Historia de una aventura frustrada
Petroleros texanos planearon el gasoducto
José Reveles
WASHINGTON, DC- Aún no se había silenciado el tumulto que acompañó a la toma del poder del nuevo gobierno mexicano, cuando Petróleos Mexicanos contrató a la firma texana De Golyer and Mac Naughten para que evaluara sus reservas de energéticos, elaborara planes de explotación y venta de hidrocarburos al exterior
La medida adoptada por Pemex era astuta y audaz Astuta, porque De Golyer and Mac Naughten es respetada mundialmente en sus opiniones sobre reservas petroleras Audaz, porque llamar a una firma norteamericana a jugar tan relevante papel en la más importante industria mexicana, era correr el riesgo de conturbar el nacionalismo local
El éxito acompañó a esa jugada, pues a pesar de voces de protesta que se alzaron en México, las proclamas de enormes hallazgos de petróleo fueron aceptadas como veraces en los círculos financieros y gubernamentales de todo el mundo
“Sin embargo, De Golyer and Mac Naughten fue solamente la avanzada de una pequeña legión de firmas norteamericanas que prontamente fueron a llamar a las puertas de la ciudad de México y de Pemex”, aseguró aquí el doctor Richard R Fagen, de la Universidad de Stanford, quien presentó un trabajo titulado: “El gas mexicano El contacto norteño”, elaborado junto con Henry R Nau de la Universidad George Washington, en un foro clausurado aquí el sábado sobre política exterior norteamericana y regímenes de América Latina y el Caribe
La investigación de Richard R Fagen y Henry R Nau, contiene revelaciones importantes de los entretelones en la negociación para construir el gasoducto, en la venta de gas mexicano a Estados Unidos, en las maniobras que desplegaron algunos senadores y el Eximbank para evitar que el gas mexicano compitiera con el de Estados Unidos, y para asegurar, un abastecimiento exclusivo del energético a los EU
Señaló Fagen ante un selecto grupo de funcionarios e investigadores de universidades de América Latina y Norteamérica:
“El número exacto de peregrinos de hidrocarburos a la ciudad de México y de misiones a Texas durante 1977, solamente es conocida por algunos funcionarios mexicanos, pero los contactos fueron extensos Por ejemplo, desde la primera semana de febrero, no menos de diez veces se reunieron el presidente y altos funcionarios de la empresa Tennessee Gas Transmision (mejor conocida como Tenneco Interamerica Inc), con altos funcionarios de Pemex, incluyendo a su director en Houston y en la ciudad de México, en el lapso de seis meses”
Tenneco Interamerica Inc es la empresa líder de un consorcio de seis compañías distribuidoras de gas, denominado “Border gas” (Gas de la Frontera) De Golyer y Tenneco cooperaron continuamente con Pemex en todas las fases de estudio y Tenneco elaboró un extenso estudio para cubrir todos los aspectos de ruta posible del gasoducto y requerimientos tecnológicos
El estudio de Tenneco cubría el cálculo de necesidades de energía de México hasta el año 2000, datos del suministro y demanda mundiales, “y se concentró, no sin sorpresa, en un razonamiento favorable a la exportación de gas natural”, afirmó Fagen
En su trabajo explica, basado en conversaciones con funcionarios gaseros y en archivos de la Comisión Federal de Energía de Washington, que hubo múltiples consultores y licitantes potenciales que fueron llamados por Pemex Una firma de Estados Unidos —no la cita por su nombre— fue tan lejos que sugirió que buena parte del gasoducto debería construirse en el mar, a cierta distancia de la costa; era una propuesta interesada, puesto que dicha compañía es especialista en la tecnología respectiva Se argumentaba que, aunque más rápidamente y por tanto México podría empezar a ganar dinero con la venta de gas en un tiempo más corto
El trabajo de Fagen y Henry Nau abarca cerca de 60 páginas Todo lo que se reseña aquí está contenido en ese texto Hay otras revelaciones:
Ligadas a una reciente experiencia de construir un gasoducto desde Alaska y unidas histórica y geográficamente con grandes empresas constructoras mexicanas, no sorprendió que las firmas norteamericanas fueran las primeras, si es que no las únicas en involucrarse en los pasos iniciales para construcción e ingeniería del gasoducto
