formadas progresivamente, hasta tomar conciencia de su responsabilidad histórica, personal y social La misión de la Iglesia es revelar al hombre la verdadera dimensión de su proceso de personalización y constituirse en conciencia de esta vocación integral que anuncia e impulsa
En cuarto lugar, adoptó y desarrolló una teología del desarrollo integral, que acabaría por concretizarse en la teología de la liberación En quinto lugar, afirmó su determinación de constituir la comunidad de base como célula fundamental de toda la acción de la Iglesia
Los documentos de Medellín, ampliamente difundidos, desencadenaron una ola de lucidez y de valor en el continente latinoamericano, a pesar de que sus avances reales sean tímidos todavía
Medellín usó un lenguaje de liberación, habló de la dependencia, de la dominación, del imperialismo internacional del dinero, y permitió comenzar a pensar de una manera distinta A pesar de todo, Medellín se encontró todavía en el paso del desarrollismo a la teología de la liberación El desarrollismo, como ahora en Puebla, también estuvo presente en Medellín Sin embargo, abrió la puerta para que, poco después comenzara a verse la diferencia, se iniciara la teología de la liberación y se abriera un modelo nuevo








