Los priistas ante la confirmación de Sansores
Acatamiento en público, cuestionamiento en privado
Elías Chávez
Beber la cicuta o apoyar a Carlos Sansores Pérez: no había otra alternativa Y la mayoría de los priistas acató la ratificación —inminente pero prematura— del líder del PRI
¿Y por qué hubo la consigna de apoyar a Sansores Pérez?
¿Acaso el presidente López Portillo pretende hacerse el harakiri con esa su mayor incongruencia política?
¿Sus compromisos con Sansores Pérez son superiores a sus compromisos con el país?
¿Para qué la reforma política?
La duda aumenta y las preguntas quedan sin respuesta para la opinión pública Tampoco los priistas ortodoxos se atreven a responder públicamente: no encuentran explicación lógica a la decisión de ratificar a Sansores Pérez y —entre broma y verdad— terminan por aconsejar al reportero:
—Pregúntele a López Portillo
Quienes de buena fe pretenden desentrañar los motivos por los que se decidió ratificar a Sansores Pérez, suponen que el Presidente pensó pragmáticamente, sin tomar en cuenta la reforma política:
¿Es necesario que al frente del PRI esté alguien confiable, eficaz, institucional para efectos prácticos? Sansores Pérez sirve a esos fines:
—Desde el punto de vista pragmático ha demostrado ser confiable y eficaz para el manejo de la política partidista
—Es “institucional” porque su actuación garantiza los intereses tradicionales de los tres sectores —obrero, campesino y popular— del partido
Y también desde el punto de vista pragmático, Sansores Pérez es una garantía de que el PRI seguirá ganando elecciones a como dé lugar Esto es —pragmáticamente— lo que todo partido en el poder persigue, para continuar en el poder
Pero por encima de este pragmatismo, el Presidente López Portillo inició y promovió un proceso de reforma política que implica dos aspectos fundamentales:
1- Reformar al sistema para que la oposición y las minorías tengan cauces de expresión y compartan el poder, y
2- Reformar al instrumento fundamental del sistema político mexicano: el PRI
Respecto al primer punto, los pasos iniciales ya se dieron con la Ley de Organizaciones Políticas y Procesos Electorales (LOPPE), cuya prueba de fuego serán las elecciones federales del próximo año Es un avance mínimo, pero avance al fin Otro paso en ese sentido lo constituye el registro otorgado a tres nuevos partidos: el PCM, el PDM y el PST
Sin embargo, críticos de dentro y fuera del gobierno saben que poco se logrará sin la reforma del PRI Y saben que Sansores Pérez constituye un bache, un obstáculo en el camino de la reforma política Tanto el Presidente López Portillo como el secretario de Gobernación, Jesús Reyes Heroles, han reconocido que la reforma política constituye un riesgo, pero están dispuestos a correrlo para salvar al sistema
En cambio, los inmovilistas, representados por caciques nacionales y locales, los representantes del poder económico y del poder político dentro del gobierno, quieren que el PRI siga igual Ellos no quieren correr riesgos, aunque su miopía les impide ver el riesgo de estallido social provocado por la ausencia de cauces efectivamente democráticos
Aunque se niegan a admitirlo públicamente, los priistas partidarios de la renovación se sienten frustrados por la decisión de ratificar a Sansores Pérez como presidente del PRI: saben que su partido quedará en la retaguardia del cambio social
Cuando López Portillo inició la reforma política, la esperanza surgió no sólo entre los priístas progresistas También la izquierda y la derecha, y hasta los escépticos se entusiasmaron
A pesar de que en el aspecto económico López Portillo hacía concesiones que implicaban retrocesos, en el aspecto político veían el inicio de cambios efectivos, no retóricos Pensaban que era una apertura democrática efectiva, no simulada como la de Luis Echeverría, que reprimió la libertad de expresión
Además de la LOPPE y del registro de nuevos partidos, los optimistas fundamentaban su esperanza en el hecho de que ha habido 120 manifestaciones públicas en todo el país, 142 en el DF, y en que el gobierno federal se irrita cada vez que un gobernador incapaz pide el auxilio del Ejército para resolver problemas
Pero estos aires de renovación cesaron de pronto, con la decisión, contradictoria, de ratificar en una de las piezas maestras del sistema político, a un representante del inmovilismo, enemigo del cambio social; a un ejemplar típico de la maña y la perversidad política, representativo de lo que el sistema ya no quiere para su supervivencia
“¿Cómo es posible —preguntan los priistas progresistas— que se ratifique a Sansores Pérez en un régimen que se dice reformista?”
