Méndez Arceo ante la condena episcopal
“Yo me siento hombre de la renovación, no hombre fuera de la Iglesia”
El 9 de marzo, el Consejo de Presidencia de la Conferencia del Episcopado Mexicano hizo pública una declaración, en la que desautoriza al obispo de Cuernavaca, Sergio Méndez Arceo, y se muestra preocupado por sus ideas con respecto al marxismo
Proceso entrevistó a Méndez Arceo sobre esa declaración episcopal Estas son sus reflexiones
Proceso: Don Sergio, ¿querría darnos un breve resumen de los hechos?
Méndez Arceo: Primero, yo permanecí ignorante de todo, hasta el jueves en la noche —la declaración se dio a conocer esa mañana—, cuando fui a saludar a Vicente Leñero a Proceso El me dio la noticia, y allí leí esa hoja de la declaración, corregida a última hora sobre el mimeógrafo mismo, porque se había fechado en febrero Mi impresión fue de pena; porque creo que, con eso, el Consejo de Presidencia pierde credibilidad No sé realmente cómo se sucedieron los acontecimientos, para que los obispos llegaran a esa decisión No he tenido oportunidad de informarme, pero tengo derecho de acceso a la información, y me voy a informar Digo que pierden credibilidad, porque la declaración está hecho como muy de prisa, como muy superficialmente Se unen dos cosas que no tienen conexión entre sí Lo que apareció en Proceso, que es la reflexión en Cuba, y esa infeliz transcripción y resumen de mi homilía del día 19, publicada en un diario el día 20 Y dicen que están preocupados tanto por una cosa como por la otra, cuando tienen tan diferentes implicaciones Asumen que yo dije que el Reino de Dios no se puede realizar sin el pensamiento marxista, como me atribuyó el diario: pero yo había dicho que Porfirio Miranda se había sumergido en los 43 volúmenes de las obras Marx-Engels, precisamente en busca de la realización del Reino de Dios, porque el mundo moderno no se puede transformar sin el discurso marxista En la declaración de la reflexión en Cuba, introduje las palabras, en el Sínodo de Obispos, del arzobispado de Ciudad Ho Chi Minh, que afirmó que, así como la Iglesia usó el aristotelismo en un tiempo, ahora deberíamos utilizar el discurso marxista; porque el vehículo no debe ser absolutizado y toda expresión cultural del mensaje evangélico es provisional y relativa Nosotros podríamos ser más conscientes ahora, en la utilización del discurso marxista, de lo que fueron, en su tiempo, los que utilizaron el lenguaje aristotélico
P: ¿Cuáles son su intención y su objetivo, al promover el diálogo cristiano-marxista?
MA: Desde que estudié historia y vi lo relativo de la historia de la Iglesia, pensé que era necesario el diálogo con el mundo en torno a la Iglesia; porque la Iglesia tiene la promesa de la verdad, pero no toda la verdad simultánea, sino que tiene que ir buscándola Parte de esa verdad tiene que venir precisamente del mundo en torno Hablé claramente, desde la primera sesión del Concilio, de cómo el ecumenismo no debía restringirse, a pesar de que ése era su origen, a las diferentes confesiones cristianas, sino extenderse a judíos, musulmanes y no creyentes, en sus diferentes gamas Confieso que, en ese tiempo, yo estaba bastante ignorante de la profundidad del sacudimiento marxista Cuando hablé de las revoluciones del pensamiento, mencioné a Darwin, Galileo, Freud, pero no hablé de Marx Posiblemente, si lo hubiera hecho, la reacción habría sido muy fuerte y se habrían dado muchas tendencias a una condenación También inicié aquí la idea del diálogo, hablando muy claramente de la situación de México y de tanta gente alejada, en la práctica, de la Iglesia, no por mala fe, sino porque la Iglesia no se ha hecho presente y porque las leyes, en materia religiosa, han ido más allá de lo que debían Las entiendo en su contexto del siglo pasado y del año 17; pero creo que fueron más allá en injusticia represiva y en intromisión Lo he dicho claro, por ejemplo en la carta a los candidatos, en tiempos de Echeverría Esta es la línea de mi reflexión, agravada por lo que significa todo el proceso socialista en el mundo Ya una vez dije, en la universidad, que la revolución ruda había sido un gran signo de los tiempos y que, evidentemente, la Iglesia no era la misma después de esa revolución Si se percibiera en mayor profundidad ese signo, se lograrían ventajas mayores para la presencia de la Iglesia en el mundo
P: ¿Cuáles serán las consecuencias de la declaración de los obispos?