“De hecho, a comienzos de la fase de diseño, Tenneco Interamerica Inc firmó un contrato de servicio de ingeniería con Pemex y cada empresa mexicana de ingeniería que se había asegurado un lugar en la construcción, se había asociado a su vez con una firma norteamericana”
Así surgió una nueva empresa mixta, denominada BICA, que resume en su nombre a la firma constructora mexicana ICA, asociada con la Bechtel Corporation
PEMEX TENIA QUE RECURRIR A EU
Eso ocurrió en 1977, independientemente de las vicisitudes que luego hubo de vivir el proyecto de gasoducto desde Chiapas hasta la frontera con Estados Unidos —oposición en el Congreso norteamericano, aprobación del más alto crédito individual por parte del Eximbank para Pemex, eliminación de las negociaciones de venta de gas por falta de acuerdo sobre el precio, cambio de la política mexicana para utilizar ese gas en el mercado interno y tratar entonces de exportar otros derivados de los hidrocarburos, etcétera—, y eso era natural, dice Fagen, pues “si México no podía tomar por sí mismo las riendas sobre los bienes de capital, tecnología y el know how requerido para el gasoducto, los nexos extranjeros tenían que ser más obvios en lo que toca al financiamiento que era necesario”
El gas natural surgió de la noche a la mañana como una nueva “cenicienta” —según lo llama el profesor Richard Mancke, de la Universidad de Columbia, en su libro El fracaso de la Política energética de EU—, pues se obtuvieron reducciones en el precio gracias a nuevos y enormes gasoductos, las existencias de los competidores carbón y petróleo crudo son muy relativas y además el gas es un combustible “limpio” para ser procesado y quemado Fue la oposición de un grupo de senadores, encabezados por Adlai Stevenson, y el precio pedido por el gobierno mexicano para su gas, que chocaba frontalmente con los planes internos de energía de la administración Carter, los que hicieron retroceder los ambiciosos planes de venta de Pemex
Era tal la ansiedad de Pemex por vender el gas que, cuando se vislumbraron dificultades para obtener todo el financiamiento del Fondo Monetario Internacional —México podía haberlo logrado, pero a costa del sacrificio de otros programas urgentes—, las autoridades petroleras mexicanas idearon un esquema, aunque no muy novedoso, sí bastante ingenioso y bien planeado: Serían las compañías distribuidoras de gas texanas quienes aportaran el dinero de buena parte del gasoducto mediante pagos anticipados de gas que se les comenzaría a surtir años más tarde
“Esto ingresaría en las cuentas nacionales mexicanas como ganancias de exportación y no como una deuda, y tales ingresos estarían técnicamente fuera de los límites de préstamos del FMI Puesto que las compañías distribuidoras de gas tenían que solicitar a su vez préstamos para estos adelantos de pago de gas, el costo total para el gobierno mexicano hubiera sido ligeramente más alto que en caso de un préstamo directo”
“Pero el gobierno mexicano estaba tan decidido a construir el gasoducto y las compañías tan ansiosas de obtener el gas y los bancos tan deseosos de prestar dinero que esta alternativa más cara era considerada muy seriamente”
Sin embargo, prosiguió Fagen, cuando se redujo ese calor de verano, “en la ciudad de México, en Chiapas, en Nueva York, Washington y Texas”, se vio que la medida no era necesaria Entró a la escena el FMI que —según frase que dijo un informante— ‘ondeó su varita mágica’ y permitió que el financiamiento del gasoducto se arreglara fuera del marco de un tope de 3 mil millones de dólares con el que México podía contar en el propio Fondo Monetario Hubiera sido una falta de visión no hacerlo así, porque desde el punto de vista de todos, incluido el FMI, el asunto del gas mexicano era un “negocio dorado”
EL EXIMBANK ENTRA EN ESCENA
Aquí se incorpora a la escena el Eximbank, que presenta dos proyectos de crédito para México por un total de 590 mil dólares Era el préstamo individual más alto en la historia de ese banco La carta enviada por el presidente de Eximbank, John L Mur Jr, al vicepresidente norteamericano Walter Mondale revela muy bien el interés de EU por nuestro gas
