Embajada de España en México
El libro de artista es un género de las artes visuales que comenzó a cultivarse de manera extensa en Europa y en Estados Unidos a finales de los años cincuenta y comienzos de los sesenta y poco tiempo después en América Latina Uno de sus antecedentes más conocidos es la célebre novela gráfica de Max Ernst, Una semana de bondad, hecha con base en collages y publicada en cinco folletos entre abril y diciembre de 1934, con un tiraje de poco más de 800 ejemplares
Su definición es todavía hoy un tanto imprecisa, aunque, de manera gruesa, hay que comenzar por decir que no es un libro de arte ni un libro ilustrado, sino una obra hecha o intervenida por un artista gráfico o plástico, en la que el libro deja de ser mero soporte para la difusión de un texto y se convierte en una obra de arte en la que lo visual y lo textual son indesligables Por ejemplo, en el caso de una obra de poesía visual, el libro no es el medio para desplegar el poema, es el poema
Si bien el libro de artista no desdeña lo artesanal, emplea preferentemente técnicas de reproducción masiva (desde el modesto mimeógrafo hasta la prensa más refinada, pasando por la xilografía, la fotocopia, el stencil, el offset, la fotografía) pues tiene el expreso propósito de ser barato, accesible, para circular entre un amplio número de personas, en especial entre aquellas que no forman parte de los circuitos habituales de exhibición de arte Es un género de tintes subversivos en tanto que busca cuestionar el valor mercantil (valor de cambio) de los objetos de arte y apuesta en favor de su valor de uso, “para que recuperen su índole de expresión genuina de la actividad humana”, como apunta el poeta y artista gráfico uruguayo Clemente Padín, autor de varios libros de artista y cultor del arte postal (una alternativa más para la circulación del arte)
Existe ya un corpus importante de obras dedicadas al estudio de los libros de artista Esthétique du livre dartiste, 1960-1980 (1997), de la francesa Anne Moeglin-Delcroix, es la principal de ellas que ayuda a comprender su sentido y significado, aunque todavía no acaba de establecerse su especificidad
Un escritor mexicano contribuyó de manera notable a la producción de libros de artista y a la definición de sus características: Ulises Carrión (1941-1989), cuyo renombre internacional es casi inversamente proporcional a su escaso reconocimiento en México, debido, en parte, a su larga residencia en Holanda, donde vivió desde 1967 Allí escribió un ensayo seminal: El nuevo arte de hacer libros,1 del cual provienen los siguientes párrafos:
Los libros existen originalmente como continentes de textos literarios Pero los libros, vistos como realidades autónomas, pueden contener cualquier lenguaje (escrito), no sólo lenguaje literario, sino cualquier otro sistema de signos
En el viejo arte el escritor se autoconsidera como un ser no responsable hacia el libro real Él escribe el texto El resto es realizado por los servidores, por los artesanos, por los trabajadores, por los otros En el nuevo arte escribir un texto es sólo el primer eslabón de una cadena que va desde el escritor al lector En el nuevo arte el escritor asume la responsabilidad del proceso completo En el viejo arte el escritor escribe textos En el nuevo arte el escritor hace libros
Hace 11 años se presentó en el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca la exposición Ulises Carrión: Cuatro décadas, el arte de los libros de artista, curada por la pintora y arquitecta Martha Hellion, quien logró reunir más de 300 obras de artistas de Europa y América Fue la primera gran exposición hecha en México sobre esa forma de arte, que en México empezaron a cultivar a mediados de los años setenta artistas como la propia Hellion y Felipe Ehrenberg, y algunos años más tarde Yanni Pecanins, Gabriel Macotela y Armando Saez, creadores del sello Cocina Ediciones y de un espacio específico para la exhibición de libros de artista: la galería El Archivero
Esa muestra llegó al Distrito Federal pocos meses después y pudo verse del 24 de marzo al 4 de junio de 1999 en las salas de exposición de la Biblioteca de México, sitio especialmente propicio para meditar en todo lo concerniente al libro, donde hoy se ofrece al público Hojeando Cuatro décadas de libros y revistas de artista en España, conformada por poco más de 250 obras hechas entre principios de los años sesenta y la primera mitad de la presente década
De entrada, impresiona que, mientras en México parece haber decaído la realización y exhibición de libros de artista, precisamente en el momento en que son más necesarios como alternativa a la desaparición de espacios culturales impresos y al mercantilismo que domina el medio editorial, en España la prosperidad económica fomenta su incremento
El catálogo que acompaña la exposición enlista, a manera de ejemplos, más de 600 títulos, gran parte de ellos producida en los últimos años Bancos y fundaciones privadas patrocinan la edición de libros de artista Y el Estado español respalda su divulgación y su estudio (Hojeando
se ha exhibido en varios países de América del Sur y llega a México gracias al auspicio de la Sociedad Estatal para la Acción Cultural Exterior)
Por supuesto, no escapará al lector la paradoja de que los libros de artista reciban tales apoyos y que se difundan a través de un aparato museográfico cuando han sido hechos para ser palpados y desgastados Al parecer, su reabsorción en el circuito de consumo cultural como objetos de coleccionismo es tan inevitable como su exhibición y estudio
No todos los títulos que se presentan responden cabalmente a las pautas sobre el libro de artista aquí esbozadas, y los criterios del curador, José Arturo Rodríguez Núñez, y de la coordinadora de la exposición, Mónica Castellano González, parecen en algunos casos demasiado flexibles al incluir, por ejemplo, obras editadas por Galaxia Gutenberg, pero la muestra es fascinante para toda persona interesada de una u otra manera en el universo de los libros Sólo es lamentable que quienes la concibieron no hayan reparado en la importancia de brindar al visitante un marco de referencia más amplio para apreciarla mejor
1 Plural, no 41, febrero de 1975,
pp 33-39
Los libros de artista
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