MA: Como decía, esto repercute un poco en el deterioro de la palabra, del lenguaje episcopal Es lo que más lamento Pero la mayor parte de la gente recibe escándalo respecto a los que hicieron la declaración, por la forma en que la hicieron Las gentes integristas han recibido un gran esfuerzo, como se nota en otro diario En mi diócesis, esto va a contribuir a una unidad realmente cristiana y a una reflexión más profunda En el Concilio Vaticano, la Iglesia estuvo abierta al mundo, pero al mundo burgués; al mundo moderno, pero sólo a la modernidad burguesa Ese es el gran camino que la Iglesia latinoamericana hizo en Medellín, al situarse en esta relación de dependencia, en esta interpretación de nuestra situación Ese es realmente el clamor de los pobres que recoge Medellín y que no habíamos entrevisto claramente los obispos en el Concilio
P: ¿Le parece evangélica la actitud de los obispos en su declaración?
MA: No me haga juzgarlos, ya que ellos me han juzgado a mí
P: Le hago la pregunta de otro modo ¿Cuál es el procedimiento legal y justo, en un caso como éste?
MA: Ya lo han dicho otros y es obvio Las religiosas de mi diócesis insistieron en ese aspecto Primero trata con tu hermano Primero asegúrate de lo que dijo tu hermano En un juicio, al reo siempre se le oye, se le concede hasta un abogado Aunque, al fin, digan que lo único de que se trata es de orientar, es evidente que todo el mundo lo ha tomado como un juicio sumarísimo en tiempo de guerra
P: ¿Tiene autoridad para hacerle ese juicio?
MA: Para hacer juicio, no Para hacer declaraciones que consideren necesarias, sí Según el reglamento, el Consejo de Presidencia puede hacerlas y después informar a los obispos No quiero ahora reflexionar sobre eso, porque son cosas delicadas Hay que afinar hasta qué punto se pueden usar esos poderes, esa autoridad, para no convertirla en poder de dominación Eso diría yo
P: Aquí está envuelto el magisterio de los obispos Ud hizo una declaración, ellos hicieron otra; Ud es uno, ellos son seis; Ud no tiene título de Consejo de Presidencia, ellos lo tienen ¿Cuál de las dos declaraciones pesa más?
MA: Eso es lo que hay que ver Hay que hacer la hermenéutica y la exégesis; porque no es el número lo que hace el peso Evidentemente, en un sínodo, el número hace que una idea prospere En el Concilio, algunas ideas no prosperaron, porque hubieran sido rechazadas por número Pero es evidente que el número no acrecienta el título de la verdad En un juego realmente democrático, significa que ese enorme cuerpo que es la Iglesia tiene que ir avanzando en el camino, y no podemos avanzar todos al mismo tiempo o al mismo ritmo, y es natural que haya esas diferencias Tanto más que, en este caso, yo diría que es terrible el bloqueo, en lo que se refiere a marxismo-cristianismo Por eso he hablado tan públicamente del libro de Porfirio Miranda, El Cristianismo de Marx Es que realmente es un libro que sirve para desbloquear a marxistas y a cristianos Mi ida a Cuba, el hecho de que me haya recibido el comandante y la reflexión cristiana en Cuba fueron un plato muy fuerte para ser digerido Y luego mi propaganda al libro de Porfirio Son cosas muy fuertes, sobre todo en este aire de México, desgraciadamente enrarecido por la falta de circulación de pensamiento Qué comparación con el sacudimiento español, después de la caída de Franco; porque allí muchos curas habían estado en la cárcel, por sus homilías, porque los obispos habían tomado otro camino, habían buscado otros caminos; porque hay circulación de pensamiento En cambio, aquí las pocas revistas son revistas de pequeño mundo, revistas cristianas que pasan apuros y temores Y los reporteros, en general, qué ignorancia crasa y supina de las cosas de la Iglesia, como el caso de ese reportero que redujo mi homilía; no hay uno de los siete párrafos que esté al derecho
P: ¿A qué atribuye ese anticomunismo feroz en México, en la Iglesia, en el episcopado?
MA: Yo creo que no es tan feroz el anticomunismo en toda la Iglesia En algunas partes, es el ambiente Yo digo, ¿cómo los socialdemócratas alemanes no van a ser anticomunistas, si están felices? ¿Cómo no va a ser anticomunista un norteamericano, si lo tiene todo?
P: ¿Pero América Latina?
MA: En América Latina, el anticomunismo no es tan común, salvo en México Generalmente, por lo que Ud conoce y por lo que yo conozco, el pensamiento es más bullidor allá, por ejemplo, en el caso de Chile, en su tiempo El anticomunismo no es de la misma manera en otros países En México sí
P: ¿Por qué en México?
MA: Hay que atribuirlo, en parte, a esa falta de circulación del pensamiento, por la situación de la legislación Realmente hubo marginación del cristianismo en los centros de estudio Luego, nuestro catolicismo, tan de imaginería, en lugar de reflexión Luego, el fomento de la religiosidad popular Y, naturalmente, todo esto aprovechado por los poderosos económicos Recuerde que a Cárdenas eso le valió antipopularidad, el socialismo que luego fue rechazado por Avila Camacho
P: Hay mucho sufrimiento humano en México, mucha explotación del hombre Cualquier persona honesta podría ver que esto no se debe al comunismo ¿Por qué no se hace esta reflexión?
