En el Congreso

En el Congreso
Uranio, petróleo y campo resquebrajan el control priísta
Elías Chávez
Sin los riesgos de harakiri o de la autoincineración, Víctor Manzanilla Schaffer empleó una nueva forma de suicidio político: disentir
Y disentir le resultó más épico que abrirse el vientre con un sable o que rociarse gasolina y prenderse fuego
Por oponerse a que los intereses petroleros prevalezcan sobre el agrarismo, puso al descubierto el férreo control, la disciplina irracional del sistema político, e indirectamente propició que la Cámara de Diputados congelara una iniciativa de ley —aprobada ya por el Senado— con la que se pone en riesgo la soberanía nacional, se trunca la investigación científica en materia nuclear y se abren las puertas para un negocio de miles de millones de pesos en beneficio de empresas particulares, extranjeras principalmente
A cambio de los anterior, a Manzanilla —presidente del Parlamento Latinoamericano— lo hicieron cenizas y lo obligaron a renunciar a la Gran Comisión y a las comisiones de Relaciones Exteriores y de Puntos Constitucionales En síntesis, el ostracismo, la muerte política
Todo el problema inició cuando el Senado aprobó y envió a la Cámara de Diputados una iniciativa del presidente López Portillo que reforma los artículos 7 y 10 de la ley reglamentaria del 27 constitucional en el ramo de petróleo
Como se trataba de un asunto relacionado con el petróleo, íntimamente ligado a la construcción del gasoducto Cactus-Reynosa, el líder de la diputación priísta, presidente de la Gran Comisión, Rodolfo González Guevara, le turnó la iniciativa al diputado Jesús Puente Leyva
Puente Leyva le indicó que en la iniciativa había implicaciones de carácter agrario y le dijo:
—Yo no soy experto en cuestiones del campo
—Pero en cuestiones de petróleo sí —contestó González Guevara, y le ordenó que estudiara la iniciativa
Puente Leyva la estudió y propuso dos enmiendas: que en los predios ocupados por Pemex se fijara un plazo máximo de un año para hacer el avalúo y que se diera, por lo pronto, un anticipo de la indemnización a los campesinos
Por se parte, Manzanilla Schaffer, miembro también de las comisiones dictaminadoras —político de gran experiencia y larga trayectoria legislativa—, se manifiesta abiertamente en contra de la iniciativa presidencial, a la que califica de anticonstitucional y violatoria de las garantías individuales y sociales
Inclusive discute con otros miembros de las comisiones dictaminadoras —Antonio Toledo Corro, Enrique Ramírez y Ramírez, Jesús Puente Leyva— y en sus alegatos llega a enfrentarse hasta con Rodolfo González Guevara
SE FORMA EL GRUPO DISIDENTE
Algunos diputados flaquean ante los argumentos de Manzanilla y otros de plano le dan su apoyo Así, se llega a formar un “grupo disidente” encabezado por Manzanilla e integrado por Hugo Castro, Carlos Ortiz Tejeda, Manuel Gutiérrez Zamora, Jesús Puente Leyva y otros
Al final se les une la diputada Ifigenia Martínez Y ante la posibilidad de que la “disidencia” cundiera, se endurece la actitud de un “grupo oficialista” integrado, en otros, por Guillermo Cosío Vidaurri, Antonio Toledo Corro —líder de la diputación campesina—, Enrique Ramírez y Ramírez y el propio González Guevara
Totalmente enfrentadas las posiciones, la diputada Ifigenia Martínez se habilita como mediadora y en sus afanes se entrevista también con el secretario de Gobernación, Jesús Reyes Heroles
Mientras tanto, Víctor Manzanilla sigue haciendo proselitismo y recurre a todas las posibilidades de maniobra establecidas dentro de las reglas del juego
Se enfrenta nuevamente a González Guevara y la ruega:
Te pido permiso para presentar un voto particular en contra de la iniciativa
—Si me pides permiso —contestó González Guevara— yo te lo niego
—Bueno: de todas maneras —advirtió Manzanilla— yo presentaré un voto particular en contra
Ante la decisión de Manzanilla, González Guevara opta por llegar a un acuerdo: permitir que se dé lectura en la tribuna de la Cámara al voto particular, a condición de que el diputado yucateco deje de hacer proselitismo
Ambos aceptan el trato, pero González Guevara sigue molesto: independientemente de la “democracia interna”, él, como líder de la Cámara, no quiere problemas Y los problemas siguen:
IFIGENIA CONSULTA A LOPEZ PORTILLO
Ramírez y Ramírez se enfrenta a Manzanilla, pero éste rechaza sus argumentos Y la situación se pone más difícil porque otros diputados líderes agrarios, como Bernabé Arana, de Sonora, y Antonio Montes García, de Puebla, también tienen su prurito polémico
Otros más, como Hugo Castro, meditan, comentan, pero no toman partido
