Sobre la ocupación del sur de Líbano

SOBRE LA OCUPACION DEL SUR DE LIBANO
Señor director:
En el número 72 de la revista que usted dirige, se publicó un artículo del columnista Francisco Fe Alvarez titulado “Guerra formal, no terrorismo”, en el cual figuran una serie de afirmaciones que no responden a los hechos reales y otras que exigen, por lo menos, ciertas aclaraciones En primer lugar, la mayor parte de los cables internacionales que relatan los acontecimientos del II de marzo pasado no dejan duda alguna acerca del desarrollo de los sucesos que el autor interpreta de manera muy personal: los guerrilleros palestinos no abrieron fuego ni “asesinaron” o “hirieron” a los pasajeros del autobús secuestrado Fueron la policía y el ejército israelíes quienes dispararon e hicieron estallar el vehículo, provocando así la muerte de civiles israelíes y de los combatientes palestinos
El objetivo fundamental de la operación lanzada por estos últimos no era, en efecto, matar a los pasajeros sino obtener la liberación de los presos políticos palestinos encarcelados y torturados en las prisiones israelíes Es de conocimiento público el tratamiento reservado por el Estado sionista a la población palestina en los territorios ocupados y las condiciones de detención de los presos políticos palestinos La sistemática violación de los más elementales derechos humanos ha sido objeto de constantes denuncias en las Naciones Unidas y en Israel mismo por parte de la Liga de los Derechos Humanos Esta situación no es sino uno de los resultados del terrorismo institucionalizado por el Estado sionista La Haganah, la Irgun, anteriormente dirigida por el actual primer ministro Menahem Begin, el Grupo Stern, son algunas de las organizaciones terroristas puestas al servicio de la política de genocidio implementada por el Estado israelí en contra de la población palestina
Desde 1936 hasta hoy en día, los ataques terroristas contra la población civil palestina no ha cesado No nos sería posible establecer aquí la lista tan larga de las acciones llevadas a cabo con fines de exterminio por las organizaciones citadas En diciembre de 1947 se cuentan por lo menos 4 ataques terroristas contra los pasajeros árabes de autobuses en Haifa, Tiberias, Lydda y Latrun En 1948, las operaciones de este tipo se multiplican: se registran decenas de incendios de trenes de pasajeros, explosiones con bombas de departamentos, edificios y pueblos árabes El 12 de noviembre de 1956, los soldados israelíes abren el fuego contra el campamento de refugiados palestinos de Rafah: 111 muertos entre la población civil árabe En enero y febrero de 1969, el ejército israelí dispara contra manifestaciones pacíficas y desarmadas palestinas, etcétera
Las recientes matanzas en el sur de Líbano contra los refugiados palestinos y el pueblo libanés, por parte de las fuerzas israelíes y la falange libanesa se inscriben dentro del plan soinista de expansión y la política de genocidio llevada a cabo de forma fríamente premeditada por el Estado israelí: tal es la verdadera significación de la invasión y ocupación del sur de Líbano No se trata de una operación de venganza, sino de la implementación de tal política
En otra parte de su artículo, el señor Francisco Fe Alvarez habla de “un pueblo que cumple ahora 30 años de haber recuperado el lugar que tuvo en la historia y al menos parte del territorio que históricamente le corresponde” ¿A qué se refiere exactamente el columnista? ¿A las fronteras delimitadas por la ONU en 1948 o bien al argumento manejado por la ultraderecha sionista y según el cual a Israel le corresponde la región que va del Nilo al Eufrates, es decir que, en base a una sórdida manipulación de los textos de la Biblia, se trata de justificar la clara política expansionista del Estado israelí? Lo mínimo que podemos pedir al señor Alvarez es una aclaración acerca de su verdadero punto de vista
ZOHRA MECHRI
Alumna de la Escuela Nacional de
Antropología e Historia