Según la ley de Estados Unidos, los créditos de Eximbank de 60,000 dólares o más deben ser presentados al Congreso con por lo menos 25 días de anticipación antes de su aprobación final Si al concluir ese período el Congreso no ha dictaminado de otra forma, el Eximbank puede aprobar por sí mismo el préstamo
He aquí algunos párrafos de la misiva de Mur a Mondale en septiembre de 1977:
“Se espera que el total de costos de bienes y servicios procedentes de EU para el proyecto será aproximadamente de 400 mil dólares, de los cuales el 85% será cubierto por la propuesta de crédito de Eximbank y 15% suministrado por Pemex en forma de pago efectivo”
“Se espera que el tipo de bienes que exporten las compañías norteamericanas incluya tubería de diámetro considerable, válvulas, equipo de gran compresión y equipo para el procesamiento químico Además, se espera que las compañías de EU provean ciertos servicios técnicos como son: diseño e ingeniería y procuración de plantas para endulzar el gas y plantas de recuperación de líquido de gas natural”
“Se anticipa que los proveedores en la mayoría de los países industrializados habrán de presentar ofertas de venta de bienes de capital y servicios para el proyecto Muchos, sino es que todos estos proveedores, recibirán un fuerte apoyo de los funcionarios de agencias de crédito para exportación de sus propios países Eximbank ha recibido información de las agencias oficiales de Canadá, Japón y el Reino Unido, que están dispuestos a proveer el 85% de la cobertura en el mismo término propuesto por Eximbank y en ciertos casos con tasas de interés más bajas que las de Eximbank”
“El propósito de la transacción ofrece sustanciales beneficios a los Estados Unidos, debido al fruto de gas que se espera a través del gasoducto hasta Estados Unidos, para que las compañías norteamericanas los distribuyan a los usuarios”
“En vista de la magnitud de la transacción, el término para pagar, la existencia de una competencia extranjera y el beneficio para Estados Unidos por el incremento del suministro de gas, el crédito de Eximbank se hace necesario para asegurar esta venta a los proveedores de Estados Unidos”
GOLPE AL “NEGOCIO DORADO”
Compara Richard R Fagen lo que ocurre en las relaciones internacionales con lo que pasa en los jóvenes noviazgos: nunca se traslucen completamente las intenciones El golpe al “negocio dorado” fue proporcionado por el mismo gobierno mexicano cuando estableció el precio de venta de su gas en 260 dólares por millar de pies cúbicos Estaban de acuerdo en dicho precio las compañías proveedoras norteamericanas y los bancos, pues mientras más ganara México a través del gasoducto, más pronto se pagarían los préstamos y habría más excedentes para comprar bienes y servicios en Estados Unidos
Los gaseros no integrantes del consorcio que dialogaba con Pemex y hacia proyectos conjuntos se opusieron:
“¿Cómo justifican ustedes el mantenimiento de precios bajos para nosotros, cuando están ustedes dispuestos a pagar por el gas extranjero tan altos precios?”, le preguntaron al gobierno, encabezados por George Mitchell, presidente de Texas Independent Producer
Cuando se registró la oposición en el Congreso de EU contra la compra de gas mexicano, Jack H Ray, presidente de Tenneco Interamerica Inc, le escribió al senador Adlai Stevenson en tono de reclamo, entre otras cosas:
“La importación de gas natural en gran escala desde México es hasta ahora el prospecto más prometedor que tenemos nosotros para aliviar nuestra escasez y ayudar en forma global a nuestros problemas energéticos Nuestras negociaciones con funcionarios de Pemex han sido arduas y yo le aseguro a usted que nosotros hemos hecho todo lo posible por adquirir el gas a mejor precio Sin embargo, los mexicanos están bien conscientes de los precios que privan en el mundo de los energéticos y están dispuestos a conseguirlos Es políticamente inaceptable para ellos acceder a un precio menor ¿Puede usted imaginarse al presidente de México anunciándole a su pueblo que ellos deben ajustarse los cinturones, porque él debe vender su recurso natural a los Estados Unidos por un precio inferior al del mercado mundial y subsidiar así a la economía de los Estados Unidos?”