Para entonces, Ifigenia intensifica su labor mediadora y logra entrevistarse con el presidente José López Portillo Le da a conocer los puntos de vista de Manzanilla y López Portillo reconoce que son acertadas algunas de las impugnaciones Inclusive, le parece bien la demanda de Manzanilla, en el sentido de que la Secretaría de la Reforma Agraria intervenga para dirimir controversias entre Pemex y los campesinos, y no que todos los problemas de ocupación de tierras queden al arbitrio exclusivo de la Secretaría de Patrimonio y Fomento Industrial
Pero ya es demasiado tarde:
El Senado no quiere dar marcha atrás y se niega a que la Cámara de Diputados le regrese la iniciativa, Joaquín Gamboa Pascoe, líder del Senado, alega:
—Yo también tuve aquí disidencia interna, me enfrenté a ella y la superé, ahora que la Cámara haga lo mismo
RENUNCIA A LA SOBERANIA NUCLEAR
Paralelamente a esta feria de vanidades, el Senado aprueba y envía a la Cámara de Diputados una iniciativa de ley reglamentaria del artículo 27 constitucional en materia nuclear, que rompe de cuajo la investigación y la actividad productiva en esa materia, y abre la puertita para la intervención de los contratistas particulares mexicanos, y la puertota para las empresas trasnacionales que explotan minerales radioactivos, acaparan el uranio y construyen plantas nucleares
Preocupados porque el Senado ya aprobó esa iniciativa, prestigiados científicos mexicanos se entrevistan con diputados catalogados de “progresistas” —Víctor Alfonso Maldonado, Hugo Castro, Armando Labra, Carlos Ortiz Tejeda, Puente Leyva y otros—, quienes los atienden e inclusive los ponen en contacto con diputados de Acción Nacional Finalmente los científicos hablan con González Guevara y le hacen ver los peligros que entraña para la soberanía nacional la ley aprobada por el Senado
Ante esta situación, González Guevara ve duplicado su problema; además de la disidencia de Manzanilla, otros diputados le manifiestan no estar de acuerdo con la iniciativa sobre la energía nuclear
González Guevara no puede, políticamente, rechazar las dos minutas del Senado
Propone entonces, a los diputados, otro acuerdo no escrito:
Congelar la iniciativa sobre energía nuclear —y se compra así un pleito con el Senado—, a cambio de que los diputados se solidaricen con el asunto del petróleo González Guevara reconoce que debe estudiarse a fondo la iniciativa sobre la energía nuclear, porque está en juego la soberanía nacional y el desarrollo energético del país
Pero nuevamente las intenciones fueron rebasadas por los acontecimientos:
Cuando se presenta la iniciativa para reformar los artículos 7 y 10 en el ramo de petróleo, Manzanilla insiste en que se dé lectura a su voto particular contrario al dictamen El presidente de la asamblea, Guillermo Cosío Vidaurri, accede, a pesar de que el Reglamento Interior no lo obliga
Y se arma el escándalo:
Sale a la luz pública la disidencia de Manzanilla, a quien varios diputados del sector agrario aplaudieron después de que fue leído su voto particular
González Guevara se enoja y al día siguiente —martes 27— surge entre él y Manzanilla una violenta discusión
Posteriormente —entrevistado por reporteros— González Guevara acusó a Manzanilla de indisciplinado y de “faltar a la unidad priísta” Y luego de afirmar que Manzanilla “no tiene razón ni jurídica ni políticamente”, el presidente de la Gran Comisión anunció: “la iniciativa será aprobada y las comisiones dictaminadoras demostrarán, en la tribuna, que Manzanilla está equivocado”
Se le indicó a González Guevara que algunos diputados de la CNC se habían manifestado en favor de Manzanilla
Contestó:
—Suponiendo que así sea, esas manifestaciones de apoyo no afectarán a la unidad de la mayoría priísta
También se le indicó que varios campesinos han empezado a quejarse porque Pemex les quita sus tierras y no los indemniza Aclaró:
—Si Pemex debe dinero a campesinos, por daños y perjuicios, o por indemnización, no puedo contestar porque no me consta Pero sí quiero dejar claramente establecido que una cosa es la aprobación de una ley, y otra cosa es la aplicación de esa ley No debe confundirse un tema con otro
LE PIDIERON LA RENUNCIA
Por su parte, Manzanilla rechazó la acusación de “indisciplinado”, y luego de anunciar que renunciaba a las comisiones a las que pertenecía, expresó:
—Sigo reconociendo en González Guevara la autoridad moral y política de la mayoría priísta La mía no es una actitud de indisciplina, sino de divergencia en la interpretación de la ley Es una actitud jurídica únicamente
—¿Por qué renunció a las comisiones?
—Porque me lo pidieron
—¿Quién?
