Turismo mexicano

TURISMO MEXICANO
Señor director:
Atenas, Octubre 3, 1978
En mi primera y breve visita a México tuve oportunidad de observar ciertos aspectos del turismo internacional que fluye al país azteca, los cuales quisiera brevemente compartir con los lectores de su prestigiosa revista
A grosso modo yo clasificaría esta oleada de turistas —generalmente europeos y norteamericanos— en dos grupos: 1) Uno compuesto por gente mayor que usualmente viajan en excursiones breves y planeadas hasta el más ínfimo detalle Este es el turista que busca precisamente lo que la “industria turística” esta preparada para ofrecerle: un México estereotipado (música y trajes folklóricos, comidas típicas, charriadas, paisajes de postal, monumentos y artesanías) Las actividades de este grupo se desarrollan en cámara ligera: turistas que recorren cinco museos y tres ciudades en un día, que sacan fotos incesantemente, que compran artesanías y souvenirs por toneladas, que envían postales de cada oficina de correo y que anotan los “excitantes” momentos pasados para luego tener material en sus reencuentros con familiares y amigos
Huelgan comentarios sobre la distorsión, limitación y banalización de la sociedad mexicana que este grupo turístico lleva al exterior Turismo este, que utiliza una infraestructura (hoteles, cines, buses, casinos, etc) que resalta descaradamente su lujo ante la pobreza reinante entre las mayorías mexicanas
2) En el segundo entrarían todos aquellos jóvenes extranjeros, de medianos recursos, que odian “jugar el rol” de los turistas tradicionales Este grupo es el que sube a trenes y buses comunes, recorre mercados y lugares recónditos, se interesa por cuestiones antropológicas, y permanece en el país por un cierto tiempo Si observamos con más profundidad a este grupo veremos que su interés antropológico se dirige a cuestiones de drogas o a detallismos pintorescos (costumbres indígenas, ruinas arqueológicas, hechos históricos), pero nunca se preguntan por las causas de la mortalidad infantil, de la aridez de sus escasas tierras o de la represión contra sus dirigentes honestos
Su interrelación con mexicanos es prácticamente nula por el simple hecho que desconocen el idioma y de que su actitud ante los habitantes es similar a la del científico ante muestras de laboratorio o “razones” que merecen ser “estudiadas” El principal contacto de esa gente es con sus compatriotas o con otros extranjeros Su interés por visitar mercados populares resulta en el regateo de productos comestibles o artesanales: bochornoso espectáculo pues con un dólar que ellos ganan en 15 minutos de trabajar en sus países, tratan de pagar productos que tomaron largas horas de trabajo indígena con herramientas rústicas y viviendo en deplorables condiciones materiales El lamentable resultado es que los productos de consumo popular sufren un alza de precios y los mejores van a parar a manos de estos turistas “tan interesados en el exótico México”
Ambos tipos de turismo provocan una serie de lastimosas consecuencias para México: a) Los mejores productos —especialmente artesanales— van a manos extranjeras Así las artesanías que cumplen una función utilitaria en muchas comunidades rurales hoy día, terminan por ser exhibidas en casas de países ricos con el único fin de su ostentación presuntuosa b) Se fomenta la existencia de toda una serie de trabajos humillantes y denigrantes que va desde los “fieles servidores” del “Señor Turista” en hoteles y agencias, hasta la mendicidad generalizada, pasando por hechos como la “pesca” de monedas en Veracruz, los vendedores ambulantes que imploran una compra, los mariachis corriendo turistas, etc c) Se permite que habitantes de países beneficiados con el injusto sistema económico mundial, exploten aún más su privilegiado estándar de vida al venir con sus monedas fuertes a comprar el doble y vivir doblemente mejor que en sus naciones No basta con que los monopolios norteamericanos extraigan increíbles beneficios de sus inversiones en México, es necesario también que sus empleados en USA vengan a este país donde todo es “so cheap” d) Se otorga una imagen grotesca y distorsionada de un pueblo tan rico culturalmente como es el Mexicano Las expresiones culturales autóctonas se convierten en objeto de mercadeo, su original calidad expresiva del sentir popular se convierte en una caricatura, en una banalización para satisfacer el gusto del consumidor extranjero e) Este flujo turístico se convierte para las mayorías mexicanas en un doloroso aguijón que constantemente les recuerda de su situación de pobreza El contraste causa el duro reconocimiento de las limitadas posibilidades que el mexicano indigente enfrenta en su país (esa mirada del indio cargado con pasados bultos ante el satisfecho turista que se pasea orondo con sus equipos fotográficos, sus anteojos de sol y su indumentaria nueva para esas vacaciones) f) Los beneficios de la “industria turística” reditúan para unos pocos El desempleo de las mayorías no se va a solucionar con el turismo sino con una auténtica reforma agraria y con una industrialización que genere empleos, no como la existente ahora en México bajo la férula de corporaciones norteamericanas que emplean tecnologías que ahorran mano de obra y que producen bienes para el consumo de los estratos altos de la población
Creo que estas características del turismo internacional en México son suficientemente claras para que cualquiera pueda observarlas Mi visita a su país me dejó la dolorosa imagen de un pueblo cuyas mayorías viven en dramáticas condiciones, pero sobretodo, me resultó indignante e insoportable el turismo extranjero en México Para quienes lo han visto diariamente, quizás resulte “normal”, “lógico” y económicamente beneficioso Para mí, representa un instrumento para la vejación y subyugación del pueblo mexicano
Lo saluda atentamente
Luis Serra