Pocas veces como ahora se han hecho tan evidentes las dos corrientes sociales que siempre han existido en el país: la renovadora y la conformista Los renovadores no pretenden acabar con el sistema Al contrario, piensan que el sistema puede dar de sí todavía, si se le lleva por el camino de la democracia y la justicia Esta corriente —en la que participan muchos priistas— trabaja en el sistema y por el sistema, pero tiene como bandera principal la renovación en beneficio de la mayoría y para que el país logre una mejor situación económica, cultural, política, etcétera
Y puesto que López Portillo es el responsable de que Sansores Pérez se quede al frente del partido en el poder, hay quienes se preguntan si eso significa una derrota de la corriente renovadora frente a los inmovilistas
Porque la ratificación de Sansores Pérez es vista como un factor para que la oposición se radicalice, para que los marginados vean cada vez más lejos las posibilidades de una mejor vida, y para pensar que la renovación real nunca llegará al PRI
LA IMPUGNACION PUBLICA, MERITO POLITICO
Se ha dicho, para ocultar el fondo del problema, que la ratificación de Sansores Pérez significa únicamente una derrota para ciertos medios de comunicación, concretamente para algunos columnistas políticos empeñados en criticarlo
Ciertamente, algunos de esos columnistas —no todos— responden a intereses de grupos políticos contrarios a Sansores Pérez, pero a veces iguales a él en cuanto a que forman parte de la misma corriente inmovilista
Por eso no se puede decir que se trate de un problema de la opinión pública frente a Sansores Pérez Igual sería que en vez de Sansores nombraran a otro inmovilista como él No se trata de cambiar a Sansores Pérez nada más por cambiarlo
Sansores Pérez representa, en el esquema de la política mexicana, al político habilidoso y útil a los propósitos que identifican a los gobiernos de los últimos cuarenta años Y si había —hay todavía— el clamor de sustituirlo, es para que su lugar lo ocupe un político que represente el arribo de una nueva clase de políticos comprometidos socialmente con los marginados, no con la oligarquía; políticos con sólida formación ideológica que pugnen por la honestidad en los cuadros nacionales, que imaginen nuevas tácticas para ejercer el poder
Una generación de políticos que logren plenamente la reforma política a fin de que el sistema, por la vía de la renovación permanente, pueda alcanzar —con la participación de las minorías y de la oposición— los objetivos sociales que hasta la fecha no ha cumplido la Revolución
LAS ILUSIONES PERDIDAS
Hasta antes de la decisión de ratificar a Sansores Pérez, se pensaba que el gobierno propiciaría el surgimiento de una nueva corriente en el PRI para que la reforma política diera paso a un régimen con mayor sentido democrático y, a largo plazo, a una sociedad más justa
Se pensaba también que propiciaría el surgimiento de una activa vida partidista en la sociedad mexicana, vida que se expresaría claramente en la Cámara de Diputados
Se pensaba que el país arribaría a un nivel más racional del quehacer político, que se manifestaría en la lucha por convencer a los ciudadanos a través de la discusión ideológica y la polémica parlamentaria
Se suponía que el PRI iba a llegar a una nueva fase, la de la confrontación ideológica, para que siguiera siendo el apoyo fundamental del sistema
Pero con la ratificación de Sansores, quienes ganan la pelea son los inmovilistas Por eso están felices los Fidel Velázquez, los Rubén Figueroa, los Alfonso Calderón, los Enrique Cárdenas González, los Manuel Bernardo Aguirre, los Joaquín Gamboa Pascoe y todos los opositores al cambio, de dentro y fuera del gobierno
Ciertamente es una derrota de la opinión pública que —fenómeno interesante— se unificó en suponer que la reforma del PRI, si era seria, auténtica, empezaría por el cambio de dirigentes y el arribo de un nuevo tipo de políticos
Pero vino la decepción: Sansores Pérez será confirmado
¿Por qué?
¿Supone López Portillo que el sistema no fue capaz de preparar los cuadros de una nueva generación de políticos para suceder a los actuales?
¿No encontró con quién sustituir a Sansores Pérez?
¿No encontró quién le garantice el cambio del PRI anquilosado al PRI dinámico?
¿No hay políticos confiables en México?
¿Hay compromisos de tipo personal con Sansores Pérez?
¿Compromisos que sería más fuerte que el compromiso de un Presidente con su país?
¿Será un capricho que el Presidente le ha concedido como último deseo: ser ratificado para inmediatamente después ser retirado en hombros y la asamblea sea su última corrido?
O bien:
¿Habrán hecho mella en López Portillo los ataques —disfrazados de elogios— de quienes han insistido en que la justificada confianza depositada en Reyes Heroles ha sido muy grandes, y por eso el Presidente decidió sostener a un enemigo de la reforma política?