—El licenciado Rodolfo González Guevara
Después de pedirle la renuncia a Manzanilla, González Guevara se entrevistó con los diputados del sector obrero, del popular y del campesino Fueron tres reuniones y en cada caso les habló claro:
—Tienen que disciplinarse y aprobar el dictamen
Y aunque a regañadientes, algunos, los diputados priístas se disciplinaron Pero hubo senadores que abiertamente apoyaron a Manzanilla:
Adolfo de la Huerta, senador por Sonora —quien junto con Jorge Cruikschank (PPS) se opuso desde el principio a la iniciativa—, felicitó a Víctor Manzanilla por su disidencia y negó que se tratara de una actitud de indisciplina:
—Si los legisladores no pueden opinar libremente —dijo— entonces sólo bastaría el voto de los líderes, en este caso el de González Guevara Si se necesita permiso de González Guevara para votar en la Cámara, no se necesitan tantos legisladores: con González Guevara basta
Por se parte, el senador por el estado de México, Gustavo Baz, declaró:
—La actitud de Víctor Manzanilla no debe ser considerada como indisciplina, ya que sólo de esa manera, con dignidad, valor y honestidad, se pueden derrumbar las barreras que han frenado el desarrollo de la Revolución Mexicana
No es la de Víctor Manzanilla la primera disidencia priísta que se presenta en la actual legislatura La primera sucedió el 9 de noviembre de 76, cuando aproximadamente 15 diputados del PRI se negaron a apoyar una iniciativa del entonces todavía presidente Luis Echeverría, mediante la cual los exsecretarios de Marina tendrían a su servicio, en forma vitalicia, personal naval militar
Ciertamente, entre los disidentes de aquella ocasión no figuró Víctor Manzanilla, pero Rodolfo González Guevara sí subió a la tribuna —por órdenes del entonces líder de la Cámara, Augusto Gómez Villanueva— para regañar a los indisciplinados
Los indisciplinados esa vez fueron, entre otros, Jaime Sabines, Carlos Ortiz Tejeda, Salvador Reyes Nevares, Eduardo Andrade, Armando Labra, Jesús Puente Leyva, Roberto Madrazo, Fernando Moreno Peña, Carlota Soto de Montemayor, Guadalupe Urzúa, Homero Tobilla, Julio César Mena Brito, José Antonio Zorrilla Pérez, Jorge Efrén Domínguez, Gustavo Salinas y Rafael Oseguera
Y no obstante esa disidencia, ninguno de los mencionados fue castigado ni se le obligó a renunciar a sus comisiones
Ahora, Víctor Manzanilla —político de talento, preparado, estudioso— se suicida políticamente
¿Por qué?
Varios de sus compañeros diputados dan esta explicación:
Acusado de “echeverrista” y relegado actualmente, Manzanilla pretende sembrar a largo plazo: al suicidarse políticamente, acrecienta su nombre —patrimonio de todo buen político— y arriesga el presente por el futuro
El jueves 29, desde la tribuna de la Cámara, Manzanilla reiteró su profesión de “fe revolucionaria, honestidad ideológica, jurídica y democrática” Insistió en su oposición al dictamen de las comisiones, rechazó el calificativo de indisciplinado y de “emisario de pasado reciente”, para decir que esas intrigas, esa “suciedad política”, no menguarán su deseo de colaborar “para que se legisle con coherencia jurídica”
“Pocas veces en mi vida me he sentido tan solo”, señaló ante un silencio patético en la Cámara de Diputados
Manzanilla escuchó aplausos de no más de tres diputados priístas, todos los del PPS y el de un panista —Guillermo Islas— al término de su intervención en la que acusó a Pemex de adeudar ciento de millones de pesos a grupos campesinos
El legislador yucateco pidió a sus compañeros de Cámara que no se contagiasen de la “fiebre petrolera” y señaló la aberración jurídica que significará el desplazamiento de la magistratura agraria a cargo de la Secretaría del Patrimonio:
“Patrimonio y Fomento Industrial no puede reemplazar ni jurídica, ni política, ni socialmente a las autoridades agrarias”
De paso, acusó al senador Leonardo Rodríguez Alcaine, líder de los electricistas, de faltar a sus “deberes revolucionarios” cuando pidió que Pemex expropiara terrenos agrarios sin pagar un solo centavo de indemnización a ejidatarios y comuneros
El proyecto de ley fue aprobado por 222 votos a favor y cuatro en contra; el de Manzanilla y los de los diputados del Partido Auténtico de la Revolución Mexicana (PARM) Pedro González Azcuaga, Eugenio Soto y Apolinar Ramírez
Ciertamente, el jueves 29, al discutirse la iniciativa de reformas a la “ley del petróleo”, los oradores “hicieron cenizas” a Víctor Manzanilla
pero en política, el Ave Fénix es un mito