“Una ironía histórica”

Al igual que su hijo Alfonso Petersen Farah, actual presidente municipal de Guadalajara, el panista Carlos Petersen Biester contendió por la presidencia municipal tapatía en 1973 y ganó en las casillas Pero su triunfo no fue reconocido y en las negociaciones su adversario, el priista Juan Delgado Navarro, documentó el robo de urnas con boletas, lo que le valió quedarse al frente del ayuntamiento durante tres años
En su edición de agosto de 2007, el periódico Panistas en acción, editado por el Comité Directivo Estatal, recordó ese asunto y publicó en su página cuatro que “Carlos Petersen Biester ganó la presidencia municipal de Guadalajara pero se le negó el triunfo”
El investigador José Doñán Gómez relata que, instalado en la presidencia municipal, Delgado Navarro tuvo que hacer algunas concesiones para legitimarse ante la opinión pública Una de éstas fue entregar en comodato por 30 años el estacionamiento del Estadio Jalisco a la Universidad de Guadalajara (UdeG) Ese contrato, dice, venció el año pasado
Ahora, 31 años después, el hijo de Carlos Petersen realiza una acción similar a la del rival político de su padre al prorrogar el comodato del estacionamiento a favor de la universidad, esta vez por 66 años más
Entrevistado en un céntrico café de la capital tapatía, Doñán sostiene: “Es una ironía histórica y política que la persona que terminó usurpando las funciones que democráticamente correspondían al padre del actual alcalde realizó tal movimiento y 31 años después el hijo de quien fue el victimado haga lo mismo que el victimario, enajenando de manera irreversible lo que debería ser un bien público”
Cuando este reportero comenta este episodio a Petersen Farah, el funcionario se muestra sorprendido y tras aceptar que desconocía lo sucedido, dice que fue el Congreso de Jalisco el que enajenó el terreno hace poco más de tres décadas
–¿No es un contrasentido que usted haga lo mismo que Delgado Navarro, el rival político de su padre? –se le pregunta a Petersen
–Ni sabía de esa situación Entiendo que no fue Juan Delgado Navarro… tengo el documento en donde fue el Congreso del estado el que entregó el comodato La Ley de Administración Pública Municipal era diferente a la actual; antes, cualquier tipo de donación, comodato o cualquier tipo de venta tenía que pasar por el Congreso del estado; con toda seguridad me atrevo a decirle que el que tiene el dato mal es usted
Sin embargo, Doñán insiste en que quien yerra es Petersen “Creo que él está equivocado El ayuntamiento está facultado por el artículo 115 constitucional, que dice que los municipios estarán investidos de personalidad jurídica y manejarán su patrimonio conforme a la ley, pero independientemente de si la ley estaba vigente o no en aquella época, sabemos que políticamente fue Delgado Navarro quien oficializó aquel movimiento
“Si pasó por el Congreso fue porque Delgado Navarro lo tramitó E insisto: no deja de ser una ironía del destino que ahora el hijo de la víctima proceda igual que el victimario de su padre”
El regalo
El Estadio Jalisco fue inaugurado el 31 de enero de 1960 con el encuentro entre el Atlas y el San Lorenzo de Almagro El costo de la obra fue de 18 millones de pesos
El terreno donde se ubica el estadio era un espacio público que los vecinos de colonia Monumental entregaron al municipio para que éste lo dotara de servicios, áreas verdes, áreas infantiles y escuelas, pero las autoridades se lo cedieron a Clubes Unidos de Jalisco, AC, para hacer el estadio, con lo que se convirtió en propiedad privada
Clubes Unidos de Jalisco funge ahora como propietario del estadio En un principio la sociedad estaba integrada por el Club Deportivo Guadalajara, el Club Atlas, el Oro y el gobierno del estado, que manejaba 20% de las acciones Al ayuntamiento de Guadalajara se le otorgó el estacionamiento del estadio
En 1970 se fundó el equipo de los Leones Negros de la UdeG, que luego de dos temporadas ascendió a la Segunda División e intentó llegar al máximo circuito en varias ocasiones sin lograrlo Se quedaron cerca el 19 de mayo de 1974 cuando cayeron ante los actuales Tigres de la Universidad Autónoma de Nuevo León en el encuentro final que la afición norteña recuerda como “el juego del terror”
Meses después, la UdeG adquirió la franquicia de los Diablos Blancos de Torreón de Primera División con todo y jugadores, en una cifra que oscila entre 1 y 3 millones de pesos, aunque el analista Juan José Doñán afirma que fue un regalo del entonces presidente Luis Echeverría
“La UdeG tenía excelente relación con el gobierno federal, porque tanto la universidad como la Federación de Estudiantes de Guadalajara (FEG) se habían alineado al lado del gobierno durante el conflicto del 68; habían combatido cualquier manifestación de simpatía con los estudiantes de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México) y eso agradeció Díaz Ordaz, más aún cuando el entonces presidente estaba en Guadalajara el 2 de octubre (de 1968)
“Esa buena relación la heredó Luis Echeverría, su secretario de Gobernación y sucesor en la Presidencia Fue Echeverría quien le regaló a la Universidad de Guadalajara la franquicia de los Diablos Blancos de Torreón con todo y plantilla de jugadores”, recuerda Doñán
Así fue como el equipo Leones Negros de la UdeG llegó a jugar en el Estadio Jalisco El gobierno estatal siguió el ejemplo del gobierno federal: donó a la universidad las acciones que tenía en ese estadio; el ayuntamiento de Guadalajara no se quedó atrás y le dio en comodato el estacionamiento por 30 años Vencido ese contrato en 2007, Alfonso Petersen Farah lo refrendó el martes 2 por 66 años más l