Fiel siervo de la razón de Estado, Reyes Heroles ha demostrado honestidad, entrega y lealtad al Presidente Inclusive no tuvo empacho en eliminar sus aspiraciones y las de otros políticos que unidos al poder económico pretenden reformar el 82 constitucional
Si ninguno de estos motivos propició la decisión de ratificar a Sansores, ¿cuál fue entonces?
¿Hay mar de fondo, alguna oscura jugada atrás de todo esto?
Debe haber, porque no se puede creer que López Portillo se haga el harakiri en esa forma
Si Sansores iba a quedarse, ¿para qué se dio pie a la duda de su solidez y no se dio respuesta a los políticos partidarios de la renovación y las tribunas periodísticas —representantes o no de intereses de grupos— que creaban todo un contexto propicio al cambio?
AGENTE DEL ECHEVERRISMO
Todo mundo sabe que antes de surgir la decisión de ratificarlo, Sansores Pérez contaba únicamente con el apoyo del grupo echeverrista desplazado del poder
Grupo que ve con alegría la ratificación de Sansores, frente a los bloques alemanista y diazordacista que tienen intereses comunes
¿Quiere decir esto que López Portillo decidió ratificar a Sansores y se inclinó ante el grupo político del pasado inmediato para no caer en alguno de los otros grupos de la “familia revolucionaria”?
Con esta que es la mayor incongruencia política del régimen, el PRI y la reforma política se encuentra ahora en un callejón sin salida Sansores Pérez, producto de una imposición transparente, ¿podrá llevar adelante el presunto sistema de “democracia transparente”?
Hace algunos meses, cuando todos “le tiraban al Negro”, Fidel Velázquez, líder de la CTM, hizo una de las críticas más mordaces a la “democracia transparente” Dijo que era tan transparente que nunca la había visto Y pronto vino la respuesta de Sansores:
—Si no puede verla es por las gafas oscuras que usa Pero cuando recibió la consigna de ratificar al líder del PRI, Fidel Velázquez puso en marcha el mecanismo de la “cargada”, tan bien conocida y entrenada en la maquinaria priísta Porque la verdad es que si los priistas no tuvieran el recurso de “rectificar”, desde hace mucho tiempo que el PRI se hubiera quedado sin militantes
Uno de los raros ejemplos de congruencia y dignidad lo dio el líder de la Cámara de Diputados, Rodolfo González Guevara: desde un principio dijo que habría que esperar hasta la asamblea de agosto para decidir su ratificaban o sustituían a Sansores Pérez
Y todavía cuando la “cargada” estaba en su apogeo y quienes habían criticado a Sansores lo apoyaban, el líder diputadil sostuvo su dicho, contra viento y marea
Congruencia y decoro de González Guevara, que contrasta con el arrodillamiento —el jueves pasado— del líder del Senado, Joaquín Gamboa Pascoe: cuando fue a darle su apoyo a Sansores Pérez, lo llamó —entre otros ditirambos— “maestro del Senado a quien recordamos e imitamos en nuestra labor legislativa”
Y que contrasta también con actitudes como la del líder juvenil de la CNOP en el Distrito Federal, Gustavo Gámez: siempre estuvo en contra de Sansores pero cuando se sumó a la “cargada” pidió cuchillo y sepulcro para quienes criticaron al líder del PRI
Otro líder, el del PRI en el DF, Fidel Herrera Beltrán, tampoco quiso beber la cicuta: prefirió pasar el trago amargo de apoyar a Sansores, antes que ser congruente con su oposición al líder del PRI
Todos buscaban alguna forma de justificar su ingreso a la “cargada” Por ejemplo, para el diputado coahuilense Carlos Ortiz Tejeda, el mérito de su tocayo Sansores Pérez radica en haber instaurado el “póquer abierto” en la política mexicana
Según Ortiz Tejeda, su tocayo Sansores Pérez siempre jugó en forma abierta, “transparente”: desde un principio dijo que aspiraba a continuar al frente del PRI y lucharía por lograr que la asamblea nacional lo ratificara
Pero en este póquer cartas mejores a Sansores son descartadas y a los priistas que se entusiasmaron con la esperanza de renovación en su partido, se les impone la ratificación del campechano Y en uno y otro caso —sucesión presidencial y ratificación del líder del PRI— ocurre el mismo fenómeno de la “cargada”
Y la opinión pública sigue preguntando:
¿Cuál es el motivo por el que López Portillo decidió la ratificación de Sansores Pérez?