MA: Se está haciendo Cada vez son mayores los grupos de reflexión Es camino que se está andando
P: ¿Por qué no hacen los obispos esta reflexión?
MA: El problema es muy complicado Yo no me atrevería a decir que por falta de estudio Pero hay algo de eso, un rechazo, un bloqueo
P: ¿Un bloqueo por falta de estudio?
MA: Yo creo No que el bloqueo esté antes o después de la falta de estudio, falta de estudio por bloqueo, es tan complicada la sicología frente a las ideologías Y luego la persecución religiosa en Rusia, y la persecución mexicana conectada también Y muchas gentes que no se atreven a desafiar a la Iglesia, al pueblo y a las clases media y superior Es un fenómeno muy complicado
P: ¿Tiene algún significado que la declaración episcopal se haya dado a conocer o se haya hecho precisamente alrededor de la visita a México de Alfonso López Trujillo?
MA: No tengo los datos en la mano No quiero atribuir nada, ni siquiera adelantar sospechas Pero sí es como muy significativo Como que le entra a uno un gusanillo Pero mejor no entro por la sospecha, porque no me gusta ser objeto de sospechas
P: Y el hecho de que Guillermo Agudelo, secretario de prensa del CELAM y, por tanto, de López Trujillo, haya estado presente en la conferencia de prensa en que se dio a conocer la declaración episcopal, ¿tiene algún significado?
MA: Dicen que, en política, no hay coincidencias Pero yo todavía entraría por la posibilidad de la coincidencia, aunque insisto en que, en política, no hay coincidencias Recuerdo que, cuando le dije a mi padre que me iba al seminario, sólo me hizo una reflexión: “Hijo, yo nada más te digo una cosa: no hay peor política que la negra”
P: ¿No va la declaración episcopal en la misma línea del documento preparatorio de la III Conferencia Episcopal Latinoamericana que va a celebrarse en Puebla?
MA: Ese documento de Puebla es evidentemente anticomunista Es un raro tercerismo para llegar a una pretendida neocristiandad Una renovación de la cultura cristiana No se sabe ni cómo ni por dónde; pero allí va La declaración de los obispos es independiente en su génesis y yo no los vincularía
P: ¿Ud cree que deberían aclarar los obispos su declaración?
MA: Creo que sería obligatorio Aunque puede ser que resultara peor el remedio que la enfermedad Podrían decir: una de cal por las que van de arena
P: A raíz de esta declaración, se ha hablado de dos Iglesias ¿Hay dos Iglesias en México, o cómo se interpretan estas dos posturas tan radicalmente distintas?
MA: Creo que son, sustancialmente, corrientes fuertes que llegan a polarizarse a tal grado, que hasta parecen dos iglesias Yo me siento hombre de la renovación, de la Iglesia, no hombre fuera de la Iglesia En los grandes acontecimientos de renovación de la Iglesia, siempre ha habido gentes que parecen estar fuera de la Iglesia Por ejemplo, Santa Teresa de Jesús, San Francisco de Asís y algunos de los que ahora hablamos como heresiarcas, que llegaron a endurecerse por la reacción de la Iglesia Yo no pienso en dos iglesias Tal vez, hasta he caído en la tentación de hablar de la otra iglesia Pero no Son corrientes profundas en la Iglesia, que están apelando al mismo evangelio, pero con diferente interpretación Así pasó con el mismo Jesús ¡Y ahora Jesús está tan lejos! La experiencia de Jesús es tan difícil Tiene que haber una dialéctica en este acercamiento a la Iglesia: Iglesia-institución, Iglesia-carisma Nosotros los obispos estamos obligados a que el pueblo también reciba nuestras diferencias, para que madure No hay que temer a que el Espíritu Santo también actúe en el pueblo y no nada más en nosotros, como si fuéramos los privilegiados En cuántas cosas el pueblo nos enseña También pienso en las vanguardias revolucionarias Algo tiene que significar el ministerio, el entregarse, el dedicarse Son dos corrientes tan sacudidoras, que realmente parece que hubiera una escisión
P: En último término, la claridad y la renovación ¿van a venir por ideas o por actitudes cristianas?
MA: En cuanto las ideas implican actitudes y las actitudes suponen ideas Pero, fundamentalmente, el seguimiento de Jesús es vida, es actitud Es claro que las actitudes las toma uno, porque piensa de una manera o de otra No hay rayos láser para separar ideas de actitudes Todo va junto en el que quiere ser sincero Uno puede ser hombre de ideas solamente y no de actitudes o de actitudes sin ideas, y, entonces, es el fracaso