Esto, comenta Fagen, debió sonar como música en los oídos de Pemex Las negociaciones continuaron y finalmente el Eximbank aprobó los créditos para México, en la seguridad de que obtendría pronto pago con los intereses del caso A pesar de todo, las negociaciones sobre el precio no fructificaron y México decidió romper el compromiso de venta que tenía con las compañías norteamericanas Influyó seguramente una impolítica declaración de James Schlesinger, secretario de Energía, en el sentido de que México vendería sus energéticos a EU “tarde o temprano”
En su estudio Richard Fagen y Henry Nau hacen esta consideración
“Con el gasoducto ya en construcción y con las negociaciones sobre el precio suspendidas, el gobierno estaba en una situación embarazosa” Habiendo alimentado larga y esforzadamente que México tendría que exportar el gas o quemarlo en la atmósfera, Pemex y el presidente López Portillo tendrían ahora que retractarse y decir que era tan posible como “correcto” utilizar el gas para consumo doméstico pero con los bajos precios del gas en el mercado interno, 8 veces menores que los internacionales “poco de lo dorado del negocio se pudo mantener”
Consideran Fagen y Nau que aún están por tomarse difíciles decisiones y aún hay tiempo para extraer de la experiencia del gasoducto importantes lecciones para el futuro de las relaciones entre México y Estados Unidos
Aunque México cuenta con grandes riquezas petroleras, el primer intento por establecer el “contacto norteño” fue un fracaso, porque se tropezó con la presión de un Congreso “enredado y frustrado” sobre la administración Carter
Pero, según los investigadores, todo indica que se avecina un largo y tempestuoso período hasta que ambas naciones se ajusten a las nuevas realidades
En México, primordialmente, se necesitan profundos cambios estructurales tanto en el sector público como en el privado, antes de que las ganancias producidas por el petróleo puedan comenzar a afectar los problemas socioeconómicos básicos, sostiene Fagen, quien en un reciente libro explicó así el problema:
“El petróleo puede permitirle a México eludir al FMI, pero no a la posteridad Las exportaciones de petróleo con el consiguiente relajamiento de los límites de la deuda y el alivio de algunos aspectos de programa de austeridad, dan un respiro, otra oportunidad a los presionados políticos mexicanos”
“Pero el petróleo solo no puede responder a las demandas de los campesinos en la sierra, ni puede crear cientos de miles de empleos por año, ni puede impedir el que millones de mexicanos crucen la frontera, como tampoco redistribuir el ingreso, siendo éste uno de los más desiguales del mundo; ni reducir la corrupción a nivel público o privado, ni hacer frente a los problemas sociales generados por una población cuyo tamaño crece a una tasa del 35%”
En el trabajo que Fagen y Nau presentaron en la Smithsonian Institution declaran que entre México y Estados Unidos se empieza a desarrollar una “dinámica de confrontación”, pero puede suavizarse dependiendo del tipo de políticas que cada país adopte
Puesto que las relaciones sobre energía no son sencillas ni un asunto aislado, el tema tendrá que verse ligado a otros problemas, “y un obvio candidato para ello es la emigración” México podría pedir una “favorable política” de frontera relativamente abierta para su población, mientras que Estados Unidos sugeriría una relación amigable en la cuestión de los hidrocarburos
Del lado de México, la “relación especial”, en materia de hidrocarburos con Estados Unidos, tenderá a ser extremadamente difícil de establecer, debido a razones políticas nacionales
Del lado norteamericano, por razones políticas también, no será fácil mantener una “frontera relativamente abierta”, al menos como objetivo de opinión pública
La lógica indica —concluye Fagen— que México y Estados Unidos harán, por su lado y a su manera, esfuerzos para unir estos dos temas en el futuro La situación es encontrada y podría traducirse no sólo en años, sino en décadas de controversia
Hay una elocuente cinta de James Carter, en octubre pasado, que Fagen transcribe:
” Me preocupa asimismo, como Comandante en Jefe de nuestro país (decía Carter en conferencia de prensa hace 5 meses) las graves implicaciones de seguridad que hay en el convertirnos altamente dependientes del suministro de petróleo extranjero, suministro que podría ser interrumpido por varias razones”
Por ello, el investigador de Stanford estima que se está prestando mayor atención actualmente al medio Oriente, pero si México se convierte en abastecedor importante de petróleo y gas para Estados Unidos, tendrá el mismo orden de prioridad como “atracción”, con el hecho adicional de ser histórica y geográficamente un potencial mucho más seguro de fuente energética que muchos otros países
El gran problema que expresaron los conferencistas son las negociaciones entre los dos países Concluyeron:
“Debido a que el capital, tecnología, mercados, población y poder militar están todos ellos desproporcionadamente ubicados al norte del Río Grande, los 100 mil millones de barrilles de petróleo de México no alcanzarán a balancear esa diferencia”








