Tortura refinada en México

TORTURA REFINADA EN MEXICO
Señor director:
En el número 58 de su prestigiada revista, Carlos Fazio realiza un excelente análisis de lo que es la psicología y la ideología que sustentan la acción del que tortura por sistema, del torturador Si bien Fazio analiza fundamentalmente situaciones extremas donde privan regímenes fascistas o fascistoides, y donde, por consiguiente, la tortura ocupa la jerarquía de institución del Estado, mucho de lo ahí analizado, según mi propia experiencia y la de todos mis compañeros militantes presos, tiene que ver con lo que sucede en este país Aquí también, de te fabula narratur
En principio, es sabido que en México la tortura se aplica, de modo consuetudinario, a los delincuentes habituales como carteristas, rateros, etc; también cuando se busca la confesión, por ejemplo, en un caso de homicidio La tortura a los inodados en el tráfico de drogas es, de igual modo, algo sumamente común Pero en los detenidos por “subversión”, esto es, en los militantes del movimiento guerrillero (aunque también en muchos casos de detenidos por actividades políticas no armadas) los métodos de tortura se refinan y sistematizan
Dos son los métodos más comunes de tortura: el “pocito”, esto es, la inmersión prolongada e intermitente de la cabeza del detenido en el agua, casi hasta llegar a la asfixia, y la famosa “picana” eléctrica, la cual se aplica, con intensidad creciente, sobre las partes más sensibles del cuerpo, como boca, oídos, axilas, tetillas, órganos genitales y el ano La aplicación de uno u otro de estos métodos (o de los dos), viene siempre precedida y acompañada de sesiones de golpes y patadas, los que son aplicados a discreción, en tanto que los torturadores puedan retener al detenido todo el tiempo necesario para que desaparezcan las huellas de los golpes, si es que intentan consignarlo, y en tanto que aun cuando en el momento de su presentación ante el juez subsistan las huellas de las lesiones, éste no indignará por sus causas, y también porque en caso de que el detenido acuse a sus torturadores, lo más probable es que su acusación ni siquiera quede asentada en el acta, pues el juez la estimará “infundada”
Métodos algo más sofisticados, variantes de los anteriores consisten, por ejemplo, en verter un líquido gaseoso (agua mineral, por ejemplo) en las fosas nasales del detenido Otro método, psicológicamente más demoledor, es el de colgar al interrogado de una barra fija, sujeto de las rodillas y en el cuerpo pendiente, desnudo, aplicándole enseguida corriente eléctrica en los genitales y el recto (aplicado a Héctor Escamilla Lira) Se utiliza también el que consiste en conectar los cables transmisores de corriente eléctrica, de modo fijo, al cuerpo del detenido, estando éste desnudo y sobre un piso de cemento anegado (método aplicado a Elías Orozco Salazar)
Otra variante eléctrica, aplicada en el “caso Garza Sada”, es la de “el comal”, consistente en calentar una silla metálica por medio de una perilla eléctrica instalada bajo el asiento, obligando luego al detenido, desnudo, a permanecer sentado a medida que la silla se calienta más y más Mas esto no es lo peor: después que por el efecto de las quemaduras se forman grandes ampollas en los glúteos, y luego que éstas revientan, se obliga al detenido a sentarse de nuevo en esta peculiar versión de la “silla eléctrica” (aplicada a Ernesto Vázquez Laguna)
Un método más, utilizado también durante la investigación del “caso Garza Sada”, consistió en obligar al detenido a hincarse, desnudo, sobre un tubo metálico, estando los testículos de éste sujetos por un tenso hilo fijo en el techo del cuarto de tortura, de modo tal que si el detenido, para descansar, intentaba relajar la posición del cuerpo, en el pecado llevaba la penitencia (aplicado a Armando Iracheta Lozano)
Sobre estas, digamos, “líneas centrales” de la tortura, existen infinitas variantes, llegando incluso al grado de bestialidad característico de los regímenes fascistas del Cono Sur, como en el caso de Ignacio Olivares Torres y Salvador Corral, quienes literalmente fueron hechos pedazos en la tortura, sus cuerpos presentaban numerosas fracturas, les faltaban casi todas las piezas dentales, las uñas de los dedos, etc
En cuanto a la personalidad de los torturadores se puede decir muy brevemente, que en mucho depende de la corporación policiaca a la que pertenezcan; pues, por ejemplo, es sabido que corporaciones como la DIPD, que reclutan su membresía en el lumpen más envilecido de la ciudad de México, son las que actúan con mayor servicia; a la hora de la tortura brotan en estas gentes todos los rasgos psicopatológicos del sadismo y de la perversión mental; mientras que en corporaciones como la Dirección Federal de Seguridad, los elementos son más selectos, del ejército y las universidades, por lo que sin excluir a los enfermos estructurales, el principal tipo que encontramos, según nuestra propia experiencia, es el “profesional”, gente que, por decirlo así, no se apasiona en exceso sobre el cuerpo del torturado Buscan su objetivo con frialdad, con “profesionalismo”
Sin embargo, la reciente constitución de la llamada “Brigada Blanca”, organismo integrado por agentes que todas las corporaciones policiacas y policiaco-militares para exterminar a los restos de la guerrilla y, por lo visto, también para “solucionar” ciertos conflictos políticos (como se mostró recientemente en Oaxaca), no augura nada bueno, pues aparte de lo que la creación de esta anticonstitucional “Brigada” conlleva como un escalón más en el proceso de institucionalización y especialización de la policía política y de sus “ortodoxos” procedimientos, implica también la hegemonía de los métodos tortuosos y canallescos del lumpen al seno de todos los organismos de seguridad, como lo indican, de una parte, lo sospechosa repetición de enfrentamientos con presuntos guerrilleros en los que éstos aparecen siempre con un balazo en la sien, y la rehabilitación, difundida por la prensa, del tristemente célebre Salomón Tanús, ahora como uno de los jefes de la mencionada “Brigada Blanca”
Atentamente
Gustavo A Hirales
Penal de Topo Chico
Nuevo León